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Y pareciera broma, pero apenas pasando un mes de la entrevista que tuvimos en Televisa, ahora tuvimos la fortuna de recibir en Guaymas, Sonora, a Agustín Rodríguez de TV Azteca, quien realizó una entrevista a José Manuel Nava y Enrique Arizmendi, socios de Perlas del Mar de Cortez.
La entrevista tiene una duración cercana a los 3 minutos, pero estuvieron con nosotros varias horas, realizando preguntas, haciendo tomas de la granja y de la joyería. Como nota curiosa: las tomas submarinas se realizaron con mi cámara digital Flip, que cuenta con una carcasa que facilita su uso para estas tomas. Y el equipo de TV Azteca estaba bastante impresionado por lo fácil de su uso y la calidad de las tomas. Como el mismísimo Agustín Rodríguez me dice en su correo: “las tomas sub-acuaticas quedaron sensacionales”.
Pero ahora, quiero presentarles la entrevista, que fue transmitida por vez primera la noche del 28 de Febrero del 2011 en el noticiero de “Hechos” con Javier Alatorre. Utiliza el siguiente acceso para ir a la página donde podrás ver el video:
Perlas del Mar de Cortez en TV Azteca
Agradecemos a TV Azteca, a Agustín y su equipo de trabajo por su interés y por su visita.
ACTUALIZACIÓN: Debido a que no sabemos si -eventualmente- el video será removido del portal de TV Azteca, acabo de finalizar un video con la entrevista…pero, para no socavar derechos de autor lo que hice fue poner la entrevista como video-dentro-del-video (Picture-in-Picture o PiP) e incluyendo videos que fueron tomados con mi cámara. Asi que si no desean ir más lejos que este Blog…aquí tienen mi versión del reportaje (disculpen el audio…no salió de muy buena calidad).
Ahora, el momento de una pequeña encuesta…por favor dame un minuto de tiempo y de antemano: ¡Gracias!
¿Has visto algún programa o reportaje sobre las “Perlas del Mar de Cortez”? ¿En dónde?
El pasado día 18 de Enero del 2011, las “Perlas del Mar de Cortez” tuvieron la oportunidad de tener exposición a través de la televisión nacional a través del programa “Respuesta Oportuna”, conducido por la Dra. Diane Pérez y Marta Guzmán. Fueron Enrique Arizmendi Castillo y Guillermo Soberón Chávez quienes pasaron al estudio a ser entrevistados.
Ya hemos tenido exposición en medios televisivos (estamos muy agradecidos con la televisora estatal Telemax –con agradecimientos especiales a Katy Amavizca y Don Francisco Rojo Gastélum por la cobertura especial que nos dieron-, asi como de Televisa y Telehit), pero nunca habíamos tenido tan buena cobertura a nivel nacional. Agradecemos a la Dra. Diane Pérez y a Marta Guzmán por la invitación a su programa.
Para quienes no tuvieron oportunidad de ver el programa en vivo, está disponible en la página de Foro TV de Televisa…y aquí les ponemos el video en directo para que no tengan que buscarlo, asi que hagan clic aquí. (Nota del 16 de Febrero del 2011: Televisa saca de “circulación” los video de Foro TV tras unos 15 días de su transmisión, por lo que ya no podrán ver el video allí, sin embargo puse en YouTube unos 5 minutos de la entrevista, aunque con pésima calidad de audio y video. Mil disculpas).

La Conductora del programa "Respuesta Oportuna", la Dra. Diane Pérez con un collar de perlas mexicanas.
Por cierto, una vez que han visto el video…podrán apreciar que Diane Pérez portaba un muy bello dije o pendiente de perla, y aunque por el tamaño de la imagen no es posible ver muchos detalles, esa perla es de Guaymas, Sonora, de nuestra humilde granjita. Y de hecho, hace apenas un par de años Diane Pérez apareció en la revista “Hola” (aunque no soy lector de tan prestigiada publicación, debo admitir) y portaba uno de nuestros más bellos collares de perlas.
Lo más importante de la aparición de nuestras perlas a nivel nacional es que muy probablemente pasemos –ahora sí- a ser reconocidos, ya que en México una parte muy importante de la población vive, respira y acepta gracias a la TV. Afortunadamente para Don Jesús “el Pipi” Valenzuela, este reportaje le permitirá pedir “de fiado” en el abarrotes de la esquina…¿la razón? Desde que comenzó a trabajar con nosotros (desde 1994) aún hay personas que no pueden creer que trabaje en una granja de perlas y lo consideran “un loquito”. Esperemos que Doña Cata ya pueda creer en Jesús y le preste crédito.
Parte de lo curioso de este asunto es que desde hace muchos años existe un reconocimiento de las “Perlas del Mar de Cortez” en el extranjero, pero que no llega a permear en México. Hay extranjeros que llegan a nuestra granja y reconocen a Jesús Valenzuela por las múltiples fotos en las que ha aparecido en revistas de gemología…pero como bien lo plasma el Nuevo Testamento: “Pero Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.” (Marcos 6:4). Jamás seremos profetas en Nuestra Tierra.
Unas Disculpas…
Disculpen la escasez de noticias nuevas en el Blog, pero estamos “atrapados” en el laboratorio de producción de perlas y no tenemos mucho tiempo para otras cosas, pero muy pronto –esperamos- este año tendremos nuevas e interesantes historias para compartir con ustedes.
Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.
Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.
Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.
Pero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.
Experimentando con Arena
Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:
Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.
Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.
A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.
Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.
Conclusiones
Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.
Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.
¡ Una Perla Ampolla ¡
Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.
Próximamente
Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).
Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.
