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En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”

Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que  devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…

Desde 1900 hasta 1920:

En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.

En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.

Desde 1921 y 1940:

Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.

La teoría de la conspiración japonesa

Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!

Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.

Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…

Los hechos y los mitos.

 Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!

Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?

Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?

Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?

Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).

Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:

Impacto ambiental

Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el  llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.

Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada!  Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!

Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.

Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.

Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.

Conclusion

¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.

También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.

Nuevamente nos detenemos a platicar sobre otras variedades de perlas –diferentes a las perlas que producimos aquí en Guaymas, Sonora- pero que también muestran un potencial económico y productivo en nuestra región. En esta ocasión les hablaremos de las perlas (nacaradas) que se producen en los “Callos de Hacha” y las de las “Almejas Mano de León” (no-nacaradas), asi como de sus características.

Perlas de Callo de Hacha

Los “callo de hacha” son un grupo de bivalvos que tienen una concha muy peculiar por su forma triangular y por eso reciben el nombre de “hacha”, porque parecen una cabeza de hacha, el nombre de “callo” hace referencia a la parte comestible del animal, el músculo abductor encargado del cierre de las valvas. Estas almejas se pescan principalmente por su delicioso callo (recomiendo que prueben la “Torre de Callos” que elaboran en los restaurantes “Los Arbolitos de Cajeme”: una absoluta delicia de rebanadas de callo sobre rebanadas de tomate fresco y dulces rodajas de aguacate, con un ligero baño de una vinagreta con especias y tomate deshidratado, unas rodajitas de cebolla y hojas de albahaca), ya que sus conchas poseen escaso valor (ya que son extremadamente frágiles y se resquebrajan a la menor oportunidad). Ocasionalmente, estos organismos producen bellas perlas naturales, pero hay mucho de qué hablar al respecto de estas perlas.

Los “callos de hacha” –o Pínnidos- poseen una concha perfectamente adaptada al entorno en el que estos animales se desarrollan. Sus conchas no son especialmente resistentes porque la mayor parte del organismo se encuentra enterrado en la arena-grava y solamente sobresale la “boca”, ya que este organismo necesita poder filtrar el agua para filtrar su alimento. En caso de necesidad –al protegerse de un depredador- la concha se puede cerrar perfectamente ya que es flexible, y esto se debe a que esta concha es principalmente proteína, lo que le da flexibilidad…a diferencia de las conchas típicas de calcita, que son muy fuerte pero rígidas. Ahora, esta proteína no es del tipo comestible, es más bien parecida a las escleroproteínas, proteínas estructurales como las de las uñas, el cabello y los cuernos de algunos animales. La otra parte evidente en la concha de los Pínnidos es la zona nacarada, que puede poseer un nácar muy claro o muy obscuro, dependiendo de la especie (el “Callo de Hacha” (Pinna rugosa) posee un nácar muy claro con bisos azulados, mientras que el “Callo de Hacha Botijón” (Atrina maura) tiene un nácar negro con bisos verdosos), pero que en ambos casos es extremadamente frágil. Las perlas de estos organismos pueden ser de cualquiera de estos dos materiales: de nácar o de proteína, y he aquí donde reside el problema de las perlas.

La mayoría de las perlas de estas especies son del tipo “proteico”, por lo que son de colores café, pardo y obscuras, con textura parecida a la de la concha y sin belleza, por lo mismo: sin valor comercial (nótese que no digo que no tienen “valor sentimental”). Otras tantas perlas son nacaradas, pero al igual que el nácar de la concha estas perlas son extremadamente frágiles y se resquebrajan con facilidad. Por lo mismo, su valor es mucho menor al de otro tipo de perlas. Por último, muchas perlas poseen tan solo una delgada de capa de nácar sobre una perla de proteína, y estas también se resquebrajan. A continuación, varios ejemplos…

Y en la imagen anterior también analizamos dos ejemplares muy especiales: una perla ampolla natural y una media perla de cultivo, ambas del callo Pinna rugosa. La perla ampolla natural fue colectada por un miembro de la tribu Seri de “Punta Chueca”, quien le puso un respaldo hecho de madera de “palofierro” (Olneya tesota) y remató la pieza con un collar elaborado con caracoles y semillas. Una pieza realmente única en su tipo. El detalle es que la perla se fracturó con el paso del tiempo (y las líneas de fracturas se aprecian perfectamente en la foto). Algo similar pasó con todas las medias-perlas (mabe) de cultivo que se produjeron aquí en Guaymas, Sonora, durante el periodo de cultivo experimental que tuvimos con estas especies a mediados de la década de los 1990’s. Aún conservamos un ejemplar o dos, y se resquebrajaron tras apenas unos meses tras su cosecha. Esta es la triste realidad de las perlas de callo de hacha.

