En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”
Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…
Desde 1900 hasta 1920:
En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.
En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.
Desde 1921 y 1940:
Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.
La teoría de la conspiración japonesa
Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!
Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.
Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…
Los hechos y los mitos.
Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!
Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?
Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?
Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?
Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).
Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:
Impacto ambiental
Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.
Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada! Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!
Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.
Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.
Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.
Conclusion
¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.
También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.
Este es un tema que queríamos discutir desde hace tiempo, pero vamos dando vueltas en los diversos temas para poder captar la atención de los lectores, sobre todo porque hablar de perlas y educarse sobre perlas es ya un tema más complejo y que requiere de mayor intención. Por lo pronto, a pesar de que ya hemos hablado sobre “perlas de cultivo” y sobre “perlas naturales” (como las que producía Don Gastón Vivés en Baja California Sur, ver nuestras entradas sobre el tema) aún existen muchas personas que tienen confusión o que han recibido información errónea al respecto. Aquí les despejaremos TODA DUDA…o -al menos- ayudaremos a que tengan nuevas dudas.
Así que demos inicio a este fascinante tema de las Perlas Naturales. Primero empezaremos con un poco de historia, pasaremos a hablar de ciertas características de las perlas y finalmente hablaremos de cómo se forman las perlas naturales y esperamos poder acabar con esos populares mitos, como aquel de “las perlas se forman con un granito de arena”…si logramos hacer esto, nos daremos por bien servidos.
El Descubrimiento de las Perlas
¿Quiénes descubrieron las primeras perlas? ¿Por qué les tuvieron aprecio? ¿Qué hay para comer? Probablemente sean preguntas que muchos se han formulado a través del tiempo y para las cuales no vamos a poder tener una respuesta segura, pero imaginemos que retrocedemos en el tiempo a unos 10 mil años atrás, cuando grupos humanos en las zonas costeras o incluso en zonas con ríos comenzaron a nadar en busca de comida (por ello la importancia de la pregunta #3) y con la filosofía de “todo se come” comenzaron a sacar ostras y mejillones perlíferos. Ocasionalmente se llegaban a encontrar con una perla y esto podía ser motivo de gran gusto o de enorme disgusto… ya que una mordida fácilmente te podía ocasionar una quebradura dental. Pero, supongamos que pasamos al gusto de encontrar una “perlita” y que además era bella como la Luna, o de un verde-azul como el mar, que era capaz de lanzar destellos de un arcoíris o que reflejaba tu cara sobre ella…Magia Pura. Digamos que fue un buen comienzo para el descubrimiento de la Estética.
Ahora bien, ¿cómo fue que de apreciar y admirar a esas pequeñas bolitas de nácar pasamos a utilizarlas como gemas o adornos personales? Muy probablemente los seres humanos ya utilizábamos “adornos” variados: conchas, madera, pieles, dientes de animales, hueso, piedras…(se dice que las piezas más antiguas de joyería tienen una antigüedad de unos 100 mil años, y que son unas cuentas hechas con concha de caracol, para más información haz clic aquí) pero la perla destacaría de entre los otros adornos ya que sería mucho más hermosa y ya estaría casi lista para su uso: mientras que para casi cualquier otro artículo habría que trabajarlo bastante para dejarlo en un estado apropiado para su uso. Pero la perla era un regalo de la naturaleza…y tenía un valor agregado que hoy no apreciamos con facilidad: su dureza (de este tema hablaremos en una entrega futura…que de hecho ya estoy trabajando).
Una vez descubierta la perla pasó a ser apreciada cada vez más por nuestros ancestros, por lo que no hay un libro sagrado que no la incluya, y así mismo generó muchas teorías sobre su formación: que si su origen era divino, que si eran la lágrimas de los ángeles cuando caían al mar y se convertían en perlas, que si cuando los rayos caían en el mar se formaban las perlas, etc. Y estas ideas fueron evolucionando junto con el punto de vista de las personas hasta llegar al clásico “un granito de arena que irrita a la ostra y se convierte en perla”. ¿Cómo fue que llegamos a esta idea?