Este es un tema que queríamos discutir desde hace tiempo, pero vamos dando vueltas en los diversos temas para poder captar la atención de los lectores, sobre todo porque hablar de perlas y educarse sobre perlas es ya un tema más complejo y que requiere de mayor intención. Por lo pronto, a pesar de que ya hemos hablado sobre “perlas de cultivo” y sobre “perlas naturales” (como las que producía Don Gastón Vivés en Baja California Sur, ver nuestras entradas sobre el tema) aún existen muchas personas que tienen confusión o que han recibido información errónea al respecto. Aquí les despejaremos TODA DUDA…o -al menos- ayudaremos a que tengan nuevas dudas.
Así que demos inicio a este fascinante tema de las Perlas Naturales. Primero empezaremos con un poco de historia, pasaremos a hablar de ciertas características de las perlas y finalmente hablaremos de cómo se forman las perlas naturales y esperamos poder acabar con esos populares mitos, como aquel de “las perlas se forman con un granito de arena”…si logramos hacer esto, nos daremos por bien servidos.
El Descubrimiento de las Perlas
¿Quiénes descubrieron las primeras perlas? ¿Por qué les tuvieron aprecio? ¿Qué hay para comer? Probablemente sean preguntas que muchos se han formulado a través del tiempo y para las cuales no vamos a poder tener una respuesta segura, pero imaginemos que retrocedemos en el tiempo a unos 10 mil años atrás, cuando grupos humanos en las zonas costeras o incluso en zonas con ríos comenzaron a nadar en busca de comida (por ello la importancia de la pregunta #3) y con la filosofía de “todo se come” comenzaron a sacar ostras y mejillones perlíferos. Ocasionalmente se llegaban a encontrar con una perla y esto podía ser motivo de gran gusto o de enorme disgusto… ya que una mordida fácilmente te podía ocasionar una quebradura dental. Pero, supongamos que pasamos al gusto de encontrar una “perlita” y que además era bella como la Luna, o de un verde-azul como el mar, que era capaz de lanzar destellos de un arcoíris o que reflejaba tu cara sobre ella…Magia Pura. Digamos que fue un buen comienzo para el descubrimiento de la Estética.
Ahora bien, ¿cómo fue que de apreciar y admirar a esas pequeñas bolitas de nácar pasamos a utilizarlas como gemas o adornos personales? Muy probablemente los seres humanos ya utilizábamos “adornos” variados: conchas, madera, pieles, dientes de animales, hueso, piedras…(se dice que las piezas más antiguas de joyería tienen una antigüedad de unos 100 mil años, y que son unas cuentas hechas con concha de caracol, para más información haz clic aquí) pero la perla destacaría de entre los otros adornos ya que sería mucho más hermosa y ya estaría casi lista para su uso: mientras que para casi cualquier otro artículo habría que trabajarlo bastante para dejarlo en un estado apropiado para su uso. Pero la perla era un regalo de la naturaleza…y tenía un valor agregado que hoy no apreciamos con facilidad: su dureza (de este tema hablaremos en una entrega futura…que de hecho ya estoy trabajando).
Una vez descubierta la perla pasó a ser apreciada cada vez más por nuestros ancestros, por lo que no hay un libro sagrado que no la incluya, y así mismo generó muchas teorías sobre su formación: que si su origen era divino, que si eran la lágrimas de los ángeles cuando caían al mar y se convertían en perlas, que si cuando los rayos caían en el mar se formaban las perlas, etc. Y estas ideas fueron evolucionando junto con el punto de vista de las personas hasta llegar al clásico “un granito de arena que irrita a la ostra y se convierte en perla”. ¿Cómo fue que llegamos a esta idea?
La Teoría del Granito de Arena
Lo interesante de esta idea o teoría es que la mayor parte de las personas la considera como una situación lógica, y por lo mismo debe de ser verdadera. Desmenucemos esta “teoría”, paso por paso:
1. Las ostras perleras viven en el mar, en zonas costeras someras y crecen sobre sustrato duro (rocas, arrecifes, conchas de moluscos, etc.) y en esta área hay mucha arena.
2. Es lógico imaginar que en un día con condiciones ambientales adecuadas (oleaje, viento, corrientes fuertes) algo de arena se levante del fondo y pueda viajar hasta encontrar una ostra abierta y que se le introduzca entre sus conchas.
3. Lo que sigue ahora es que la ostra sienta una irritación ante lo rugoso de los granitos de arena y -como consecuencia- la ostra busque defenderse secretando suave y delicado nácar alrededor del granito de arena, hasta formar una delicada perla…¿verdad?
Pues siento mucho decirles que no sucede así, es más…voy a ser enfático y decir ¡¡¡NO NO y NO!!! Simplemente no sucede eso. Y de hecho, tenemos información confiable y científica sobre lo que realmente sucede para que una ostra produzca una perla natural…pero por alguna razón desconocida -¿acaso habrá sido marketing?- la mentirosa “teoría del granito de arena” fue la que ganó y se estableció en la conciencia colectiva de la Humanidad. ¿Con qué prueba podemos afirmar que esta teoría es incorrecta?
Tenemos dos herramientas: la primera sería la lógica y la segunda la experimentación. Vamos paso por paso.
Utilizando la Lógica
Las perlas naturales fueron siempre escasas. La mayoría de las fuentes menciona que de cada 10 mil ostras sacrificadas se obtenía una perla natural. Una perla por cada 10 mil animalillos…. Pero ¿Cuánta arena hay en el mar? ¿Por qué solamente llega un granito de arena por cada tantas ostras? ¿No podrían ser más perlas?
En nuestra experiencia, hemos visto que el mar –aquí en Bahía de Bacochibampo- puede verse severamente afectado por el mar de fondo, por tormentas tropicales y por los vientos del noroeste, al punto que el agua cambia de su color verde-azul a un color “café con leche” por la inmensa cantidad de sedimento –que incluye grandes cantidades de arena- en suspensión. En momentos como esos, la cantidad de perlas que se podrían formar debiera de ser enorme simplemente por el potencial “arenero” de las aguas. Ahora bien, este tipo de fenómeno no es aislado: sucede muy a menudo, sobre todo en los meses de invierno. Eso significa que una ostra podría recibir varios miles granitos de arena a la semana, y si una ostra puede vivir unos 10 años…este potencial se eleva a la cantidad de millones de granitos de arena=perlas.
