Nuevamente nos detenemos a platicar sobre otras variedades de perlas –diferentes a las perlas que producimos aquí en Guaymas, Sonora- pero que también muestran un potencial económico y productivo en nuestra región. En esta ocasión les hablaremos de las perlas (nacaradas) que se producen en los “Callos de Hacha” y las de las “Almejas Mano de León” (no-nacaradas), asi como de sus características.
Perlas de Callo de Hacha
Los “callo de hacha” son un grupo de bivalvos que tienen una concha muy peculiar por su forma triangular y por eso reciben el nombre de “hacha”, porque parecen una cabeza de hacha, el nombre de “callo” hace referencia a la parte comestible del animal, el músculo abductor encargado del cierre de las valvas. Estas almejas se pescan principalmente por su delicioso callo (recomiendo que prueben la “Torre de Callos” que elaboran en los restaurantes “Los Arbolitos de Cajeme”: una absoluta delicia de rebanadas de callo sobre rebanadas de tomate fresco y dulces rodajas de aguacate, con un ligero baño de una vinagreta con especias y tomate deshidratado, unas rodajitas de cebolla y hojas de albahaca), ya que sus conchas poseen escaso valor (ya que son extremadamente frágiles y se resquebrajan a la menor oportunidad). Ocasionalmente, estos organismos producen bellas perlas naturales, pero hay mucho de qué hablar al respecto de estas perlas.
Los “callos de hacha” –o Pínnidos- poseen una concha perfectamente adaptada al entorno en el que estos animales se desarrollan. Sus conchas no son especialmente resistentes porque la mayor parte del organismo se encuentra enterrado en la arena-grava y solamente sobresale la “boca”, ya que este organismo necesita poder filtrar el agua para filtrar su alimento. En caso de necesidad –al protegerse de un depredador- la concha se puede cerrar perfectamente ya que es flexible, y esto se debe a que esta concha es principalmente proteína, lo que le da flexibilidad…a diferencia de las conchas típicas de calcita, que son muy fuerte pero rígidas. Ahora, esta proteína no es del tipo comestible, es más bien parecida a las escleroproteínas, proteínas estructurales como las de las uñas, el cabello y los cuernos de algunos animales. La otra parte evidente en la concha de los Pínnidos es la zona nacarada, que puede poseer un nácar muy claro o muy obscuro, dependiendo de la especie (el “Callo de Hacha” (Pinna rugosa) posee un nácar muy claro con bisos azulados, mientras que el “Callo de Hacha Botijón” (Atrina maura) tiene un nácar negro con bisos verdosos), pero que en ambos casos es extremadamente frágil. Las perlas de estos organismos pueden ser de cualquiera de estos dos materiales: de nácar o de proteína, y he aquí donde reside el problema de las perlas.
La mayoría de las perlas de estas especies son del tipo “proteico”, por lo que son de colores café, pardo y obscuras, con textura parecida a la de la concha y sin belleza, por lo mismo: sin valor comercial (nótese que no digo que no tienen “valor sentimental”). Otras tantas perlas son nacaradas, pero al igual que el nácar de la concha estas perlas son extremadamente frágiles y se resquebrajan con facilidad. Por lo mismo, su valor es mucho menor al de otro tipo de perlas. Por último, muchas perlas poseen tan solo una delgada de capa de nácar sobre una perla de proteína, y estas también se resquebrajan. A continuación, varios ejemplos…
Y en la imagen anterior también analizamos dos ejemplares muy especiales: una perla ampolla natural y una media perla de cultivo, ambas del callo Pinna rugosa. La perla ampolla natural fue colectada por un miembro de la tribu Seri de “Punta Chueca”, quien le puso un respaldo hecho de madera de “palofierro” (Olneya tesota) y remató la pieza con un collar elaborado con caracoles y semillas. Una pieza realmente única en su tipo. El detalle es que la perla se fracturó con el paso del tiempo (y las líneas de fracturas se aprecian perfectamente en la foto). Algo similar pasó con todas las medias-perlas (mabe) de cultivo que se produjeron aquí en Guaymas, Sonora, durante el periodo de cultivo experimental que tuvimos con estas especies a mediados de la década de los 1990’s. Aún conservamos un ejemplar o dos, y se resquebrajaron tras apenas unos meses tras su cosecha. Esta es la triste realidad de las perlas de callo de hacha.
Perlas de Escalopa Mano de León
Las almejas “Mano de León” o “Garra de León” son organismos extraordinarios. Uno está acostumbrado a que las almejas, ostras y mejillones tengan la personalidad de una roca o piedra. Sin embargo el grupo de las “escalopas” (scallops) o “vieiras” es realmente especial ya que no solamente son animales que presentan un movimiento muy activo, sino que poseen una centena de ojos y palpos en su manto…y sus ojos son de un azul profundo que haría las envidias hasta de los famosos ojos de Elizabeth Taylor. Dentro de este grupo de animales marino hay varias especies de gran talla y aquí en el Mar de Cortés tenemos una especie increíble: la “Mano de León” o Lyropecten subnudosus. Una de las peculiaridades de esta especie es que es ENORME. Hemos visto organismos de hasta 30 cm de diámetro, pero desafortunadamente cada vez son más raros…debido a la rapacidad de los pescadores y a un medio ambiente cambiante, que cada vez se torna más inhóspito para muchas especies de afinidad menos tropical.
Entre las fotos incluí una de una “Escalopa de Fuego” (Flame Scallop) que encontré en la granja hace unos meses, ya que desgraciadamente no tengo una buena foto de una “Mano de León” mostrando su manto, pero podrán apreciar la belleza de estos organismos con esa muestra (espero) y si no, revisen esta imágen. Dos imágenes adicionales nos muestran el detalle de la concha pulida de la “Mano de León”, en la cual podrán ver una estructura óptica inusual, que asemeja “lenguas de fuego”, y es esta misma estructura conformada por capas de aragonita y calcita la que le da la apariencia tan especial –la “flama”- a las perlas no nacaradas (puedes leer este complejo artículo –en inglés- para entender mejor el proceso, si te interesa).
