Y ahora continuaremos con el viaje que dimos inicio el mes pasado, y comenzaremos a desglosar por partes lo que encontramos en la Isla Espíritu Santo, Baja California Sur. Para dar comienzo… tenemos un video (de hecho, en dos partes) sobre nuestra visita a este hermoso sitio histórico:

El Desembarco.

Lo realizamos justo en lo que podría ser considerada una playa rocosa pero no de características de arrecife rocoso, sino de piedra suelta y redondeada, de gran tamaño y que en conjunto dificultan mucho el caminar sobre ellas. Para quienes han visitado las playas de Guaymas, Sonora, tales como “piedras pintas” y “Punta Colorado” o “Las Saladitas” saben a lo que me refiero: las piedras se mueven bajo tus pies, se deslizan, y pueden ocasionar que caigas. La lancha se detuvo justo donde antes existieron rampas de concreto, con el fin de deslizar las lanchas y las artes de colecta y cultivo.

Arribando a las Ruinas de la CCCyPY aunque las rampas ya no se encuentran en su sitio, es interesante hacer notar que utilizando Google Earth se pueden observar “marcas” en el agua, donde muy probablemente estuvieron estas áreas de acceso. Probablemente porque Vivés se aseguró del exitoso desembarco de agua y provisiones (alimentar a los entre 800 y 1,200 trabajadores no era poca cosa), asi como el atraco de los botes que transportarían a personas y bienes (cajas con concha de madreperla). La ausencia de rocas en la zona arenosa y una marcada línea perpendicular a la costa nos habla de la mano del hombre.

Imagen satelital Isla Espiritu Santo, BCSLo que también resulta interesante es que a casi 100 años (en el 2014 se cumplirá un Siglo de la destrucción de la granja) de su último uso comercial, las marcas de la actividad humana no han sido eliminadas por la acción de la naturaleza.

Área de Almacenes

Caminando hacia nuestra derecha (al oeste de nuestro sitio de desembarco), a unos 100 metros de distancia de la línea costera tenemos un área severamente impactada, con escasa vegetación: uno que otro arbusto de “Chivato” (Calliandra sp.), una que otra “Choya” espinosa (Opuntia sp.), esto a diferencia de la vegetación imperante en la zona desértica circundante, que es típica al desierto Sonorense, con la presencia de grandes cactáceas -especialmente Pithayas y Biznagas- y arbustos chaparros y espinosos. Esta área debió de haber sido desmontada y compactada para ser utilizada como área de almacenes.

En su mayoría estos almacenes debieron de haber sido construidos con madera comercial (de la que encontramos restos en estado lamentable de deterioro), los techos debieron de haber sido elaborados con palmera y lámina de madera. ¿Pero qué almacenaban? Me imagino que algunos eran necesarios para mantener alimentos y agua, guarecidos del arrasador sol, pero otros tantos para implementos de uso diario como cuchillos, alicatas, pinzas, malla de gallinero, martillos y clavos, cadenas y cuerdas, hachas y machetes. Otros debieron de haber sido destinados al almacenaje de cajas con concha seleccionada de Madreperla (Pinctada mazatlanica). Según información de primera mano, había cuatro clases de nácar (concha) que se producían en esta granja:

  1. Calidad “Extra” con conchas grandes (más de 15 cm de diámetro), de forma uniforme y sin mancha ni picadura, con un precio de hasta Mil USD por tonelada métrica (precios de 1910).
  2. Calidad “Primera”: conchas de entre 9 y 14 cm y sin mancha ni picaduras. Valor de $400 USD/tonelada.
  3. Calidad “Segunda”: constituída por concha chica (entre 7 y 9 cm) y limpia, pero además con concha de tamaños mayores (9-15 cm) pero con lacras o defectos. Su valor alcanzaba los $200 USD/tonelada.
  4. Calidad “Tercera”: Constituída por conchas rotas o quebrada, y/o con defectos de consideración como manchas y picaduras en al menos el 50% de su superficie.  Raramente alcanzaron un valor de $100/USD por tonelada.

Encontramos evidencia de bastantes conchas de Madreperla en toda esta área, algunas veces en montículos. Sin embargo, la mayoría de estas conchas habían sufrido bastante daño por causa de la exposición a los medios. La concha nácar tuvo un importante valor económico antes de la aparición del plástico, ya que era muy utilizado en la elaboración y manufactura de botones, incrustaciones, cachas de pistola, joyeros, empuñaduras de navajas y usos en joyería. Muchos lugares del mundo tuvieron una floreciente industria con el nácar de sus especies autóctonas, tal como: Broome en Australia, Muscatine, Iowa, en Estados Unidos de América, y -por supuesto- La Paz, Baja California Sur, en México.

Conchas de Pinctada mazatlanica

Conchas de Pinctada mazatlanica

De hecho, el principal ingreso económico para este empresa fué la producción de concha nácar, y las perlas debieron de haber sido un sub-producto importante… un regalo de Dios, ya que en ese tiempo solamente existían las perlas naturales (las de cultivo estaban apenas en proceso de investigación en Australia y Japón). Algunas fuentes mencionan que la cantidad de concha de nácar que se exportó del Golfo de California en el período entre 1580 y 1857 fué de 95 mil toneladas, el equivalente a 277 toneladas anuales (todo producto de la pesca), que si fuese calidad “tercera” hubiese representado cerca de $28 mil dólares de 1910…una cantidad nada despreciable sobretodo si la pasamos a su valor presente (con la ayuda de http://www.measuringworth.com):

$652,000.00 using the Consumer Price Index
$491,000.00 using the GDP deflator
$2,790,000.00 using the unskilled wage
$4,180,000.00 using the Production Worker Compensation
$3,590,000.00 using the nominal GDP per capita
$11,900,000.00 using the relative share of GDP

El camino de la Concha desde BCS al Mundo

Hagamos algo de matemáticas: la granja de perlas (CCCyP) del Dr. Gastón Vivés se dice tenía entre 8 y 10 millones de ostras en cultivo. Se dice que la cosecha de ostras anual consistía en unos 5 millones de organismos. Si una valva de tamaño de 12 cm de diámetro pesa unos 10 gramos y cada ostra tiene 2 valvas hablamos de 20 gramos por ostra, asi que extrapolamos y obtenemos 200 kilos por mil ostras, asi que 1 millón de ostras representarían 200,000 kilos y serían 1 millón de kilos o Mil toneladas anuales. Obviamente aqui hacemos un cálculo no representativo, pero no sabemos cuanto se obtenía de cada calidad de concha, ni el tamaño de las conchas ni otra información importante, pero a donde voy es a esto: una granja de perlas como esta podía proporcionar TODA la producción de concha de nácar extraída por pesca e incluso más. Incluso si reducimos la cosecha a la mitad (2.5 millones de ostras)  tenemos una producción del doble de la de la pesca.

Las granjas de cultivo de ostras si pueden tener un impacto positivo sobre el medio ambiente y tener un buen impacto económico en una región.