Perlas de Escalopa Mano de León

Las almejas “Mano de León” o “Garra de León” son organismos extraordinarios. Uno está acostumbrado a que las almejas, ostras y mejillones tengan la personalidad de una roca o piedra. Sin embargo el grupo de las “escalopas” (scallops) o “vieiras” es realmente especial ya que no solamente son animales que presentan un movimiento muy activo, sino que poseen una centena de ojos y palpos en su manto…y sus ojos son de un azul profundo que haría las envidias hasta de los famosos ojos de Elizabeth Taylor. Dentro de este grupo de animales marino hay varias especies de gran talla y aquí en el Mar de Cortés tenemos una especie increíble: la “Mano de León” o Lyropecten subnudosus. Una de las peculiaridades de esta especie es que es ENORME. Hemos visto organismos de hasta 30 cm de diámetro, pero desafortunadamente cada vez son más raros…debido a la rapacidad de los pescadores y a un medio ambiente cambiante, que cada vez se torna más inhóspito para muchas especies de afinidad menos tropical.

Entre las fotos incluí una de una “Escalopa de Fuego” (Flame Scallop) que encontré en la granja hace unos meses, ya que desgraciadamente no tengo una buena foto de una “Mano de León” mostrando su manto, pero podrán apreciar la belleza de estos organismos con esa muestra (espero) y si no, revisen esta imágen. Dos imágenes adicionales nos muestran el detalle de la concha pulida de la “Mano de León”, en la cual podrán ver una estructura óptica inusual, que asemeja “lenguas de fuego”, y es esta misma estructura conformada por capas de aragonita y calcita la que le da la apariencia tan especial –la “flama”- a las perlas no nacaradas (puedes leer este complejo artículo –en inglés- para entender mejor el proceso, si te interesa).

 Conclusiones

México ha sido agraciado con su inventario biológico y tenemos recursos que no han sido explotados de manera inteligente, por lo que nuestra gente no ha logrado salir del círculo vicioso de la pobreza. ¿Qué se requiere para que utilicemos estos y otros tantos recursos de una manera acorde a los lineamientos del Comercio Justo”? Por lo pronto, los quiero dejar pensando un poco al respecto, amén de que no tengo respuesta a la interrogante…digo, queda claro que nos hace falta liderazgo y visión de largo plazo, pero principalmente habría que decir que en nuestro país tenemos una “casta dorada” carente de valores (éticos y morales) y capacidades, y así simplemente vamos a seguir por el mismo caminito.

No puedo ofrecer gran cosa en este sentido, pero si estos animalitos marinos nos han mostrado algo a nosotros es que ante la adversidad (un parásito) no nos queda sino resistir y luchar. Si nuestra lucha es noble y tenaz podremos cosechar algo (la perla) que nos ayude a ser mejores personas. Ojalá que a futuro cosechemos –como Nación y Raza Humana- muchas perlas de Sabiduría y Felicidad. Tengamos Fe y Esperanza y pongámonos a trabajar.

Les deseamos una Feliz Navidad y un Exitoso Año 2011.

Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.

Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).

En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.

Perlas de Almejas

Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.

Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.

Perlas de Caracoles (Gastropoda)

En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.

De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.

Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.

Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.

Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.

Conclusiones

Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.

Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.

Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.

Perleros en Campus Guaymas - 1993

Extracción de una perla natural

Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.

Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.

Concha Nacar y MadreperlaPero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.

Experimentando con Arena

Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:

Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.

Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.

A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.

Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.

Conclusiones

Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.

Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.

¡ Una Perla Ampolla ¡

Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.

Próximamente

Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).

Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.

Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.

A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.

Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.

En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto  rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).

Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.

Perlas Ampolla

Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.


Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.

Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de  pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.


Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).

El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.

Organismos taladradores de concha

Las ampollas de lodo

Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.

Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.

Insólitas Perlas Ampolla

Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Pearl Fish - Carapus dubius
Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.

Otras posibles fuentes de perlas ampolla

Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Una pareja de Camarones Perla
Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.

Cangrejo Perla

En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.

Apartándome un poco de lo que es el tema científico de las perlas naturales, pero aprovechando que nos encontramos dentro de este mismo capítulo, quisiera aprovechar un breve espacio -en lo que finalizo la parte 2 del tema sobre perlas naturales- para comentarles de una nueva variedad de piezas de joyería que estamos elaborando y que hemos puesto a la venta en nuestra joyería en Guaymas, Sonora, y también a través de este medio.

Cada año, durante nuestra cosecha de perlas, obtenemos cientos o miles de pequeñísimas perlas naturales que los españoles primero -y los pescadores mexicanos después- denominaban “morralla” y que en inglés se conocen como “Seed Pearls” y que a veces se denominan “perlas iniciadoras o semilla” (por la creencia que eran las encargadas de provocar el desarrollo de las perlas de mayor tamaño). Estas pequeñas perlas miden entre 1 y 4 mm de diámetro y tienen todo tipo de formas (desde totalmente irregulares -barrocas- hasta formas de gotas, trompos, botones y a veces redondas) y de colores (negras, blancas, grises, verdes, moradas y rojas). Este tipo de perla ha sido muy utilizada en países de Asia -como la India- donde las mujeres elaboran unos largos collares llamados collares “Basra” (para ver fotos de este tipo de collar haz clic aquí).

