Cosecha de Perlas del Mar de Cortez 2011 y la Visita de Elisabeth Strack

jun 7

Existen pocos momentos tan emocionantes en la vida de un perlicultor como lo es el momento de la cosecha de perlas. En este momento culminan los 4 años de cultivo de las ostras, los años de preocupación causados por los fenómenos naturales (los años “Niño” y “Niña”, los huracanes y tormentas tropicales) o los humanos. Es en este momento cuando uno respira hondo y siente que la presión aminora, que la respiración se corta y el ritmo cardiaco aumenta con la esperanza de encontrar esa perla que John Steinbeck llama la “perla del Mundo”, tal como describe a la enorme y bella perla que encuentra el personaje de Kino en su novela “La Perla”.

Y por lo visto no somos los únicos en esperar tan preciado momento del año –ya que solamente acontece en el mes de Junio de cada año- ya que este año tuvimos el Honor de recibir la visita de la gran gemóloga Alemana Elisabeth Strack, autora del libro que es considerado “La Biblia” de los amantes de esta increíble gema orgánica: “Perlen” (en Alemán) o “Pearls” (en Inglés). Desgraciadamente no hay ediciones en otros idiomas, pero se trata de un libro imponente por la gran cantidad y calidad de información sobre las perlas.

Y no se si decir si Elisabeth tuvo mala o buena suerte -eso dependerá de su opinión personal- al visitarnos los primeros días del mes de Junio, ya que tuvimos la visita en Guaymas del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, también en esos días y le tocó ver todo un despliegue de marinos, helicópteros y buques de guerra en Guaymas por motivo del “Día de la Marina”, pero ella nos trajo “buena suerte” ya que la cosecha de perlas de este año tiene visos de ser la mejor de toda nuestra trayectoria, por lo menos en color y belleza de las perlas.

Los Motivos

Elisabeth Strack nos visitó debido a que se encuentra trabajando en su segunda edición del libro ya mencionado, y requiere actualizar datos e información. Al estar con nosotros en la cosecha mencionó que algunos de los colores de nuestras perlas parecían ser imposibles…porque simplemente no podía dar crédito a algunos de los colores que estaba viendo…aún cuando veía las perlas salir de la ostra. Y asumo que eso es algo normal para las personas que han visto cosechas de perlas en otros tipos de ostras perleras –del género Pinctada, como la “Madreperla”- o de Mejillones de Río (Familia Unionidae), pero que es la primera vez que ven perlas de cultivo de nuestra “Concha Nácar” (Pteria sterna). La increíble saturación de colores de esta ostra se observa incluso en sus conchas.

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La Cosecha 2011

Y me preguntaba si has visto ¿cómo se cosechan las perlas de cultivo? Tenemos varios videos disponibles en YouTube, aunque probablemente mi favorito sea este de la cosecha 2009:

 

Cosecha de Perlas del Mar de Cortez–Año 2009

Y mencionaba que Elisabeth se encontraba asombrada con los colores naturales de nuestras perlas ya que es poco común encontrar tal variedad de colores en una sola cosecha en una sola localidad. Las “perlas negras” de Polinesia Francesa son principalmente obscuras, pero cada atolón puede llegar a producir determinados colores. Aquí en Guaymas se dan todos los colores y sobretonos imaginables. Y para muestra un botón…

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La perla central es de un morado obscuro, pero detrás de ella se observan una perla “roja”, una “verde olivo” y una azul.

A continuación un par de perlas “blancas” o de un gris muy claro, con sobretonos de verde y rosa.

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Hay que aclarar que las perlas salieron asi, tal cual se pueden apreciar en las fotos y que no fueron procesadas de ninguna forma: no fueron pulidas para mejorar su lustre (o “brillo”), no fueron “blanqueadas” químicamente para hacerlas blancas, ni teñidas para obscurecerlas. Simplemente son el resultado de un increíble proceso natural.

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Este grupo están dentro del rango del Verde-Azul. Muy pocas veces hemos visto perlas de estos tonos azulados en otros lugares del mundo…siempre las hemos visto en fotos, nunca en “persona”.

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Estas últimas perlas poseen un cuerpo rojizo (violeta intenso) con sobretono verde. Parece que este año este color va a ser algo abundante. Las “perlas rojas” o “Cranberry” (arándano) son increíblemente raras, por lo que la mayoría de las que se ven a la venta son de color artificial (y se les nota), aunque aquí en Guaymas llegamos a tener la fortuna de producir una decena de estas al año.

 

Notas Adicionales

Y Elisabeth se regresó a Alemania, donde se encuentran luchando contra una mortífera cepa de bacteria (Escherichia coli), por lo que también aprovechó para actualizar su conocimiento de la auténtica comida mexicana (no como la que tienen en Alemania) y de la comida Sonorense, degustando unos deliciosos platillos en nuestro restaurante favorito (“Los Arbolitos de Cajeme”): una torre de callo de hacha, toritos de camarón y marlín, tostadas de jaiba, machaca de mariscos (pulpo, camarón y callo), filete de pescado con nopalitos…asumo que Elisabeth tendrá razones adicionales para regresar el año entrante a Guaymas.

Collage-Comida

Espero que esta entrada de la cosecha 2011 fuera de su interés, más adelante tendremos la información completa de la cosecha ya que aún falta cosechar el 60% de las ostras y estamos esperanzados –como todos los años- en encontrar la “Perla del Mundo”.