Conclusiones
México ha sido agraciado con su inventario biológico y tenemos recursos que no han sido explotados de manera inteligente, por lo que nuestra gente no ha logrado salir del círculo vicioso de la pobreza. ¿Qué se requiere para que utilicemos estos y otros tantos recursos de una manera acorde a los lineamientos del Comercio Justo”? Por lo pronto, los quiero dejar pensando un poco al respecto, amén de que no tengo respuesta a la interrogante…digo, queda claro que nos hace falta liderazgo y visión de largo plazo, pero principalmente habría que decir que en nuestro país tenemos una “casta dorada” carente de valores (éticos y morales) y capacidades, y así simplemente vamos a seguir por el mismo caminito.
No puedo ofrecer gran cosa en este sentido, pero si estos animalitos marinos nos han mostrado algo a nosotros es que ante la adversidad (un parásito) no nos queda sino resistir y luchar. Si nuestra lucha es noble y tenaz podremos cosechar algo (la perla) que nos ayude a ser mejores personas. Ojalá que a futuro cosechemos –como Nación y Raza Humana- muchas perlas de Sabiduría y Felicidad. Tengamos Fe y Esperanza y pongámonos a trabajar.
Les deseamos una Feliz Navidad y un Exitoso Año 2011.
Carlos Cabral
Priscila Canales
Juan R. Pacheco
Kathe Mai
Alejandra Solomone
Alejandra es una de las más talentosas diseñadoras que nos ha tocado conocer últimamente: artística, innovadora y lúdica en sus diseños. Los diseños de Alejandra se basan en la calidad del trabajo y sobre todo en diversión y colores: fusiona diferentes colores de oro -amarillo, blanco, verde y rosé- con todo tipo de piedra preciosa que conozcas: citrina, diamante, rubí, esmeralda, opalos y Perlas. Ella elige los colores de estas piedras con el fin de obtener las joyas más visualmente alegres que hemos visto y creemos que muchos otros están de acuerdo con nosotros…ella se ha estado abriendo camino dentro del mundo del alto diseño de joyería desde que se convirtió en una exitosa diseñadora independiente.
Promoción Navideña 2010
Esperamos que hallas disfrutado de esta pequeña reseña de algunas de las personas que ayudan a producir nuestra joyería única, siempre utilizando a nuestras hermosas y coloridas Perlas del Mar de Cortez. Ojalá dispongan de un poco de tiempo para visitarnos en nuestra joyería en Guaymas -que se encuentra en el edificio CECARENA del Tec Milenio Campus Guaymas- (o incluso en nuestro tienda virtual) para que conozcan las nuevas líneas de joyería exclusiva que tenemos para ustedes durante esta temporada navideña. Mientras nos visitan, aprovechen nuestra promoción navideña que les otorga un 20% de descuento (finaliza el 6 de Enero del 2011) en todas nuestras líneas de joyería de autor.Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.
Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.
Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.
Pero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.
Experimentando con Arena
Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:
Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.
Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.
A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.
Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.
Conclusiones
Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.
Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.
¡ Una Perla Ampolla ¡
Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.
Próximamente
Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).
Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.
Apartándome un poco de lo que es el tema científico de las perlas naturales, pero aprovechando que nos encontramos dentro de este mismo capítulo, quisiera aprovechar un breve espacio -en lo que finalizo la parte 2 del tema sobre perlas naturales- para comentarles de una nueva variedad de piezas de joyería que estamos elaborando y que hemos puesto a la venta en nuestra joyería en Guaymas, Sonora, y también a través de este medio.
Cada año, durante nuestra cosecha de perlas, obtenemos cientos o miles de pequeñísimas perlas naturales que los españoles primero -y los pescadores mexicanos después- denominaban “morralla” y que en inglés se conocen como “Seed Pearls” y que a veces se denominan “perlas iniciadoras o semilla” (por la creencia que eran las encargadas de provocar el desarrollo de las perlas de mayor tamaño). Estas pequeñas perlas miden entre 1 y 4 mm de diámetro y tienen todo tipo de formas (desde totalmente irregulares -barrocas- hasta formas de gotas, trompos, botones y a veces redondas) y de colores (negras, blancas, grises, verdes, moradas y rojas). Este tipo de perla ha sido muy utilizada en países de Asia -como la India- donde las mujeres elaboran unos largos collares llamados collares “Basra” (para ver fotos de este tipo de collar haz clic aquí).
A sabiendas de que muchas personas quisieran adquirir una perla natural pero que desconfían de la procedencia de la misma (el eterno temor a recibir “gato por liebre”), nosotros -como auténticos granjeros de perlas- podemos garantizar el origen de estas perlas y ofrecerle un artículo especial para regalo: algo que nadie más tiene y que de ninguna manera es un artículo de producción masiva (en pocas palabras: son muy pocas piezas, menos de 10, las que están disponibles). Además, esta piezas distan mucho de ser caras.
Dijes y Aretes de Concha Nácar con Perla Morralla
Estas pequeñas piezas (miden de entre 3 y 5 cm de largo, con las perlitas en tallas entre los 2 y 4 mm) están elaboradas con piezas talladas de la muy colorida concha de la “concha nácar” (Pteria sterna) para que haga un gran contraste con la blancura de la perlita. Por supuesto, la perlita ha sido perforada y se adhiere a la concha por medio de alambre de plata (como se aprecia en la parte trasera de los dijes).
Dijes y Anillos de Perlas Ampollas en Plata
Otro selecto grupo de piezas son aquellas que se elaboraron con las llamadas “perlas ampollas” (de las que hablaremos en la próxima entrega) y que poseen -por lo menos estas piezas- formas alargadas inmersas en un hermoso disco de concha nácar y montadas en fina plata. Las piezas son de tamaño grande (con un diámetro entre los 2.5 y 4.5 cm), por lo que son muy llamativas.
