Una vez más estamos aquí, para compartir nuestros pensamientos y corazones con ustedes … esperando que nos permitirá guiarle en la historia de la Perla del Golfo de California. Esperamos que la historia de las hazañas del Dr. Gastón Vivés les sean tan apasionantes como lo fueron para nosotros cuando por vez primera conocimos de su existencia en 1991. Así que esta semana continuamos con la zona más importante de la CCCyP o de la “Granja de Perlas”: los canales de cultivo de juveniles.

Cuando se sobrevuela a la Isla Espíritu Santo, en Baja California Sur, le será fácilmente capaz de distinguir la pequeña bahía y estuario donde esta famosa granja alguna vez operó; esto será posible ya que usted podrá distinguir claramente la estructura de la estación de acuacultivo: los canales en zig-zag. Esta parte de la operación -como todas las otras- es claramente distinguible por su uso, pero lo que la hace más especial ya que  la mayoría de la gente la puede puede ver, tocar y comprender fácilmente su funcionamiento. Después de casi 100 años de abandono -y a pesar de estar bajo la influencia del clima severo e incluso huracanes- esta zona aún se encuentra en buen estado, pero poco a poco comienza a ser devorada por el bosque de manglar.

Esta pequeña Ensenada (San Gabriel) posee un pequeño bosque de manglares, cuyos árboles crecen en la forma de estuario típico: hay una “pequeña” laguna cuyos bordes están cubiertos de árboles de mangle. Gastón Vivés debe haber mandado talar una parte del manglar a fin de “mejorar” el ambiente para el de cultivo de perlas, porque las ostrasperlíferas  normalmente no se encuentran dentro de estas lagunas. Los problemas que se suelen tener cuando se trabaja en un ambiente como este son los siguientes:

1. El aumento de la salinidad del agua durante los meses de verano (por evaporación)
2. Disminución de los niveles de salinidad después de la temporada de lluvias
3. Temperaturas mayores e inferiores a las que encontramos en el mar
4. Niveles reducidos de oxígeno disuelto y
5. Montones y montones de mosquitos y unos terribles bichos -casi invisibles- que llamamos “Jejenes”.

Pero por otro lado también tiene beneficios importantes, tales como:

1. Niveles de productividad superiores al promedio (productividad)
2. Más fácil manipulación de los animales en aguas poco profundas
3. Es más fácil proteger a las ostras en un área “acordonada” o restringida

Es evidente que el Dr. Vives decidió retirar una parte del bosque de manglar y utilizarlo para hacer crecer su ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) en este lugar, bajo condiciones más apropiadas para ellas. Es difícil saber si se dragó el fondo de la laguna con el fin de quitar el “lodo negro” (un barro altamente orgánico y de tendencias anóxicas) que, por lo genera,l  que se asocia con estes tipo de ecosistema. Pero tal vez simplemente se realizó el  cierre de la comunicación entre el océano y la laguna (se taparon los canales de entrada-salida de agua)… luego  se talaron los árboles de mangle y se permitió que el fondo se secara para que los trabajadores quitaran el barro anóxico y así proceder a preparar el fondo con condiciones más adecuadas, tales como poner una cubierta de roca o “tepetate “. Esto también les daría  tiempo para trabajar con la mampostería de los canales.

Canales de Crianza en la Isla Espíritu Santo

Esta parte de las estructuras de la CCCyP representaría un trabajo muy intenso para los trabajadores. ¿Por qué? Volvamos a 1890, e imaginemos que el mundo era diferente: habría barcos de vela en la parte más “aislada” de México, las personas estarían en una isla desierta con poco o ningún alimento y escasa en agua dulce, sujeta a temperaturas extremosas (inviernos fríos y veranos con temperaturas de 45 grados Centígrados), con la presencia de muchas especies de serpientes y artrópodos venenosos, bajo el ataque de los mosquitos, jejenes y tábanos, sin ayuda médica oportuna … usted puede seguir agregando más “detallitos” a esta lista. Por lo tanto, no sólo se necesitan trabajadores, sino de niveles de logística similares a los que se necesitan para luchar en batallas y ganar guerras: aquellos que no pueden abastecer a sus ejércitos son los perderán. Y era un “ejército” al que Gastón Vivés tenía que cuidar, ya que para en el momento de su máximo apogeo, se dice que la granja llegó a tener hasta 1,200 trabajadores allí en la isla.

Así, entre todas las cosas que había que construir para mantener a sus trabajadores, eran las barracas-viviendas y otras áreas necesarias para establecer y servir a un gran contingente de personas. La zona de atraco de botes hubiera sido importante también, porque se requería un transporte casi constante de personas y mercancías entre La Paz y Espíritu Santo, asi como el suministro de agua potable (aunque Isla Espíritu Santo posee algunos “ojos de agua” o manantiales, que podrían suministrar algo de agua). Con el fin de obtener carne, cabras fueron introducidas a la isla y se les dejó forrajear de la vegetación del desierto … algo que hoy en día se consideraría un “crimen ecológico” (pero en esos días el concepto de “ecología” no existía). Una vez que todo quedó en su sitio, imaginamos que dejaría atrás su imágen de “isla pacífica”, ya que se transformaría en un lugar de ruidoso bullicio y actividad (existen pueblos de la sierra que sólo tienen unas 88 personas … y este lugar había !cientos de trabajadores!) : los cocineros cocinando, los herreros trabajando la forja, carpinteros clavando tablones, buzos, cargadores … de todo, con la excepción de fontaneros y electricistas.

