Y aquí de regreso con la que será la primer entrega de este año 2012, y para este nuevo año esperamos estar aquí con ustedes presentándoles con información, historias, leyendas y todo tipo de cosas de interés, pero siempre girando alrededor de esta hermosa gema orgánica: La Perla.
El pasado 5 de Octubre publiqué la entrada de “La Virgen de las Perlas” que detallaba la observancia de los buzos de perlas en obsequiarle el “diezmo” de perlas recolectadas a la virgen de Loreto, de manera que ella extendiera su protección sobre los peligros y que les ayudara a obtener una buena pesca. Ahora, toca el turno de hablar de el hombre en el que esta leyenda se encarna y que es conocido como “El Mechudo”, así que empezaremos hablando de las primeras interrogantes: ¿Quién es el Mechudo? ¿Dónde sucedió esta historia/leyenda?
La Identidad de “El Mechudo”
Sobre la identidad de este personaje, realmente es un dato desconocido. Nadie sabe su nombre ni de su origen, pero los relatos hablan de un buzo de capacidad excepcional, muy probablemente pertenecía a la etnia Sonorense Yaqui, y además se dice que era poseedor de una enorme melena negra, y de allí el mote de “El Mechudo”, que quiere decir “greñudo, con mechones de pelo”. Se dice que la cabellera de este buzo era tan larga y densa que no requería utilizar un sombrero, ya que amarraba su cabello de forma tal que le servía de sombra y protección contra el inclemente sol.
Otra razón por la que se cree que era un indígena -o mestizo- de Sonora es que algunas fuentes mencionan un apodo que este buzo también recibía: “Guama”, una forma errónea de “Guaima”, que era como se les denominaba a la banda de indígenas (de origen Seri o Kum Kaak) que habitaban en Guaymas, al tiempo del arribo de los españoles a Sonora. En ese tiempo los mejores buzos de perlas eran los Yaqui de Sonora, por lo que se infiere que fue uno de los miles que fueron empleados en la extracción de ostras, pero pudo haber sido de otro origen. Con este apodo, básicamente nos dicen que era un “Guaymense”.
El Sitio de la Acción
Pero cuenta la leyenda que este buzo Yaqui no tuvo mucha suerte en la pesca de perlas en un fatídico día de un año de fines del siglo XIX (se menciona que en 1897 aparece impresa esta leyenda en un periódico local), probablemente entre los meses de Mayo a Septiembre, que era cuando se practicaba la pesca de perlas en el Golfo de California… pero de igual forma: se desconoce el día exacto en el que acontece este evento.
Por último, también desconocemos el sitio exacto en el que sucede este trágico evento ya que algunos afirman que sucedió un poco al norte de la ciudad de La Paz, B.C.S., (se mencionan algunos puntos y coordenadas como los sitios posibles para este evento: suroeste de la isla San José y a 12 km de la bahía La Amortajada según Rojo, y a 40 millas del puerto de La Paz, a 50 millas al frente de la isla de San Francisquito, entre los 24° 42’ 30” N y 110° 40’ W, según un un viejo periódico de La Paz). Sin embargo, el sitio que actualmente se denomina “Punta El Mechudo” se localiza al norte de la Bahía de La Paz, B.C.S., a los 24° 48’ 26.30” N y 110° 39’ 37.90” W y aquí tengo una imagen del sitio (cortesía de Google Earth):
Aproximándonos al área podemos apreciar que existe una pequeña bahía arenosa, un buen lugar para el descanso de los buzos y para sacar los botes del agua, pero vista desde arriba no se aprecian manchas obscuras dentro del agua (que se observa somera) y que nos indicaría la presencia de zonas de arrecifes (o de algas), que serían adecuadas para la pesca de la Madreperla.
Aunque, a una distancia y profundidad mayores se aprecian zonas que podrían ser de tipo arenoso con agregados de rocas y corales verdes (Porites sp., un tipo de coral verde y que a veces forma macizos que las madreperlas utilizan para fijarse y que son muy comunes en la Baja California Sur). Esta sería el área adecuada para la pesca de perlas. En la siguiente foto puedes ver como son estos corales Porites, algunas veces son incrustantes (cuando crecen sobre rocas) y en otras ocasiones forman “macizos” que asemejan piedras. Hemos estado en zonas donde son muy abundantes en forma de macizos, como en Isla Espíritu Santo…mientras que en Guaymas se les observa más como incrustantes sobre rocas.
A partir de este momento ya sabemos quién es el personaje principal de nuestra historia, y conocemos un poco más del sitio donde se lleva a cabo la acción. En la próxima entrega seguiremos “desmenuzando” la leyenda.
¡Hasta pronto! Y Muy Feliz Año 2012 a todos nuestros lectores.
Dando inicio con esta entrada, comenzaré platicando sobre la verdadera historia de el buzo de perlas Yaqui cuyo nombre ha sido olvidado y que solamente se le recuerda por su apodo de “El Mechudo”. La entrada anterior tenía un pequeño fragmento de esta leyenda, tal como la escuchó Fernando Jordán en su libro “El Otro México” (1967). Sin embargo el público actual puede no entender bien de lo que se trata la historia por estar tan resumida, asi que empezaré por explicar lo del asunto de la “Virgen”.