Tenemos solo tres piezas con estas características y también a precios que consideramos muy razonables. Para mayor información visiten nuestra página (dentro de este mismo Blog) de PRODUCTOS DISPONIBLES.
Y una cosa que tenemos que dejar BIEN EN CLARO aquí es que estas perlas naturales NO proceden del saqueo de bancos de ostras perleras…sino que son perlas naturales que se producen dentro de nuestras ostras de cultivo, por lo que son consideradas una PERLA ECOLÓGICA. Pueden tener la absoluta confianza de adquirir un producto que es respetuoso del medio ambiente y que está garantizado y avalado por la la principal fuente de perlas de cultivo en el Continente Americano: Perlas del Mar de Cortez.
Más sobre perlas naturales
Ya casi termino de integrar la información e imágenes del próximo tema sobre perlas naturales (es mucha información) y que será sobre las perlas tipo “ampolla”, aunque también tenderemos mucha información sobre los animalillos con quienes las ostras tienen contacto íntimo…demasiado íntimo para algunas ostras. Los esperamos aquí pronto.
Queremos compartir con ustedes la experiencia de haber logrado la producción de dos singulares –excepcionales- collares hechos con perlas de cultivo provenientes de nuestra granja en Bahía Bacochibampo, Guaymas, Sonora, México.
Ambos collares –uno de perlas libres y el otro de perlas keshi- son de perlas producidas por la ostra nativa “Concha Nácar”, también conocida como “Ostra de Labios Arcoíris” o como Pteria sterna, por su nombre científico. Si ustedes revisan los datos de producción de perlas mundiales, podrán encontrar que esta es la única granja comercial de perlas de una ostra perlera del género Pteria en el orbe. Así es, todas las otras granjas de perlas del mundo utilizan ostras de las llamadas “Madreperlas”, que son del género Pinctada. Así pues, simplemente por su rareza, un collar de perlas de “Concha Nácar” es realmente una pieza muy especial y totalmente fuera de lo común.
Realmente podría hablar con tecnicismos sobre la belleza de estas perlas…que su oriente o sobretonos son excepcionales, que su chroma o saturación de color es simplemente fuera de lo común, que su lustre natural es increíble, pero creo que cualquier cosa que se diga sobre estos dos collares simplemente PALIDECE ante lo que podemos captar con nuestros ojos…así que mejor les ofrecemos unas bellas fotos y ustedes…decidan si son piezas bellas y excepcionales.
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Collar “Bacochibampo”
Previamente conocido como “Bicentenario”, ya al pasar a manos de sus nuevos dueños recibió su nuevo -y muy apropiado- nombre: Bacochibampo. Esta es una palabra de origen Yaqui-Yoreme que significa “Bahía de la Víbora de Siete Cabezas” y hace referencia a una antigua leyenda Yaqui (de la que podremos hablar en un futuro).
Este collar fue confeccionado con 41 perlas de cultivo, pero si bien recuerdan (ver esta nota) originalmente contenía 43 perlas, pero este par fueron utilizadas para confeccionar un bello par de aretes que hicieran juego con esta increíble pieza.
Adicionalmente, nos da muchísimo gusto decir que este collar encontró su residencia aquí mismo en México. Con este collar, ya serían 4 los que residen en nuestro país: “Balandra”, “Bohéme”, “Stella maris” y ahora también” Bacochibampo”.
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Collar “Mares Lucis”
Cuyo nombre evoca la fosforescencia natural de la que disfrutamos en una calurosa y obscura noche de verano. Este es nuestro primer Gran Collar pero de perlas Keshi. Fue realizado a petición de una cliente en los Estados Unidos y resultó ser un muy agradable encargo.
Este collar posee 61 perlas Keshi cosechadas entre los años 2007, 2008, 2009 y 2010. Es un collar graduado, lo que significa que el tamaño de las perlas disminuye gradualmente desde la perla central –la de mayor tamaño- hacia la parte posterior. La talla de las keshis varían entre los 3.9 y 6.7 mm (central).
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Realmente fue un PRIVILEGIO el trabajar para lograr la producción de estas singulares piezas de joyería. Estas son piezas duraderas y que pasarán a la historia de la familias que las poseen. Para nosotros la elaboración de estos collares simplemente significó:
- El cuidado de al menos 4 generaciones diferentes de ostras perlíferas (2005 a 2008), cada una siendo cuidada por 4 años (aquí van 12 años de esmero y cuidado).
- La operación de miles de ostras perlíferas, para que de estas miles solamente un 1% nos diera perlas de la Calidad, Tamaño y Forma necesarias para la elaboración de estas piezas.
- Un proceso de selección que involucra guardar las mejores perlas de la cosecha de cada año, para así poder tener las perlas necesarias para producir un collar de esta calidad al año.
Por eso, cuando nos preguntan si no podemos hacer otro collar igual simplemente decimos: “¡¡ Ojalá !!”… y ojalá el próximo año también tengamos la oportunidad y privilegio de elaborar otro collar semejante a este. Dios mediante, así será.
Solamente me resta invitarles a ver un video corto con fotos adicionales del collar “Bacochibampo”…
Comenzamos otra entrega y en esta ocasión el tema principal es la CALIDAD de la perla. Pero, ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Desde el punto de vista de un cliente: ¿por qué debo de pagar más por una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Y la respuesta debe de ser clara, sin ambigüedades: la calidad te da valor y te da belleza. Y en el caso de una gema esto tiene importancia ya que se trata de productos que tienen que conservar esa belleza para seguir conservando su valor en 5 o 10 o 200 años. Una gema que pierde su belleza también pierde su valor.