Hasta la próxima entrada…

Perlas y Medio Ambiente – 1ra Parte

may 12

HamburguesaHace unas semanas platicaba con un amigo Canadiense que se encuentra jubilado y que ahora vive en Guaymas; en su tiempo se dedicó a la ganadería de ovejas en Ontario y me comentaba sobre como la “Industria de la carne” (de res, puerco y ovejas, así como de aves de corral,) de Norteamérica había desviado el camino en la constante búsqueda de mayores volúmenes de producción (y esto, ciertamente, representa DINERO), pero esto se hace a expensas de los animales y de los consumidores (que somos todos nosotros). Mi amigo comenzó por hablarme sobre su experiencia al tratar con los representantes locales de lo que para nosotros serían los “Inspectores de Sanidad Animal” y como la agencia encargada de sanidad animal hacía un uso indiscriminado de antibióticos en el ganado y sobre la simple falta de “sentido común” por parte de los involucrados en la industria.

Me dijo: “Yo jamás inyectaba a mis animales con antibióticos; pero a cambio les ofrecí tierras de forraje (pastizales) y camas de paja limpia. Simplemente con eso, mis animales no desarrollaron las infecciones que me dijeron que tendrían que sufrir si no los inyectaba, y además engordaron mejor que aquellos bajo régimen de antibióticos”. El hecho simple de cuidar de sus animales y de tratarlos con respeto hizo una gran diferencia. Algunas personas involucradas en la industria de la carne parecen haber notado lo mismo y algunos han regresado a “sus orígenes”. Por cierto, si este tema les parece interesante, no dejen de ver la película-documental “Food Inc.” que describe muchas de las peores prácticas de la industria de producción de alimentos en los Estados Unidos. Probablemente se pueda conseguir con sub-títulos en español.

Sólo un par de días después, nos encontramos un “viejo” artículo escrito por Shigeru Akamatsu, un hombre con influencia en la Industria de la Perla, (actualmente consejero de la “Sociedad de Promoción de Perlas del Japón” y que comenzó como un investigador del cultivo de perlas bajo órdenes del mismísimo Kokichi Mikimoto) y sentí que este artículo empataba perfectamente con la conversación que tuve con mi amigo Canadiense, y fue así que di inicio a esta entrada.

El Cambio de Paradigma

¿Quieres tu "perlita feliz"?

El artículo “Perlicultivo y el ambiente biológico” (disponible en inglés y publicado en “Ship & Ocean Newsletter” #8G el 5 de marzo de 2004) es bastante interesante porque finalmente aborda el declive de la industria perlícola japonesa de una forma que finalmente es entendible: la industria en su conjunto tuvo que admitir su culpabilidad. Ya no simplemente se culpa a la “ira de la naturaleza“, ni a las mareas rojas o a “enfermedades misteriosas”. Y aunque el Sr. Akamatsu no lo menciona de este modo, se podía leer –entre líneas- la palabra “codicia” en el documento…pero, aunque jamás hace mención de esta palabra, hace uso de una forma más suave y política, pero medio del uso de la expresión “en la búsqueda de la eficiencia económica”.

En este artículo, el Sr. Akamatsu afirma:

“Japón dominó la industria de perlas de cultivo durante muchos años, pero en los últimos tiempos esta situación cambió rápidamente. Aunque la rápida globalización de la industria del Perlicultivo puede considerarse como una de las razones, la causa principal es el deterioro de las granjas de perlas, causada por la aparición de mareas rojas perjudiciales y una mortalidad masiva de ostras Akoya, debido a una enfermedad infecciosa. Tales fenómenos no son exclusivos al Perlicultivo, sino también hay casos como la EEB, la herpes de carpa, la influenza aviar, etc. y este puede ser el precio que se debe de pagar por no tratar a los animales como seres vivos, en la búsqueda de la eficiencia económica, así como por cambiar incesantemente el medio natural para la expansión de la producción”.

 

Una granja de perlas en Japón

Una granja de perlas en Japón

 

Cuando el Perlicultivo comenzó en el siglo XX, la idea general era producir un sustituto de la perla natural, pero que mantendría los atributos principales de la perla: belleza y durabilidad. Inicialmente, las perlas se cultivaban por períodos largos (de 2-5 años), pero muchos en la industria observaron que las perlas con períodos más cortos de cultivo (1-2 años) se “veían bien”, pero posteriormente se dieron cuenta de que la mayoría de las personas no podía diferenciar entre “perlas instantáneas” (con períodos de cultivo cortos: de 4 a 8 meses) y aquellas perlas con un largo período de cultivo. Asi que se estandarizaron los períodos más cortos de crecimiento de la perla, para darle más beneficios al perlicultor. ¿Cómo se pueden aumentar los beneficios? Esto es algo que todo perlicultor sabe y entiende, pero permítanme explicarlo un poco para aquellos que no pertenezcan a esta industria: cada ostra en la granja te cuesta dinero, todos los días.

Para hacerle frente al aumento de los costos (principalmente en mano de obra, equipamiento y combustible) los perlicultores pueden utilizar algunas estrategias, tales como:

  1. Aumento en la densidad de cultivo: produces más ostras en el espacio que ya tienes.
  2. Reducir la fuerza laboral: sustitución de mano de obra con maquinaria y equipo.
  3. Reducir el período de perlicultivo: producir perlas en menos tiempo.

Hablemos sobre las implicaciones de cada una de estas estrategias.