La Teoría del Granito de Arena
Lo interesante de esta idea o teoría es que la mayor parte de las personas la considera como una situación lógica, y por lo mismo debe de ser verdadera. Desmenucemos esta “teoría”, paso por paso:
1. Las ostras perleras viven en el mar, en zonas costeras someras y crecen sobre sustrato duro (rocas, arrecifes, conchas de moluscos, etc.) y en esta área hay mucha arena.
2. Es lógico imaginar que en un día con condiciones ambientales adecuadas (oleaje, viento, corrientes fuertes) algo de arena se levante del fondo y pueda viajar hasta encontrar una ostra abierta y que se le introduzca entre sus conchas.
3. Lo que sigue ahora es que la ostra sienta una irritación ante lo rugoso de los granitos de arena y -como consecuencia- la ostra busque defenderse secretando suave y delicado nácar alrededor del granito de arena, hasta formar una delicada perla…¿verdad?
Pues siento mucho decirles que no sucede así, es más…voy a ser enfático y decir ¡¡¡NO NO y NO!!! Simplemente no sucede eso. Y de hecho, tenemos información confiable y científica sobre lo que realmente sucede para que una ostra produzca una perla natural…pero por alguna razón desconocida -¿acaso habrá sido marketing?- la mentirosa “teoría del granito de arena” fue la que ganó y se estableció en la conciencia colectiva de la Humanidad. ¿Con qué prueba podemos afirmar que esta teoría es incorrecta?
Tenemos dos herramientas: la primera sería la lógica y la segunda la experimentación. Vamos paso por paso.
Utilizando la Lógica
Las perlas naturales fueron siempre escasas. La mayoría de las fuentes menciona que de cada 10 mil ostras sacrificadas se obtenía una perla natural. Una perla por cada 10 mil animalillos…. Pero ¿Cuánta arena hay en el mar? ¿Por qué solamente llega un granito de arena por cada tantas ostras? ¿No podrían ser más perlas?
En nuestra experiencia, hemos visto que el mar –aquí en Bahía de Bacochibampo- puede verse severamente afectado por el mar de fondo, por tormentas tropicales y por los vientos del noroeste, al punto que el agua cambia de su color verde-azul a un color “café con leche” por la inmensa cantidad de sedimento –que incluye grandes cantidades de arena- en suspensión. En momentos como esos, la cantidad de perlas que se podrían formar debiera de ser enorme simplemente por el potencial “arenero” de las aguas. Ahora bien, este tipo de fenómeno no es aislado: sucede muy a menudo, sobre todo en los meses de invierno. Eso significa que una ostra podría recibir varios miles granitos de arena a la semana, y si una ostra puede vivir unos 10 años…este potencial se eleva a la cantidad de millones de granitos de arena=perlas.
Así pues, cada ostra perlera debiera ser el equivalente a un TESORO: simplemente es cuestión de bucear una ostra para obtener suficientes perlas para varios collares, brazaletes, aretes para regalar con la familia e incluso con los vecinos…pero nuevamente, eso no sucede: solamente una de cada 10 mil ostras produce una perla de calidad.
Si no es un granito de arena el causante…¿qué es lo que causa que se produzca una perla natural? De esto hablaremos en nuestra próxima entrega…
El día de hoy ingresé un par de videos sobre nuestra visita a las ruinas de la granja de perlas de Isla Espíritu Santo en Baja California, estos dentro de las secciones sobre “Las Ruinas del Gran Pasado Perlífero de México” , pero además ingresé un video de la cosecha de la perla natural negra que obtuvimos el 18 de Diciembre del 2009 (este video dentro de “La Perla de la Virgen #5″), asi que si no han leído estas secciones los invito a hacerlo para que vean estos cortometrajes…y si ya las han consultado pues las pueden revisar nuevamente para ver los videos.