A sabiendas de que muchas personas quisieran adquirir una perla natural pero que desconfían de la procedencia de la misma (el eterno temor a recibir “gato por liebre”), nosotros -como auténticos granjeros de perlas- podemos garantizar el origen de estas perlas y ofrecerle un artículo especial para regalo: algo que nadie más tiene y que de ninguna manera es un artículo de producción masiva (en pocas palabras: son muy pocas piezas, menos de 10, las que están disponibles). Además, esta piezas distan mucho de ser caras.

Dijes y Aretes de Concha Nácar con Perla Morralla

Estas pequeñas piezas (miden de entre 3 y 5 cm de largo, con las perlitas en tallas entre los 2 y 4 mm) están elaboradas con piezas talladas de la muy colorida concha de la “concha nácar” (Pteria sterna) para que haga un gran contraste con la blancura de la perlita. Por supuesto, la perlita ha sido perforada y se adhiere a la concha por medio de alambre de plata (como se aprecia en la parte trasera de los dijes).

Dijes y Anillos de Perlas Ampollas en Plata

Otro selecto grupo de piezas son aquellas que se elaboraron con las llamadas “perlas ampollas” (de las que hablaremos en la próxima entrega) y que poseen -por lo menos estas piezas- formas alargadas inmersas en un hermoso disco de concha nácar y montadas en fina plata. Las piezas son de tamaño grande (con un diámetro entre los 2.5 y 4.5 cm), por lo que son muy llamativas.

Tenemos solo tres piezas con estas características y también a precios que consideramos muy razonables. Para mayor información visiten nuestra página (dentro de este mismo Blog) de PRODUCTOS DISPONIBLES.

Y una cosa que tenemos que dejar BIEN EN CLARO aquí es que estas perlas naturales NO proceden del saqueo de bancos de ostras perleras…sino que son perlas naturales que se producen dentro de nuestras ostras de cultivo, por lo que son consideradas una PERLA ECOLÓGICA. Pueden tener la absoluta confianza de adquirir un producto que es respetuoso del medio ambiente y que está garantizado y avalado por la la principal fuente de perlas de cultivo en el Continente Americano: Perlas del Mar de Cortez.

Más sobre perlas naturales

Ya casi termino de integrar la información e imágenes del próximo tema sobre perlas naturales (es mucha información) y que será sobre las perlas tipo “ampolla”, aunque también tenderemos mucha información sobre los animalillos con quienes las ostras tienen contacto íntimo…demasiado íntimo para algunas ostras. Los esperamos aquí pronto.

Queremos compartir con ustedes la experiencia de haber logrado la producción de dos singulares –excepcionales- collares hechos con perlas de cultivo provenientes de nuestra granja en Bahía Bacochibampo, Guaymas, Sonora, México.

Ambos collares –uno de perlas libres y el otro de perlas keshi- son de perlas producidas por la ostra nativa “Concha Nácar”, también conocida como “Ostra de Labios Arcoíris” o como Pteria sterna, por su nombre científico. Si ustedes revisan los datos de producción de perlas mundiales, podrán encontrar que esta es la única granja comercial de perlas de una ostra perlera del género Pteria en el orbe. Así es, todas las otras granjas de perlas del mundo utilizan ostras de las llamadas “Madreperlas”, que son del género Pinctada. Así pues, simplemente por su rareza, un collar de perlas de “Concha Nácar” es realmente una pieza muy especial y totalmente fuera de lo común.

Realmente podría hablar con tecnicismos sobre la belleza de estas perlas…que su oriente o sobretonos son excepcionales, que su chroma o saturación de color es simplemente fuera de lo común, que su lustre natural es increíble, pero creo que cualquier cosa que se diga sobre estos dos collares simplemente PALIDECE ante lo que podemos captar con nuestros ojos…así que mejor les ofrecemos unas bellas fotos y ustedes…decidan si son piezas bellas y excepcionales.

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Collar “Bacochibampo”

Previamente conocido como “Bicentenario”, ya al pasar a manos de sus nuevos dueños recibió su nuevo -y muy apropiado- nombre: Bacochibampo. Esta es una palabra de origen Yaqui-Yoreme que significa “Bahía de la Víbora de Siete Cabezas” y hace referencia a una antigua leyenda Yaqui (de la que podremos hablar en un futuro).

Este collar fue confeccionado con 41 perlas de cultivo, pero si bien recuerdan (ver esta nota) originalmente contenía 43 perlas, pero este par fueron utilizadas para confeccionar un bello par de aretes que hicieran juego con esta increíble pieza.

Adicionalmente, nos da muchísimo gusto decir que este collar encontró su residencia aquí mismo en México. Con este collar, ya serían 4 los que residen en nuestro país: “Balandra”, “Bohéme”, “Stella maris” y ahora también” Bacochibampo”.

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"Bacochibampo" un collar de perlas espectacular.