 

Densidad de población

Esto significa cultivar más ostras en el mismo espacio, y esto puede parecer eficiente: si logras acomodar 10 libros en una caja donde anteriormente sólo entraban 7 libros -esto gracias a una forma más inteligente de organizar los libros- entonces hablamos de mayor eficiencia. Pero esto no es necesariamente igual con organismos vivos: los animales y las plantas van a prosperar en condiciones adecuadas, pero bajo un exceso de población se producirán organismos infelices y bajo condiciones de estrés.

Imagine usted que vive en una habitación de 10 x 10 metros y que todas sus necesidades básicas se cumplen en este espacio que tiene un inodoro, un lavabo, un librero, una mesita con dos sillas, una litera y un televisor. Ahora imagine que un día le llega un nuevo “huésped” y que tiene que cohabitar con usted: puede llegar a ser incómodo… pero soportable; pero ahora: introduzca en la habitación a otras 8 personas. Tendrá un total de 10 personas por metro cuadrado. La Vida rápidamente se convierte en una pesadilla para todos: no se puede comer cómodamente, no se puede ir al baño ni ver televisión ni alcanzar un libro, habrá falta de alimento, subirá el estrés y, finalmente, llegarán las enfermedades y la violencia. ¿Se le antoja esta situación?… ¿Cree que algo similar sería bueno para las ostras? Y aunque nuestros moluscos no tienen cerebro ni conciencia -por lo que jamás sufrirán daño psicológico alguno- sus cuerpos van a reaccionar negativamente al hacinamiento: tendrán menor crecimiento (“enanismo”), serán menos saludables y se enfermarán (y en última instancia, morirán) y sus perlas carecerán de belleza.

En realidad podemos decir cuando un animal no goza de una vida sana cuando vemos sus conchas y perlas: las ostras débiles y enfermas tendrán conchas opacas, sin colores intensos (algo que identifica a nuestras ostras “Concha Nácar” son los colores vivos e intensos) y sus perlas carecerán de lustre e iridiscencia. Pero el hacinamiento no es el único factor que afectará la salud de las ostras: el medio ambiente (la contaminación, el cambio climático y los huracanes), las enfermedades (causada por virus y parásitos), también lo hacen, pero estos factores no están bajo el control del perlicultor. Está en las manos del perlicultor el tener ostras perleras más saludables por medio de un cultivo a densidades adecuadas: como reza el refrán popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

Las enfermedades son un gran dolor de cabeza para los productores: las ostras enfermas pueden infectar rápidamente a las saludables bajo condiciones de hacinamiento, lo que las debilita –debido a la falta de alimento y oxígeno- y los parásitos oportunistas pueden fácilmente “saltar” de una ostra a muchas otras si la distancia es corta.

 

Actividades de cultivo de perlas en Guaymas

En nuestro caso tenemos nuestras ostras “Concha Nácar” en condiciones más que adecuadas dentro de la Bahía de Bacochibampo: utilizamos menos del 1% de toda el área de la bahía y no hay otras granjas de moluscos en los alrededores (la más cercana es una granja de ostión cerca de Bahía de Kino, a unos 180 Km de distancia). Así nos estamos asegurando que nuestra incipiente industria no siga el mismo camino de otros productores de perlas; pero para entender de mejor manera, veamos algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en otros países productores perla:

 

Islas Cook: aquí citamos información sobre la mortalidad masiva en el perlicultivo, causada por el exceso de ostras en cultivo (puede leer –en Inglés- el artículo descargando el archivo PDF desde el enlace):

“En la laguna de Manihiki, un estresante potencial que puede haber estado relacionado con la aparición de mortalidad fue la alta carga poblacional. Antes del brote de la enfermedad, el número de ostras cultivadas en la laguna de Manihiki tuvo un récord histórico. En conclusión, nuestros datos indican que el brote de enfermedad sin precedentes en P. margaritifera [la “ostra de Labios Negros”] en la Laguna de Manihiki en noviembre del 2000 se asoció a una vibriosis causada por V. harveyi [una especie de virus] y otros vibrios oportunistas.”

 

Japón: Cuando dimos inicio a nuestra granja experimental de perla en 1994, escuchamos hablar de una “misteriosa enfermedad” que estaba matando a todas las ostras perlera “Akoya” de Japón y que nada podía hacerse para evitar este mortífero “brote viral”. Los productores japoneses jamás se responsabilizaron por las mortalidades y culparon a un “virus desconocido” de las mismas. Pueden leer un texto resumido y traducido al español (del artículo “NOVA: La Perla Perfecta”) en el párrafo siguiente:

“Expertos atribuyen las muertes de ostras perleras de 1994 a la ‘marea roja’, una explosión poblacional de organismos microscópicos, que producen una toxina que resulta mortal para las ostras. Incluso después de varios años de investigación científica, la causa específica de la enfermedad continúa siendo un misterio. La enfermedad se reconoce cuando el músculo abductor, que mantiene unidas a las dos terceras partes de la concha de la ostra, se torna de un color rojizo. En última instancia, ocho de cada diez ostras afectadas mueren a causa de la enfermedad, que hasta ahora sólo ha afectado a las ostras Akoya. Otros piensan que los propios perlicultores podrían ser los culpables. ‘Los japoneses siempre han tendido a colocar demasiadas ostras juntas’ escribió Andy Müller [revendedor de perlas japonesas, dueño de ‘Hinata Trading Co.’ y autor del libro ‘Perlas de Cultivo: Los Primeros 100 años’] en la revista Pearl World (diciembre de 1996- enero de 1997).”