Nos preparamos para la cosecha de este año 2010…
Una vez más estamos aquí, para compartir nuestros pensamientos y corazones con ustedes … esperando que nos permitirá guiarle en la historia de la Perla del Golfo de California. Esperamos que la historia de las hazañas del Dr. Gastón Vivés les sean tan apasionantes como lo fueron para nosotros cuando por vez primera conocimos de su existencia en 1991. Así que esta semana continuamos con la zona más importante de la CCCyP o de la “Granja de Perlas”: los canales de cultivo de juveniles.
Cuando se sobrevuela a la Isla Espíritu Santo, en Baja California Sur, le será fácilmente capaz de distinguir la pequeña bahía y estuario donde esta famosa granja alguna vez operó; esto será posible ya que usted podrá distinguir claramente la estructura de la estación de acuacultivo: los canales en zig-zag. Esta parte de la operación -como todas las otras- es claramente distinguible por su uso, pero lo que la hace más especial ya que la mayoría de la gente la puede puede ver, tocar y comprender fácilmente su funcionamiento. Después de casi 100 años de abandono -y a pesar de estar bajo la influencia del clima severo e incluso huracanes- esta zona aún se encuentra en buen estado, pero poco a poco comienza a ser devorada por el bosque de manglar.
Esta pequeña Ensenada (San Gabriel) posee un pequeño bosque de manglares, cuyos árboles crecen en la forma de estuario típico: hay una “pequeña” laguna cuyos bordes están cubiertos de árboles de mangle. Gastón Vivés debe haber mandado talar una parte del manglar a fin de “mejorar” el ambiente para el de cultivo de perlas, porque las ostrasperlíferas normalmente no se encuentran dentro de estas lagunas. Los problemas que se suelen tener cuando se trabaja en un ambiente como este son los siguientes:
1. El aumento de la salinidad del agua durante los meses de verano (por evaporación)
2. Disminución de los niveles de salinidad después de la temporada de lluvias
3. Temperaturas mayores e inferiores a las que encontramos en el mar
4. Niveles reducidos de oxígeno disuelto y
5. Montones y montones de mosquitos y unos terribles bichos -casi invisibles- que llamamos “Jejenes”.
Pero por otro lado también tiene beneficios importantes, tales como:
1. Niveles de productividad superiores al promedio (productividad)
2. Más fácil manipulación de los animales en aguas poco profundas
3. Es más fácil proteger a las ostras en un área “acordonada” o restringida
Es evidente que el Dr. Vives decidió retirar una parte del bosque de manglar y utilizarlo para hacer crecer su ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) en este lugar, bajo condiciones más apropiadas para ellas. Es difícil saber si se dragó el fondo de la laguna con el fin de quitar el “lodo negro” (un barro altamente orgánico y de tendencias anóxicas) que, por lo genera,l que se asocia con estes tipo de ecosistema. Pero tal vez simplemente se realizó el cierre de la comunicación entre el océano y la laguna (se taparon los canales de entrada-salida de agua)… luego se talaron los árboles de mangle y se permitió que el fondo se secara para que los trabajadores quitaran el barro anóxico y así proceder a preparar el fondo con condiciones más adecuadas, tales como poner una cubierta de roca o “tepetate “. Esto también les daría tiempo para trabajar con la mampostería de los canales.
Canales de Crianza en la Isla Espíritu Santo
Esta parte de las estructuras de la CCCyP representaría un trabajo muy intenso para los trabajadores. ¿Por qué? Volvamos a 1890, e imaginemos que el mundo era diferente: habría barcos de vela en la parte más “aislada” de México, las personas estarían en una isla desierta con poco o ningún alimento y escasa en agua dulce, sujeta a temperaturas extremosas (inviernos fríos y veranos con temperaturas de 45 grados Centígrados), con la presencia de muchas especies de serpientes y artrópodos venenosos, bajo el ataque de los mosquitos, jejenes y tábanos, sin ayuda médica oportuna … usted puede seguir agregando más “detallitos” a esta lista. Por lo tanto, no sólo se necesitan trabajadores, sino de niveles de logística similares a los que se necesitan para luchar en batallas y ganar guerras: aquellos que no pueden abastecer a sus ejércitos son los perderán. Y era un “ejército” al que Gastón Vivés tenía que cuidar, ya que para en el momento de su máximo apogeo, se dice que la granja llegó a tener hasta 1,200 trabajadores allí en la isla.