La Virgen de las Perlas
La virgen a la cuál se refiere esta leyenda no es otra sino la “Virgen de Loreto”, la cuál aún se encuentra en la que fue la capital del territorio de “Las Californias” de 1697 a 1777: Loreto. El día 8 de Septiembre se celebra el día de la “Santa Patrona” de Loreto, momento en que los fieles pasean a esta figura por las calles, en procesión religiosa. La imagen fué traída a México bajo encargo del mismísimo Padre Francisco Eusebio Kino, aunque por algunas fuentes econtré que no fue Kino quién la llevó a Baja California sino el Jesuita Salvatierra en el año de 1667.
A continuación podemos ver una imagen de la imagen arriba mencionada (la cuál obtuve de la página: http://francona.com/travels/mexico/cortez.html)

Así como era obligatorio pagar el “Quinto del Rey” (un impuesto feudal, herencia del colonialismo español en México) cuando se explotaba un banco de ostras perlíferas o una mina o se encontraba un “tesoro”, los pescadores y armadores de perlas acostumbraban dedicar una perla a la virgen de Loreto de cada tantas perlas que extraían (algunas referencias mencionan una perla por cada 10 perlas o el 10%, que sería equivalente a el “Diezmo”). De esta forma los pescadores se “aseguraban” de tener la buena disposición de su “Santa Patrona” y que obtendrían una buena temporada de pesca de perlas.
Ahora ya entendemos la referencia a la “Perla de la Virgen” en la historia. Faltaría entender la referencia a la “Perla del Diablo”, pero será en otra ocasión.
El Manto de la Virgen de Loreto
Tal vez más famoso que la virgen en mención sea el manto que ya no posee. Uno de los tantos robos de “arte sacro” que han sido perpetuados en México (ver entrada de “La Virgen de la Soledad”) y otros países de Latinoamérica…pero en este caso no se robaron el atuendo de la virgen sino solamente su “manto”, una especie de velo que la protegía y a la cuál las esposas de los pescadores le zurcían las perlas que habían sido ofrecidas.
Basta decir que tras décadas de agregarle perlas este velo ya estaba “cuajado” con perlas y fué robado, sin que los ladrones fueran encontrados…nadie sabe, nadie supo. Es interesante revisar archivos históricos y encontrar que este tipo de robos han sido demasiado comunes y que varias imágenes de virgenes de Loreto han sido despojadas de su joyería y ropajes a lo largo y ancho de este país (ver este archivo de la UNAM). Sin embargo, no pude encontrar una referencia a este hurto en particular, y la que yo tenía…no he logrado encontrarla en nuestros archivos de lo arcano.
En la siguiente entrada del Blog comenzaremos comparando dos versiones de la “Leyenda del Mechudo” y después analizaremos los detalles e incluso tengo mi propia propuesta o versión del desenlace trágico de esta gran leyenda regional, claro que amparado con detalles técnicos que estoy seguro serán de su interés.
¡Hasta la próxima!
Una imagen recurrente que tengo en mi mente desde hace un par de meses es la de un ahogado flotando en el mar. Tétrico, pero una realidad. Y hace unos días buscaba información en el Museo Smithsonian (luego les contaré la razón) y allí encontré esta foto de una escultura de un tal Benjamin Paul Akers, que se llama “The Dead Pearl Diver” o “El Buzo de Perlas Muerto” y sentí como que era el momento de hablar sobre las pesquerías de perlas en el Noroeste de México y de incluso tratar las leyendas de los buzos de perlas Yaqui, incluyendo la de “El Mechudo”.
Pero, antes de tocar el tema de las leyendas y mitos, hablemos de hechos y datos.
Las Pesquerías de Perlas en Baja California Sur y Sonora
Las pesquerías de perla en el Noroeste de México dependían principalmente de los buzos Yaqui del Estado de Sonora. En la época en que aparece la leyenda de “El Mechudo”, muchos de los Yaqui de Sonora se encontraban en calidad de “alzados” en contra de los Gobiernos de Sonora y México. El Presidente de México –el General Porfirio Díaz- ordenó la captura de los Yaquis alzados para hacerlos trabajar en las haciendas del estado de Yucatán…y es de aquí que proviene el nombre de este sector de Guaymas, Sonora, que se conoce como “la Yucatán” y que era el lugar donde se mantenía a los Yaquis capturados para posteriormente enviarlos a Yucatán. Este sombrío periodo de la historia regional y nacional se conoce como la “Guerra del Yaqui”. Otros tantos Yaquis eran enviados a los armadores de pesca de perla en la Baja California. Estamos pues, en el período que marca el fin del siglo XIX y el inicio del XX.
En esos años, la pesquería de perlas era una parte importante de la economía de Baja California Sur y algo menor en la de Sonora (que se encontraba ya más desarrollada), aunque la mayor parte de los ingresos terminaba beneficiando a unas cuantas familias: las de los armadores. Los buzos obtenían trabajo, recibían malos tratos y esto un ambiente de trabajo peligroso.
Ante esta situación, es fácil entender la gran enemistad que existía entre estos dos grupos de mexicanos: los “blancos” (o “Yoris”) y los Yaquis. Asi pues, los encargados de manejar a los buzos no permitían que los Yaquis tuvieran ningún tipo de arma con la cual les pudieran atacar: un cuchillo era algo impensable. ¿Cómo se protegían los buzos de el ataque de algún animal marino? Algunas fuentes mencionan que se armaban con un suerte de “estaca” de madera, pero aparte de los tiburones realmente no hay depredadores de humanos en las zonas donde se buceaban perlas asi que es muy probable que no utilizaran ningún artefacto de defensa; sin embargo Vicente Calvo menciona varios de los peligros que afligían a los buzos de perlas en Sonora en los 1840’s:
…pero las Mantas, arrojándose sobre de ellos (los buzos) de golpe, los comprimen contra el fondo y los ahogan en pocos minutos.