 

Así, en ambos casos hemos visto que la tendencia a sobrepoblar a las ostras en sus jaulas o en sus bahías conduce a graves problemas en la producción de perlas. Entonces ¿Por qué hacerlo del todo? Hay muchas razones para ello, pero a final de cuentas son la misma: EL COSTO del equipo de cultivo (boyas y jaulas), de la planta laboral (sueldos y prestaciones), de pagar más “derechos” de uso de zona costera, los costos de trasladarse a una nueva área en una zona remota (y que tal vez carezca de muchos servicios necesarios), y que al final se traducen en el costo de producción de las perlas. Si las perlas mantienen un alto valor no es necesario cultivar miles de millones de perlas, pero la mayoría de los productores comenzaron a incrementar su producción de perlas y a reducir la calidad de las mismas y, de esta forma, la industria se metió un “disparo en el pie” y un terrible círculo vicioso dio inicio.

 

Costos laborales

Adrián Amarillas sosteniendo una jaula "zapatera" con ostras adultas (4 años de edad)

Muchas personas creen que reducir los salarios o la planta laboral de una empresa es una solución inteligente a los problemas económicos de un negocio, pero nosotros creemos que esto realmente es un gran error: Las empresas no son nada si no tienen empleados: las empresas están compuestas por personas y uno de los propósitos de cualquier negocio debiera ser el de ofertar empleos bien remunerados. Ganar dinero no es malo y DEBE de ser un objetivo muy importante en una empresa, pero no debería ser el único objetivo: hay un cierto orgullo entre los productores de perlas y la gente que te ayuda a alcanzar tus objetivos –esto es el producir gemas de calidad- se convierten en tus aliados de confianza.

Hablando de una granja de perlas: sin sus trabajadores una granja de perla se moriría. El Perlicultivo es una operación de trabajo intensivo, donde hay buzos, técnicos acuícolas, trabajadores, mecánicos, personal de vigilancia y muchas otras profesiones, todas ellas trabajando alrededor del mismo objetivo. Con dejar un cabo suelto,  tendrás una enorme cantidad de problemas sucesivos. Y los perlicultores suelen trabajar bajo limitaciones de tiempo muy específicas, tales como: la temporada de implante de perla, la temporada de cosecha, la temporada de colecta de semilla, etc. Esto significa que si no finalizas una actividad dentro de tu “ventana de oportunidad” es probable que ya no seas capaz para terminar del todo, y deberás pasar a la siguiente actividad antes de que esa ventana de tiempo se cierre y tampoco termines esa actividad; en última instancia, esto es algo altamente improductivo y absurdo.

Y algo que realmente quiero resaltar aquí es que el perlicultivo es una industria muy artesanal en México: se emplea muy poca maquinaria y mucho trabajo manual. Y queremos mantenerlo así por varias razones -que algunos pueden no aprobar-siendo la más importante la siguiente: tenemos muy pocos puestos de trabajo en México. Nuestra economía simplemente no funciona para generar empleos, y básicamente es impulsada por nuestras exportaciones (principalmente en materias primas tales como petróleo, productos agrícolas y metales) y nuestra fuerza laboral barata (que también se “exporta” a otros países) que es la materia prima de la industria maquiladora. Si nosotros adquiriéramos maquinaria que nos permita evitar contratar a más trabajadores, entonces seríamos parte del problema, y no parte de la solución…así que, aunque esto nos cuesta más y nos puede llegar a hacer menos eficientes, seguiremos en este sendero. Creemos que es lo apropiado.

 

Período de cultivo de la perla

Entre más tiempo la perla pasa dentro su “madre-perla”, esta se hace más grande y tendrá “más perla” (nácar)…pero esto también significa que deberá de continuar creciendo su perla por períodos más largos. Muchas fuentes afirman que el período de cultivo de perlas en Japón –en las décadas entre 1940 y 1960- tomaba entre 2 a 4 años para completar, así la perla Akoya terminaba con una muy buena capa de 0.95 mm de grosor de nácar (Ward, 1995). Este buen recubrimiento de nácar hace posible que la perla sea hermosa y resistente, características normales a toda gema.

 

Grosor de Nácar en Perlas Mexicanas

Pero muchos en la industria perlícola (originalmente de Japón) notaron que la mayoría de los consumidores no serían capaces de diferenciar entre una perla con un recubrimiento grueso de nácar y una con una capa delgada de nácar. Así, una pésima práctica inició en la industria y los períodos de cultivo de perla disminuyeron -en algunos casos- a menos de 6 meses (con una capa inferior a 0.2 mm. Fuente: Ward, 1995). ¿Esto le ahorra a los perlicultores mucho dinero en salarios y equipo de cultivo…pero, ¿realmente vale la pena?

 

Comparando el grosor de nácar en perlas japonesas de diferentes períodos de cultivo.

 

Este tema fue abordado hace algún tiempo por varias personas involucradas en la industria de la perla, pero una voz fuerte fue la del finado perlicultor y consultor Australiano C. Denis George, quien en 1971 afirmó:

“Los técnicos japoneses insisten que estas perlas de nácar adelgazadas no hacen ninguna diferencia en el aspecto de la perla, pero en mi opinión esto no viene al caso ya que existe una gran diferencia en los principios [éticos] y en su valor material en dólares pagados por el cliente en la creencia de que está adquiriendo una perla de gran valor… Como resultado, muchos [clientes] pierden su confianza en las perlas, se retiran de la industria o se van a la bancarrota; y muchas decenas de miles de mujeres en todo el mundo… sufrieron una gran decepción cuando su tesoro desapareció.” (Información publicada en “The Black Pearls: History & Development” 1971. Lapidary Journal).

