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Acabamos de sobrevivir el huracán “Odile”, que agraciadamente apenas nos tocó con un poco de lluvia (a diferencia de “Jimena” del 2009) pero si con vientos bastantes fuertes, lo que nos trajo olas de buena altura (se reportaron de hasta 6 metros en nuestra localidad). Los daños sufridos a la granja fueron menores, aunque se nos colapsó el acceso principal al área de la “palapa” y no vamos a poder ofrecer los recorridos guiados a la granja hasta su reparación, esperando estar listos para mediados del mes de Octubre.

En La Paz, Cabo San Lucas y otras comunidades de Baja California Sur se tuvieron daños significativos en casas, hoteles y comercios, así como en la infraestructura carretera, eléctrica y de suministro de agua potable (lo que nuevamente nos recuerda a “Julio” y “Jimena”, que causaron estragos en Guaymas). Les enviamos nuestros sinceros deseos de pronta recuperación a nuestros hermanos Sud Californianos.

Y aquí es donde todo termina para la mayoría de las personas: en los daños materiales y humanos. Pero creo que la mayoría de las personas olvidan a una víctima adicional: nuestro medio ambiente.

Este pasado 16 de Octubre -tras el paso de los efectos de “Odile”- me fuí a recorrer la playa frente a el “Club de Playa del Hotel Marinaterra” en San Carlos-Nuevo Guaymas, una bella área antes conocida como “El Shangri-La”. Tiene una pequeña bahía con arrecifes rocosos, una playa semi arenosa y pedegosa y una hermosa isla cubierta de cactáceas al frente. Esta área me gusta desde la primer vez que la visité en 1988, y siempre ha tenido una fauna interesante y es buen sitio para practicar el “snorkeling”. Lo que me tocó ver en esta ocasión fue totalmente triste…

Huracan Odile - 2014 (17)

Los Daños

Lo primero que uno puede apreciar son los montones de basura variada, pero principalmente de contenedores de plástico de refrescos (PET) y de productos de limpieza, bolsas de plástico de todo tipo, calzado (entre tenis, zapatos y chanclas), llantas, pedazos de tubo de PVC, trozos de aparatos electrodomésticos (TVs, radios, VCRs, etc.)…incluso me tocó ver un par de ¡audio casets! (tenía años sin ver uno), ropa variada y accesorios (gafas de sol, gorras, moños). Y esto sin contar los elementos contaminantes que NO PODEMOS VER como serían todo tipo de químicos como derivados del petróleo y de productos de limpieza.

Realmente es triste ver este espectáculo y saber que esto sucede en parte porque las olas tienen la capacidad de destrozar lo que encuentren frente a sí, pero también porque el agua de las lluvias arrastra toda esta basura al mar. Nuestro mar y nuestras playas se han convertido en un “vertedero no oficial” de nuestra basura.

Después de ver las descomunales cantidades de basura pasamos a las inocentes víctimas de este fenómeno natural: nuestros organismos vivos. Tristemente descubrí decenas de peces de diferentes grupos, todos ellos muertos: morenas, caballitos de mar, mantarrayas, mojarras, cardenales, pargos y cochitos. Triste, pero a continuación siguieron cantidades aún mayores de invertebrados.

Los Corales de Abanicos

Estos corales típicos del Mar de Cortez son pescados para satisfacer a los turistas. Son escasos normalmente y tardan muchos años en crecer. Estos animales primitivos parecen “abanicos” de mano y por ello el nombre común que reciben. En esta ocasión encontré centenas de estos corales en la playa, y de al menos 4 especies diferentes, pero principalmente con dos especies: el “coral morado” y el “coral fuego”, siendo estos últimos de los más bellos del Golfo. Y junto con los corales encontramos otra “víctima”: la ostra perlífera “concha nácar”, que es la especie que nosotros cultivamos aquí en Guaymas.

Huracan Odile - 2014 (28)

Y es que esta especie de ostra es muy común encontrarla arriba de los corales, es de allí que viene uno de los nombres comúnes de esta especie en al área: “Callo de Árbol”, ya que los pescadores saben bien que lo pueden obtener de los corales (“árboles”) y de allí obtienen el musculo aductor que se conoce como “callo”.

De entre los corales que recolecté en la playa, pude encontrar unas 15 pequeñas ostras.