Aunque la verdad: yo no creo que esto último sea posible. Nunca he visto una manta-raya realizar este tipo de maniobra, pero si un buzo realmente creía en esto, podría ser presa de un “ataque de pánico” y ahogarse al encontrarse frente a una manta-raya.
La Pesca de las Perlas se llevaba a cabo con una embarcación “nodriza” de la que descendían varios pequeños botes, cada uno con 2 a 4 hombres, y que así lograban abarcar la mayor área de pesca posible en un “placer” o “banco” de perlas. Los buzos vestidos apenas con un taparrabo se lanzaban al mar desde la embarcación, algunos ayudados con piedras amarradas para llegar rápidamente al fondo. De esta actividad podemos ver un poco al ver la clásica película mexicana “La Perla” en este video que contiene unos cuantos segmentos de la misma (alrededor del minuto con 25 segundos):
Los buzos descendían a profundidades entre los 2 y 26 metros para encontrar los bancos de ostras perleras. En ocasiones el agotamiento físico causado por la pesca continua (buceaban por hasta 6 horas diarias) y la falta de agua y alimentos (¿acaso creías que los buzos recibían una adecuada alimentación?) provocaba que algunos perdiesen la conciencia y se ahogaran.
Nuevamente tenemos la descripción de Vicente Calvo sobre la pesca de perlas en Sonora (y hago especial hincapié aquí, ya que muchas personas creen que solamente la Baja California tuvo una pesquería importante de perlas):
Comienza la pesca en junio y concluye en octubre, empleándose en ella dos o tres embarcaciones de 40 a 60 toneladas cada una. A principios de noviembre principian a llegar estas embarcaciones en el Puerto de Guaymas…el tiempo regular que se mantienen los buzos bajo del agua es de minuto y medio, sin embargo en tan corto tiempo cada uno saca de una sambullida muchas ostras.
La pesca de perlas en el litoral Sonorense comenzaba cuando las aguas se calentaban lo suficiente para los buzos y se detenía cuando esta se enfriaba. El Golfo de California es un mar sub-tropical, por lo que tenemos grandes diferencias de temperatura entre el verano (con 32 grados Celsius en superficie) y el invierno (ya hemos registrado hasta 12 grados aquí en Bacochibampo). Desgraciadamente, este periodo de pesca también coincidía con la época reproductiva de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), por lo que los efectos de la pesca eran doblemente nocivos sobre las poblaciones de esta ostra.
Otra descripción interesante de Vicente Calvo menciona que:
Todos los buzos sienten al principio de cada tarea a salirles sangre por las narices, lo que consideran como buena señal, y siguen con más contento la tarea, que no dura más de seis horas.
Y esto nos remite a otra referencia sobre las penurias asociadas a la pesca de perlas, pero en esta ocasión realizada por un Teniente inglés de nombre R.W.H. Hardy, quién en 1825 visitó varios puntos dentro del Mar de Cortés –incluido Guaymas- y que realizó un buceo en busca de perlas en la bahía de Mulege, y quien menciona:
En mis primeros intentos solo pude descender unos 6 pies, e inmediatamente me veía obligado a salir a superficie, pero posteriormente pude bajar hasta los 3 o 4 Fathoms; a esta profundidad la presión del agua es tan grande sobre los oídos que solo lo puedo puedo comparar con que alguien the introduzca violentamente un pico de hierro en este órgano…me aseguraron que tras el “estallamiento de los oídos” –como le llamaban al fenómeno los buzos- ya no tendría ninguna dificultad en descender a cualquier profundidad;
Esta era realmente una profesión riesgosa en muchos sentidos, ya que los buzos exponían la vida y su salud…en los casos citados vemos que el cuerpo del buzo es sometido a un sangrado de nariz y el estallamiento de los tímpanos. Un riesgo muy similar –pero en estos tiempos- practican los buzos de Bahía Kino y Guaymas para la obtención del preciado “Callo de Hacha”, aunque ahora se posee equipo más moderno (hookah) y que permite que los buzos alcancen profundidades aún de mayor riesgo.
La Leyenda de “El Mechudo”
Esta es probablemente una de las historias o leyendas que más me gustan de las referentes a las pesquerías de perlas en México. Es una leyenda muy mexicana (y estamos en el mes patrio de Septiembre) y muy de Sonora y Baja California Sur.
Ahora bien, ya se ha descrito bastante esta leyenda en varias otras fuentes, incluyendo en el Blog de mi amigo Benjamín Arredondo, autor de mi Blog favorito “El Bable”. Sin embargo, creo que hay cosas que habría que reconsiderar dentro de esta leyenda, reinterpretarla de forma que tenga mayores tintes de realidad…y ¿a que me refiero con esto? Detalles que hacen que la historia sea irreal en algunos puntos, pero que con un re-enfoque de la misma se puede tornar en una verdadera historia.