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Collar “Mares Lucis”

Cuyo nombre evoca la fosforescencia natural de la que disfrutamos en una calurosa y obscura noche de verano. Este es nuestro primer Gran Collar pero de perlas Keshi. Fue realizado a petición de una cliente en los Estados Unidos y resultó ser un muy agradable encargo.

Este collar posee 61 perlas Keshi cosechadas entre los años 2007, 2008, 2009 y 2010. Es un collar graduado, lo que significa que el tamaño de las perlas disminuye gradualmente desde la perla central –la de mayor tamaño- hacia la parte posterior. La talla de las keshis varían entre los 3.9 y 6.7 mm (central).

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Mares Lucis: nuestro primer collar de perlas Keshi.

Realmente fue un PRIVILEGIO el trabajar para lograr la producción de estas singulares piezas de joyería. Estas son piezas duraderas y que pasarán a la historia de la familias que las poseen. Para nosotros la elaboración de estos collares simplemente significó:

  1. El cuidado de al menos 4 generaciones diferentes de ostras perlíferas (2005 a 2008), cada una siendo cuidada por 4 años (aquí van 12 años de esmero y cuidado).
  2. La operación de miles de ostras perlíferas, para que de estas miles solamente un 1% nos diera perlas de la Calidad, Tamaño y Forma necesarias para la elaboración de estas piezas.
  3. Un proceso de selección que involucra guardar las mejores perlas de la cosecha de cada año, para así poder tener las perlas necesarias para producir un collar de esta calidad al año.

Por eso, cuando nos preguntan si no podemos hacer otro collar igual simplemente decimos: “¡¡ Ojalá !!”… y ojalá el próximo año también tengamos la oportunidad y privilegio de elaborar otro collar semejante a este. Dios mediante, así será.

Solamente me resta invitarles a ver un video corto con fotos adicionales del collar “Bacochibampo”…

"Valva II": Bello diseño de Carlos Cabral con una increíble Perla Mexicana

Comenzamos otra entrega y en esta ocasión el tema principal es la CALIDAD de la perla. Pero, ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Desde el punto de vista de un cliente: ¿por qué debo de pagar más por una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Y la respuesta debe de ser clara, sin ambigüedades: la calidad te da valor y te da belleza. Y en el caso de una gema esto tiene importancia ya que se trata de productos que tienen que conservar esa belleza para seguir conservando su valor en 5 o 10 o 200 años. Una gema que pierde su belleza también pierde su valor.

¿Cómo podemos medir la calidad en una perla? Esa es una pregunta muy interesante e importante y esperamos poder responderles de una manera fácil y precisa. Por lo pronto adelantamos un indicador crítico de la calidad de la perla: el GROSOR DEL NÁCAR y veremos por qué es esto tan importante. Pero, demos comienzo a esta entrega con un par de relatos…

Una Inversión de Vida

Durante siglos los seres humanos han comprado piedras y metales preciosos, así como joyería y ornamentos elaborados con estos materiales. La joyería no solamente sirve de adorno o para “marcar Status” entre las personas, sino que también sirve como una suerte de “salvaguarda” en momentos de crisis. Por ejemplo, en algunos países las mujeres utilizan mucha joyería y esto les dio una gran ventaja en algunos momentos históricos: ¿te imaginas un ataque repentino a su aldea y una familia sale huyendo con sólo lo que tienen encima? Ya con la joyería de la madre cuentan con algo…claro está que la CALIDAD –y por ende el valor- de esta joyería repercutirá en posibilidad de que esta familia pueda sobrellevar sus pérdidas materiales. Más valdría poseer una pieza muy valiosa que 40 kilos de bisutería (que además no le ayudaría a correr con mayor velocidad). Siguiendo esta lógica, veamos un caso relativamente documentado:

En Octubre de 1917 –durante la Revolución Rusa- el nuevo gobierno bolchevique rápidamente apresó a la Nobleza Rusa, creando una “desbandada real”: los Zaristas huyeron y tuvieron que dejar palacios, tierras y mobiliario, llevando sólo aquello de gran valor. Entre estos nobles se menciona al Príncipe Félix Youssoupov (conocido en parte por haber sido de los asesinos de Rasputín) quien escapó a París con las joyas familiares. Uno de sus más preciados tesoros consistía en un collar de Perlas (que algunos asumen eran Perlas del Mar de Cortez, debido a la voracidad que tenían los Rusos por las perlas de esta región) que probablemente había pertenecido a su madre, la Princesa Zenaida Youssopova. Durante su estancia en Francia, ya para 1922 sus problemas económicos se acentuaron y resolvió llevar a cabo la venta del preciado collar de perlas (probablemente se trate del collar que aparece en la imagen, aunque sin la famosa perla “La Regente” o “La Perla de Napoleón”, ya que esta perla tiene su propia historia), cosa que fue encomendada al prestigiado joyero Pierre Cartier, quién logró su venta –a una rica heredera norteamericana- por un valor de $400,000 dólares americanos. Para poner esta cantidad en un contexto que no sea meramente monetario: el valor del collar fue idéntico al valor de una pintura del prestigioso Rembrandt, que fue subastado ese mismo año.