Así pues, cada ostra perlera debiera ser el equivalente a un TESORO: simplemente es cuestión de bucear una ostra para obtener suficientes perlas para varios collares, brazaletes, aretes para regalar con la familia e incluso con los vecinos…pero nuevamente, eso no sucede: solamente una de cada 10 mil ostras produce una perla de calidad.
Si no es un granito de arena el causante…¿qué es lo que causa que se produzca una perla natural? De esto hablaremos en nuestra próxima entrega…
Queremos compartir con ustedes la experiencia de haber logrado la producción de dos singulares –excepcionales- collares hechos con perlas de cultivo provenientes de nuestra granja en Bahía Bacochibampo, Guaymas, Sonora, México.
Ambos collares –uno de perlas libres y el otro de perlas keshi- son de perlas producidas por la ostra nativa “Concha Nácar”, también conocida como “Ostra de Labios Arcoíris” o como Pteria sterna, por su nombre científico. Si ustedes revisan los datos de producción de perlas mundiales, podrán encontrar que esta es la única granja comercial de perlas de una ostra perlera del género Pteria en el orbe. Así es, todas las otras granjas de perlas del mundo utilizan ostras de las llamadas “Madreperlas”, que son del género Pinctada. Así pues, simplemente por su rareza, un collar de perlas de “Concha Nácar” es realmente una pieza muy especial y totalmente fuera de lo común.
Realmente podría hablar con tecnicismos sobre la belleza de estas perlas…que su oriente o sobretonos son excepcionales, que su chroma o saturación de color es simplemente fuera de lo común, que su lustre natural es increíble, pero creo que cualquier cosa que se diga sobre estos dos collares simplemente PALIDECE ante lo que podemos captar con nuestros ojos…así que mejor les ofrecemos unas bellas fotos y ustedes…decidan si son piezas bellas y excepcionales.
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Collar “Bacochibampo”
Previamente conocido como “Bicentenario”, ya al pasar a manos de sus nuevos dueños recibió su nuevo -y muy apropiado- nombre: Bacochibampo. Esta es una palabra de origen Yaqui-Yoreme que significa “Bahía de la Víbora de Siete Cabezas” y hace referencia a una antigua leyenda Yaqui (de la que podremos hablar en un futuro).
Este collar fue confeccionado con 41 perlas de cultivo, pero si bien recuerdan (ver esta nota) originalmente contenía 43 perlas, pero este par fueron utilizadas para confeccionar un bello par de aretes que hicieran juego con esta increíble pieza.
Adicionalmente, nos da muchísimo gusto decir que este collar encontró su residencia aquí mismo en México. Con este collar, ya serían 4 los que residen en nuestro país: “Balandra”, “Bohéme”, “Stella maris” y ahora también” Bacochibampo”.
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Collar “Mares Lucis”
Cuyo nombre evoca la fosforescencia natural de la que disfrutamos en una calurosa y obscura noche de verano. Este es nuestro primer Gran Collar pero de perlas Keshi. Fue realizado a petición de una cliente en los Estados Unidos y resultó ser un muy agradable encargo.
Este collar posee 61 perlas Keshi cosechadas entre los años 2007, 2008, 2009 y 2010. Es un collar graduado, lo que significa que el tamaño de las perlas disminuye gradualmente desde la perla central –la de mayor tamaño- hacia la parte posterior. La talla de las keshis varían entre los 3.9 y 6.7 mm (central).
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Realmente fue un PRIVILEGIO el trabajar para lograr la producción de estas singulares piezas de joyería. Estas son piezas duraderas y que pasarán a la historia de la familias que las poseen. Para nosotros la elaboración de estos collares simplemente significó:
- El cuidado de al menos 4 generaciones diferentes de ostras perlíferas (2005 a 2008), cada una siendo cuidada por 4 años (aquí van 12 años de esmero y cuidado).
- La operación de miles de ostras perlíferas, para que de estas miles solamente un 1% nos diera perlas de la Calidad, Tamaño y Forma necesarias para la elaboración de estas piezas.
- Un proceso de selección que involucra guardar las mejores perlas de la cosecha de cada año, para así poder tener las perlas necesarias para producir un collar de esta calidad al año.
Por eso, cuando nos preguntan si no podemos hacer otro collar igual simplemente decimos: “¡¡ Ojalá !!”… y ojalá el próximo año también tengamos la oportunidad y privilegio de elaborar otro collar semejante a este. Dios mediante, así será.
Solamente me resta invitarles a ver un video corto con fotos adicionales del collar “Bacochibampo”…
Haciendo un alto en nuestro recuento de metodologías para identificar entre perlas falsas y perlas auténticas, nos vamos a poner un poco más “históricos” ya que recientemente tuvimos un animoso debate con algunos amigos sobre el nombre de nuestro hermoso mar: el mundialmente famoso “Golfo de California” o “Mar de Cortés”. Así pues, creímos que esta información sería de interés para otros que gustan de este tema y tomando en consideración que en este año 2010 celebramos el bicentenario de nuestra nación y se antojan los temas con “historia”. Si ustedes desean formar parte del debate, no dejen de realizar sus comentarios.
¿De dónde surge el nombre de “Mar de Cortés”?