Así, entre todas las cosas que había que construir para mantener a sus trabajadores, eran las barracas-viviendas y otras áreas necesarias para establecer y servir a un gran contingente de personas. La zona de atraco de botes hubiera sido importante también, porque se requería un transporte casi constante de personas y mercancías entre La Paz y Espíritu Santo, asi como el suministro de agua potable (aunque Isla Espíritu Santo posee algunos “ojos de agua” o manantiales, que podrían suministrar algo de agua). Con el fin de obtener carne, cabras fueron introducidas a la isla y se les dejó forrajear de la vegetación del desierto … algo que hoy en día se consideraría un “crimen ecológico” (pero en esos días el concepto de “ecología” no existía). Una vez que todo quedó en su sitio, imaginamos que dejaría atrás su imágen de “isla pacífica”, ya que se transformaría en un lugar de ruidoso bullicio y actividad (existen pueblos de la sierra que sólo tienen unas 88 personas … y este lugar había !cientos de trabajadores!) : los cocineros cocinando, los herreros trabajando la forja, carpinteros clavando tablones, buzos, cargadores … de todo, con la excepción de fontaneros y electricistas.
El Sistema de Criadero de Ostrillas
Sobre el trabajo de mampostería solamente puedo decir una palabra: maravilloso. Simplemente un gran trabajo que sería realizado por gente seria y que se preocupaba por la calidad. Utilizaron rocas volcánicas de colores rojo y oscuras para construir los canales. Sus trabajos de albañilería tuvo la calidad suficiente para resisitir el paso del tiempo, aunque las raíces del manglar están lentamente destruyendo algunas áreas…
Dentro de los canales o cauces de agua, fue posible ver algunos peces (el más común fué la “Lisa” o Mugil cephalus), así como a varias agresivas “jaibas” (Callinectes bellicosus). El agua en los estanques es turbia y de color verde: un caldo rico en nutrientes. El agua es poco profunda y tiene muy poco movimiento, el fondo parece más arena en lugar del típico fango negro -como sería común ver en lagunas similares.
Esta importante área de cultivo habría tenido una apariencia algo diferente hace unos 100 años, ya que los canales de cultivo se encontraban cubiertos -casi por completo- por una serie de “palapas”: techos de vigas de madera cubiertos con hojas de palma (no vi una sola palmera aquí, así que las hojas se han sido transportado desde el continente como con la mayoría de otras cosas como la madera)… digamos que muy parecido a la palapa que empleamos en nuestra granja en Guaymas.
La razón para esta techumbre es simple: el sol es fuerte a esta latitud y rápidamente calienta el agua, y el agua caliente por lo general contiene menos oxígeno y algunas criaturas pueden asfixiarse por su falta … así que, basta con añadir un poco de sombra y la temperatura del agua será más fresca. En invierno se tendría el problema opuesto (agua fría) por lo que se puede quitar la cubierta de palma y el agua se calentará. Don Gastón era un hombre muy inteligente y práctico.
El sistema de canales fue muy importante porque era su cultivo de “criadero”, el sitio donde las pequeñas y delicadas “Madreperlas” serían mantenidas bajo vigilancia constante. ¿Por qué? Bueno,la elección de una laguna como esta asegura varios beneficios, pero también presenta riesgos … y entre ellos están ciertos depredadores muy comúnes como las “jaibas” o “cangrejos nadadores”, crustáceos muy voraces y que tienen un verdadero gusto por estas pequeñas “botanas marinas” (las pequeñas ostras). Así que era necesario tener guardias en la parte superior de los canales, armados con lanzas o fisgas, dispuestos a defender a las ostras perliferas. Pero muchas otras criaturas podrían haber querido disfrutar de un almuerzo gratis: pulpos, caracoles y estrellas de mar.