¿Cómo podemos medir la calidad en una perla? Esa es una pregunta muy interesante e importante y esperamos poder responderles de una manera fácil y precisa. Por lo pronto adelantamos un indicador crítico de la calidad de la perla: el GROSOR DEL NÁCAR y veremos por qué es esto tan importante. Pero, demos comienzo a esta entrega con un par de relatos…
Una Inversión de Vida
Durante siglos los seres humanos han comprado piedras y metales preciosos, así como joyería y ornamentos elaborados con estos materiales. La joyería no solamente sirve de adorno o para “marcar Status” entre las personas, sino que también sirve como una suerte de “salvaguarda” en momentos de crisis. Por ejemplo, en algunos países las mujeres utilizan mucha joyería y esto les dio una gran ventaja en algunos momentos históricos: ¿te imaginas un ataque repentino a su aldea y una familia sale huyendo con sólo lo que tienen encima? Ya con la joyería de la madre cuentan con algo…claro está que la CALIDAD –y por ende el valor- de esta joyería repercutirá en posibilidad de que esta familia pueda sobrellevar sus pérdidas materiales. Más valdría poseer una pieza muy valiosa que 40 kilos de bisutería (que además no le ayudaría a correr con mayor velocidad). Siguiendo esta lógica, veamos un caso relativamente documentado:
En Octubre de 1917 –durante la Revolución Rusa- el nuevo gobierno bolchevique rápidamente apresó a la Nobleza Rusa, creando una “desbandada real”: los Zaristas huyeron y tuvieron que dejar palacios, tierras y mobiliario, llevando sólo aquello de gran valor. Entre estos nobles se menciona al Príncipe Félix Youssoupov (conocido en parte por haber sido de los asesinos de Rasputín) quien escapó a París con las joyas familiares. Uno de sus más preciados tesoros consistía en un collar de Perlas (que algunos asumen eran Perlas del Mar de Cortez, debido a la voracidad que tenían los Rusos por las perlas de esta región) que probablemente había pertenecido a su madre, la Princesa Zenaida Youssopova. Durante su estancia en Francia, ya para 1922 sus problemas económicos se acentuaron y resolvió llevar a cabo la venta del preciado collar de perlas (probablemente se trate del collar que aparece en la imagen, aunque sin la famosa perla “La Regente” o “La Perla de Napoleón”, ya que esta perla tiene su propia historia), cosa que fue encomendada al prestigiado joyero Pierre Cartier, quién logró su venta –a una rica heredera norteamericana- por un valor de $400,000 dólares americanos. Para poner esta cantidad en un contexto que no sea meramente monetario: el valor del collar fue idéntico al valor de una pintura del prestigioso Rembrandt, que fue subastado ese mismo año.
Ahora bien, tengo que ser franco con este asunto, ya que hay varias referencias que se contradicen entre sí en esta historia. Algunas –como esta referencia- apuntan a que el collar de perlas perteneció a la Regente Rusa Catalina “La Grande”, pero el collar pudo haber sido parte del tesoro imperial ruso, aunque se dice que los bolcheviques lo encontraron escondido en uno de los palacios de los Romanov. Así que utilicé como válida la información de la página de “Cortez Pearls”. Ustedes están en posibilidad de encontrar otras vertientes…en estas historias hay varios cabos sueltos.
Aquí lo importante es recalcar la importancia de contar con tu propio “tesoro” para esos momentos de crisis. Ahora, analicemos el aspecto de la Calidad de las perlas.
El Grosor de Nácar y la Calidad de la Perla
Para nosotros, uno de los principales atributos a considerar es el grosor de nácar. Para entender de qué se trata esto, podemos utilizar la siguiente pregunta ¿Cuánto de tu perla es realmente perla? Analicemos.
Las perlas de cultivo se forman introduciendo –por medio de una cirugía- un núcleo nacarado (una esfera de nácar) dentro de la ostra perlífera, la cual será recubierta por delgadísimas capas de nácar, una tras otra…a semejanza de una cebolla, hasta el momento de la cosecha de la perla. Así pues, el tiempo de cultivo de la perla determina cuánta perla posee la perla: a un tiempo de cultivo “corto” (4 a 8 meses) se tendrá una delgada capa de nácar, pero a un ciclo de cultivo “largo” (18 a 24 meses) se tendrá una muy buena capa de nácar.
¿Cómo se puede medir la capa de nácar de una perla? Hay varias maneras, entre ellas tenemos:
- Los Rayos X – Se utilizan para observar el núcleo nacarado dentro de la perla y se puede medir el grosor. Un método muy utilizado en algunos países productores de perlas, como Tahití.
- Mediante Corte: se selecciona una muestra de perlas para ser cortadas y analizar su grosor de nácar. El mejor método para determinar el grosor de nácar.
- Inspección del orificio de taladrado: un método difícil ya que no te asegura el grosor de nácar, pero sirve para identificar perlas con bajo grosor de nácar.
Adicionalmente, tenemos métodos indirectos que pueden ser utilizados por los perlicultores. Nosotros utilizamos un método sencillo que nos provee de muy buena información respecto al grosor: utilizamos un grupo de ostras “control” al cuál solamente les introducimos núcleos de una sola talla (por decir 6 mm, por lo que al momento de la cosecha alcanzan los 8 mm). Así, al final del período de cultivo las perlas cosechadas se miden y –por diferencia de talla- sabemos el grosor de nácar de las perlas, tanto el máximo como el mínimo y el promedio. Utilizando una combinación de estos métodos nosotros podemos sentirnos confiados en la calidad del nácar de nuestras perlas.
Cosecha 2010 – Grosor de Nácar
Nos sentimos muy agradecidos por la cosecha de este año 2010 ya que el grosor de nácar resultante fue EXCELENTE en las perlas. El rango que nosotros consideramos aceptable para una perla de nuestra granja es de 0.8 mm como mínimo, teniendo usualmente un promedio de 1.2 mm y en ocasiones raras con grosor superior a 2.2 mm. Este grosor de nácar en las “Perlas del Mar de Cortez” es igual al de las mejores South Seas Pearls o “Perlas de los Mares del Sur”.
