Y aquí de regreso con la que será la primer entrega de este año 2012, y para este nuevo año esperamos estar aquí con ustedes presentándoles con información, historias, leyendas y todo tipo de cosas de interés, pero siempre girando alrededor de esta hermosa gema orgánica: La Perla.
El pasado 5 de Octubre publiqué la entrada de “La Virgen de las Perlas” que detallaba la observancia de los buzos de perlas en obsequiarle el “diezmo” de perlas recolectadas a la virgen de Loreto, de manera que ella extendiera su protección sobre los peligros y que les ayudara a obtener una buena pesca. Ahora, toca el turno de hablar de el hombre en el que esta leyenda se encarna y que es conocido como “El Mechudo”, así que empezaremos hablando de las primeras interrogantes: ¿Quién es el Mechudo? ¿Dónde sucedió esta historia/leyenda?
La Identidad de “El Mechudo”
Sobre la identidad de este personaje, realmente es un dato desconocido. Nadie sabe su nombre ni de su origen, pero los relatos hablan de un buzo de capacidad excepcional, muy probablemente pertenecía a la etnia Sonorense Yaqui, y además se dice que era poseedor de una enorme melena negra, y de allí el mote de “El Mechudo”, que quiere decir “greñudo, con mechones de pelo”. Se dice que la cabellera de este buzo era tan larga y densa que no requería utilizar un sombrero, ya que amarraba su cabello de forma tal que le servía de sombra y protección contra el inclemente sol.
Otra razón por la que se cree que era un indígena -o mestizo- de Sonora es que algunas fuentes mencionan un apodo que este buzo también recibía: “Guama”, una forma errónea de “Guaima”, que era como se les denominaba a la banda de indígenas (de origen Seri o Kum Kaak) que habitaban en Guaymas, al tiempo del arribo de los españoles a Sonora. En ese tiempo los mejores buzos de perlas eran los Yaqui de Sonora, por lo que se infiere que fue uno de los miles que fueron empleados en la extracción de ostras, pero pudo haber sido de otro origen. Con este apodo, básicamente nos dicen que era un “Guaymense”.
El Sitio de la Acción
Pero cuenta la leyenda que este buzo Yaqui no tuvo mucha suerte en la pesca de perlas en un fatídico día de un año de fines del siglo XIX (se menciona que en 1897 aparece impresa esta leyenda en un periódico local), probablemente entre los meses de Mayo a Septiembre, que era cuando se practicaba la pesca de perlas en el Golfo de California… pero de igual forma: se desconoce el día exacto en el que acontece este evento.
Por último, también desconocemos el sitio exacto en el que sucede este trágico evento ya que algunos afirman que sucedió un poco al norte de la ciudad de La Paz, B.C.S., (se mencionan algunos puntos y coordenadas como los sitios posibles para este evento: suroeste de la isla San José y a 12 km de la bahía La Amortajada según Rojo, y a 40 millas del puerto de La Paz, a 50 millas al frente de la isla de San Francisquito, entre los 24° 42’ 30” N y 110° 40’ W, según un un viejo periódico de La Paz). Sin embargo, el sitio que actualmente se denomina “Punta El Mechudo” se localiza al norte de la Bahía de La Paz, B.C.S., a los 24° 48’ 26.30” N y 110° 39’ 37.90” W y aquí tengo una imagen del sitio (cortesía de Google Earth):
Aproximándonos al área podemos apreciar que existe una pequeña bahía arenosa, un buen lugar para el descanso de los buzos y para sacar los botes del agua, pero vista desde arriba no se aprecian manchas obscuras dentro del agua (que se observa somera) y que nos indicaría la presencia de zonas de arrecifes (o de algas), que serían adecuadas para la pesca de la Madreperla.