Entre los canales había tablones de madera para permitir a los guardias para pasar fácilmente de un lugar a otro y perseguir a los intrusos. Además, cuando el agua de los canales se vaciaba (por acción de la marea baja o “bajamar”) la gente sería capaz de saltar dentro de los canales y trabajar con los animales directamente: realizar una inspección cercana e incluso eliminar algunos depredadores que podrían haber escapado de la vigilante mirada del guardia.
El fondo seguramente estaba acondicionado como he mencionado antes, pero los juveniles pequeños no se dejaban simplemente sobre el fondo. Esto fue pensado en todos los detalles. Las ostras se introducían dentro de pequeñas jaulas de malla de metal (malla de gallinero galvanizada) con forma de rectángulos. Se han encontrado los restos de varias de estas jaulas en la isla … el metal ya oxidado, pero en ese tiempo el plástico aún no estaba disponible.
Las ostras juveniles de Madreperla se colectaban del medio natural utilizando un sistema de cajas recolectoras de “semilla” (de un diseño especial, y de las que vamos a hablar en un futuro próximo). Las pequeñas ostras habrían tenido tamaño variable entre los 1 a 5 cm, con un promedio de unos 3 cm de diámetro al momento de su colecta. En esta etapa, las ostras son muy delicadas debido a que sus conchas aún no son lo suficientemente fuertes para protegerlas de los depredadores y porque poseen un sistema de “anclaje” llamado “biso”, el cuál emplean para sostenerse de una roca o coral y es un órgano muy delicado: no es conveniente jalar de las ostras en esta etapa ya que pueden morir. Adicionalmente, su pequeño cuerpo no les da la suficiente protección contra los cambios bruscos de temperatura (las ostras se pueden calentar rápidamente bajo los rayos del sol y si se colocan rápidamente en agua fresca, el choque térmico les puede provocar la muerte) … por lo que parece muy probable que el Dr. Gastón Vives, de clara formación médica, habría entendido con facilidad esta serie de problemas físicos y fisiólogicos de las ostras y asi poder darles las mejores condiciones posibles para mejorar su crecimiento y supervivencia.
Por medio de las jaulas de malla, era fácil de manejar a la vez muchas ostras y protegerlas de la mayoría de los depredadores y habría sido capaz de reducir las tasas de mortalidad a niveles muy tolerables (5-20%) en una etapa sensible para los juveniles, en la que -si no se hace lo correcto-se puede tener una tasa de mortalidad de hasta un 80%.
En verdad un hombre revolucionario y muy adelantado a su tiempo … vamos a continuar con este recuento en las próximas semanas.
Y ahora continuaremos con el viaje que dimos inicio el mes pasado, y comenzaremos a desglosar por partes lo que encontramos en la Isla Espíritu Santo, Baja California Sur. Para dar comienzo… tenemos un video (de hecho, en dos partes) sobre nuestra visita a este hermoso sitio histórico:
El Desembarco.
Lo realizamos justo en lo que podría ser considerada una playa rocosa pero no de características de arrecife rocoso, sino de piedra suelta y redondeada, de gran tamaño y que en conjunto dificultan mucho el caminar sobre ellas. Para quienes han visitado las playas de Guaymas, Sonora, tales como “piedras pintas” y “Punta Colorado” o “Las Saladitas” saben a lo que me refiero: las piedras se mueven bajo tus pies, se deslizan, y pueden ocasionar que caigas. La lancha se detuvo justo donde antes existieron rampas de concreto, con el fin de deslizar las lanchas y las artes de colecta y cultivo.
Y aunque las rampas ya no se encuentran en su sitio, es interesante hacer notar que utilizando Google Earth se pueden observar “marcas” en el agua, donde muy probablemente estuvieron estas áreas de acceso. Probablemente porque Vivés se aseguró del exitoso desembarco de agua y provisiones (alimentar a los entre 800 y 1,200 trabajadores no era poca cosa), asi como el atraco de los botes que transportarían a personas y bienes (cajas con concha de madreperla). La ausencia de rocas en la zona arenosa y una marcada línea perpendicular a la costa nos habla de la mano del hombre.