Huracan Odile - 2014 (26)

Los Moluscos

Miles de moluscos murieron en esta playa. Desde caracoles – como los de cono (Conus), de turbante (Turbo), de uña o burros (Strombus)- hasta mejillones, almejas, arcas, callos de hacha y madreperlas. Sus duras conchas destrozadas por las rocas contra las que se estrellaron o con las que fueron golpeadas una y otra vez en las fuertes olas. Muchos de estos animales fueron recolectados -débiles pero vivos- por quienes pasaron más temprano por esta playa, pero para la hora en la que yo visité esa playa ya la gran mayoría de los moluscos que quedaban tenían sus conchas destrozadas. Los animales que tuvieron mejor supervivencia fueron las madreperlas, que solo tenían su concha externa totalmente pulida. Sin embargo los animales se encontraban muy dañados y no parecían tener salvación alguna. No encontré pulpos, asumo son más hábiles para escapar de las olas.

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Los Echinodermos

Otro grupo que sufrió grandes pérdidas…principalmente entre las estrellas y pepinos de mar. No encontré un solo erizo o galleta de mar, pero esto puede significar que las frágiles conchas de estos organismos fueron “pulverizadas” por olas y rocas. Recolecté varias docenas de estrellas de mar de al menos 3 especies diferentes, pero la playa estaba cubierta por centenas de estas. Los pepinos de mar eran de una variedad no muy común, que se entierra en la arena.

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Los Gusanos

Screenshot (2)La mayoría de las personas no sienten gusto alguno por los gusanos marinos: no son ni muy “bonitos” y algunos son francamente agresivos y causan dolor. De este grupo encontré al menos 3 especies…varios especímenes de “gusano de fuego” (una especie de poliqueto que tiene miles de cirrios (espinillas) que inyectan un dolorosísimo veneno a quien las toca. Sin embargo el grupo más numeroso fué el de los sipuncúlidos y priapúlidos (bonitos nombres)…gusanos que se entierran en la arena. Algunos de los gusanos llegaban a medir hasta 40-50 cm de largo.

Tal vez muchos de estos animales no causen más que asco a algunas personas, a otras tal vez les cause “preocupación” al meterse al mar (realmente son inofensivos) y para otras personas simplemente les sean indiferentes…pero para mi todos estos animales son valiosos y “hermosos”; estos organismos cumplen un papel muy importante en nuestro ecosistema y hacen posible el funcionamiento perfecto del Golfo de California. Si tenemos Amor por nuestro mar significa que también tenemos Amor propio y por estos animales…hagamos lo posible por NO CONTAMINAR para que nuestros mares y playas no se conviertan en vertederos o basureros, pero también hagamos lo que esté en nuestras manos para proteger a estos animales de manera directa.

Recientemente estuve en un seminario y tuvimos a una pareja de oradores espectaculares. Casi al finalizar el evento nos contaron una historia –podría ser real o ficticia, pero esto no es lo importante- que ahora quisiera compartirles:

Después de una tormenta nocturna, un hombre caminaba por la playa. El sol salía y descubría a una playa con miles de estrellas de mar que empezaban a morir por desecación. Continuó caminando hasta que se encontró con un niño que tomaba las estrellas y las regresaba al mar. Había miles y miles de estrellas, por lo que su esfuerzo parecía inútil.

El hombre se acerca al niño y le dice: “Niño, ¿acaso no ves que no vas ha hacer ninguna diferencia? ¡Son kilómetros de playa y miles de miles de estrellas!”.

El niño –aún con una estrella de mar en sus manos- se queda pensativo. Acto seguido arroja la estrella de regreso al mar y le contesta al hombre: “Pues, para las estrellas que he regresado ya hice una enorme diferencia”.

Esta historia nos trae una gran moraleja: aún cuando nuestra aportación personal se limite a no tirar basura y decirles a otros que no la tiren…¡ya estamos haciendo algo muy bueno!. Y si por alguna razón decides que puedes incluso ayudar a recolectar la basura existente entonces ¡estás haciendo algo más grande y una mayor diferencia!.

Si vas a extraer o comprar conchas o corales de los pescadores, te invito mejor a no hacerlo y que mejor recolectes lo que encuentres en las playas. Los corales, caracoles y ostras tardan muchos años en crecer y pueden llegar a desaparecer de nuestras bahías, lo que nos restaría color, diversidad y belleza.

Te invito a que seas parte de los que hacen LA DIFERENCIA y no parte de los que viven en LA INDIFERENCIA. Seamos como el niño de la moraleja.

Hasta la próxima.

Estrellas de Mar en la Playa

Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.

Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).

En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.

Perlas de Almejas

Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.

Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.

Perlas de Caracoles (Gastropoda)

En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.

De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.

Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.

Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.

Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.

Conclusiones

Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.

Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.