Archive for septiembre, 2009
Desgraciadamente y a diferencia de la nota previa, los huracanes nos han causado más problemas que beneficios. Asi que aquí haré un recuento de los daños causados por estos fenómenos naturales sobre nuestra granja y joyerías (puntos de venta). ¿Joyerías? Si solamente tienen la de Guaymas ¿no? Asi es, solamente tenemos la de Guaymas pero no siempre fué así.
Sin más preámbulo, comenzamos con los daños por huracán, del más reciente al más antiguo.
Huracán “Jimena” – 2009
A pesar de que este huracán tuvo una fuerza destructiva mayor que la de cualquier otro, esta capacidad destructiva residió principalmente en la enorme cantidad de agua de lluvia que tuvimos: 711 mm en 36 horas continuas de lluvia. Básicamente, tuvimos arroyos y cascadas en pleno desierto sonorense y los daños materiales a las ciudades de Guaymas y Empalme, asi como a los poblados de San Carlos y San José de Guaymas, fueron tremendos: la infraestructura hidraúlica, carreteras, caminos y calles fueron destrozados, miles de personas perdieron sus hogares o sus bienes. Fué terrible. Pero, en nuestra granja los daños fueron mínimos ya que el mayor daño es usualmente causado por el oleaje y el viento, no el agua.
Datos interesantes sobre los daños que vimos en el mar: el fondo del mar -por lo menos en Bahía Bacochibampo- se transformó en un fondo lodoso. Si, no arena ni roca marina: lodo rojizo 100% de origen terrígeno. Esto -por supuesto- altera la química del agua y muy importantemente la turbidez de la misma. La visibilidad dentro de la bahía fué -por dos semanas- de menos de 1 metro.
Hace unos años, en el 2002, las granjas de perlas de la región de Hainan, China, sufrieron grandes mortalidades de ostras perlíferas (Pinctada imbricata) debido a que un tifón provocó grandes lluvias que desbordaron un río y cuyas aguas afectaron la salinidad y turbidez de la bahía donde se encontraban diversas granjas con millones de ostras. Aquí el problema de los chinos fué:
- Establecieron sus granjas en el delta de un río
- en una zona muy somera (1-2 metros)
Por ser una zona somera, el agua dulce rápidamente alteró la salinidad del agua de la bahía y las ostras perlíferas no son organismos estuarinos, como lo serían los ostiones, sino que son 100% marinos. En nuestro caso, Bacochibampo es una bahía poco profunda (promedio 8 metros), pero no tiene descarga de un río y además tiene una boca amplia que permite que tenga condiciones 100% marinas. En esta ocasión…nos salvamos de los daños a la granja.
Bacochibampo
Esta semana quisiera contarles de nuestras experiencias con los huracanes y tormentas tropicales. Es obvio pensar que aquellas personas que viven en las costas de los oceános Atlántico y Pacífico han experimentado los efectos de estas temibles tormentas…¿quién podrá olvidar los daños causados por los huracanes “Katrina” y “Wilma” en el año 2005? (http://es.wikipedia.org/wiki/Huracan_Katrina y http://es.wikipedia.org/wiki/Hurac%C3%A1n_Wilma). Sus destructivos efectos son legendarios.
En la mayor parte de los casos, los medios de comunicación se centran en los daños y pérdidas -tanto humanas como materiales- causados por estas tormentas, aunque también se informa de heróicos actos de valentía (tal como el del jovencito que salvó 40 vidas en San José de Guaymas http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/Noticias/09092009/401135.aspx) o -desafortunadamente- de actos de rapiña.
En esta ocasión nos concentraremos únicamente a los efectos de huracanes y tormentas y las perlas, y con perlas me refiero no solamente a la gema, sino a las ostras perlíferas, las granjas y granjeros de perlas e -incluso- las tiendas o joyerías de perlas (me explicaré en ediciones futuras). Dado que nuestra experiencia en el cultivo de perlas da inicio en 1991, hemos tenido la ¿fortuna? de experimentar los efectos de varios huracanes y hemos constatado como cada uno de ellos es único y diferente en sus efectos destructivos. Aparte, tenemos datos sobre el efecto de los huracanes en granjas de perlas en otros lugares del mundo, asi que demos comienzo a este nuevo tema.
Alegría Guaymense.