Aunque, a una distancia y profundidad mayores se aprecian zonas que podrían ser de tipo arenoso con agregados de rocas y corales verdes (Porites sp., un tipo de coral verde y que a veces forma macizos que las madreperlas utilizan para fijarse y que son muy comunes en la Baja California Sur). Esta sería el área adecuada para la pesca de perlas. En la siguiente foto puedes ver como son estos corales Porites, algunas veces son incrustantes (cuando crecen sobre rocas) y en otras ocasiones forman “macizos” que asemejan piedras. Hemos estado en zonas donde son muy abundantes en forma de macizos, como en Isla Espíritu Santo…mientras que en Guaymas se les observa más como incrustantes sobre rocas.
A partir de este momento ya sabemos quién es el personaje principal de nuestra historia, y conocemos un poco más del sitio donde se lleva a cabo la acción. En la próxima entrega seguiremos “desmenuzando” la leyenda.
¡Hasta pronto! Y Muy Feliz Año 2012 a todos nuestros lectores.
Una imagen recurrente que tengo en mi mente desde hace un par de meses es la de un ahogado flotando en el mar. Tétrico, pero una realidad. Y hace unos días buscaba información en el Museo Smithsonian (luego les contaré la razón) y allí encontré esta foto de una escultura de un tal Benjamin Paul Akers, que se llama “The Dead Pearl Diver” o “El Buzo de Perlas Muerto” y sentí como que era el momento de hablar sobre las pesquerías de perlas en el Noroeste de México y de incluso tratar las leyendas de los buzos de perlas Yaqui, incluyendo la de “El Mechudo”.
Pero, antes de tocar el tema de las leyendas y mitos, hablemos de hechos y datos.
Las Pesquerías de Perlas en Baja California Sur y Sonora
Las pesquerías de perla en el Noroeste de México dependían principalmente de los buzos Yaqui del Estado de Sonora. En la época en que aparece la leyenda de “El Mechudo”, muchos de los Yaqui de Sonora se encontraban en calidad de “alzados” en contra de los Gobiernos de Sonora y México. El Presidente de México –el General Porfirio Díaz- ordenó la captura de los Yaquis alzados para hacerlos trabajar en las haciendas del estado de Yucatán…y es de aquí que proviene el nombre de este sector de Guaymas, Sonora, que se conoce como “la Yucatán” y que era el lugar donde se mantenía a los Yaquis capturados para posteriormente enviarlos a Yucatán. Este sombrío periodo de la historia regional y nacional se conoce como la “Guerra del Yaqui”. Otros tantos Yaquis eran enviados a los armadores de pesca de perla en la Baja California. Estamos pues, en el período que marca el fin del siglo XIX y el inicio del XX.
En esos años, la pesquería de perlas era una parte importante de la economía de Baja California Sur y algo menor en la de Sonora (que se encontraba ya más desarrollada), aunque la mayor parte de los ingresos terminaba beneficiando a unas cuantas familias: las de los armadores. Los buzos obtenían trabajo, recibían malos tratos y esto un ambiente de trabajo peligroso.
Ante esta situación, es fácil entender la gran enemistad que existía entre estos dos grupos de mexicanos: los “blancos” (o “Yoris”) y los Yaquis. Asi pues, los encargados de manejar a los buzos no permitían que los Yaquis tuvieran ningún tipo de arma con la cual les pudieran atacar: un cuchillo era algo impensable. ¿Cómo se protegían los buzos de el ataque de algún animal marino? Algunas fuentes mencionan que se armaban con un suerte de “estaca” de madera, pero aparte de los tiburones realmente no hay depredadores de humanos en las zonas donde se buceaban perlas asi que es muy probable que no utilizaran ningún artefacto de defensa; sin embargo Vicente Calvo menciona varios de los peligros que afligían a los buzos de perlas en Sonora en los 1840’s:
…pero las Mantas, arrojándose sobre de ellos (los buzos) de golpe, los comprimen contra el fondo y los ahogan en pocos minutos.
Aunque la verdad: yo no creo que esto último sea posible. Nunca he visto una manta-raya realizar este tipo de maniobra, pero si un buzo realmente creía en esto, podría ser presa de un “ataque de pánico” y ahogarse al encontrarse frente a una manta-raya.