La respuesta es casi obvia, aunque hay quienes desean “olvidar” que México es un país que fue conquistado -hace ya cerca de 500 años- por España. Esta conquista fue militar y cultural y dio origen al país que hoy día conocemos como “México” (aunque oficialmente se llama “Estados Unidos Mexicanos“), razón por la cual el idioma oficial es el Español o Castellano, nuestra religión dominante es la Católica y nuestra “raza” (o “razas” dirían algunos) y cultura, incluyendo nuestra apreciada gastronomía, es de un mestizaje matizado por regiones. El nombre de “Mar de Cortés“ tiene la virtud de evocar una etapa histórica de grandes descubrimientos haciendo obligada referencia al conquistador Hernán Cortés, por ser él quien envió las cuatro expediciones que no sin grandes dificultades (Cortés mismo tuvo una participación decisiva en la tercera expedición) descubrieron y lograron la delimitación por vez primera de los litorales del Golfo de California o Mar Bermejo, conocido también como “Mar de Cortés”, nombre muchas veces empleado y consignado en numerosos mapas como un perdurable testimonio de los muchos empeños y ensueños del Marques del Valle (para leer más se recomienda: el libro “Cartografía y Crónica de la Antigua California” por Miguel León-Portilla, editado por la Fundación de Investigaciónes Sociales A.C. junto con la UNAM en 1989).
Nombre “Oficial” contra Nombre “Popular”
Ahora bien, el debate surgió porque algunos consideran que este nombre -”Mar de Cortés”- no es oficial y por lo tanto no merece ni ser recordado ni utilizado. Digamos que es como el caso expuesto anteriormente (primer párrafo de esta entrega: México vs. Estados Unidos Mexicanos), donde el nombre “oficial” es el que aparece ante organismos internacionales (ONU, UNEP, FAO, OEA, etc.) e incluso en instituciones oficiales (INEGI) y el otro es el nombre de “uso común”, el que está en el corazón y mente de las personas, el que se saborea cuando se utiliza: así sería con el uso de “México” y el de “Mar de Cortés”. Realmente no hay razón para enfrentar a uno contra el otro…cada nombre tiene su uso y no son mutuamente excluyentes. Así pues es casi imposible imaginarse una fiesta patria al grito de “Vivan los Estados Unidos Mexicanos” en lugar del más utilizado “¡Viva México!” (en ocasiones seguido por expresiones adicionales).
La Verificación del Nombre de “Mar de Cortés”
Este es el punto más acalorado del debate ya que se centra en referencias históricas sobre el uso del nombre de esta zonas y se hace una muy amplia referencia a varios nombres utilizados por un sinnúmero de personajes históricos que visitaron esta región durante su reconocimiento y exploración. Entre estos muy variados nombres se citan aquellos dados a puntos específicos dentro del Golfo de California y no en referencia a esta zona geográfica en lo general, haciendo mención de algunos como “California” (que hace referencia a la península con ese mismo nombre), “Calafia” (en referencia a una mítica Reina dentro de las gestas de “Las Sergas de Esplandián“) e incluso otros menos populares como “Mar de Anián” (en referencia a un mítico “estrecho de Anián” que no fue sino otro mito) y “Mar de las Perlas” (un nombre muy popular para las áreas de gran producción perlífera). Para el caso, otro nombre apropiado debiera ser el de “Mar de Mares” (en referencia al nombre otorgado a la Bahía de Guaymas por Francisco de Ulloa en 1539: “Puerto de Puertos”) Entonces ¿cuál es la referencia más apropiada?
La respuesta no puede venir ni de mitos, ni de gestas, ni de cuentos…estos fueron capaces de inspirar a la acción y prestanza (muy necesaria en esos días), pero nuestras referencias deben de tener una mayor solidez. ¿Quiénes en la Nueva España tenían la preparación para redactar y dejar constancia de hechos y referencias? ¿Acaso la “Soldadesca” Española? Probablemente las referencias más sólidas y contundentes provengan, pues, de los Misioneros Religiosos (principalmente Jesuitas) y Notarios Públicos que acompañaron a los conquistadores.
Presentemos pues, una referencia histórica irrefutable: el documento del Sacerdote Jesuita Miguel Venegas, escrito originalmente en 1739 (aunque publicado en Madrid hasta el año de 1752). Este manuscrito consta de 5 tomos y se titula “Noticia de la California, y de su Conquista Temporal y Espiritual hasta el Tiempo Presente” y en el tomo 1 hace constar lo siguiente en referencia a esta área geográfica:
“Los Antiguos Descubridores le llamaron Mar Bermejo y Mar Rojo por la semejanza que tiene en la figura y a veces en el color o apariencia de las aguas… Apellidaronle también Mar de Cortés, en gracia del empeño con el que el Conquistador del Imperio Mexicano solicitó adelantar por él la glorias de sus empresas”
Así pues, tenemos una constancia fidedigna sobre el nombre de este bello mar mexicano: Mar Bermejo o Mar de Cortés y que no tiene que pasar por la revisión de mapas cartográficos realizados por europeos que probablemente jamás visitaron esta región (como sería el caso de Frederick de Wit, un famoso cartógrafo holandés que realizó el famoso mapa que indica el mítico “Estrecho de Anián”).
Conclusiones
Se pueden utilizar ambos nombres al gusto, utilizando de preferencia el de “Golfo de California” en documentos de naturaleza oficial y el de “Mar de Cortés” cuando sientes el vuelco al corazón que te causa este lugar cuando contemplas un increíble atardecer en Bahía Bacochibampo en Guaymas, cuando disfrutas de un paseo en el bello malecón de La Paz, B.C.S., cuando tienes un paseo en bote frente a la majestuosa “Isla del Tiburón” o te das un refrescante chapuzón en Puerto Peñasco…no importa en que parte del Golfo te encuentres, siempre encontrarás un lugar para el “Mar de Cortés” en tu corazón.