En las imagen anterior pueden apreciar el grosor de nácar de un lote de perlas que fueron seleccionadas para este fin. Las que tienen la capa más “delgada” tienen un grosor de 0.9 mm, las intermedias poseen 1.5 mm y las más gruesas alcanzaron un grosor de hasta 2.8 mm (en todos los casos menciono el grosor de sólo uno de los lados, como se observa en la siguiente foto).
Garantía de las Perlas del Mar de Cortez
Una gruesa capa de nácar significa que tu perla tiene la cantidad necesaria de perla para que esta presente un buen lustre natural –así no será necesario pulirla- y para que la perla tenga DURABILIDAD y tenga la posibilidad de ser una “joya familiar”. Por el otro lado, una perla con una delgada capa de nácar se verá opaca –a menos de que se le pula-, carente de belleza, sin oriente o iridiscencia y no tendrá durabilidad (estas perlas se “pelan” y resquebrajan con facilidad).
La perla que producimos está garantizada DE POR VIDA contra defectos naturales: si la perla sufre de algún daño (ajeno al portador) esta será reemplazada por otra perla de la misma calidad o valor. En la mayoría de los casos, los daños son imputables a quien posee la perla: raspones, uso indebido, maltrato causado por un joyero inexperto e –incluso- por haber sido arrollada por un auto o por haber estado en un incendio…pero para casos excepcionales, atribuibles a la calidad de la perla esta garantía es única en su tipo.
Si consideramos que una perla con un bajo grosor de nácar puede tener una “vida útil” de unos cuantos meses a un par de años, entonces una perla con un valor de $100 pesos resulta un producto caro:
$100 pesos / 8 meses = $12.50 pesos/mes
$100 pesos / 24 meses = $4.17 pesos/ mes
Pero si la perla posee una gruesa capa de nácar, entonces posee el potencial de tener una “vida útil” en los cientos de años (100-300 años), pero para ser francos esto es muy difícil de estimar, así que digamos que con una “Garantía de por Vida” estamos hablando de al menos 80 años y tendremos que una perla con valor de $1,000 pesos sería realmente un producto económico:
$1,000 pesos / 80 años = $12.50 pesos anuales/ 12 meses = $1.04 pesos/mes
Regresando a la pregunta inicial de ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Pero ahora, desde el punto de vista del Productor de Perlas: ¿por qué debo de invertir más tiempo para obtener una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Lo primero que se recibe es prestigio por una calidad comprobada y lo segundo es que tu perla asegura una exclusividad asociada a su calidad, además de que es un motivo de orgullo personal. Cualquier otra razón es adicional a estas.
Vale la pena invertir en la calidad…en el futuro hablaremos de otros aspectos de la calidad de las perlas.
Bueno, a pesar de que no hemos tenido muchos comentarios en el Blog,disponemos de una herramienta que nos permite saber cuantas personas nos visitan diariamente, así como los temas que han sido más visitados y las búsquedas que se están realizando y -en base a esto- podemos decir que los temas favoritos tienen que ver con como distinguir entre las auténticas perlas (de cultivo y/o naturales) y las perlas falsas o imitación (como las “Perlas de Mallorca”). Algo muy entendible porque en México -y muchos otros países- abunda la desinformación y son pocos los libros -escritos en castellano- que te ayudan en este rubro. Por lo tanto, seguiremos hablando de este tema y -nuevamente- los invito a mandar sus comentarios.
Una Nueva Opción: El Orificio de la Perla
Para quienes nos han seguido a través de las pruebas de identificación de perlas (ej: la “prueba del fuego” o “la prueba del agua”) les tenemos una nueva opción: la “identificación del orificio de la perla”. No encontré un mejor nombre para esta prueba, aunque en inglés se le conoce como “drill-hole identification“. Este método solamente se puede utilizar en perlas que han sido perforadas o taladradas para ser utilizadas en joyería, así que si la perla no ha sido perforada no se puede utilizar este método. Otra posible complicación: si la montura de la joyería no permite observar el orificio de la perla.
¿Cómo funciona este método? Como la mayoría de las perlas falsas o de imitación contienen algún tipo de plástico (ya sea en su interior o en su recubrimiento) este material presenta un comportamiento muy diferente al del nácar (material del cual están hechas las perlas), así que esto es claramente visible (en la gran mayoría de los casos) y nos permite distinguir entre una perla y una imitación de perla. Veamos pues como se observa un orificio de perforación en el nácar y en perlas (auténticas):
Como se puede apreciar, el orificio de perforación es LIMPIO: no hay “rebabas” ni remolinillos. Simplemente tenemos un orificio perfecto. ¿Pero como es el orificio de una perla falsa? Veamos pues…
Dependiendo del tipo de imitación, tenemos diferentes características en los orificios: con “remolinillos” en las más plásticas, con un orificio grande y abultado en las tipo “shell-pearl” hasta llegar a algunas con un orificio casi igual al de las perlas como en las “Majoricas” o “Perlas de Mallorca”. En este último caso, el orificio de la perla falsa se asemeja más al de las perlas debido a que la parte central de estas imitaciones está hecha de vidrio, concha nácar o -se dice- de vidrio con nácar molido. Aún así, es posible ver “rebabas” de la pintura de estas imitaciones, sobretodo cuando son nuevas.

Orificios de varios tipos de perlas falsas. Arriba: 2 perlas Mallorcas. Centro: imitación de perla filipina e imitación shell-pearl de perla negra. Abajo: shell pearl blanca
Analizando Joyería con Perlas:
En la mayoría de las ocasiones, tendremos joyería -ya sea montada en metal o en hilos- para ser analizada y tendremos que aplicar este conocimiento para identificar correctamente a las perlas. En ocasiones, la pieza de joyería en metal no nos permitirá ver el orificio, así que la identificación de la pieza tendrá que ser utilizando el “método del agua”, el “método del fuego” (temas que ya hemos cubierto en este blog) ú otros métodos que discutiremos a futuro.