Lo que también resulta interesante es que a casi 100 años (en el 2014 se cumplirá un Siglo de la destrucción de la granja) de su último uso comercial, las marcas de la actividad humana no han sido eliminadas por la acción de la naturaleza.
Área de Almacenes
Caminando hacia nuestra derecha (al oeste de nuestro sitio de desembarco), a unos 100 metros de distancia de la línea costera tenemos un área severamente impactada, con escasa vegetación: uno que otro arbusto de “Chivato” (Calliandra sp.), una que otra “Choya” espinosa (Opuntia sp.), esto a diferencia de la vegetación imperante en la zona desértica circundante, que es típica al desierto Sonorense, con la presencia de grandes cactáceas -especialmente Pithayas y Biznagas- y arbustos chaparros y espinosos. Esta área debió de haber sido desmontada y compactada para ser utilizada como área de almacenes.
En su mayoría estos almacenes debieron de haber sido construidos con madera comercial (de la que encontramos restos en estado lamentable de deterioro), los techos debieron de haber sido elaborados con palmera y lámina de madera. ¿Pero qué almacenaban? Me imagino que algunos eran necesarios para mantener alimentos y agua, guarecidos del arrasador sol, pero otros tantos para implementos de uso diario como cuchillos, alicatas, pinzas, malla de gallinero, martillos y clavos, cadenas y cuerdas, hachas y machetes. Otros debieron de haber sido destinados al almacenaje de cajas con concha seleccionada de Madreperla (Pinctada mazatlanica). Según información de primera mano, había cuatro clases de nácar (concha) que se producían en esta granja:
- Calidad “Extra” con conchas grandes (más de 15 cm de diámetro), de forma uniforme y sin mancha ni picadura, con un precio de hasta Mil USD por tonelada métrica (precios de 1910).
- Calidad “Primera”: conchas de entre 9 y 14 cm y sin mancha ni picaduras. Valor de $400 USD/tonelada.
- Calidad “Segunda”: constituída por concha chica (entre 7 y 9 cm) y limpia, pero además con concha de tamaños mayores (9-15 cm) pero con lacras o defectos. Su valor alcanzaba los $200 USD/tonelada.
- Calidad “Tercera”: Constituída por conchas rotas o quebrada, y/o con defectos de consideración como manchas y picaduras en al menos el 50% de su superficie. Raramente alcanzaron un valor de $100/USD por tonelada.
Encontramos evidencia de bastantes conchas de Madreperla en toda esta área, algunas veces en montículos. Sin embargo, la mayoría de estas conchas habían sufrido bastante daño por causa de la exposición a los medios. La concha nácar tuvo un importante valor económico antes de la aparición del plástico, ya que era muy utilizado en la elaboración y manufactura de botones, incrustaciones, cachas de pistola, joyeros, empuñaduras de navajas y usos en joyería. Muchos lugares del mundo tuvieron una floreciente industria con el nácar de sus especies autóctonas, tal como: Broome en Australia, Muscatine, Iowa, en Estados Unidos de América, y -por supuesto- La Paz, Baja California Sur, en México.