El Sistema de Criadero de Ostrillas

Sobre el trabajo de mampostería solamente puedo decir una palabra: maravilloso. Simplemente un gran trabajo que sería realizado por gente seria y que se preocupaba por la calidad. Utilizaron rocas volcánicas de colores rojo y oscuras para construir los canales. Sus trabajos de albañilería tuvo la calidad suficiente para resisitir el paso del tiempo, aunque las raíces del manglar están lentamente destruyendo algunas áreas…

Dentro de los canales o cauces de agua, fue posible ver algunos peces (el más común fué la “Lisa” o Mugil cephalus), así como a varias agresivas “jaibas” (Callinectes bellicosus). El agua en los estanques es turbia y de color verde: un caldo rico en nutrientes. El agua es poco profunda y tiene muy poco movimiento, el fondo parece más arena en lugar del típico fango negro -como sería común ver en lagunas similares.

Esta importante área de cultivo habría tenido una apariencia algo diferente hace unos 100 años, ya que los canales de cultivo se encontraban cubiertos -casi por completo- por una serie de “palapas”: techos de vigas de madera cubiertos con hojas de palma (no vi una sola palmera aquí, así que las hojas se han sido transportado desde el continente como con la mayoría de otras cosas como la madera)… digamos que muy parecido a la palapa que empleamos en nuestra granja en Guaymas.

La razón para esta techumbre es simple: el sol es fuerte a esta latitud y rápidamente calienta el agua, y el agua caliente por lo general contiene menos oxígeno y algunas criaturas pueden asfixiarse por su falta … así que, basta con añadir un poco de sombra y la temperatura del agua será más fresca. En invierno se tendría el problema opuesto (agua fría) por lo que se puede quitar la cubierta de palma y el agua se calentará. Don Gastón era un hombre muy inteligente y práctico.

El sistema de canales fue muy importante porque era su cultivo de “criadero”, el sitio donde las pequeñas y delicadas “Madreperlas” serían mantenidas bajo vigilancia constante. ¿Por qué? Bueno,la elección de una laguna como esta asegura varios beneficios, pero también presenta riesgos … y entre ellos están ciertos depredadores muy comúnes como las “jaibas” o “cangrejos nadadores”, crustáceos muy voraces y que tienen un verdadero gusto por estas pequeñas “botanas marinas” (las pequeñas ostras). Así que era necesario tener guardias en la parte superior de los canales, armados con lanzas o fisgas, dispuestos a defender a las ostras perliferas. Pero muchas otras criaturas podrían haber querido disfrutar de un almuerzo gratis: pulpos, caracoles y estrellas de mar.

Entre los canales había tablones de madera para permitir a los guardias para pasar fácilmente de un lugar a otro y perseguir a los intrusos. Además, cuando el agua de los canales se vaciaba (por acción de la marea baja o “bajamar”) la gente sería capaz de saltar dentro de los canales y trabajar con los animales directamente: realizar una inspección cercana e incluso eliminar algunos depredadores que podrían haber escapado de la vigilante mirada del guardia.

El fondo seguramente estaba acondicionado como he mencionado antes, pero los juveniles pequeños no se dejaban simplemente sobre el fondo. Esto fue pensado en todos los detalles. Las ostras se introducían dentro de  pequeñas jaulas de malla de metal (malla de gallinero galvanizada) con forma de rectángulos. Se han encontrado los restos de varias de estas jaulas en la isla … el metal ya oxidado, pero en ese tiempo el plástico aún no estaba disponible.

Las ostras juveniles de Madreperla se colectaban del medio natural utilizando un sistema de cajas recolectoras de “semilla” (de un diseño especial, y de las que vamos a hablar en un futuro próximo). Las pequeñas ostras habrían tenido tamaño variable entre los 1 a 5 cm, con un promedio de unos 3 cm de diámetro al momento de su colecta. En esta etapa, las ostras son muy delicadas debido a que sus conchas aún no son lo suficientemente fuertes para protegerlas de los depredadores y porque poseen un sistema de “anclaje” llamado “biso”, el cuál emplean para sostenerse de una roca o coral y es un órgano muy delicado: no es conveniente jalar de las ostras en esta etapa ya que pueden morir. Adicionalmente, su pequeño cuerpo no les da la suficiente protección contra los cambios bruscos de temperatura (las ostras se pueden calentar rápidamente bajo los rayos del sol y si se colocan rápidamente en agua fresca, el choque térmico les puede provocar la muerte) … por lo que parece muy probable que el Dr. Gastón Vives, de clara formación médica, habría entendido con facilidad esta serie de problemas físicos y fisiólogicos de las ostras y asi poder darles las mejores condiciones posibles para mejorar su crecimiento y supervivencia.

Por medio de las jaulas de malla, era fácil de manejar a la vez muchas ostras y protegerlas de la mayoría de los depredadores y habría sido capaz de reducir las tasas de mortalidad a niveles muy tolerables (5-20%) en una etapa sensible para los juveniles, en la que -si no se hace lo correcto-se puede tener una tasa de mortalidad de hasta un 80%.

En verdad un hombre revolucionario y muy adelantado a su tiempo … vamos a continuar con este recuento en las próximas semanas.