Aqui de regreso con muchos deseos por retomar la serie de entradas sobre nuestro paisano “El Mechudo”, en esta ocasión retomaremos la historia desde el acontecimiento más tétrico de la leyenda: la mítica muerte de este buzo Yaqui, quien muere ahogado por culpa de su codicia o de su blasfemia contra la Virgen de Loreto.

El Mechudo: ¿Ahogado por Blasfemo?
La última vez que tratamos el tema fue el 4 de Enero con la entrada de “¿Quién fue “El Mechudo”?, en la que se detalló el sitio probable donde se realizaba la pesca de ostras y en donde muere este legendario buzo. Ahora toca el turno analizar y desmenuzar lo referente a la muerte del mismo, que como dice otra versión de la historia:
Unos de tantos yaquis, al terminar su tarea, sin duda por darse aires de descreído o valeroso, antes de arrojarse al agua a buscar la perla que le tocaba a la Virgen, “dijo que iba por ella para regalársela al diablo”… Dicen las crónicas que aquel desdichado no volvió a salir del fondo del mar y que sus compañeros huyeron despavoridos y comentando el resultado de aquella terrible blasfemia.
Otra versión –la de Fernando Jordán (1967)- incluso menciona que:
Satanás le tomó la palabra, y el pescador no reapareció ni las aguas devolvieron su cadáver. El lugar ahora es un tabú y nadie va ahí a buscar perlas. Quienes lo han hecho, encontraron en el fondo al fantasma del buzo blasfemo, a quien le ha crecido una enorme cabellera y una lengua barba. Parece vivo, y en sus manos sostiene una enorme concha de madreperla.
O en la versión que yo escuché en La Paz, hace ya más de 10 años y la cuál adapté de la siguiente forma:
“A la mañana siguiente, los pescadores regresaron al mismo lugar y los buzos comenzaron a sumergirse en el placer. A los minutos, un buzo salió gritando “¡Lo encontré! ¡lo encontré!” de forma que los buzos y los botes se aproximaron al sitio señalado. Lo que encontraron debajo de la superficie fue una imagen espectral: el cuerpo sin vida de “El Mechudo” cuya mano había sido capturada por la ostra, de forma que no pudo salir y se ahogó… su larga cabellera se había soltado y fluía a su alrededor.”
La causa de muerte de este buzo blasfemo fue el ahogamiento, y esto pudo deberse a muchísimas causas: fatiga, problemas vasculares, que se “enredase” de alguna forma o que sufriera el ataque de algún animal. La leyenda parece indicar que la ostra perlera tuvo algo que ver: que la ostra capturó la mano del buzo, evitando que saliese a la superficie, de forma que el Yaqui se ahogó. Pero, adicionalmente, vemos referencia a la permanencia del buzo en el sitio…que termina en la leyenda como la presencia de un fantasma, un banco de perlas embrujado.
Surge así el Mito de que las Ostras son capaces de capturar a una persona hasta que se ahoga, y que además puede mantener apresada a la persona por tiempo prolongado (más de 24 horas), este sería el Mito de “La Ostra Asesina” (por ponerle un adjetivo). ¿Será esto posible? Veamos…
La “Pinza Mortal”
Las ostras perleras son moluscos bivalvos que poseen un fuerte músculo abductor, para lograr el cierre de sus dos conchas y evitar ser devorados por predadores; esta es una muy buena protección y su vida depende –parcialmente- de su capacidad para mantener sus conchas cerradas. Si nosotros introducimos los dedos dentro de una ostra, esta cerrará sus valvas y nuestra mano quedará atorada…y ¿si no nos podemos liberar? En unos cuantos minutos estaremos ahogados.
Ahora bien, aún si la ostra cierra sus conchas en nuestra mano, ¿qué nos impide simplemente subir con ella a la superficie? En teoría, las ostras se sujetan fuertemente al sitio donde viven (rocas y otras conchas) por medio de lo que algunos conocen como “las barbas”, que son fibras de una proteína elástica que se conoce como “biso”, secretadas por la glándula bisal. Estas fibras parecen de plástico, son algo elásticas y muy resistentes, pero ¿serán capaces de arraigar a la ostra cuando una persona lucha desesperada por su vida?
Para contestar ambas preguntas, llevé a cabo el siguiente “experimento”: me dediqué a “pescar” unas cuantas ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), intencionalmente metiendo mis dedos dentro de ellas para simular las “pinzas de la muerte” y ver que suerte corría mi vida.
El resultado puede verse en el siguiente video:
La Pesca de la Madreperla y la “Pinza de la Muerte”
Resultados:
El primer evento de pesca -lo describo como “Captura #1” en el video- se llevó a cabo a una profundidad de menos de 2 metros, en un arrecife rocoso como los tantos que existen aquí en Guaymas, Sonora. Las ostras usualmente se pegan a las rocas, tanto de manera solitaria como en pequeños grupos de 3 a 8 individuos, y en el video se aprecia claramente como la ostra se libera fácilmente, realmente sin gran esfuerzo.