En el caso de los brazaletes, collares o “hilos” de perlas, la identificación es posible al aplicar presión sobre el collar o hilo para separar las perlas y apreciar los orificios (con ayuda de una lupa o lentilla, si es necesario). Un indicador indirecto lo puede ser el mismísimo trabajo sobre el collar o hilo de perlas: un collar o hilo con perlas finas presenta un nudo entre perla y perla. ¿Para qué? Para que en caso de que el collar se rompa, las perlas no se salgan del hilo y se pierdan…debido a que el valor de las imitaciones es muy bajo, se ahorran dinero evitando estos nudos.
Ahora bien, la mayoría de los collares de “perlas de río” no poseen nudo entre perla y perla, pues a pesar de que son “auténticas perlas” su valor y calidad no las hace merecedoras de un nudo.

Un collar de "Perlas Mallorcas" donde se aprecia que no hay nudo entre las "perlas" y se se distingue la "rebaba" plástica.
En nuestra próxima entrega hablaremos sobre como distinguir perlas utilizando su apariencia externa, principalmente su coloración y textura.
Pues si, ha llegado el momento de tomarme unas merecidas vacaciones en la playa. Regresando de estas tengo que viajar a Los Angeles, California, para tomar parte del famoso “Pearl Ruckus” que organiza Jeremy Sheperd y el famoso foro “Pearl-Guide.com” (en inglés) donde participo desde el año 2004 bajo el avatar de “CortezPearls”.
Asi pues, me despido por lo que resta del mes, pero regresaré con nuevas pruebas para identificar perlas (incluyendo un video) y mis comentarios sobre el “Pearl Ruckus“, asi como fotos interesantes para compartir con todos ustedes.
Por lo pronto, les hago una pregunta: ¿Qué esperan para salir de vacaciones a Guaymas-San Carlos? Asi pueden aprovechar para visitar la única granja de perlas comercial que existe en esta área del mundo. Recuerden que hay visitas guiadas totalmente gratuitas. Si necesitan más información hagan clic en esta página para obtener teléfono, e-mail y un mapa para llegar a nuestra granja, dentro de la bella Bahía de Bacochibampo…
Y para quienes no puedan venir este verano a visitarnos, sea cual sea la razón, les paso un buen video que fué producido por “El Viajero”, un programa de la TV de Monterrey que promueve el turismo nacional . Este video les puede ayudar a que se decidan a pasar unas vacaciones aquí con nosotros en Guaymas, Sonora.
Por el momento, aquí los dejo…¡Hasta la Próxima!
Perlas Naturales… la sola frase puede llegar a causar desde un nacarado éxtasis hasta un enorme coraje (dependiendo de en que parte de la pirámide alimenticia te encuentres). Pero asi es, cada año tenemos la fortuna de encontrar unas cuantas perlas naturales dentro de nuestras ostras en cultivo. La cantidad fluctúa tremendamente, dependiendo de las condiciones ambientales (algunos incluso dicen que depende del antojo del “Sindicato Único de Perlicultores de la Nación” -SUPENA- y de su eterno líder, democráticamente electo…por supuesto) y la presencia/ausencia de ciertos bio-elementos (“bichitos” diría mi Madre) que hay en el agua de mar, debido a estas condiciones.
Total que el año 2007 fué increíble para la cosecha de perlas, mientras que el 2008 y 2009 no lo fueron en cantidad…pero si en su calidad (ver la historia de “La Perla de la Virgen” en este mismo Blog). Este año 2010 parece querer repetir al 2007 en cantidad y calidad.
Asi que, antes de seguir con los datos de la cosecha de perlas naturales de este año, veamos un video de la cosecha de perlas naturales del 2007:
Ahora bien, como pudieron ver en el video, las perlas naturales se encontraban dentro de un saco semi-traslúcido en el manto (un órgano muy especializado, que entre sus varias funciones posee la capacidad de secretar nácar) de las ostras. La diferencia con las perlas de cultivo tiene que ver con el sitio donde se desarrollan estas /dentro de la gónada) y que no hay intervención humana en la producción de perlas naturales…nosotros simplemente las encontramos: son una gran sorpresa (similar a la que te dan cuando te dicen que tu esposa está embarazada con gemelos). Para que vean la diferencia en la extracción de perlas naturales (el video de arriba) con las de cultivo, vean ahora este video:
Se aprecia claramente como estas dos variedades de perlas tienen una manera diferente de “ver la luz” o venir a este mundo. También podrán notar la diferencia en tamaño entre las perlas naturales -que suelen ser de mucho menor tamaño: 3 a 7 mm- y las de cultivo -con un tamaño promedio de 9 mm- pero otra importante diferencia es la cantidad de perlas que puedes obtener en una cosecha: siempre obtendrás muchas más perlas naturales.
Más adelante podremos hablar de las perlas naturales: su incidencia, que hace que se formen (¡ un granito de arena ! si…como no: también prometieron bajar los impuestos y no realizar aumento a las gasolinas), pero en este momento solo quiero poner fotos y detalles de algunas de las perlas naturales que hemos obtenido, asi que… ¡comenzamos!
Esta es una simpática perlita natural que mide 1 cm en su parte más ancha. Tiene mucha personalidad: parece una tortuguita terrestre, con todo y su pequeño ojo.
No es el ejemplar más bello que hemos tenido, pero si uno de los más simpáticos… junto con otras perlas que hemos tenido antes con formas de: corazón, una cara de gato, bala (nada de uso exclusivo del ejército, que quede claro), tortólitas, un alienígena (creo que era un “Gris”) y el francamente agringado “Mickey Mouse”.
Los siguientes ejemplares son mucho más hermosos y con formas más “normales” para las perlas… ¿normales? se preguntarán algunos… pues ¡porque no son formas redondas! Y asi es…raramente hemos encontrado perlas naturales perfectamente redondas…excepto por aquellas que son realmente diminutas (menos de 3 mm).