La Pesca de las Perlas se llevaba a cabo con una embarcación “nodriza” de la que descendían varios pequeños botes, cada uno con 2 a 4 hombres, y que así lograban abarcar la mayor área de pesca posible en un “placer” o “banco” de perlas. Los buzos vestidos apenas con un taparrabo se lanzaban al mar desde la embarcación, algunos ayudados con piedras amarradas para llegar rápidamente al fondo. De esta actividad podemos ver un poco al ver la clásica película mexicana “La Perla” en este video que contiene unos cuantos segmentos de la misma (alrededor del minuto con 25 segundos):
Los buzos descendían a profundidades entre los 2 y 26 metros para encontrar los bancos de ostras perleras. En ocasiones el agotamiento físico causado por la pesca continua (buceaban por hasta 6 horas diarias) y la falta de agua y alimentos (¿acaso creías que los buzos recibían una adecuada alimentación?) provocaba que algunos perdiesen la conciencia y se ahogaran.
Nuevamente tenemos la descripción de Vicente Calvo sobre la pesca de perlas en Sonora (y hago especial hincapié aquí, ya que muchas personas creen que solamente la Baja California tuvo una pesquería importante de perlas):
Comienza la pesca en junio y concluye en octubre, empleándose en ella dos o tres embarcaciones de 40 a 60 toneladas cada una. A principios de noviembre principian a llegar estas embarcaciones en el Puerto de Guaymas…el tiempo regular que se mantienen los buzos bajo del agua es de minuto y medio, sin embargo en tan corto tiempo cada uno saca de una sambullida muchas ostras.
La pesca de perlas en el litoral Sonorense comenzaba cuando las aguas se calentaban lo suficiente para los buzos y se detenía cuando esta se enfriaba. El Golfo de California es un mar sub-tropical, por lo que tenemos grandes diferencias de temperatura entre el verano (con 32 grados Celsius en superficie) y el invierno (ya hemos registrado hasta 12 grados aquí en Bacochibampo). Desgraciadamente, este periodo de pesca también coincidía con la época reproductiva de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), por lo que los efectos de la pesca eran doblemente nocivos sobre las poblaciones de esta ostra.
Otra descripción interesante de Vicente Calvo menciona que:
Todos los buzos sienten al principio de cada tarea a salirles sangre por las narices, lo que consideran como buena señal, y siguen con más contento la tarea, que no dura más de seis horas.
Y esto nos remite a otra referencia sobre las penurias asociadas a la pesca de perlas, pero en esta ocasión realizada por un Teniente inglés de nombre R.W.H. Hardy, quién en 1825 visitó varios puntos dentro del Mar de Cortés –incluido Guaymas- y que realizó un buceo en busca de perlas en la bahía de Mulege, y quien menciona:
En mis primeros intentos solo pude descender unos 6 pies, e inmediatamente me veía obligado a salir a superficie, pero posteriormente pude bajar hasta los 3 o 4 Fathoms; a esta profundidad la presión del agua es tan grande sobre los oídos que solo lo puedo puedo comparar con que alguien the introduzca violentamente un pico de hierro en este órgano…me aseguraron que tras el “estallamiento de los oídos” –como le llamaban al fenómeno los buzos- ya no tendría ninguna dificultad en descender a cualquier profundidad;
Esta era realmente una profesión riesgosa en muchos sentidos, ya que los buzos exponían la vida y su salud…en los casos citados vemos que el cuerpo del buzo es sometido a un sangrado de nariz y el estallamiento de los tímpanos. Un riesgo muy similar –pero en estos tiempos- practican los buzos de Bahía Kino y Guaymas para la obtención del preciado “Callo de Hacha”, aunque ahora se posee equipo más moderno (hookah) y que permite que los buzos alcancen profundidades aún de mayor riesgo.