Nota adicional: Nos preguntaron que por qué razón el nombre comercial de nuestras perlas es “Perlas del Mar de Cortez” y no “Perlas del Mar de Cortés”. La pregunta habría que formulársela al IMPI (organismo que otorga los nombres comerciales en México)…nosotros no hicimos las reglas ni establecimos la tramitología y simplemente nos adecuamos a lo que si se podía, amén de que en inglés resulta afortunado el uso de un nombre sin acentos y que para un diseñador gráfico fue más afortunado el uso de la “Z” ya que te otorga una “simetría única” (sic).
Para nosotros, era importante que cada una de nuestras perlas tuviera su historia -su legado- en su mismo nombre, al igual que un hijo recibe los apellidos de sus padres. Para nosotros no era ni digno ni suficiente que terminasen con un nombre comercial (pudieron haber terminado con un nombre como “Perliva“…una “Diva de Perla”) como cualquier otro producto de manufactura masiva. Nosotros creemos en nuestra perla y la consideramos una auténtica heredera de la tradición perlífera de México y nos enorgullece poder producirlas en Guaymas, Sonora, en el corazón pleno del Mar de Cortés…
Los invito ahora a realizar un pequeño video-viaje -de tan sólo 5 minutos- a la historia de las “Perlas del Mar de Cortez”…
Hasta la próxima entrega…
Aqui de nuevo con pruebas sencillas que les ayudarán a identificar entre perlas. Muchas de estas pruebas de identificación eran utilizadas para -principalmente- identificar las perlas de cultivo de las perlas falsas o imitaciones. Sin embargo, hoy en día incluso pueden servir a identificar entre diferentes tipos de perlas, como sería entre las perlas de río, las perlas Akoya de Japón/China, las perlas tahitianas o negras y -por supuesto- las perlas del Golfo de California.
Asi bien, para esta prueba utilizaremos otro elemento natural, pero opuesto al que ya utilizamos anteriormente: el AGUA. A diferencia de la prueba del fuego -que es muy divertida cuando se utiliza en perlas falsas- la prueba del agua no es destructiva pero puede tener un valor estético si se utilizan las perlas adecuadas. Para entender de lo que estoy hablando necesitamos ver algunas imágenes y hablar de unos términos arcanos conocidos bajo los nombres de “oriente” y “sobretonos”.
El Oriente/Los Sobretonos
Mucho se habla del “oriente” de las perlas. Discusiones por grandes “conocedores” hablan sobre la inusual y bella apariencia del “oriente” pero para la mayoría de estos “expertos” es difícil explicar lo que es el oriente (probablemente porque nunca han observado una perla con este atributo). Asi que empezaremos a desmitificar este bello atributo visual de las perlas… primero, con el concepto mismo:
La luz, ya sea natural o artificial -cuando la perla es noble-, se refleja totalmente en la pulida superficie y le da ese brillo especial; la claridad rodea a la perla de un vivo reflejo aterciopelado y suave que a veces se tornasola; y el oriente resulta de la curvatura de las laminillas superpuestas, lo que hace que los efectos de la reflexión de la luz den a la joya una sensación de diafanidad absoluta. (Fuente)
¿Difícil de entender? Es una buena descripción de una perla, pero no ayuda mucho a entender el oriente ya que utiliza en una sola definición varias propiedades de la perla: el lustre, la iridiscencia y ese suave resplandor que de la perla emana debido a las capas translúcidas de nácar (a eso se refiere con diáfano). Pero, para dar claridad a vamos a concentrarnos en un solo concepto: el oriente o sobretono.
Utilizaremos la descripción que a mi manera de ver es la más coloquial y entendible y que viene de la página de “Perlas del Mar de Cortez”:
el oriente se observa como un segundo color o sobretono. … básicamente se trata de un efecto visual que se identifica como si existiesen “aros” concéntricos de colores en la perla.
Para muestra un botón. Veamos una foto con diversas perlas: perlas chinas (de río), imitaciones, perlas akoya japonesas, perlas negras y Perlas del Golfo de California:
En estas fotos podemos apreciar que las perlas Negras y las Mexicanas poseen una iridiscencia especial, que hace que parezca que tienen varios colores y que no poseen solo un color…como se aprecia en las otras perlas. Esos “anillos” de color que parecen flotar sobre la perla se conocen como “oriente” -en las perlas de colores claros- y como “sobretonos” en las perlas obscuras. En este momento no vamos a hablar sobre que es lo que causa que exista este singular efecto óptico, ese tema es para otra ocasión, pero de lo que si vamos a hablar es sobre como utilizar este atributo visual para identificar diferentes tipos de perlas, asi que ¡comencemos!
La Prueba del Agua en Perlas Claras.
Utilizamos un pequeño recipiente de color blanco al cual le ponemos suficiente agua limpia, la necesaria para cubrir las perlas. Nos movemos a un área con buena iluminación natural (no necesariamente al rayo del sol) y allí introducimos diferentes perlas en el agua. ¿Qué va a suceder? El agua funciona como amplificador visual de este efecto visual (oriente/sobretonos), además el recipiente de plástico blanco ayuda a rebotar la luz de una forma óptima sobre la perla: si la perla presenta oriente o sobretono, entonces veremos una gran diferencia a manera de “anillos de color” en la perla. Claro está, si una perla no presenta este efecto…pues se trata de una perla de menor calidad o incluso una “perla falsa”.
Veamos un ejemplo. Tenemos un grupo de “perlas blancas” o de color claro (perla china de río, perla “Mallorca”, otra imitación llamada “Shell Pearl” y unas “Perlas del Mar de Cortez”. Fuera del agua la mayoría de estas perlas tienen una apariencia “de perla normal” (yo le llamaría “muerta”, “apagada” o “lechosa”), excepto por las perlas mexicanas, que presentan un hermoso y fuerte oriente (verde y rosa).