Bueno, mucho hablar de la pesca…y nada de la leyenda. Esto es lo que menciona Fernando Jordán sobre un lugar cercano a La Paz, B.C.S., que se conoce como “Punta el Mechudo”:
Al suroeste de la isla San José y a 12 km de la bahía La Amortajada, se encuentra un placer que a fines del siglo pasado era un buen productor de perlas, y en el cual se reunían cientos de buzos todos los años. Al final de cada temporada, antes de que el frío y los vientos del noroeste hicieran imposibles las maniobras de buceo, los pescadores acostumbraban sacar una última perla “para la Virgen”. En cierta ocasión, un buzo se disponía a tirarse por última vez al mar, cuando alguien, advirtiendo el intento, le gritó:
-No bucees más. Ya tenemos la perla de la Virgen.
El pescador, irónico, hizo un gesto de desdén, y respondió con burla:
-Yo no voy por la perla de la Virgen, voy a buscar una para el diablo.
Y se lanzó al agua.
Satanás le tomó la palabra, y el pescador no reapareció ni las aguas devolvieron su cadáver. El lugar ahora es un tabú y nadie va ahí a buscar perlas. Quienes lo han hecho, encontraron en el fondo al fantasma del buzo blasfemo, a quien le ha crecido una enorme cabellera y una lengua barba. Parece vivo, y en sus manos sostiene una enorme concha de madreperla. Es la perla del diablo, dicen; y como el fantasma lleva cabellos largos se le ha dado el nombre de El Mechudo y a ese lugar punta Cabeza Mechuda.
Fernando Jordán, El Otro México. 1967
Esta es básicamente la versión oficial de la leyenda…que como habrás visto también se conoce como la “Leyenda de la Perla del Diablo”. En la siguiente entrada de este Blog desglosaremos bien la leyenda y le daremos un vuelco a la misma.
Por cierto, si te interesan las historias y leyendas de la Baja California, puedes visitar la página del Ayuntamiento de La Paz, donde encontrarás buen material. Haz clic aquí si te interesa.
¡Hasta la próxima!
En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”
Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…
Desde 1900 hasta 1920:
En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.
En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.
Desde 1921 y 1940:
Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.
La teoría de la conspiración japonesa
Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!
Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.
Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…
Los hechos y los mitos.
Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!
Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?
Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?
Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?
Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).
Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:
Impacto ambiental
Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.
Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada! Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!
Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.
Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.
Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.
Conclusion
¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.
También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.
Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.
A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.
Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.
En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).
Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.
Perlas Ampolla
Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.

Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.
Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.

Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).
El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.
Las ampollas de lodo
Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.
Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.
Insólitas Perlas Ampolla
Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.
Otras posibles fuentes de perlas ampolla
Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.
En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.
Este es un tema que queríamos discutir desde hace tiempo, pero vamos dando vueltas en los diversos temas para poder captar la atención de los lectores, sobre todo porque hablar de perlas y educarse sobre perlas es ya un tema más complejo y que requiere de mayor intención. Por lo pronto, a pesar de que ya hemos hablado sobre “perlas de cultivo” y sobre “perlas naturales” (como las que producía Don Gastón Vivés en Baja California Sur, ver nuestras entradas sobre el tema) aún existen muchas personas que tienen confusión o que han recibido información errónea al respecto. Aquí les despejaremos TODA DUDA…o -al menos- ayudaremos a que tengan nuevas dudas.
Así que demos inicio a este fascinante tema de las Perlas Naturales. Primero empezaremos con un poco de historia, pasaremos a hablar de ciertas características de las perlas y finalmente hablaremos de cómo se forman las perlas naturales y esperamos poder acabar con esos populares mitos, como aquel de “las perlas se forman con un granito de arena”…si logramos hacer esto, nos daremos por bien servidos.
El Descubrimiento de las Perlas
¿Quiénes descubrieron las primeras perlas? ¿Por qué les tuvieron aprecio? ¿Qué hay para comer? Probablemente sean preguntas que muchos se han formulado a través del tiempo y para las cuales no vamos a poder tener una respuesta segura, pero imaginemos que retrocedemos en el tiempo a unos 10 mil años atrás, cuando grupos humanos en las zonas costeras o incluso en zonas con ríos comenzaron a nadar en busca de comida (por ello la importancia de la pregunta #3) y con la filosofía de “todo se come” comenzaron a sacar ostras y mejillones perlíferos. Ocasionalmente se llegaban a encontrar con una perla y esto podía ser motivo de gran gusto o de enorme disgusto… ya que una mordida fácilmente te podía ocasionar una quebradura dental. Pero, supongamos que pasamos al gusto de encontrar una “perlita” y que además era bella como la Luna, o de un verde-azul como el mar, que era capaz de lanzar destellos de un arcoíris o que reflejaba tu cara sobre ella…Magia Pura. Digamos que fue un buen comienzo para el descubrimiento de la Estética.
Ahora bien, ¿cómo fue que de apreciar y admirar a esas pequeñas bolitas de nácar pasamos a utilizarlas como gemas o adornos personales? Muy probablemente los seres humanos ya utilizábamos “adornos” variados: conchas, madera, pieles, dientes de animales, hueso, piedras…(se dice que las piezas más antiguas de joyería tienen una antigüedad de unos 100 mil años, y que son unas cuentas hechas con concha de caracol, para más información haz clic aquí) pero la perla destacaría de entre los otros adornos ya que sería mucho más hermosa y ya estaría casi lista para su uso: mientras que para casi cualquier otro artículo habría que trabajarlo bastante para dejarlo en un estado apropiado para su uso. Pero la perla era un regalo de la naturaleza…y tenía un valor agregado que hoy no apreciamos con facilidad: su dureza (de este tema hablaremos en una entrega futura…que de hecho ya estoy trabajando).