La Leyenda de “El Mechudo”
Esta es probablemente una de las historias o leyendas que más me gustan de las referentes a las pesquerías de perlas en México. Es una leyenda muy mexicana (y estamos en el mes patrio de Septiembre) y muy de Sonora y Baja California Sur.
Ahora bien, ya se ha descrito bastante esta leyenda en varias otras fuentes, incluyendo en el Blog de mi amigo Benjamín Arredondo, autor de mi Blog favorito “El Bable”. Sin embargo, creo que hay cosas que habría que reconsiderar dentro de esta leyenda, reinterpretarla de forma que tenga mayores tintes de realidad…y ¿a que me refiero con esto? Detalles que hacen que la historia sea irreal en algunos puntos, pero que con un re-enfoque de la misma se puede tornar en una verdadera historia.
Bueno, mucho hablar de la pesca…y nada de la leyenda. Esto es lo que menciona Fernando Jordán sobre un lugar cercano a La Paz, B.C.S., que se conoce como “Punta el Mechudo”:
Al suroeste de la isla San José y a 12 km de la bahía La Amortajada, se encuentra un placer que a fines del siglo pasado era un buen productor de perlas, y en el cual se reunían cientos de buzos todos los años. Al final de cada temporada, antes de que el frío y los vientos del noroeste hicieran imposibles las maniobras de buceo, los pescadores acostumbraban sacar una última perla “para la Virgen”. En cierta ocasión, un buzo se disponía a tirarse por última vez al mar, cuando alguien, advirtiendo el intento, le gritó:
-No bucees más. Ya tenemos la perla de la Virgen.
El pescador, irónico, hizo un gesto de desdén, y respondió con burla:
-Yo no voy por la perla de la Virgen, voy a buscar una para el diablo.
Y se lanzó al agua.
Satanás le tomó la palabra, y el pescador no reapareció ni las aguas devolvieron su cadáver. El lugar ahora es un tabú y nadie va ahí a buscar perlas. Quienes lo han hecho, encontraron en el fondo al fantasma del buzo blasfemo, a quien le ha crecido una enorme cabellera y una lengua barba. Parece vivo, y en sus manos sostiene una enorme concha de madreperla. Es la perla del diablo, dicen; y como el fantasma lleva cabellos largos se le ha dado el nombre de El Mechudo y a ese lugar punta Cabeza Mechuda.
Fernando Jordán, El Otro México. 1967
Esta es básicamente la versión oficial de la leyenda…que como habrás visto también se conoce como la “Leyenda de la Perla del Diablo”. En la siguiente entrada de este Blog desglosaremos bien la leyenda y le daremos un vuelco a la misma.
Por cierto, si te interesan las historias y leyendas de la Baja California, puedes visitar la página del Ayuntamiento de La Paz, donde encontrarás buen material. Haz clic aquí si te interesa.
¡Hasta la próxima!
Como productores Mexicanos, siempre nos enorgullecemos de los excelentes productos de calidad que elaboran otros compatriotas en varias regiones de nuestro extenso y hermoso país, ya sea café de altura, flores, arte, frutas, hortalizas, gemas preciosas y semi-preciosas y joyería. Por lo mismo, buscamos a personas que tienen una forma de pensar similar para crear sinergia y enriquecer nuestra variada oferta de joyería única con Perlas del Mar de Cortez.
En esta ocasión tenemos el gusto de presentarles a Alma Flores, abogada y diseñadora, oriunda de Navojoa, Sonora, y que maneja una mística muy mexicana en sus diseños de joyería exclusiva: desde la selección de las perlas, hasta la piel y madera que utiliza para la elaboración de los estuches y los colores de los mismos..una auténtica “Fiesta Mexicana”, donde sus piezas derrochan alegría, festividad y elegancia.
Todas las piezas de Alma Flores, que forman parte de su concepto “Almas de México”, se elaboran con la plata más pura posible (0.970 y 0.999, a petición del cliente) y en esta ocasión quisiera compartir con ustedes una línea exclusiva con Perlas del Mar de Cortez que se llama “Ostra”, inspirada en nuestra ostra “Concha Nácar”, la especie productora de nuestras bellísimas perlas de cultivo.