Ahora, introduzcamos esas mismas perlas en agua y el cambio es significativo: las perlas falsas y la perla china no presentan cambio alguno e incluso se ven más blancas, pero las perlas del Golfo de California presentan un par de aros o anillos de color. Aquí observamos el Oriente de la perla con facilidad.
La Prueba del Agua en Perlas Obscuras:
En las perlas de color obscuro es aún más intenso el resultado. De entre las perlas utilizadas – perla negra de Tahití, perla china teñida, perlas falsas y perlas mexicanas- para esta demostración, varias presentaron un buen efecto visual de sobretonos. Pero ahora veamos a las competidoras antes de ser introducidas al agua:
Ahora, veamos a las mismas perlas pero dentro del agua…
En el caso de la perla teñida y la perla tahitiana, el sobretono hace una aparición más fuerte que lo que se puede apreciar a simple vista. Las perlas de imitación -Majorica, imitación y “Shell Pearl”- tampoco presentan sobretonos, aunque habría quien se confundiría con la “Shell Pearl” debido a que en la foto se observa algo similar a un anillo, pero realmente no lo es…este es un efecto visual dinámico y que se puede observar mejor en un vídeo. Ahora bien, la perla mexicana destaca por su tremendísimo efecto de sobretonos: un verdadero espectáculo visual.
Comparando Perlas Claras y Obscuras en Agua:
Este apartado nos sirve para ver las diferencias entre tipos de perlas. Por ejemplo, las perlas obscuras presentan un efecto más marcado y las claras no presentan ningun efecto, tal vez debido a que fueron blanqueadas y pulidas excesivamente…como se hace de manera rutinaria con este tipo de producto.
Perlas Falsas o de Imitación:
Las perlas falsas no presentan este deseable efecto visual…al igual que las perlas de calidad inferior.
Perlas del Mar de Cortez:
Un rico deleite visual…los colores son variados y dinámicos, algo que rara vez se logra observar en otras perlas. Son estas “pequeñeces”, estos “detallitos” los que hacen que esta perla sea única.
El Video.
Y como en otras ocasiones, he preparado otro video sobre esta prueba ya que este es un fenómeno visual y dinámico. En esta ocasión volví a utilizar la música de “Perlas del Mar de Cortez”, aunque realmente deseaba utilizar la canción “Strange Overtones” (Extraños Sobretonos) de David Byrne…pero ya conocemos las políticas de YouTube al respecto, asi que si tienen esa canción ponganla con el video y lo podrán disfrutar de una manera diferente.
Hasta la próxima entrega…
Pues si, ha llegado el momento de tomarme unas merecidas vacaciones en la playa. Regresando de estas tengo que viajar a Los Angeles, California, para tomar parte del famoso “Pearl Ruckus” que organiza Jeremy Sheperd y el famoso foro “Pearl-Guide.com” (en inglés) donde participo desde el año 2004 bajo el avatar de “CortezPearls”.
Asi pues, me despido por lo que resta del mes, pero regresaré con nuevas pruebas para identificar perlas (incluyendo un video) y mis comentarios sobre el “Pearl Ruckus“, asi como fotos interesantes para compartir con todos ustedes.
Por lo pronto, les hago una pregunta: ¿Qué esperan para salir de vacaciones a Guaymas-San Carlos? Asi pueden aprovechar para visitar la única granja de perlas comercial que existe en esta área del mundo. Recuerden que hay visitas guiadas totalmente gratuitas. Si necesitan más información hagan clic en esta página para obtener teléfono, e-mail y un mapa para llegar a nuestra granja, dentro de la bella Bahía de Bacochibampo…
Y para quienes no puedan venir este verano a visitarnos, sea cual sea la razón, les paso un buen video que fué producido por “El Viajero”, un programa de la TV de Monterrey que promueve el turismo nacional . Este video les puede ayudar a que se decidan a pasar unas vacaciones aquí con nosotros en Guaymas, Sonora.
Por el momento, aquí los dejo…¡Hasta la Próxima!
Recientemente estaba pensando en un vino tinto… para mí no existe el vino blanco (a menos de que sea un vino Albariño) ni el Rosé ya que no los puedo pasar por mi garganta, pero el caso es que pensaba en un vino tinto fresco, tipo “de la casa”, tal vez español o italiano, pero al mismo tiempo estaba seleccionando perlas para su sesión fotográfica y el caso es que recordé aquella historia de corte mítico sobre la “Cena más Cara del Mundo”: Cleopatra realiza una apuesta con Marco Antonio, de que ella era capaz de ofrecer la cena más suntuosa y cara del mundo.
La historia cuenta que Marco Antonio acepta a sabiendas de que en Roma son capaces de los bacanales más excesivos del momento (aunque palidecerían con lo que un democráticamente electo representante popular es capaz de gastar en una “cenita” hoy en día). Así pues, la cena se lleva a cabo y Cleopatra recibe a Marco Antonio (en “vaporoso negligé” diría Armando Fuentes “Catón”) con una mesa semi-vacía (me imagino unos “Ibis Wings” al centro), atendidos por semi-desnudas cortesanas que les ofrecerían hermosas copas con el mejor vino tinto… pero después de un rato es obvio que Marco Antonio preguntaría: ” ¿Y la fastuosa cena? ¿O me vas a hacer como Fox con Castro?…”Cenas… ¡y te vas!”.
Asi pues que la bella Cleopatra tiene que cumplir con la apuesta, de tal forma que se quita uno de sus aretes, remueve la enorme perla natural del mismo, la deposita en su copa de vino y la perla se disuelve…acto seguido ella toma el “vino de perla” y procede a quitarse el segundo arete para ofrecerle una copa de “vino de perla” a Marco Antonio. El Romano simplemente detiene a Cleopatra y le dice: “Has ganado la apuesta”.