De hecho, el principal ingreso económico para este empresa fué la producción de concha nácar, y las perlas debieron de haber sido un sub-producto importante… un regalo de Dios, ya que en ese tiempo solamente existían las perlas naturales (las de cultivo estaban apenas en proceso de investigación en Australia y Japón). Algunas fuentes mencionan que la cantidad de concha de nácar que se exportó del Golfo de California en el período entre 1580 y 1857 fué de 95 mil toneladas, el equivalente a 277 toneladas anuales (todo producto de la pesca), que si fuese calidad “tercera” hubiese representado cerca de $28 mil dólares de 1910…una cantidad nada despreciable sobretodo si la pasamos a su valor presente (con la ayuda de http://www.measuringworth.com):
| $652,000.00 | using the Consumer Price Index | |
| $491,000.00 | using the GDP deflator | |
| $2,790,000.00 | using the unskilled wage | |
| $4,180,000.00 | using the Production Worker Compensation | |
| $3,590,000.00 | using the nominal GDP per capita | |
| $11,900,000.00 | using the relative share of GDP |
Hagamos algo de matemáticas: la granja de perlas (CCCyP) del Dr. Gastón Vivés se dice tenía entre 8 y 10 millones de ostras en cultivo. Se dice que la cosecha de ostras anual consistía en unos 5 millones de organismos. Si una valva de tamaño de 12 cm de diámetro pesa unos 10 gramos y cada ostra tiene 2 valvas hablamos de 20 gramos por ostra, asi que extrapolamos y obtenemos 200 kilos por mil ostras, asi que 1 millón de ostras representarían 200,000 kilos y serían 1 millón de kilos o Mil toneladas anuales. Obviamente aqui hacemos un cálculo no representativo, pero no sabemos cuanto se obtenía de cada calidad de concha, ni el tamaño de las conchas ni otra información importante, pero a donde voy es a esto: una granja de perlas como esta podía proporcionar TODA la producción de concha de nácar extraída por pesca e incluso más. Incluso si reducimos la cosecha a la mitad (2.5 millones de ostras) tenemos una producción del doble de la de la pesca.
Las granjas de cultivo de ostras si pueden tener un impacto positivo sobre el medio ambiente y tener un buen impacto económico en una región.
En esta ocasión quisiera comenzar a platicar de la experiencia que tuvimos Enrique Arizmendi y yo al visitar las ruinas de la primer granja comercial de ostras de cultivo (Enrique y Manuel siempre mencionan que “no fué una granja de perlas…sino de concha nácar”) en el orbe. Sin embargo, yo si la considero la primer granja de perlas del mundo y tal vez ustedes -si terminan de leer la crónica completa- también piensen lo mismo (de hecho, en el nombre de la compañía dice “..y de Perla”). Demos inicio, pues, a este relato.
El día 24 de Junio del 2009 tuvimos la oportunidad de viajar a La Paz, Baja California Sur, para estar presentes -en calidad de Perlícultores- en una reunión en la que se delineaban las propuestas que hicimos en el año 2004 al Instituto Nacional de la Pesca para alcanzar la protección de nuestras especies de ostras perlíferas nativas y la promoción de la perlicultura, pero dentro del marco jurídico de una Norma Oficial Mexicana. De este tema hablaremos en otro momento ya que también es un proceso muy interesante (y que aún no ha terminado). Pero, como decía, tuvimos que visitar La Paz…y era justo y necesario visitar las ruinas de este emporio perlífero mexicano.
Utilizando los servicios de una empresa local -”Espíritu & Baja Tours“- tuvimos un muy placentero viaje a Isla Espíritu Santo, llegando a la Ensenada de San Gabriel que es donde se localizan los restos más evidentes de lo que a principios del Siglo XX fué la más grande obra de Perlicultivo en el Mundo: la “Compañía Criadora de Concha y Perla”, cuyo principal socio y promotor fué el Dr. José Gastón Vivés Goyorieux, de ascendencia francesa pero avecinado en La Paz. No me detendré a realizar una biografía de este gran investigador y empresario ya que esto escapa mis posibilidades y porque -además- esto ya se realizó. Lo que vamos a hacer en esta ocasión es observar y analizar lo que hemos encontrado durante nuestra breve estancia en estas ruinas.