A continuación, información que procede de la folletería de esta innovadora diseñadora:
Alma posee un espíritu creativo para hacer de lo ordinario, algo extraordinario. Su pasión por su cultura y la joyería la han llevado a enfocar todos sus conocimientos para realizar diseños contemporáneos con toques artesanales difíciles de imitar.
Al reconocer el potencial que tiene México frente al mundo, Alma Flores cree fervientemente en la idea de que su país puede imponer modas, crear nuevas tendencias y enriquecer las que ya existen. Con esta visión Alma Flores decide mostrarle al mundo los materiales, la creatividad y el trabajo de calidad que ofrece su país en cada pieza.
La propuesta de Alma Flores, va más allá del diseño y la calidad de sus materiales, ya que genera una marca que le permitirá a sus clientes el tener una pieza de joyería de la más alta calidad y elegancia, hecha completamente a mano con un diseño registrado, que pueda ser usada cualquier día de la semana con un arreglo casual pero al mismo tiempo adornar los más elegantes vestidos.
Todos sus diseños buscan aportar al consumidor además de buen gusto, la experiencia de poder combinar dentro de las mismas piezas diferentes materiales, colores y formas. La versatilidad, la elegancia, la pasión por las joyas mexicanas y su firme dedicación hacen de Alma Flores una promesa latente del reconocimiento mundial. Y por supuesto, un orgullo 100% mexicano.
Contamos con un “set” o juego completo de joyería de la línea “Ostra” de Alma Flores, donde lo único que falta es integrar las perlas, pero esto a petición del cliente: cada persona podrá seleccionar las perlas que desee (en tamaño, forma, calidad y color) en base a sus gustos o necesidades.
El juego completo de “Ostra” está elaborado en plata 0.970 e incluye:
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1 Brazalete con Media Perla calidad “AA”
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1 Dije
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1 Anillo
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1 par de Aretes
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1 par de mancuernillas
La compra de todas estas piezas te permite recibirlas con un certificado especial de Alma Flores y un bello y elegante estuche elaborado con materiales 100% naturales y mexicanos (piel y madera). Realmente un regalo que no se puede adquirir en cualquier lugar.
Esperamos que disfruten de estas piezas tanto como lo hacemos nosotros y pronto tendremos más piezas de Alma Flores en exhibición, ya que les auguramos gran éxito en las joyerías donde estas piezas se están presentando: en las joyerías de “Optional Fine Art Jewelry” en las ciudades de Sarasota y Martha’s Vineyard en los Estados Unidos de América, y en Richmond y Vancouver, Canadá …y –por supuesto-en Guaymas, México.
Asi que, nuestros clientes ya disponen de una nueva opción en cuanto a diseños en nuestra exclusiva joyería en Bahía de Bacochibampo, justo frente al cultivo de perlas…
Hasta la próxima entrega…
Al fin tengo los datos de la cosecha de perlas de este año 2011 y se trata de un reporte positivo pero no por ello espectacular. Como ha sucedido desde hace varios años, los cambios ambientales –posiblemente causados por el Calentamiento Global y otros procesos naturales- han afectado de manera directa sobre los resultados de las cosechas de perlas. Este año no fué la excepción ya que hace 4 años tuvimos una muy pobre colecta de semilla de nuestra ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) lo que no nos permitió tener una adecuada cantidad de ostras perleras en implante hace dos años y la cantidad de perlas obtenidas fué de tan solo 1.7 Kilogramos cuando nuestro objetivo es llegar a los 4 kilos.
Sin embargo, con la cantidad de ostras implantadas creíamos solamente obtener 1 kilo este año, pero gracias a mejoras en nuestra técnica de implante logramos obtener una cantidad 70% mayor, además de que los colores y calidad de las perlas fueron de lo mejor.