Muy a pesar del devastador efecto causado por el reciente huracán “Jimena”, según Don Manuel “El Tío” Ferreira (QDEP), las tormentas tropicales y huracanes que llegaron a afectar las inmediaciones de Guaymas, Sonora, llegaron a tener un muy placentero efecto colateral. A la mañana siguiente del fenómeno, no pocas personas salían a pasear en la playa de “Miramar” en búsqueda de un tesoro, ya que -en ocasiones- miles de ostras perlíferas podían ser encontradas en la playa, tras haber sido arrancadas por el embravecido oleaje. En sus años de recolectar conchas tras las tormentas, Don Manuel llegó a juntar suficientes para llenar un frasco de vidrio con miles de perlas naturales, aunque solamente llegó a encontrar dos de ellas muy bellas y con tamaño similar al de un frijol. Desafortunadamente no pude ver muchas perlas de estas, ya que -con el paso de los años- fué regalándolas.
Tuve la oportunidad de experimentar un fenómeno similar en el año 2007, tras el paso del huracán “Henriette” por Guaymas (http://en.wikipedia.org/wiki/2007_Pacific_hurricane_season#Hurricane_Henriette). Al día siguiente del fenómeno visité la playa de “Shangri-La” (situada frente al “Club de Playa” del “Hotel Marinaterra”) y tuve la fortuna de encontrarme con cientas de almejas, mejillones y ostras perlíferas (Madreperla) que fueron “lanzadas” (algunas estabán bastante distantes al agua) fuera del mar. La mayoría aún estaban vivas.
Uno puede imaginarse que los antiguos habitantes de las costas del Mar de Cortés pudieron haberse aprovechado de situaciones semejantes para hacerse de un buen alimento y de una nueva pieza de joyería: “Taco y Perla Gratis”…¿quién dice que no se puede tenerlo todo?
![SB Drop 0.5gr 7.2x7.8mm (3) [640x480] Una Perla Natural en su Ostra](http://www.perlasshop.com/blog/wp-content/uploads/2009/09/SB-Drop-0.5gr-7.2x7.8mm-3-640x480.jpg)
Una Perla Natural en su Ostra
Y aquí llegamos al desenlace de esta historia de conneciones, de casualidades o de -¿por qué no llamarle así?- de un caso realmente predestinado. La vida tiene sus curiosidades.
El caso es que hace casi un año, en Diciembre del 2008, sucedió algo inesperado. En plena temporada de implante de perlas (época en la cual se lleva a cabo la operación quirúrgica necesaria para la producción de perlas de cultivo), Enrique y yo nos encontrabamos esa mañana operando tranquilamente nuestros respectivos lotes de ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) cuando Enrique me llama la atención a la ostra que tenía en la mesa de operación, pero no tanto por medio de palabras sino con un frénetico parloteo, los ojos abiertos por la sorpresa…dentro de esa ostra “Virgen” (sin haber sido operada) estaba una perla natural…pero no “cualquier” perla natural: era la perla natural más grande, obscura y redonda que habíamos visto en nuestros 16 años de trabajo como perlicultores.
Datos completos de esta perla negra natural del Golfo de California:
- Forma: casi redonda
- Tamaño: 10.1 x 9.9 mm
- Color: Negro con sobretono azulado.
- Calidad: Gema (un pequeñísimo defecto)
Este evento fué tan especial que fué rápidamente reportado al foro de Pearl-Guide.com (http://www.pearl-guide.com/forum/cultured-pearls/56-pearls-mexico-2.html).
¿Y bueno? ¿Dónde está la coincidencia? En el día del encuentro de la perla: 18 de Diciembre – Día Consagrado a la Virgen de la Soledad de Oaxaca. Y en ese momento no teníamos la más remota idea de lo que iba a trascender en el año 2009 (ver notas previas de “La Perla de la Virgen”).
Nuestras “coincidencias” entonces son:
- Una perla natural que adornó la frente de la Virgen de la Soledad, que probablemente tuvo su origen en el Golfo de California (incluso, tal vez originada de la granja del Dr. Gastón Vivés). Esta perla fué robada y fué substituida por:
- Una perla de cultivo, del mismo Golfo de California, extraída de una perla operada el día 18 de Diciembre del 2007.
- Una exquisita perla natural se obtiene el día 18 de Diciembre del 2008.
Se lo dejamos a Usted -estimado lector- formar su propia opinión al respecto. Por lo pronto, nosotros dejamos de creer en las “meras coincidencias”.