Princesa Zenaida Yusupoff

Princesa Zenaida Yusupoff con Collar de Perlas y "La Regente"

Ahora bien, tengo que ser franco con este asunto, ya que hay varias referencias que se contradicen entre sí en esta historia. Algunas –como esta referencia-  apuntan a que el collar de perlas perteneció a la Regente Rusa Catalina “La Grande”, pero el collar pudo haber sido parte del tesoro imperial ruso, aunque se dice que los bolcheviques lo encontraron escondido en uno de los palacios de los Romanov. Así que utilicé como válida la información de la página de “Cortez Pearls”. Ustedes están en posibilidad de encontrar otras vertientes…en estas historias hay varios cabos sueltos.

Aquí lo importante es recalcar la importancia de contar con tu propio “tesoro” para esos momentos de crisis. Ahora, analicemos el aspecto de la Calidad de las perlas.

El Grosor de Nácar y la Calidad de la Perla

Para nosotros, uno de los principales atributos a considerar es el grosor de nácar. Para entender de qué se trata esto, podemos utilizar la siguiente pregunta ¿Cuánto de tu perla es realmente perla? Analicemos.

Las perlas de cultivo se forman introduciendo –por medio de una cirugía- un núcleo nacarado (una esfera de nácar) dentro de la ostra perlífera, la cual será recubierta por delgadísimas capas de nácar, una tras otra…a semejanza de una cebolla, hasta el momento de la cosecha de la perla. Así pues, el tiempo de cultivo de la perla determina cuánta perla posee la perla: a un tiempo de cultivo “corto” (4 a 8 meses) se tendrá una delgada capa de nácar, pero a un ciclo de cultivo “largo” (18 a 24 meses) se tendrá una muy buena capa de nácar.

Perla vista bajo Rayos X

Perla vista bajo Rayos X

¿Cómo se puede medir la capa de nácar de una perla? Hay varias maneras, entre ellas tenemos:

  1. Los Rayos X – Se utilizan para observar el núcleo nacarado dentro de la perla y se puede medir el grosor. Un método muy utilizado en algunos países productores de perlas, como Tahití.
  2. Mediante Corte: se selecciona una muestra de perlas para ser cortadas y analizar su grosor de nácar. El mejor método para determinar el grosor de nácar.
  3. Inspección del orificio de taladrado: un método difícil ya que no te asegura el grosor de nácar, pero sirve para identificar perlas con bajo grosor de nácar.

Adicionalmente, tenemos métodos indirectos que pueden ser utilizados por los perlicultores. Nosotros utilizamos un método sencillo que nos provee de muy buena información respecto al grosor: utilizamos un grupo de ostras “control” al cuál solamente les introducimos núcleos de una sola talla (por decir 6 mm, por lo que al momento de la cosecha alcanzan los 8 mm). Así, al final del período de cultivo las perlas cosechadas se miden y –por diferencia de talla- sabemos el grosor de nácar de las perlas, tanto el máximo como el mínimo y el promedio. Utilizando una combinación de estos métodos nosotros podemos sentirnos confiados en la calidad del nácar de nuestras perlas.

Cosecha 2010 – Grosor de Nácar

Nos sentimos muy agradecidos por la cosecha de este año 2010 ya que el grosor de nácar resultante fue EXCELENTE en las perlas. El rango que nosotros consideramos aceptable para una perla de nuestra granja es de 0.8 mm como mínimo, teniendo usualmente un promedio de 1.2 mm y en ocasiones raras con grosor superior a 2.2 mm. Este grosor de nácar en las “Perlas del Mar de Cortez” es igual al de las mejores South Seas Pearls o “Perlas de los Mares del Sur”.

Grosor de Nácar de un Lote de Perlas MexicanasEn las imagen anterior pueden apreciar el grosor de nácar de un lote de perlas que fueron seleccionadas para este fin. Las que tienen la capa más “delgada” tienen un grosor de 0.9 mm, las intermedias poseen 1.5 mm y las más gruesas alcanzaron un grosor de hasta 2.8 mm (en todos los casos menciono el grosor de sólo uno de los lados, como se observa en la siguiente foto).

Dos perlas gruesas a la mitad
Dos perlas gruesas a la mitad: se puede observar el amartillamiento del nácar y las capas concentricas de nácar alrededor del núcleo de concha.

Garantía de las Perlas del Mar de Cortez

Dos perlas Akoya
Dos perlas Akoya de Japón, mostrando descarapelamiento y pérdida de nácar, debido a su baja calidad.

Una gruesa capa de nácar significa que tu perla tiene la cantidad necesaria de perla para que esta presente un buen lustre natural –así no será necesario pulirla- y para que la perla tenga DURABILIDAD y tenga la posibilidad de ser una “joya familiar”. Por el otro lado, una perla con una delgada capa de nácar se verá opaca –a menos de que se le pula-, carente de belleza, sin oriente o iridiscencia y no tendrá durabilidad (estas perlas se “pelan” y resquebrajan con facilidad).