Realmente una historia muy original, que algunos consideran 100% verídica, otros mera cursilería romántica y otros como fantasiosa. Sea como sea, es una historia que es reconocida a nivel mundial. Aquí analizaremos lo que pudo haber pasado, basándonos en información veraz sobre como reaccionan las perlas ante el vino tinto y otras sustancias.
Adicionalmente, hay que entender algo sobre el valor actual de las perlas y el valor de las mismas en la antigüedad. Las perlas fueron la gema más deseada del mundo antiguo, por ser bellas y escasas. Su valor llegó a ser tan grande que por ejemplo, el historiador romano Suetonius menciona que el General Vitellius pudo hacer posible toda una invasión o campaña militar (hablamos de miles de hombres que debían de ser alimentados, vestidos y apertechados con armas por meses o años) simplemente con la venta de uno de los aretes de perla de su madre (a la que posteriormente mató de hambre…digamos que no era una buena persona). Esta referencia viene en varias fuentes, pero la versión corta viene en la página de “NOVA: The Perfect Pearl” (en inglés). Con esta referencia sabemos que Cleopatra realmente ofreció una cena realmente cara.
¿Que vamos a hacer para saber que pasó realmente en esta carísima cena? ¿Realmente se disolvió la perla en el vino? Hagamos la prueba y veamos que nos dice “El Gran Catador” sobre el tema del pH del Vino: el vino tinto tiene un pH entre 3.3 y 3.6, lo que quiere decir que no es muy fuerte. Cada punto en la escala de pH significa que es 10 veces más fuerte que el punto de partida, asi el vinagre -que tiene un pH de 2.6- sería 10 veces más ácido que un vino con pH de 3.6, e igualmente: un ácido en pH 1.0 es 10 veces más fuerte que un vinagre en 2.0, 20 veces más fuerte que un vino en 3.0 y asi consecutivamente.
Perla en Vino Tinto:
El primer experimento consistió en meter una perla “blanca” de 8.7 mm de diámetro y peso de 1 gramo en una copa con vino tinto (un Merlot chileno con pH 3.4). No vimos mucha acción: la perla simplemente se quedó en el fondo y no se disolvió. Si la perla de Cleopatra era “grande” posiblemente se hubiese ahogado con la perla…un serio inconveniente. Digamos entonces que dejó que la perla se disolviera lentamente…¿por cuánto tiempo? La perla se quedó 24 horas en vino y no sufrió daño de consecuencia. La perla se lavó, se pesó y midió y no tuvimos cambio alguno en estos parámetros.
Como no creo que Marco Antonio hubiese querido esperar a que la perla se disolviera en el vino, algo más drámatico se tuvo que realizar.
Perla en Vinagre:
Se ha sugerido que la perla de la cena se tuvo necesariamente que disolver en vinagre (que se puede obtener del vino y cuya ácidez proviene del ácido acético principalmente), pero para demostrar esto, hagamos la prueba con otra perla. La perla #2 medía 8.4 mm y pesaba 0.6 gr, se introdujo en vinagre blanco (con pH de 2.4) e inmediatamente pudimos observar la formación de pequeñas burbujas alrededor de la perla. Estas burbujas son de dióxido de carbono (CO2), resultado de la interacción de la aragonita de la perla (CaCO3) y el ácido acético (HCH2COOH). Aqui si vemos que hay un ataque agresivo hacia la perla…¿pero cuánto tardará en disolverse?
Tras las mismas 24 horas, la perla tenía un aspecto bastante dañado y disminuyó de talla y peso: 7.8 mm y 0.5 gr. El experimento continuó hasta las 42 horas, cuando la perla llegó a medir 7.3 mm y pesó 0.4 gr. En ese momento la ácidez del vinagre se agotó y no pudo seguir adelante con su destructiva actividad. Es obvio que este no fué el método utilizado por Cleopatra para su gran cena, además que por sabor…sería indigno de un Monarca de la antigüedad.
Algo que podrán notar en las fotos es como la perla dentro de la copa (con vinagre) y la que está a su lado, parecen tener una cubierta de plástico, una suerte de forro o “cuero”. ¿Qué es eso? Cuando el ácido ataca a la perla le disuelve su aragonita (que es una forma del Carbonato de Calcio) y lo que queda es una matriz de proteína que se conoce como “Conquiolina”, que es una proteína parecida a la quitina, y sobre la cuál se depositan los cristales de la aragonita. Esa capa de proteína fué removida para tomar las fotos del daño de la perla. El daño a la perla fué severo.
Perla en Ácido Muriático
Esta si es una prueba 100% de interés científico, porque sabemos que en esa época antigua no poseían tecnología para producir ni almacenar ácidos industriales fuertes como el ácido muriático que es una forma diluida del ácido clorhídrico. Además, dudo mucho que alguien lograra convencer a Cleopatra o Marco Antonio que valía la pena consumir semejante ácido con o sin perla…perdiendo primero sus dientes y luego la vida.
Aún así, queremos saber que pasa con una perla si la introducimos en un ácido fuerte y estos son los resultados: la perla resulta irremediablemente dañada tras 24 horas y queda totalmente destruida a las 48 horas.
Como podemos observar en las fotos, se forma -al igual que con la perla en vinagre- una capa protéica alrededor de la perla, pero esta es más áctiva y se observan burbujas más grandes. Al extraer la perla del saco proteíco tras 24 horas tenemos una perla irremediablemente dañada. De una talla original de 7.7 mm pasamos a 7.0 mm y de un peso original de 0.6 gr pasamos a 0.5 gramos. Tras otras 24 horas (48 horas totales) tenemos la destrucción total de la perla: esta flota en la superficie del ácido ya que no tiene peso (es una bolsita de proteína y gas carbónico) y al remover esta cubierta solamente encontramos un poco de materia orgánica de color obscuro. Conclusión: los ácidos fuertes destruyen las perlas en poco tiempo.