Desde la perspectiva de un perlicultor, hay muchas situaciones que te hacen reconsiderar sobre la  perspectiva de mantener largos períodos de cultivo de la perla, tales como:

  1. El calentamiento global y los huracanes
  2. La contaminación ambiental
  3. Enfermedades
  4. La Edad de las ostras

Pero independientemente de estas situaciones, un perlicultor debe haber establecido un objetivo de espesor de nácar para las perlas de su granja, y apegarse al mismo tanto como le sea posible. Por ejemplo, nuestro períodos de cultivo de perla tiene una duración de entre 18 a 24 meses (contabilizando a partir de cuándo se opera a la ostra) y esto nos permite cosechar perlas con un excelente recubrimiento de nácar de 1.5 mm alrededor del núcleo, y aunque en muchas perlas este grosor excederá los 2.0 mm de nácar, en algunas otras será inferior al mínimo estándar aceptable de 0.8 mm. Realmente tienes que mantenerte bajo este período mínimo de tiempo de cultivo, porque simplemente no puedes aceptar nada por debajo de un espesor de 0.8 mm: si el grosor de la perla cae por debajo de esta cifra, esta deberá de realizar un viaje al gehena oceánico: las perlas se liberan a las aguas profundas del Mar de Cortés, donde micro-organismos especializados reciclarán sus materiales.

Comparemos esta información emitida por el Ministerio de Control de Calidad de la Perla Tahitiana para ser aplicado a las perlas negras de Tahití en el año 2001:

“…el requisito de espesor mínimo de nácar para todas las perlas Tahitianas a ser exportadas quedó en 0.6 mm y entró en vigor en Septiembre [del 2001]. La Asamblea votó para aumentar ese mínimo hasta 0.8 mm a partir de julio del 2002”. (“Tahitian Government to Improve Pearl Exports” por Victoria Gomelsky en “Precious Gemstone News” página 28 de la revista National Jeweler).

Lo anterior significa que muchos en la industria de la perla producen –o produjeron- perlas de cultivo con un espesor de nácar simplemente insuficiente, y esto afecta a aquellos productores que si están interesados en mantener un alto estándar de calidad en sus perlas, porque –a final de cuentas- para el cliente definitivo: todas las perlas son consideradas como “iguales”. Pero esto no es cierto.

 

Resumen Final

  • Las ostras perlíferas son especies importantes dentro de sus ecosistemas locales, pero es realmente importante que los productores no excedan la capacidad de carga del ecosistema evitando así un colapso ambiental, mortalidades masivas y asegurando la producción sustentable de perlas excepcionales.
  • Empleos Dignos: si todos pudiéramos hacer que nuestras empresas prosperen, una responsabilidad posterior debería ser la de ofrecer sueldos dignos y buenas condiciones de trabajo; claro que vamos a “perder dinero” pero ayudaremos a mejorar nuestra economía regional. Si todos hiciéramos nuestra parte en este punto, nuestra economía podría crecer por sí misma y no tendríamos que depender –como lo hacen nuestros “líderes”- en que tanto crece o deja de crecer la economía de los Estados Unidos.
  • Mantener una alta calidad: la buenas perlas son las primeras en venderse. Los buenos compradores de perlas están siempre buscando a la perla especial de su vida…la perla que les robará el aliento con su belleza. Las perlas de baja calidad solamente son buenas para producir baratijas o bisutería.

Quisiera finalizar a este tema con una mención –muy adecuada al tema que tratamos en esta ocasión- de las Sagradas Escrituras, la cita en Mateo 13: 45-46

45  También el reino de los cielos es semejante al comerciante, que busca buenas perlas; 46  que hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Los clientes deben de buscar calidad en sus perlas porque una buena gema te da lo que esperas: valor y belleza a largo plazo. Los productores necesitamos producir esas perlas preciosas para satisfacer al cliente, ya que siempre van a existir personas que exijan y demanden productos de calidad…a pesar de que la mayoría se oriente al bajo costo. No todo mundo vive bajo el esquema de “adquirir lo desechable” y sabe que una inversión en joyería (¿ya vieron los aumentos en el valor del oro y la plata?) puede ser una inversión adecuada (como lo llegó a ser antes).

¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que el respeto al medio ambiente es una verdadera necesidad para el cultivo de perlas? o ¿producir calidad será una mera inconveniencia para el granjero? ¡Házmelo saber con tus comentarios!

En nuestro próximo post detallaré algunas de las razones para no cultivar perlas por períodos más largos de tiempo y algunas de las maneras en cómo una granja de cultivo perlas puede afectar el medio ambiente…tanto de manera positiva como de manera negativa.

¡Hasta la próxima!

 

La Misteriosa Perla “CalaMabe”

abr 4

Cada nuevo día nos ofrece una increíble oportunidad para observar la belleza y la perfección de la Naturaleza. Al observar las conchas de moluscos y ver sus increíbles patrones y texturas, o cuando observas a una pequeña escalopa nadando con gracilidad o al ver a decenas de pelícanos zambulléndose al mismo tiempo en el mar… bueno, ante cosas tan sencillas -pero bellas- resulta de lo más comprensible. Pero, a veces llegas a tener esa misma oportunidad al examinar la mercancía de un vendedor local del centro de Guaymas: y eso fue lo que me sucedió hoy.

Artesanía con Calamabes.