La perla que producimos está garantizada DE POR VIDA contra defectos naturales: si la perla sufre de algún daño (ajeno al portador) esta será reemplazada por otra perla de la misma calidad o valor. En la mayoría de los casos, los daños son imputables a quien posee la perla: raspones, uso indebido, maltrato causado por un joyero inexperto e –incluso- por haber sido arrollada por un auto o por haber estado en un incendio…pero para casos excepcionales, atribuibles a la calidad de la perla esta garantía es única en su tipo.

Si consideramos que una perla con un bajo grosor de nácar puede tener una “vida útil” de unos cuantos meses a un par de años, entonces una perla con un valor de $100 pesos resulta un producto caro:

$100 pesos / 8 meses = $12.50 pesos/mes

$100 pesos / 24 meses = $4.17 pesos/ mes

Pero si la perla posee una gruesa capa de nácar, entonces posee el potencial de tener una “vida útil” en los cientos de años (100-300 años), pero para ser francos esto es muy difícil de estimar, así que digamos que con una “Garantía de por Vida” estamos hablando de al menos 80 años y tendremos que una perla con valor de $1,000 pesos sería realmente un producto económico:

$1,000 pesos / 80 años = $12.50 pesos anuales/ 12 meses = $1.04 pesos/mes

Regresando a la pregunta inicial de ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Pero ahora, desde el punto de vista del Productor de Perlas: ¿por qué debo de invertir más tiempo para obtener una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Lo primero que se recibe es prestigio por una calidad comprobada y lo segundo es que tu perla asegura una exclusividad asociada a su calidad, además de que es un motivo de orgullo personal. Cualquier otra razón es adicional a estas.

Vale la pena invertir en la calidad…en el futuro hablaremos de otros aspectos de la calidad de las perlas.

Haciendo un alto en nuestro recuento de metodologías para identificar entre perlas falsas y perlas auténticas, nos vamos a poner un poco más “históricos” ya que recientemente tuvimos un animoso debate con algunos amigos sobre el nombre de nuestro hermoso mar: el mundialmente famoso “Golfo de California” o “Mar de Cortés”. Así pues, creímos que esta información sería de interés para otros que gustan de este tema y tomando en consideración que en este año 2010 celebramos el bicentenario de nuestra nación y se antojan los temas con “historia”. Si ustedes desean formar parte del debate, no dejen de realizar sus comentarios.

¿De dónde surge el nombre de “Mar de Cortés”?

La respuesta es casi obvia, aunque hay quienes desean “olvidar” que México es un país que fue conquistado -hace ya cerca de 500 años- por España. Esta conquista fue militar y cultural y dio origen al país que hoy día conocemos como “México” (aunque oficialmente se llama “Estados Unidos Mexicanos“), razón por la cual el idioma oficial es el Español o Castellano, nuestra religión dominante es la Católica y nuestra “raza” (o “razas” dirían algunos) y cultura, incluyendo nuestra apreciada gastronomía, es de un mestizaje matizado por regiones. El nombre de “Mar de Cortés” tiene la virtud de evocar una etapa histórica de grandes descubrimientos haciendo obligada referencia al conquistador Hernán Cortés, por ser él quien envió las cuatro expediciones que no sin grandes dificultades (Cortés mismo tuvo una participación decisiva en la tercera expedición) descubrieron y lograron la delimitación por vez primera de los litorales del Golfo de California o Mar Bermejo, conocido también como “Mar de Cortés”, nombre muchas veces empleado y consignado en numerosos mapas como un perdurable testimonio de los muchos empeños y ensueños del Marques del Valle (para leer más se recomienda: el libro “Cartografía y Crónica de la Antigua California” por Miguel León-Portilla, editado por la Fundación de Investigaciónes Sociales A.C. junto con la UNAM en 1989).

Nombre “Oficial” contra Nombre “Popular”

Ahora bien, el debate surgió porque algunos consideran que este nombre -“Mar de Cortés”- no es oficial y por lo tanto no merece ni ser recordado ni utilizado. Digamos que es como el caso expuesto anteriormente (primer párrafo de esta entrega: México vs. Estados Unidos Mexicanos), donde el nombre “oficial” es el que aparece ante organismos internacionales (ONU, UNEP, FAO, OEA, etc.) e incluso en instituciones oficiales (INEGI) y el otro es el nombre de “uso común”, el que está en el corazón y mente de las personas, el que se saborea cuando se utiliza: así sería con el uso de “México” y el de “Mar de Cortés”. Realmente no hay razón para enfrentar a uno contra el otro…cada nombre tiene su uso y no son mutuamente excluyentes. Así pues es casi imposible imaginarse una fiesta patria al grito de “Vivan los Estados Unidos Mexicanos” en lugar del más utilizado “¡Viva México!” (en ocasiones seguido por expresiones adicionales).