A la derecha tenemos un par de perlas que miden 7 mm cada una y con formas ovoides, ligeramente achatadas, que son formas muy típicas de las perlas naturales. Sus colores obscuros las identifican claramente como “perlas negras”, aunque en lo personal detesto este nombre o referencia: las perlas del Golfo de California no son negras sino multicolor o tornasoladas…
A continuación otras perlas de tamaños menores, pero no por ello menos bellas…de hecho, tal vez más bellas…
Estas tres bellas perlitas naturales miden unos 5 mm, pero lo que les falta de tamaño les sobra en belleza.
Y estas últimas 3 perlitas (de 3 mm de diámetro) incluso presentan un efecto óptico muy deseable conocido como “ojo de pescado”, que es causado por la presencia de fuertes sobretonos.
Ya por último…un par de hermosísimas perlas naturales de 8 mm, de colores diametralmente distintos: una de gris claro con un suave sobretono color rosa, la otra de un azul claramente eléctrico….
En nuestra próxima edición hablaremos de las perlas “keshi” o perlas de cultivo sin núcleo…¡hasta la próxima!
Una vez más estamos aquí, para compartir nuestros pensamientos y corazones con ustedes … esperando que nos permitirá guiarle en la historia de la Perla del Golfo de California. Esperamos que la historia de las hazañas del Dr. Gastón Vivés les sean tan apasionantes como lo fueron para nosotros cuando por vez primera conocimos de su existencia en 1991. Así que esta semana continuamos con la zona más importante de la CCCyP o de la “Granja de Perlas”: los canales de cultivo de juveniles.
Cuando se sobrevuela a la Isla Espíritu Santo, en Baja California Sur, le será fácilmente capaz de distinguir la pequeña bahía y estuario donde esta famosa granja alguna vez operó; esto será posible ya que usted podrá distinguir claramente la estructura de la estación de acuacultivo: los canales en zig-zag. Esta parte de la operación -como todas las otras- es claramente distinguible por su uso, pero lo que la hace más especial ya que la mayoría de la gente la puede puede ver, tocar y comprender fácilmente su funcionamiento. Después de casi 100 años de abandono -y a pesar de estar bajo la influencia del clima severo e incluso huracanes- esta zona aún se encuentra en buen estado, pero poco a poco comienza a ser devorada por el bosque de manglar.
Esta pequeña Ensenada (San Gabriel) posee un pequeño bosque de manglares, cuyos árboles crecen en la forma de estuario típico: hay una “pequeña” laguna cuyos bordes están cubiertos de árboles de mangle. Gastón Vivés debe haber mandado talar una parte del manglar a fin de “mejorar” el ambiente para el de cultivo de perlas, porque las ostrasperlíferas normalmente no se encuentran dentro de estas lagunas. Los problemas que se suelen tener cuando se trabaja en un ambiente como este son los siguientes:
1. El aumento de la salinidad del agua durante los meses de verano (por evaporación)
2. Disminución de los niveles de salinidad después de la temporada de lluvias
3. Temperaturas mayores e inferiores a las que encontramos en el mar
4. Niveles reducidos de oxígeno disuelto y
5. Montones y montones de mosquitos y unos terribles bichos -casi invisibles- que llamamos “Jejenes”.
Pero por otro lado también tiene beneficios importantes, tales como:
1. Niveles de productividad superiores al promedio (productividad)
2. Más fácil manipulación de los animales en aguas poco profundas
3. Es más fácil proteger a las ostras en un área “acordonada” o restringida
Es evidente que el Dr. Vives decidió retirar una parte del bosque de manglar y utilizarlo para hacer crecer su ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) en este lugar, bajo condiciones más apropiadas para ellas. Es difícil saber si se dragó el fondo de la laguna con el fin de quitar el “lodo negro” (un barro altamente orgánico y de tendencias anóxicas) que, por lo genera,l que se asocia con estes tipo de ecosistema. Pero tal vez simplemente se realizó el cierre de la comunicación entre el océano y la laguna (se taparon los canales de entrada-salida de agua)… luego se talaron los árboles de mangle y se permitió que el fondo se secara para que los trabajadores quitaran el barro anóxico y así proceder a preparar el fondo con condiciones más adecuadas, tales como poner una cubierta de roca o “tepetate “. Esto también les daría tiempo para trabajar con la mampostería de los canales.
Canales de Crianza en la Isla Espíritu Santo
Esta parte de las estructuras de la CCCyP representaría un trabajo muy intenso para los trabajadores. ¿Por qué? Volvamos a 1890, e imaginemos que el mundo era diferente: habría barcos de vela en la parte más “aislada” de México, las personas estarían en una isla desierta con poco o ningún alimento y escasa en agua dulce, sujeta a temperaturas extremosas (inviernos fríos y veranos con temperaturas de 45 grados Centígrados), con la presencia de muchas especies de serpientes y artrópodos venenosos, bajo el ataque de los mosquitos, jejenes y tábanos, sin ayuda médica oportuna … usted puede seguir agregando más “detallitos” a esta lista. Por lo tanto, no sólo se necesitan trabajadores, sino de niveles de logística similares a los que se necesitan para luchar en batallas y ganar guerras: aquellos que no pueden abastecer a sus ejércitos son los perderán. Y era un “ejército” al que Gastón Vivés tenía que cuidar, ya que para en el momento de su máximo apogeo, se dice que la granja llegó a tener hasta 1,200 trabajadores allí en la isla.