Una vez descubierta la perla pasó a ser apreciada cada vez más por nuestros ancestros, por lo que no hay un libro sagrado que no la incluya, y así mismo generó muchas teorías sobre su formación: que si su origen era divino, que si eran la lágrimas de los ángeles cuando caían al mar y se convertían en perlas, que si cuando los rayos caían en el mar se formaban las perlas, etc. Y estas ideas fueron evolucionando junto con el punto de vista de las personas hasta llegar al clásico “un granito de arena que irrita a la ostra y se convierte en perla”. ¿Cómo fue que llegamos a esta idea?
La Teoría del Granito de Arena
Lo interesante de esta idea o teoría es que la mayor parte de las personas la considera como una situación lógica, y por lo mismo debe de ser verdadera. Desmenucemos esta “teoría”, paso por paso:
1. Las ostras perleras viven en el mar, en zonas costeras someras y crecen sobre sustrato duro (rocas, arrecifes, conchas de moluscos, etc.) y en esta área hay mucha arena.
2. Es lógico imaginar que en un día con condiciones ambientales adecuadas (oleaje, viento, corrientes fuertes) algo de arena se levante del fondo y pueda viajar hasta encontrar una ostra abierta y que se le introduzca entre sus conchas.
3. Lo que sigue ahora es que la ostra sienta una irritación ante lo rugoso de los granitos de arena y -como consecuencia- la ostra busque defenderse secretando suave y delicado nácar alrededor del granito de arena, hasta formar una delicada perla…¿verdad?
Pues siento mucho decirles que no sucede así, es más…voy a ser enfático y decir ¡¡¡NO NO y NO!!! Simplemente no sucede eso. Y de hecho, tenemos información confiable y científica sobre lo que realmente sucede para que una ostra produzca una perla natural…pero por alguna razón desconocida -¿acaso habrá sido marketing?- la mentirosa “teoría del granito de arena” fue la que ganó y se estableció en la conciencia colectiva de la Humanidad. ¿Con qué prueba podemos afirmar que esta teoría es incorrecta?
Tenemos dos herramientas: la primera sería la lógica y la segunda la experimentación. Vamos paso por paso.
Utilizando la Lógica
Las perlas naturales fueron siempre escasas. La mayoría de las fuentes menciona que de cada 10 mil ostras sacrificadas se obtenía una perla natural. Una perla por cada 10 mil animalillos…. Pero ¿Cuánta arena hay en el mar? ¿Por qué solamente llega un granito de arena por cada tantas ostras? ¿No podrían ser más perlas?
En nuestra experiencia, hemos visto que el mar –aquí en Bahía de Bacochibampo- puede verse severamente afectado por el mar de fondo, por tormentas tropicales y por los vientos del noroeste, al punto que el agua cambia de su color verde-azul a un color “café con leche” por la inmensa cantidad de sedimento –que incluye grandes cantidades de arena- en suspensión. En momentos como esos, la cantidad de perlas que se podrían formar debiera de ser enorme simplemente por el potencial “arenero” de las aguas. Ahora bien, este tipo de fenómeno no es aislado: sucede muy a menudo, sobre todo en los meses de invierno. Eso significa que una ostra podría recibir varios miles granitos de arena a la semana, y si una ostra puede vivir unos 10 años…este potencial se eleva a la cantidad de millones de granitos de arena=perlas.
Así pues, cada ostra perlera debiera ser el equivalente a un TESORO: simplemente es cuestión de bucear una ostra para obtener suficientes perlas para varios collares, brazaletes, aretes para regalar con la familia e incluso con los vecinos…pero nuevamente, eso no sucede: solamente una de cada 10 mil ostras produce una perla de calidad.
Si no es un granito de arena el causante…¿qué es lo que causa que se produzca una perla natural? De esto hablaremos en nuestra próxima entrega…
El día de hoy ingresé un par de videos sobre nuestra visita a las ruinas de la granja de perlas de Isla Espíritu Santo en Baja California, estos dentro de las secciones sobre “Las Ruinas del Gran Pasado Perlífero de México” , pero además ingresé un video de la cosecha de la perla natural negra que obtuvimos el 18 de Diciembre del 2009 (este video dentro de “La Perla de la Virgen #5″), asi que si no han leído estas secciones los invito a hacerlo para que vean estos cortometrajes…y si ya las han consultado pues las pueden revisar nuevamente para ver los videos.
Nos preparamos para la cosecha de este año 2010…
Asi es, tenemos ya publicado en la red -gracias a YouTube- nuestro video Original sobre las “Perlas del Mar de Cortez”. Este fué un proyecto que teníamos en mente desde hace varios años, pero no habíamos tenido ni el tiempo ni el dinero para invertir en una producción original. No llegamos al punto idóneo en el cual te sientes 100% satisfecho del video por falta de recursos fílmicos (yo quería una toma de video de un huracán en acción sobre la granja de perlas… pero cuando esto sucede uno usualmente se refugia en su casa) o de vestuario (no pudimos sacar una tropa de “conquistadores” españoles caminando penosamente por el desierto) y -lo que más nos apena- fué no conseguir una voz profesional (por falta de tiempo primordialmente) para la narración del video en español (me gustaba la voz de Katy Amavizca para la versión en español).
Sin embargo, el video quedó al 98% de nuestro gusto y expectativas y queremos compartirlo con ustedes ahora. A pesar de haber sido producido en el año 2008 (la versión “Gold” o definitiva salió en Diciembre de ese año) preferimos tener el video solamente disponible en DVD durante todo el 2009 y fué hasta este año que tomamos la decisión de compartirlo públicamente.