Los invito ahora a ver este video sobre estos experimentos…tengo que agradecerle a Jazmín Rangel por haber accedido a ser nuestra “Cleopatra”. Yo quería salir de “Marco Antonio” pero no hubo disfraz de Romano de mi talla en Guaymas. Todavía faltan más mitos por desmitificar, asi que en un futuro espero poder salir de Conquistador Español o de buzo Yaqui.
¿Qué les pareció el video? Espero que divertido…yo me divertí bastante haciéndolo. Pero ahora hablemos de la solución final de Cleopatra (si viste el video ya sabes a que me refiero).
La Solución Final
¿Qué pudo haber hecho Cleopatra entonces? No pudo haber utilizado vino, ya que no tenía tiempo para esperar a que se disolviera y a pesar que el vinagre si podía ser una opción tampoco tenían tiempo para esperar 72 horas a la disolución completa de la perla y sabemos que no utilizaron un ácido fuerte.
La única solución era pulverizar la perla. Ya con la perla en polvo se disolvía en el vino -de manera parcial- y podías disfrutar de la cena más cara del mundo.
Otro mito más que cae por su peso…y faltan varios más. ¡Hasta la próxima!
Perlas Naturales… la sola frase puede llegar a causar desde un nacarado éxtasis hasta un enorme coraje (dependiendo de en que parte de la pirámide alimenticia te encuentres). Pero asi es, cada año tenemos la fortuna de encontrar unas cuantas perlas naturales dentro de nuestras ostras en cultivo. La cantidad fluctúa tremendamente, dependiendo de las condiciones ambientales (algunos incluso dicen que depende del antojo del “Sindicato Único de Perlicultores de la Nación” -SUPENA- y de su eterno líder, democráticamente electo…por supuesto) y la presencia/ausencia de ciertos bio-elementos (“bichitos” diría mi Madre) que hay en el agua de mar, debido a estas condiciones.
Total que el año 2007 fué increíble para la cosecha de perlas, mientras que el 2008 y 2009 no lo fueron en cantidad…pero si en su calidad (ver la historia de “La Perla de la Virgen” en este mismo Blog). Este año 2010 parece querer repetir al 2007 en cantidad y calidad.
Asi que, antes de seguir con los datos de la cosecha de perlas naturales de este año, veamos un video de la cosecha de perlas naturales del 2007:
Ahora bien, como pudieron ver en el video, las perlas naturales se encontraban dentro de un saco semi-traslúcido en el manto (un órgano muy especializado, que entre sus varias funciones posee la capacidad de secretar nácar) de las ostras. La diferencia con las perlas de cultivo tiene que ver con el sitio donde se desarrollan estas /dentro de la gónada) y que no hay intervención humana en la producción de perlas naturales…nosotros simplemente las encontramos: son una gran sorpresa (similar a la que te dan cuando te dicen que tu esposa está embarazada con gemelos). Para que vean la diferencia en la extracción de perlas naturales (el video de arriba) con las de cultivo, vean ahora este video:
Se aprecia claramente como estas dos variedades de perlas tienen una manera diferente de “ver la luz” o venir a este mundo. También podrán notar la diferencia en tamaño entre las perlas naturales -que suelen ser de mucho menor tamaño: 3 a 7 mm- y las de cultivo -con un tamaño promedio de 9 mm- pero otra importante diferencia es la cantidad de perlas que puedes obtener en una cosecha: siempre obtendrás muchas más perlas naturales.
Más adelante podremos hablar de las perlas naturales: su incidencia, que hace que se formen (¡ un granito de arena ! si…como no: también prometieron bajar los impuestos y no realizar aumento a las gasolinas), pero en este momento solo quiero poner fotos y detalles de algunas de las perlas naturales que hemos obtenido, asi que… ¡comenzamos!
Esta es una simpática perlita natural que mide 1 cm en su parte más ancha. Tiene mucha personalidad: parece una tortuguita terrestre, con todo y su pequeño ojo.
No es el ejemplar más bello que hemos tenido, pero si uno de los más simpáticos… junto con otras perlas que hemos tenido antes con formas de: corazón, una cara de gato, bala (nada de uso exclusivo del ejército, que quede claro), tortólitas, un alienígena (creo que era un “Gris”) y el francamente agringado “Mickey Mouse”.
Los siguientes ejemplares son mucho más hermosos y con formas más “normales” para las perlas… ¿normales? se preguntarán algunos… pues ¡porque no son formas redondas! Y asi es…raramente hemos encontrado perlas naturales perfectamente redondas…excepto por aquellas que son realmente diminutas (menos de 3 mm).
A la derecha tenemos un par de perlas que miden 7 mm cada una y con formas ovoides, ligeramente achatadas, que son formas muy típicas de las perlas naturales. Sus colores obscuros las identifican claramente como “perlas negras”, aunque en lo personal detesto este nombre o referencia: las perlas del Golfo de California no son negras sino multicolor o tornasoladas…
A continuación otras perlas de tamaños menores, pero no por ello menos bellas…de hecho, tal vez más bellas…
Estas tres bellas perlitas naturales miden unos 5 mm, pero lo que les falta de tamaño les sobra en belleza.
Y estas últimas 3 perlitas (de 3 mm de diámetro) incluso presentan un efecto óptico muy deseable conocido como “ojo de pescado”, que es causado por la presencia de fuertes sobretonos.
Ya por último…un par de hermosísimas perlas naturales de 8 mm, de colores diametralmente distintos: una de gris claro con un suave sobretono color rosa, la otra de un azul claramente eléctrico….
En nuestra próxima edición hablaremos de las perlas “keshi” o perlas de cultivo sin núcleo…¡hasta la próxima!
