La Verificación del Nombre de “Mar de Cortés”

Este es el punto más acalorado del debate ya que se centra en referencias históricas sobre el uso del nombre de esta zonas y se hace una muy amplia referencia a varios nombres utilizados por un sinnúmero de personajes históricos que visitaron esta región durante su reconocimiento y exploración. Entre estos muy variados nombres se citan aquellos dados a puntos específicos dentro del Golfo de California y no en referencia a esta zona geográfica en lo general, haciendo mención de algunos como “California” (que hace referencia a la península con ese mismo nombre), “Calafia” (en referencia a una mítica Reina dentro de las gestas de “Las Sergas de Esplandián“) e incluso otros menos populares como “Mar de Anián” (en referencia a un mítico “estrecho de Anián” que no fue sino otro mito) y “Mar de las Perlas” (un nombre muy popular para las áreas de gran producción perlífera). Para el caso, otro nombre apropiado debiera ser el de “Mar de Mares” (en referencia al nombre otorgado a la Bahía de Guaymas por Francisco de Ulloa en 1539: “Puerto de Puertos”) Entonces ¿cuál es la referencia más apropiada?

La respuesta no puede venir ni de mitos, ni de gestas, ni de cuentos…estos fueron capaces de inspirar a la acción y prestanza (muy necesaria en esos días), pero nuestras referencias deben de tener una mayor solidez. ¿Quiénes en la Nueva España tenían la preparación para redactar y dejar constancia de hechos y referencias? ¿Acaso la “Soldadesca” Española? Probablemente las referencias más sólidas y contundentes provengan, pues, de los Misioneros Religiosos (principalmente Jesuitas) y Notarios Públicos que acompañaron a los conquistadores.

Presentemos pues, una referencia histórica irrefutable: el documento del Sacerdote Jesuita Miguel Venegas, escrito originalmente en 1739 (aunque publicado en Madrid hasta el año de 1752). Este  manuscrito consta de 5 tomos y se titula “Noticia de la California, y de su Conquista Temporal y Espiritual hasta el Tiempo Presente” y en el tomo 1 hace constar lo siguiente en referencia a esta área geográfica:

 

Texto Original del Jesuita Venegas, hablando del Mar de Cortés en 1739

“Los Antiguos Descubridores le llamaron Mar Bermejo y Mar Rojo por la semejanza que tiene en la figura y a veces en el color o apariencia de las aguas… Apellidaronle también Mar de Cortés, en gracia del empeño con el que el Conquistador del Imperio Mexicano solicitó adelantar por él la glorias de sus empresas”

Así pues, tenemos una constancia fidedigna sobre el nombre de este bello mar mexicano: Mar Bermejo o Mar de Cortés y que no tiene que pasar por la revisión de mapas cartográficos realizados por europeos que probablemente jamás visitaron esta región (como sería el caso de Frederick de Wit, un famoso cartógrafo holandés que realizó el famoso mapa que indica el mítico “Estrecho de Anián”).

 

 

Mapa de Frederik de Wit (1670) mostrando el mítico "Estrecho de Anián"

Conclusiones

Se pueden utilizar ambos nombres al gusto, utilizando de preferencia el de “Golfo de California” en documentos de naturaleza oficial y el de “Mar de Cortés” cuando sientes el vuelco al corazón que te causa este lugar cuando contemplas un increíble atardecer en Bahía Bacochibampo en Guaymas, cuando disfrutas de un paseo en el bello malecón de La Paz, B.C.S., cuando tienes un paseo en bote frente a la majestuosa “Isla del Tiburón” o te das un refrescante chapuzón en Puerto Peñasco…no importa en que parte del Golfo te encuentres, siempre encontrarás un lugar para el “Mar de Cortés” en tu corazón.

Nota adicional: Nos preguntaron que por qué razón el nombre comercial de nuestras perlas es “Perlas del Mar de Cortez” y no “Perlas del Mar de Cortés”. La pregunta habría que formulársela al IMPI (organismo que otorga los nombres comerciales en México)…nosotros no hicimos las reglas ni establecimos la tramitología y simplemente nos adecuamos a lo que si se podía, amén de que en inglés resulta afortunado el uso de un nombre sin acentos y que para un diseñador gráfico fue más afortunado el uso de la “Z” ya que te otorga una “simetría única” (sic).

Para nosotros, era importante que cada una de nuestras perlas tuviera su historia -su legado- en su mismo nombre, al igual que un hijo recibe los apellidos de sus padres. Para nosotros no era ni digno ni suficiente que terminasen con un nombre comercial (pudieron haber terminado con un nombre como “Perliva“…una “Diva de Perla”) como cualquier otro producto de manufactura masiva. Nosotros creemos en nuestra perla y la consideramos una auténtica heredera de la tradición perlífera de México y nos enorgullece poder producirlas en Guaymas, Sonora, en el corazón pleno del Mar de Cortés…

Los invito ahora a realizar un pequeño video-viaje -de tan sólo 5 minutos- a la historia de las “Perlas del Mar de Cortez”…

Hasta la próxima entrega…

Dependiendo de la calidad de las perlas, será muy difícil distinguirlas de las perlas falsas.