Procedencia: El origen de estas “perlas”

Bueno, si estas “perlas” proceden de calamar, la fuente más obvia tenía que ser el “Calamar Diablo”, como algunos pescadores los llaman, pero también es conocido como el “calamar de Humboldt“, o Dosidicus gigas. Aquí en Guaymas estamos muy familiarizados con estos deliciosos mariscos, porque en existe una importante pesquería de estos moluscos y porque hemos sido capaces de capturarlos en las proximidades de nuestra granja de perlas… claro que sin mucho esfuerzo: sólo hay que tener mucho cuidado de que su poderoso “pico” y los anillos de sus ventosas no destrocen tus carnes.

Una capa de proteína de la lente del calamar gigante: asemeja un lente de contacto.

Bueno… los calamares no tienen “cáscara” ni concha y ni siquiera secretan algún tipo de sustancia nacarada. Las partes más duras de su cuerpo son el “pico” (se parece a un pico de perico) en la boca del animal y la “pluma”, una estructura transparente en forma de pluma de ave, que le ofrece al manto del calamar un punto de unión sólida para algunos músculos (haz clic en este enlace si deseas ver un video con información sobre la Anatomía del calamar). Y de las tantísimas veces que he comido calamar ¿por qué jamás me he llegado a encontrar algo parecido a una “perla” en uno? Entonces ¿de dónde salieron estas “perlas de calamar”? Al interrogar a Don Sansón, este me mostró un par de “perlas crudas” y me comentó que es así como las encuentran dentro de los ojos de los calamares. Estas aún conservaban una corteza seca alrededor y una vez que se retira se puede observar ver el dorado de la “perla”. Supongo que a mí nunca se me ocurrió cortar y abrir el ojo de un calamar, ni para ponerle un poco de jugo de limón y salsa picante… y es por eso que nunca me encontré una de estas “gemas” antes. Lo normal es que los ojos son tirados… ¿no? ¿Alguien quiere un taquito de ojo?

Así que, ahora sabemos de dónde vienen estos objetos… pero ¿qué son? Buscando en mis viejos libros de texto me pareció que la única posibilidad sería el que se tratara de un “lente” (descrito por algunos como: “un objeto duro, parecido a una bolita de mármol”). Y realmente es un objeto de increíble perfección. Su forma es la de un hemisferio, como la de una perla Mabe de gran altura (12 mm) y con un diámetro perfectamente redondo (14.6 mm). La cúpula de esta lente muestra un poco de iridiscencia, a pesar de que se ha roto debido a la deshidratación. Una capa de la proteína se “descascaró” de la perla y tiene un espesor similar al de un lente de contacto. Su peso es menor al de una perla, ya que básicamente se trata de una proteína; pesa apenas 1.3 gramos, cuando una Mabe de tamaño similar pesa unos de 2.2 gramos. Era imperante que darle un nombre a esta… “lente”, es un nombre demasiado impersonal para un objeto increíble, así que le tuve que dar un nuevo nombre: “CalaMabe” (unión de las palabras “Calamar” y “Mabe”).

Izq. a Der.: Una "Calamabe" y una "Mabe" Mexicana.

La belleza está en el Ojo del Observador

Pero la parte hermosa de estas piezas no está en la “cúpula” (como sucede con las perlas Mabe) sino en la parte plana, la parte inferior de la “CalaMabe”; y esta es la parte que los joyeros utilizan para fijar la Mabe a una pieza de joyería. Y sería un desperdicio montar una “calamabe” con su lado plano ¿Por qué? Debido a que es en esta parte donde se puede apreciar el “Ojo”. Lo que yo llamo el “Ojo” es un efecto óptico extraño o desconcertante: asemeja un ojo que te observa y que te sigue la mirada, y al mover lentamente la pieza se puede apreciar como un “ojo flotante con un halo de luz” (me recuerda en cierta forma al “Ojo de Sauron” de la película de el “Señor de los Anillos”, quitando la “Torre Negra”, las llamas alrededor del ojo y la siniestra voz del “Señor Obscuro”)… algo verdaderamente fascinante. Hasta creo que podría, no sé…convertirse en algo Preciossso para mí…

De izquierda a derecha: la parte plana (trasera) de una Calamabe y una Media-Perla Mexicana.

 

No he podido capturar fielmente este efecto óptico con mi cámara de vídeo, por no disponer de un buen lente, pero si deseas revisar el video aquí los tienes, junto con una suerte de entrevista a Don Sansón Galindo:

 

 

En resumen

Si quieres comprar una de estas “Calamabes” no pagues más de $100 pesos. No son piedras preciosas, ni siquiera son piedras semi-preciosas: son piezas 100% orgánicas, hechas de proteína por lo que se queman, se deshidratan, se resquebrajan y descarapelan… pero si son piezas interesantes y si fuesen recubiertas con una capa de plástico protector, podrían verse muy bien en aretes o dijes; pero, no recomendaría su uso en anillos porque no podrían soportar los golpes que estas piezas suelen recibir. Si quieres una pieza para tu colección personal: ¡adelante caminante! y ama a estas “calamabes” por lo que son: una asombrosa pieza de Ingeniería natural y hecha con una perfección absoluta.

Espero sus comentarios y si les gustó esta entrada y se les ocurre algo interesante para publicar: ¡Hagánmelo saber!

¿El "Ojo de Sauron"? ¡No! Una Calamabe que te mira fijamente.

 

 

 

Tucson Gem Show 2011 – Parte 2

mar 16

Thomas Hainschwang:

Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:

En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.

Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.

Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.

Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).

Kenneth Scarratt:

Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.

 Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.

 Pero bueno, van los detalles:

  •  Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
  • Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
  • Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
  • Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
  • Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata  y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
  • Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
  • Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.

Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:

 

Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…

¡Va de Nuez! ahora en TV Azteca

mar 1

Y pareciera broma, pero apenas pasando un mes de la entrevista que tuvimos en Televisa, ahora tuvimos la fortuna de recibir en Guaymas, Sonora, a Agustín Rodríguez de TV Azteca, quien realizó una entrevista a José Manuel Nava y Enrique Arizmendi, socios de Perlas del Mar de Cortez.

La entrevista tiene una duración cercana a los 3 minutos, pero estuvieron con nosotros varias horas, realizando preguntas, haciendo tomas de la granja y de la joyería. Como nota curiosa: las tomas submarinas se realizaron con mi cámara digital Flip, que cuenta con una carcasa que facilita su uso para estas tomas. Y el equipo de TV Azteca estaba bastante impresionado por lo fácil de su uso y la calidad de las tomas. Como el mismísimo Agustín Rodríguez me dice en su correo: “las tomas sub-acuaticas quedaron sensacionales”.
Pero ahora, quiero presentarles la entrevista, que fue transmitida por vez primera la noche del 28 de Febrero del 2011 en el noticiero de “Hechos” con Javier Alatorre. Utiliza el siguiente acceso para ir a la página donde podrás ver el video:

Perlas del Mar de Cortez en TV Azteca

Agradecemos a TV Azteca, a Agustín y su equipo de trabajo por su interés y por su visita.

ACTUALIZACIÓN: Debido a que no sabemos si -eventualmente- el video será removido del portal de TV Azteca, acabo de finalizar un video con la entrevista…pero, para no socavar derechos de autor lo que hice fue poner la entrevista como video-dentro-del-video (Picture-in-Picture o PiP) e incluyendo videos que fueron tomados con mi cámara. Asi que si no desean ir más lejos que este Blog…aquí tienen mi versión del reportaje (disculpen el audio…no salió de muy buena calidad).

Ahora, el momento de una pequeña encuesta…por favor dame un minuto de tiempo y de antemano: ¡Gracias!

¿Has visto algún programa o reportaje sobre las “Perlas del Mar de Cortez”? ¿En dónde?












 

La Gran Conspiración Japonesa en el Mar de Cortés

feb 22

En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”

Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que  devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…

Desde 1900 hasta 1920:

En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.

En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.

Desde 1921 y 1940:

Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.

La teoría de la conspiración japonesa

Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!

Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.

Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…

Los hechos y los mitos.

 Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!

Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?

Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?

Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?

Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).

Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:

Impacto ambiental

Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el  llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.

Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada!  Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!

Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.

Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.

Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.

Conclusion

¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.

También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.

Sobre Perlas Naturales, Pt. 5

dic 22

Nuevamente nos detenemos a platicar sobre otras variedades de perlas –diferentes a las perlas que producimos aquí en Guaymas, Sonora- pero que también muestran un potencial económico y productivo en nuestra región. En esta ocasión les hablaremos de las perlas (nacaradas) que se producen en los “Callos de Hacha” y las de las “Almejas Mano de León” (no-nacaradas), asi como de sus características.

Perlas de Callo de Hacha

Los “callo de hacha” son un grupo de bivalvos que tienen una concha muy peculiar por su forma triangular y por eso reciben el nombre de “hacha”, porque parecen una cabeza de hacha, el nombre de “callo” hace referencia a la parte comestible del animal, el músculo abductor encargado del cierre de las valvas. Estas almejas se pescan principalmente por su delicioso callo (recomiendo que prueben la “Torre de Callos” que elaboran en los restaurantes “Los Arbolitos de Cajeme”: una absoluta delicia de rebanadas de callo sobre rebanadas de tomate fresco y dulces rodajas de aguacate, con un ligero baño de una vinagreta con especias y tomate deshidratado, unas rodajitas de cebolla y hojas de albahaca), ya que sus conchas poseen escaso valor (ya que son extremadamente frágiles y se resquebrajan a la menor oportunidad). Ocasionalmente, estos organismos producen bellas perlas naturales, pero hay mucho de qué hablar al respecto de estas perlas.

Los “callos de hacha” –o Pínnidos- poseen una concha perfectamente adaptada al entorno en el que estos animales se desarrollan. Sus conchas no son especialmente resistentes porque la mayor parte del organismo se encuentra enterrado en la arena-grava y solamente sobresale la “boca”, ya que este organismo necesita poder filtrar el agua para filtrar su alimento. En caso de necesidad –al protegerse de un depredador- la concha se puede cerrar perfectamente ya que es flexible, y esto se debe a que esta concha es principalmente proteína, lo que le da flexibilidad…a diferencia de las conchas típicas de calcita, que son muy fuerte pero rígidas. Ahora, esta proteína no es del tipo comestible, es más bien parecida a las escleroproteínas, proteínas estructurales como las de las uñas, el cabello y los cuernos de algunos animales. La otra parte evidente en la concha de los Pínnidos es la zona nacarada, que puede poseer un nácar muy claro o muy obscuro, dependiendo de la especie (el “Callo de Hacha” (Pinna rugosa) posee un nácar muy claro con bisos azulados, mientras que el “Callo de Hacha Botijón” (Atrina maura) tiene un nácar negro con bisos verdosos), pero que en ambos casos es extremadamente frágil. Las perlas de estos organismos pueden ser de cualquiera de estos dos materiales: de nácar o de proteína, y he aquí donde reside el problema de las perlas.