Así, entre todas las cosas que había que construir para mantener a sus trabajadores, eran las barracas-viviendas y otras áreas necesarias para establecer y servir a un gran contingente de personas. La zona de atraco de botes hubiera sido importante también, porque se requería un transporte casi constante de personas y mercancías entre La Paz y Espíritu Santo, asi como el suministro de agua potable (aunque Isla Espíritu Santo posee algunos “ojos de agua” o manantiales, que podrían suministrar algo de agua). Con el fin de obtener carne, cabras fueron introducidas a la isla y se les dejó forrajear de la vegetación del desierto … algo que hoy en día se consideraría un “crimen ecológico” (pero en esos días el concepto de “ecología” no existía). Una vez que todo quedó en su sitio, imaginamos que dejaría atrás su imágen de “isla pacífica”, ya que se transformaría en un lugar de ruidoso bullicio y actividad (existen pueblos de la sierra que sólo tienen unas 88 personas … y este lugar había !cientos de trabajadores!) : los cocineros cocinando, los herreros trabajando la forja, carpinteros clavando tablones, buzos, cargadores … de todo, con la excepción de fontaneros y electricistas.
El Sistema de Criadero de Ostrillas
Sobre el trabajo de mampostería solamente puedo decir una palabra: maravilloso. Simplemente un gran trabajo que sería realizado por gente seria y que se preocupaba por la calidad. Utilizaron rocas volcánicas de colores rojo y oscuras para construir los canales. Sus trabajos de albañilería tuvo la calidad suficiente para resisitir el paso del tiempo, aunque las raíces del manglar están lentamente destruyendo algunas áreas…
Dentro de los canales o cauces de agua, fue posible ver algunos peces (el más común fué la “Lisa” o Mugil cephalus), así como a varias agresivas “jaibas” (Callinectes bellicosus). El agua en los estanques es turbia y de color verde: un caldo rico en nutrientes. El agua es poco profunda y tiene muy poco movimiento, el fondo parece más arena en lugar del típico fango negro -como sería común ver en lagunas similares.
Esta importante área de cultivo habría tenido una apariencia algo diferente hace unos 100 años, ya que los canales de cultivo se encontraban cubiertos -casi por completo- por una serie de “palapas”: techos de vigas de madera cubiertos con hojas de palma (no vi una sola palmera aquí, así que las hojas se han sido transportado desde el continente como con la mayoría de otras cosas como la madera)… digamos que muy parecido a la palapa que empleamos en nuestra granja en Guaymas.
La razón para esta techumbre es simple: el sol es fuerte a esta latitud y rápidamente calienta el agua, y el agua caliente por lo general contiene menos oxígeno y algunas criaturas pueden asfixiarse por su falta … así que, basta con añadir un poco de sombra y la temperatura del agua será más fresca. En invierno se tendría el problema opuesto (agua fría) por lo que se puede quitar la cubierta de palma y el agua se calentará. Don Gastón era un hombre muy inteligente y práctico.
El sistema de canales fue muy importante porque era su cultivo de “criadero”, el sitio donde las pequeñas y delicadas “Madreperlas” serían mantenidas bajo vigilancia constante. ¿Por qué? Bueno,la elección de una laguna como esta asegura varios beneficios, pero también presenta riesgos … y entre ellos están ciertos depredadores muy comúnes como las “jaibas” o “cangrejos nadadores”, crustáceos muy voraces y que tienen un verdadero gusto por estas pequeñas “botanas marinas” (las pequeñas ostras). Así que era necesario tener guardias en la parte superior de los canales, armados con lanzas o fisgas, dispuestos a defender a las ostras perliferas. Pero muchas otras criaturas podrían haber querido disfrutar de un almuerzo gratis: pulpos, caracoles y estrellas de mar.
Entre los canales había tablones de madera para permitir a los guardias para pasar fácilmente de un lugar a otro y perseguir a los intrusos. Además, cuando el agua de los canales se vaciaba (por acción de la marea baja o “bajamar”) la gente sería capaz de saltar dentro de los canales y trabajar con los animales directamente: realizar una inspección cercana e incluso eliminar algunos depredadores que podrían haber escapado de la vigilante mirada del guardia.
El fondo seguramente estaba acondicionado como he mencionado antes, pero los juveniles pequeños no se dejaban simplemente sobre el fondo. Esto fue pensado en todos los detalles. Las ostras se introducían dentro de pequeñas jaulas de malla de metal (malla de gallinero galvanizada) con forma de rectángulos. Se han encontrado los restos de varias de estas jaulas en la isla … el metal ya oxidado, pero en ese tiempo el plástico aún no estaba disponible.
Las ostras juveniles de Madreperla se colectaban del medio natural utilizando un sistema de cajas recolectoras de “semilla” (de un diseño especial, y de las que vamos a hablar en un futuro próximo). Las pequeñas ostras habrían tenido tamaño variable entre los 1 a 5 cm, con un promedio de unos 3 cm de diámetro al momento de su colecta. En esta etapa, las ostras son muy delicadas debido a que sus conchas aún no son lo suficientemente fuertes para protegerlas de los depredadores y porque poseen un sistema de “anclaje” llamado “biso”, el cuál emplean para sostenerse de una roca o coral y es un órgano muy delicado: no es conveniente jalar de las ostras en esta etapa ya que pueden morir. Adicionalmente, su pequeño cuerpo no les da la suficiente protección contra los cambios bruscos de temperatura (las ostras se pueden calentar rápidamente bajo los rayos del sol y si se colocan rápidamente en agua fresca, el choque térmico les puede provocar la muerte) … por lo que parece muy probable que el Dr. Gastón Vives, de clara formación médica, habría entendido con facilidad esta serie de problemas físicos y fisiólogicos de las ostras y asi poder darles las mejores condiciones posibles para mejorar su crecimiento y supervivencia.
Por medio de las jaulas de malla, era fácil de manejar a la vez muchas ostras y protegerlas de la mayoría de los depredadores y habría sido capaz de reducir las tasas de mortalidad a niveles muy tolerables (5-20%) en una etapa sensible para los juveniles, en la que -si no se hace lo correcto-se puede tener una tasa de mortalidad de hasta un 80%.
En verdad un hombre revolucionario y muy adelantado a su tiempo … vamos a continuar con este recuento en las próximas semanas.



