El video se presenta en dos partes debido a las restricciones de tiempo impuestas por YouTube. La primer parte es más una presentación de la perla en México y la segunda parte trata sobre el cultivo comercial de perlas en Guaymas, Sonora. Los pongo a su disposición y espero los disfruten…
Queremos agradecer a todas las personas que participaron directamente en este hermoso proyecto, tal como lo fueron el staff de “Cheques Films” de nuestros buenos amigos Ezequiel “el Cheque” Núñez y Esteban Ibarra (que estuvieron a cargo de la videofilmación, cámaras y edición del video), el gran trabajo de musicalización realizado por Jesús Jaime Delgado Avelar, la excelente voz de la narración en inglés del locutor retirado Charlie Bloomer y fotos tomadas por otro buen amigo, Alberto “el Gordo” Tirado. Otro par de buenos detalles furon proporcionado por el Ing. Benito Sarmiento (por el uso de tu cámara y “casing”, asi como el video de sobrevuelo sobre Bahía Bacochibampo) y el trabajo en 3-D del “Galéon Español” realizado por Abraham Castro de “Onix“. Un video realizado 100% en Guaymas, Sonora.
El guión del video fué elaborado por nostros (“trío perlero”), adicionalmente a tomas de videos y fotos que nosotros realizamos.
¿Agradecimientos adicionales? ¡Claro! Hay muchas personas a quienes agradecerles la producción de este video y entre ellos tenemos a:
“El Buzo Yaqui” – Adrián Amarillas Casillas, a Rocío Mendoza Alvarez y Diana Burgoin, asi como a Karla Valdéz Luna (quien posa en una de mis mejores fotos), a Sergio Farell Campos -amigo y antiguo mentor-, al Tec de Monterrey por haber mostrado Fe en nuestro proyecto escolar y -por supuesto- a nuestro grupo de “Yaquis Perleros” lidereados por Jesús “el Pípi” Valenzuela.
Los invito a dejar sus comentarios… yo se que para dejar un comentario se requiere de un correo electrónico (e-mail) pero para quienes no desean dejar sus comentarios para no poner su correo les digo lo siguiente: no es necesario ingresar un correo real… utilicen este chachalaca@chachalaca.com.mx (hagan “copy & paste”) y verán que no es necesario.
Regresando a este tema… que causa que la piernas de más de uno de los aquí presentes comiencen a temblar. Por años hemos sufrido de los embates de huracanes, que en su mayoría llegan en forma de tormentas tropicales aquí a Guaymas, pero por alguna razón han sido -para nosotros- devastadores los huracanes que han asolado otras latitudes, tal como sería el caso del huracán “Wilma” en el Caribe Méxicano (que destruyó nuestra sucursal de ventas en Cozumel).
En esta ocasión nos remontamos al año 2001, cuando un huracán llamado “Juliette” o “Julieta” tocó las costas de Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, causando fuertes lluvias y dejando tras si una estela de muerte y destrucción: tal vez Cabo San Lucas fué uno de los sitios más afectados del noroeste mexicano (ya que el huracán se formó en las costas de Centroamérica y también afectó las costas de Oaxaca y Michoacán) con una lluvia de hasta 449.6 mm, ya que el huracán perdió fuerza justo encima de esta población y se “estacionó” encima de ella por varios días.
Apenas una semana después de la celebración de las tradicionales fiestas de Independencia, para el 25 de Septiembre para ser preciso, este meteoro se aproximaba peligrosamente a las costas de Baja California Sur. En Guaymas, Sonora, sentimos los efectos de “Juliette” gracias a las fuertes lluvias y nublados, pero… ¿cómo afectó a las “Perlas del Mar de Cortez”? Pues en ese entonces teníamos una Joyería-Boutique con venta de “Perlas del Mar de Cortez” allí, en el centro de Cabo San Lucas. Esta fué nuestra primera incursión en la venta de perlas y joyería de manera “foránea”, ya tras haber probado el éxito en nuestro primer local dentro del edificio CECARENA del Tec de Monterrey-Campus Guaymas.
Perlas del Mar de Cortez – Cabo San Lucas
Nuestro local fué inaugurado en Enero del año 2000, teniendo como gerente del local a nuestro amigo, el Ing. Rodolfo Brajcich, y contando con la presencia del Dr. Alberto Bustani Adem, Rector del Tec de Monterrey, al Dr. Guillermo Soberón Chávez, en ese entonces Director General del Campus Guaymas, al M. en C. Sergio Farell Campos, líder de nuestro equipo de trabajo.
De entre los muchos visitantes a nuestra joyería, tuvimos a un buen amigo y a su equipo de estudiantes: el Dr. Carlos Rangel Dávalos (co-autor del libro técnico de “Cultivo de las Ostras Perleras”). Entre el grupo venía el célebre Hugo “el Mago Wolf” Ruiz Rubio (otro buen amigo de La Paz, BCS)…quienes llevaron sus Perlas Mabe de producción experimental de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.
Había grandes expectativas debido a la presencia de cruceros turísticos en la zona y al sello emblemático que nuestra perla le imprimía al destino. Pero desgraciadamente este experimento comercial se vino a pique con el huracán “Juliette” y le tocó a la nueva Gerente -la Lic. Mónica Ocón- hacer el cierre definitivo de la joyería, tras la debacle que se vivió en Cabo San Lucas…y aquí se cerró un capítulo.