Bueno, a pesar de que no hemos tenido muchos comentarios en el Blog,disponemos de una herramienta que nos permite saber cuantas personas nos visitan diariamente, así como los temas que han sido más visitados y las búsquedas que se están realizando y -en base a esto- podemos decir que los temas favoritos tienen que ver con como distinguir entre las auténticas perlas (de cultivo y/o naturales) y las perlas falsas o imitación (como las “Perlas de Mallorca”). Algo muy entendible porque en México -y muchos otros países- abunda la desinformación y son pocos los libros -escritos en castellano- que te ayudan en este rubro. Por lo tanto, seguiremos hablando de este tema y -nuevamente- los invito a mandar sus comentarios.

Una Nueva Opción: El Orificio de la Perla

Para quienes nos han seguido a través de las pruebas de identificación de perlas (ej: la “prueba del fuego” o “la prueba del agua”) les tenemos una nueva opción: la “identificación del orificio de la perla”. No encontré un mejor nombre para esta prueba, aunque en inglés se le conoce como “drill-hole identification“. Este método solamente se puede utilizar en perlas que han sido perforadas o taladradas para ser utilizadas en joyería, así que si la perla no ha sido perforada no se puede utilizar este método. Otra posible complicación: si la montura de la joyería no permite observar el orificio de la perla.

¿Cómo funciona este método? Como la mayoría de las perlas falsas o de imitación contienen algún tipo de plástico (ya sea en su interior o en su recubrimiento) este material presenta un comportamiento muy diferente al del nácar (material del cual están hechas las perlas), así que esto es claramente visible (en la gran mayoría de los casos) y nos permite distinguir entre una perla y una imitación de perla. Veamos pues como se observa un orificio de perforación en el nácar y en perlas (auténticas):

Orificos de un botón de nácar

El orificio en la concha de nácar y en una perla es igual

Como se puede apreciar, el orificio de perforación es LIMPIO: no hay “rebabas” ni remolinillos. Simplemente tenemos un orificio perfecto. ¿Pero como es el orificio de una perla falsa? Veamos pues…

Comparando el orificio de una perla y una imitación de perla

Dependiendo del tipo de imitación, tenemos diferentes características en los orificios: con “remolinillos” en las más plásticas, con un orificio grande y abultado en las tipo “shell-pearl” hasta llegar a algunas con un orificio casi igual al de las perlas como en las “Majoricas” o “Perlas de Mallorca”. En este último caso, el orificio de la perla falsa se asemeja más al de las perlas debido a que la parte central de estas imitaciones está hecha de vidrio, concha nácar o -se dice- de vidrio con nácar molido. Aún así, es posible ver “rebabas” de la pintura de estas imitaciones, sobretodo cuando son nuevas.

Varios orificios de perlas falsas

Orificios de varios tipos de perlas falsas. Arriba: 2 perlas Mallorcas. Centro: imitación de perla filipina e imitación shell-pearl de perla negra. Abajo: shell pearl blanca

Analizando Joyería con Perlas:

La montura de oro no nos permite apreciar el orificio de la perla.

En la mayoría de las ocasiones, tendremos joyería -ya sea montada en metal o en hilos- para ser analizada y tendremos que aplicar este conocimiento para identificar correctamente a las perlas. En ocasiones, la pieza de joyería en metal no nos permitirá ver el orificio, así que la identificación de la pieza tendrá que ser utilizando el “método del agua”, el “método del fuego” (temas que ya hemos cubierto en este blog) ú otros métodos que discutiremos a futuro.

En el caso de los brazaletes, collares o “hilos” de perlas, la identificación es posible al aplicar presión sobre el collar o hilo para separar las perlas y apreciar los orificios (con ayuda de una lupa o lentilla, si es necesario). Un indicador indirecto lo puede ser el mismísimo trabajo sobre el collar o hilo de perlas: un collar o hilo con perlas finas presenta un nudo entre perla y perla. ¿Para qué? Para que en caso de que el collar se rompa, las perlas no se salgan del hilo y se pierdan…debido a que el valor de las imitaciones es muy bajo, se ahorran dinero evitando estos nudos.

Un colorido collar de perlas mexicanas

Collar de perlas donde se aprecian los nudos entre perla y perla asi como algo de la perforación.

Ahora bien, la mayoría de los collares de “perlas de río” no poseen nudo entre perla y perla, pues a pesar de que son “auténticas perlas” su valor y calidad no las hace merecedoras de un nudo.

Un collar de "Perlas Mallorcas" donde se aprecia que no hay nudo entre las "perlas" y se se distingue la "rebaba" plástica.

En nuestra próxima entrega hablaremos sobre como distinguir perlas utilizando su apariencia externa, principalmente su coloración y textura.