Captura #1: Liberando una Madreperla de las Rocas
El evento de pesca “Captura #2”, se llevó a cabo a una profundidad de 4 metros, en zona arenosa pero con gran cantidad de guijarros y restos de conchas de diversos bivalvos. Las ostras usualmente se pegan a estas conchas y en el video se aprecia claramente como la ostra se libera fácilmente y que sale con un fragmento de concha de “callo de hacha”. La ostra medía 10 cm de diámetro y tenía otra ostra –más pequeña- adherida.

Captura #2: Liberando una Madreperla de fondo arenoso
En el tercer evento de pesca, realizado a 3 metros de profundidad en una zona de encuentro de diferentes sustratos (fondo arenoso, pero con presencia de corales incrustantes y cerca de un arrecife rocoso) localicé otro pequeño grupo de madreperlas y fue extremadamente fácil liberar 3 ostras simultáneamente.
Ya para finalizar, introduje mis varios de mis dedos varias veces dentro de diferentes ostras Madreperla, en todo momento obtuve el mismo resultado: la ostra me sujetó de los dedos con fuerza, pero fue muy fácil liberar mis dedos y en cuestión de segundos por lo que mi vida jamás estuvo en peligro. Por si mi Madre o mi Esposa leen el Blog, haré la aclaración que estos experimentos los realicé a una profundidad de 1.50 metros, por lo que en caso de sufrir de un artero ataque de las “pinzas de la muerte”, me hubiese podido poner de pie y salvar el pellejo.

La insufrible "pinza de la muerte"
Discusión
¿Cómo surgió el mito de las “pinzas de la muerte” o de la “Ostra Asesina” (o cualquier otro nombre que le quieran dar a este fenómeno)? Pues, existen otras variedades de almejas de ENORME tamaño y gran peso, las cuales si serían capaces de mantener a un hombre atrapado el tiempo suficiente para ahogarlo. De hecho, una almeja en particular, conocida como la “almeja gigante” (Tridacna gigas) y a veces llamada la “almeja asesina” (perfecto título para un futuro “churro joligudesco”) y que era común en las islas y atolones del Indopacífico sería la más apropiada para formar parte de las pesadillas de los buzos de perlas. Si no me creen vean la foto que sale en esta página (en inglés):

En la wikipedia (versión en inglés) también se menciona que en algún manual de buceo de la Marina de Estados Unidos de América se menciona una técnica para liberarse del letal cierre de las conchas de esta especie, así como hace referencia a la muerte del buzo que extrajo la famosa “Perla de Lao Tzu”, una enorme concreción calcárea (que asemeja más masa de trigo para hornear) o “perla no-nácarada” que fue obtenida dentro de una de estas almejas.
Como información adicional, solo deseo agregar que esta especie –Tridacna gigas- se encuentra en serio peligro de desaparecer a causa de la sobre pesca, ya que sus conchas tienen gran demanda y que su carne es muy apreciada en Asia.
Conclusión
No es tan difícil realizar la pesca de la madreperla cuando hay abundancia de las mismas; lo más difícil va a ser el buceo profundo para la extracción de las mismas.
No hay un verdadero peligro en morir ahogado al ser “capturado” por una ostra: sus “pinzas de la muerte” carecen de la fuerza necesaria para mantener un agarre letal…adicionalmente: no es tan difícil desprenderlas del fondo.
Así que, en esta ocasión hemos logrado abatir otro “mito perlero” y en la próxima entrega caerá otro mito más.
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