Y ahora muchos podrán entender la renuencia que tenemos para abrir una nueva sucursal fuera de Guaymas, Sonora… ya han sido dos intentos y dos cierres por la misma razón: los huracanes…
¡Hasta la próxima!
Una vez más estamos aquí, para compartir nuestros pensamientos y corazones con ustedes … esperando que nos permitirá guiarle en la historia de la Perla del Golfo de California. Esperamos que la historia de las hazañas del Dr. Gastón Vivés les sean tan apasionantes como lo fueron para nosotros cuando por vez primera conocimos de su existencia en 1991. Así que esta semana continuamos con la zona más importante de la CCCyP o de la “Granja de Perlas”: los canales de cultivo de juveniles.
Cuando se sobrevuela a la Isla Espíritu Santo, en Baja California Sur, le será fácilmente capaz de distinguir la pequeña bahía y estuario donde esta famosa granja alguna vez operó; esto será posible ya que usted podrá distinguir claramente la estructura de la estación de acuacultivo: los canales en zig-zag. Esta parte de la operación -como todas las otras- es claramente distinguible por su uso, pero lo que la hace más especial ya que la mayoría de la gente la puede puede ver, tocar y comprender fácilmente su funcionamiento. Después de casi 100 años de abandono -y a pesar de estar bajo la influencia del clima severo e incluso huracanes- esta zona aún se encuentra en buen estado, pero poco a poco comienza a ser devorada por el bosque de manglar.
Esta pequeña Ensenada (San Gabriel) posee un pequeño bosque de manglares, cuyos árboles crecen en la forma de estuario típico: hay una “pequeña” laguna cuyos bordes están cubiertos de árboles de mangle. Gastón Vivés debe haber mandado talar una parte del manglar a fin de “mejorar” el ambiente para el de cultivo de perlas, porque las ostrasperlíferas normalmente no se encuentran dentro de estas lagunas. Los problemas que se suelen tener cuando se trabaja en un ambiente como este son los siguientes:
1. El aumento de la salinidad del agua durante los meses de verano (por evaporación)
2. Disminución de los niveles de salinidad después de la temporada de lluvias
3. Temperaturas mayores e inferiores a las que encontramos en el mar
4. Niveles reducidos de oxígeno disuelto y
5. Montones y montones de mosquitos y unos terribles bichos -casi invisibles- que llamamos “Jejenes”.
Pero por otro lado también tiene beneficios importantes, tales como:
1. Niveles de productividad superiores al promedio (productividad)
2. Más fácil manipulación de los animales en aguas poco profundas
3. Es más fácil proteger a las ostras en un área “acordonada” o restringida
Es evidente que el Dr. Vives decidió retirar una parte del bosque de manglar y utilizarlo para hacer crecer su ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) en este lugar, bajo condiciones más apropiadas para ellas. Es difícil saber si se dragó el fondo de la laguna con el fin de quitar el “lodo negro” (un barro altamente orgánico y de tendencias anóxicas) que, por lo genera,l que se asocia con estes tipo de ecosistema. Pero tal vez simplemente se realizó el cierre de la comunicación entre el océano y la laguna (se taparon los canales de entrada-salida de agua)… luego se talaron los árboles de mangle y se permitió que el fondo se secara para que los trabajadores quitaran el barro anóxico y así proceder a preparar el fondo con condiciones más adecuadas, tales como poner una cubierta de roca o “tepetate “. Esto también les daría tiempo para trabajar con la mampostería de los canales.
Canales de Crianza en la Isla Espíritu Santo
Esta parte de las estructuras de la CCCyP representaría un trabajo muy intenso para los trabajadores. ¿Por qué? Volvamos a 1890, e imaginemos que el mundo era diferente: habría barcos de vela en la parte más “aislada” de México, las personas estarían en una isla desierta con poco o ningún alimento y escasa en agua dulce, sujeta a temperaturas extremosas (inviernos fríos y veranos con temperaturas de 45 grados Centígrados), con la presencia de muchas especies de serpientes y artrópodos venenosos, bajo el ataque de los mosquitos, jejenes y tábanos, sin ayuda médica oportuna … usted puede seguir agregando más “detallitos” a esta lista. Por lo tanto, no sólo se necesitan trabajadores, sino de niveles de logística similares a los que se necesitan para luchar en batallas y ganar guerras: aquellos que no pueden abastecer a sus ejércitos son los perderán. Y era un “ejército” al que Gastón Vivés tenía que cuidar, ya que para en el momento de su máximo apogeo, se dice que la granja llegó a tener hasta 1,200 trabajadores allí en la isla.
Así, entre todas las cosas que había que construir para mantener a sus trabajadores, eran las barracas-viviendas y otras áreas necesarias para establecer y servir a un gran contingente de personas. La zona de atraco de botes hubiera sido importante también, porque se requería un transporte casi constante de personas y mercancías entre La Paz y Espíritu Santo, asi como el suministro de agua potable (aunque Isla Espíritu Santo posee algunos “ojos de agua” o manantiales, que podrían suministrar algo de agua). Con el fin de obtener carne, cabras fueron introducidas a la isla y se les dejó forrajear de la vegetación del desierto … algo que hoy en día se consideraría un “crimen ecológico” (pero en esos días el concepto de “ecología” no existía). Una vez que todo quedó en su sitio, imaginamos que dejaría atrás su imágen de “isla pacífica”, ya que se transformaría en un lugar de ruidoso bullicio y actividad (existen pueblos de la sierra que sólo tienen unas 88 personas … y este lugar había !cientos de trabajadores!) : los cocineros cocinando, los herreros trabajando la forja, carpinteros clavando tablones, buzos, cargadores … de todo, con la excepción de fontaneros y electricistas.