La mayoría de las perlas de estas especies son del tipo “proteico”, por lo que son de colores café, pardo y obscuras, con textura parecida a la de la concha y sin belleza, por lo mismo: sin valor comercial (nótese que no digo que no tienen “valor sentimental”). Otras tantas perlas son nacaradas, pero al igual que el nácar de la concha estas perlas son extremadamente frágiles y se resquebrajan con facilidad. Por lo mismo, su valor es mucho menor al de otro tipo de perlas. Por último, muchas perlas poseen tan solo una delgada de capa de nácar sobre una perla de proteína, y estas también se resquebrajan. A continuación, varios ejemplos…

Y en la imagen anterior también analizamos dos ejemplares muy especiales: una perla ampolla natural y una media perla de cultivo, ambas del callo Pinna rugosa. La perla ampolla natural fue colectada por un miembro de la tribu Seri de “Punta Chueca”, quien le puso un respaldo hecho de madera de “palofierro” (Olneya tesota) y remató la pieza con un collar elaborado con caracoles y semillas. Una pieza realmente única en su tipo. El detalle es que la perla se fracturó con el paso del tiempo (y las líneas de fracturas se aprecian perfectamente en la foto). Algo similar pasó con todas las medias-perlas (mabe) de cultivo que se produjeron aquí en Guaymas, Sonora, durante el periodo de cultivo experimental que tuvimos con estas especies a mediados de la década de los 1990’s. Aún conservamos un ejemplar o dos, y se resquebrajaron tras apenas unos meses tras su cosecha. Esta es la triste realidad de las perlas de callo de hacha.

Perlas de Escalopa Mano de León

Las almejas “Mano de León” o “Garra de León” son organismos extraordinarios. Uno está acostumbrado a que las almejas, ostras y mejillones tengan la personalidad de una roca o piedra. Sin embargo el grupo de las “escalopas” (scallops) o “vieiras” es realmente especial ya que no solamente son animales que presentan un movimiento muy activo, sino que poseen una centena de ojos y palpos en su manto…y sus ojos son de un azul profundo que haría las envidias hasta de los famosos ojos de Elizabeth Taylor. Dentro de este grupo de animales marino hay varias especies de gran talla y aquí en el Mar de Cortés tenemos una especie increíble: la “Mano de León” o Lyropecten subnudosus. Una de las peculiaridades de esta especie es que es ENORME. Hemos visto organismos de hasta 30 cm de diámetro, pero desafortunadamente cada vez son más raros…debido a la rapacidad de los pescadores y a un medio ambiente cambiante, que cada vez se torna más inhóspito para muchas especies de afinidad menos tropical.

Entre las fotos incluí una de una “Escalopa de Fuego” (Flame Scallop) que encontré en la granja hace unos meses, ya que desgraciadamente no tengo una buena foto de una “Mano de León” mostrando su manto, pero podrán apreciar la belleza de estos organismos con esa muestra (espero) y si no, revisen esta imágen. Dos imágenes adicionales nos muestran el detalle de la concha pulida de la “Mano de León”, en la cual podrán ver una estructura óptica inusual, que asemeja “lenguas de fuego”, y es esta misma estructura conformada por capas de aragonita y calcita la que le da la apariencia tan especial –la “flama”- a las perlas no nacaradas (puedes leer este complejo artículo –en inglés- para entender mejor el proceso, si te interesa).

 Conclusiones

México ha sido agraciado con su inventario biológico y tenemos recursos que no han sido explotados de manera inteligente, por lo que nuestra gente no ha logrado salir del círculo vicioso de la pobreza. ¿Qué se requiere para que utilicemos estos y otros tantos recursos de una manera acorde a los lineamientos del Comercio Justo”? Por lo pronto, los quiero dejar pensando un poco al respecto, amén de que no tengo respuesta a la interrogante…digo, queda claro que nos hace falta liderazgo y visión de largo plazo, pero principalmente habría que decir que en nuestro país tenemos una “casta dorada” carente de valores (éticos y morales) y capacidades, y así simplemente vamos a seguir por el mismo caminito.

No puedo ofrecer gran cosa en este sentido, pero si estos animalitos marinos nos han mostrado algo a nosotros es que ante la adversidad (un parásito) no nos queda sino resistir y luchar. Si nuestra lucha es noble y tenaz podremos cosechar algo (la perla) que nos ayude a ser mejores personas. Ojalá que a futuro cosechemos –como Nación y Raza Humana- muchas perlas de Sabiduría y Felicidad. Tengamos Fe y Esperanza y pongámonos a trabajar.

Les deseamos una Feliz Navidad y un Exitoso Año 2011.

Hablando sobre Perlas Naturales, Pt. 4

dic 17

Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.

Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).

En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.

Perlas de Almejas

Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.

Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.

Perlas de Caracoles (Gastropoda)

En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.

De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.

Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.

Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.

Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.

Conclusiones

Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.

Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.

Hablando de Perlas Naturales, 3ra Parte

nov 17

Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.

Perleros en Campus Guaymas - 1993

Extracción de una perla natural

Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.

Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.

Concha Nacar y MadreperlaPero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.

Experimentando con Arena

Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:

Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.

Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.

A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.

Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.

Conclusiones

Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.

Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.

¡ Una Perla Ampolla ¡

Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.

Próximamente

Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).

Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.

Hablando de Perlas Naturales, 2nda Parte

nov 2

Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.

A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.

Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.

En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto  rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).

Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.

Perlas Ampolla

Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.


Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.

Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de  pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.


Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).

El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.

Organismos taladradores de concha

Las ampollas de lodo

Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.

Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.

Insólitas Perlas Ampolla

Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Pearl Fish - Carapus dubius
Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.

Otras posibles fuentes de perlas ampolla

Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Una pareja de Camarones Perla
Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.

Cangrejo Perla

En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.