Isla Espíritu Santo se encuentra dentro del Golfo de California, frente a las costas de La Paz, Baja California Sur, y que gracias a imágenes suministradas por Google Earth vamos a poder ver con una serie de detalles. El área seleccionada por Gastón Vivés es un buen lugar para dar inicio a actividades perlíferas ya que tiene protección de los huracanes y tormentas que pudieran internarse al Mar de Cortés por el Sureste…aunque en estes últimos años hemos visto que no hay suficiente protección a los embates de los grandes huracanes y tormentas. Por otra parte pueden apreciar que una parte de las instalaciones están construidas dentro de un Estero (los mangles se encontraban en excelente estado) y es donde se observan una serie de canales en zig-zag. Un área “desmontada” muestra los restos de metales oxidados, de madera podrida y montículos de conchas marinas. Hablaré de cada área con mayor detalle.
Pero antes de proseguir con el detalle de cada área quiero dejarles con mis impresiones generales del sitio. EL SILENCIO. Un silencio que parece ahogar el ruido de tus pisadas…como cuando uno entra a un antiguo templo y sientes como si el lugar mismo te estuviera EXIGIENDO que lo respetes, que evites el ruido y que lo dejes todo cual se encuentra…lo que me hizo recordar mi visita al Panteón de Álamos, Sonora, pero sin la grotesca y agresiva sensación que tuve en dicho cementerio. Si, era como estar en un Cementerio pero sin cruces, las lápidas borrosas eran los restos desmoronables de conchas y corales, de metal anaranjado, de la madera que se hacía polvo al tacto… los canales de cultivo se mantienen en mejores condiciones, testigos de más de 100 años de abandono, como las figuras de ángeles y santos desfigurados que se mantienen cuidando los panteones. Todo en Santa Paz…y llegamos nosotros como saqueadores a perturbar esa paz y buscar respuestas: respuestas que buscaría un ingeniero, pero que tal vez no serían de interés a un historiador o antropólogo.
Hasta la próxima entrega…
Y seguimos con más detalles sobre la Vestimenta de la Virgen y de sus perlas.
El Patronato de la Basílica de Oaxaca comienza a mover sus elementos en la reposición de toda la indumentaria de la Virgen. Y un detalle importante es la perla que corona el manto de la Virgen , la cual ha sido descrita como una perla calabazo de gran tamaño…y es que -a pesar de que el atuendo es una pieza de arte Sacro- muchas veces no existe una descripción bien detallada de las piezas (por ejemplo, el atuendo y corona originales tenían un peso apróximado de 15 kilogramos).
Y no sabemos mucho de la perla…solamente que las piedras preciosas del atuendo fueron donadas por las mujeres de familias acomodadas de Oaxaca. Y ya que la perla adornó la frente de la Virgen desde su coronación en 1909 solamente tenemos dos pistas: (a) se trata de una Perla Natural de algún lugar de la Costa del Pacífico Mexicano o (b) era una perla artificial.

Previo al hurto de su vestimenta y corona.
¿Cómo llegamos a estas dos posibilidades? Las perlas de cultivo comenzaron a darse a conocer y comercializarse a mayor escala con la caída del Imperio Japonés (1942) tras la segunda Guerra Mundial, además de que las perlas de cultivo de Japón tenían un tamaño de entre 3 y 7 mm de diámetro (demasiado pequeñas).
Si era una perla natural, pudo haberse extraído de las costas oaxaqueñas (donde hubo una importante pesquería de Madreperla – Pinctada mazatlanica), pero también pudo haber sido una perla natural producto de la granja de perlas del Dr. José Gastón Vivés en La Paz, BCS, (hablaremos de este tema en otra entrada a futuro). El color claro de la perla, y su tamaño se explicaría perfectamente con este orígen.
Pero ¿pudo tratarse de una perla artificial? Solamente con la imagen de la foto es difícil afirmar una u otra cosa, pero si sabemos que el atuendo tenía esmeraldas, otras perlas (el rosario tenía varias perlas, asi como la azucena), sabemos de la auténtica devoción del pueblo oaxaqueño por su Virgen y que en ese entonces México aún era una potencia perlífera (la granja de Don Gastón Vivés fué destruida durante la Revolución Mexicana, en 1914) entonces podemos creer que -efectivamente- se trataba de una perla natural auténtica.
Y continuaremos entrelazando esta historia…más adelante.