El Sistema de Criadero de Ostrillas
Sobre el trabajo de mampostería solamente puedo decir una palabra: maravilloso. Simplemente un gran trabajo que sería realizado por gente seria y que se preocupaba por la calidad. Utilizaron rocas volcánicas de colores rojo y oscuras para construir los canales. Sus trabajos de albañilería tuvo la calidad suficiente para resisitir el paso del tiempo, aunque las raíces del manglar están lentamente destruyendo algunas áreas…
Dentro de los canales o cauces de agua, fue posible ver algunos peces (el más común fué la “Lisa” o Mugil cephalus), así como a varias agresivas “jaibas” (Callinectes bellicosus). El agua en los estanques es turbia y de color verde: un caldo rico en nutrientes. El agua es poco profunda y tiene muy poco movimiento, el fondo parece más arena en lugar del típico fango negro -como sería común ver en lagunas similares.
Esta importante área de cultivo habría tenido una apariencia algo diferente hace unos 100 años, ya que los canales de cultivo se encontraban cubiertos -casi por completo- por una serie de “palapas”: techos de vigas de madera cubiertos con hojas de palma (no vi una sola palmera aquí, así que las hojas se han sido transportado desde el continente como con la mayoría de otras cosas como la madera)… digamos que muy parecido a la palapa que empleamos en nuestra granja en Guaymas.
La razón para esta techumbre es simple: el sol es fuerte a esta latitud y rápidamente calienta el agua, y el agua caliente por lo general contiene menos oxígeno y algunas criaturas pueden asfixiarse por su falta … así que, basta con añadir un poco de sombra y la temperatura del agua será más fresca. En invierno se tendría el problema opuesto (agua fría) por lo que se puede quitar la cubierta de palma y el agua se calentará. Don Gastón era un hombre muy inteligente y práctico.
El sistema de canales fue muy importante porque era su cultivo de “criadero”, el sitio donde las pequeñas y delicadas “Madreperlas” serían mantenidas bajo vigilancia constante. ¿Por qué? Bueno,la elección de una laguna como esta asegura varios beneficios, pero también presenta riesgos … y entre ellos están ciertos depredadores muy comúnes como las “jaibas” o “cangrejos nadadores”, crustáceos muy voraces y que tienen un verdadero gusto por estas pequeñas “botanas marinas” (las pequeñas ostras). Así que era necesario tener guardias en la parte superior de los canales, armados con lanzas o fisgas, dispuestos a defender a las ostras perliferas. Pero muchas otras criaturas podrían haber querido disfrutar de un almuerzo gratis: pulpos, caracoles y estrellas de mar.
Entre los canales había tablones de madera para permitir a los guardias para pasar fácilmente de un lugar a otro y perseguir a los intrusos. Además, cuando el agua de los canales se vaciaba (por acción de la marea baja o “bajamar”) la gente sería capaz de saltar dentro de los canales y trabajar con los animales directamente: realizar una inspección cercana e incluso eliminar algunos depredadores que podrían haber escapado de la vigilante mirada del guardia.
El fondo seguramente estaba acondicionado como he mencionado antes, pero los juveniles pequeños no se dejaban simplemente sobre el fondo. Esto fue pensado en todos los detalles. Las ostras se introducían dentro de pequeñas jaulas de malla de metal (malla de gallinero galvanizada) con forma de rectángulos. Se han encontrado los restos de varias de estas jaulas en la isla … el metal ya oxidado, pero en ese tiempo el plástico aún no estaba disponible.
Las ostras juveniles de Madreperla se colectaban del medio natural utilizando un sistema de cajas recolectoras de “semilla” (de un diseño especial, y de las que vamos a hablar en un futuro próximo). Las pequeñas ostras habrían tenido tamaño variable entre los 1 a 5 cm, con un promedio de unos 3 cm de diámetro al momento de su colecta. En esta etapa, las ostras son muy delicadas debido a que sus conchas aún no son lo suficientemente fuertes para protegerlas de los depredadores y porque poseen un sistema de “anclaje” llamado “biso”, el cuál emplean para sostenerse de una roca o coral y es un órgano muy delicado: no es conveniente jalar de las ostras en esta etapa ya que pueden morir. Adicionalmente, su pequeño cuerpo no les da la suficiente protección contra los cambios bruscos de temperatura (las ostras se pueden calentar rápidamente bajo los rayos del sol y si se colocan rápidamente en agua fresca, el choque térmico les puede provocar la muerte) … por lo que parece muy probable que el Dr. Gastón Vives, de clara formación médica, habría entendido con facilidad esta serie de problemas físicos y fisiólogicos de las ostras y asi poder darles las mejores condiciones posibles para mejorar su crecimiento y supervivencia.
Por medio de las jaulas de malla, era fácil de manejar a la vez muchas ostras y protegerlas de la mayoría de los depredadores y habría sido capaz de reducir las tasas de mortalidad a niveles muy tolerables (5-20%) en una etapa sensible para los juveniles, en la que -si no se hace lo correcto-se puede tener una tasa de mortalidad de hasta un 80%.
En verdad un hombre revolucionario y muy adelantado a su tiempo … vamos a continuar con este recuento en las próximas semanas.