Continuamos con la reseña individual por tipo de perla producida…
Perla de Cultivo (Libre o Esférica)
Se obtuvieron 1,783 perlas libres con un tamaño promedio de 9.0 mm en diámetro, el tamaño menor de las perlas es de 8.3 mm y el tamaño mayor quedó en 12.9 mm.
Las formas predominantes fueron las barrocas (asimétricas), seguido por las perlas semi-barrocas (simétricas) y la minoría de formas redondas.
En la siguiente foto se aprecian las dos bolsas en las que toda la cosecha del 2011 queda hasta su separación por talla, formas y calidad.
Procedí a “liberar” las perlas para apreciar sus formas, colores y tamaños de una mejor forma…
Estas son las de la bolsa #1…
Y estas de la bolsa #2… se selccionaron perlas cuya belleza o color fuera simplemente excepcional y estas son algunas de las fotos de dichas perlas:
Sin embargo, estas no son las únicas perlas hermosas, solamente las de los colores más intensos, pero también están estos otras excepcionales gemas:
Pasemos ahora al siguiente sub-tema dentro de la cosecha: la producción de Perla Mabe o Medias-Perlas.
Perla Mabe (Ampollas)
Esta perla se cosecha en la concha de las ostras y debe de ser procesada para su venta final, a diferencia de las perlas libres. De hecho, este proceso completo es bastante elaborado y complicado y queremos explicarlo más a detalle en este Blog. Espero poder hacerlo en Septiembre, ya que estoy preparando un video del proceso.
Para no entrar mucho en detalles, cada ostra tiene el potencial de producir hasta 3 perlas (algunos casos remotos hasta 4), pero se asume que solamente el 50% de las perlas tendrán la calidad adecuada para convertirse en “Perlas del Mar de Cortez” y las restantes…visitarán el basurero. Aquí no le vendemos "basura” a nuestros clientes y las perlas tienen garantía de por vida.
¿Cuántas perlas Mabe cosechamos este año? Según los datos de la cosecha obtuvimos 6,158 perlas útiles en su concha…de las cuáles haremos una posterior revisión y obtendremos tan sólo 3 mil piezas de calidades que varían de la “B” hasta la “AAA”.
Una vez montadas en joyería, las mabes toman otra apariencia…
Perlas Naturales y Perlas Keshi
La cosecha de perlas naturales de este año fue bastante escasa, con apenas 3 perlas sobrepasando los 5 mm de diámetro. Esto es un buen número, considerando que lo normal en la naturaleza son 1 perla por cada 10 mil ostras.
Las perlas keshi –que son perlas de cultivo que asemejan perlas naturales- también escasearon este año, con apenas una producción de 33 gramos.
Aquí doy por finalizado este reporte de la cosecha nacional de perlas del año 2011.
La próxima entrada del Blog será hasta Septiembre entrante y tendré información sobre la tercera edición del “Pearl Ruckus” que organiza el magnate perlero Jeremy Shepperd en Los Angeles, California, y sobre nuestros dos nuevos collares de perlas de edición limitada.
¡Hasta la próxima!
Apenas ayer terminé de publicar el tema sobre cultivo de perlas y el medio ambiente y avisaba que la próxima entrada sería sobre un comparativo del impacto ambiental entre el uso de ostras adultas recolectadas del medio contra la colecta de semilla silvestre…pero resulta que de la OCV-San Carlos me mandaron fotos sobre el reportaje realizado por la revista “Donde ir” en su edición especial “Donde Ir de Viajes” y también de la filmación de segmentos del programa de TV Azteca “Fiesta Caliente”, conducido por la guapa Shanik Aspe. Si quieren saber más sobre este programa pueden consultar este video:
Le tocó a nuestro socio y amigo Manuel Nava ser el anfitrión ante los medios de comunicación…los dejo con estas imágenes y cuando el reportaje y programa sean dados a conocer les haré conocer la información por este mismo medio.
Ahora sí: ¡Hasta la Próxima!
Colecta de Ostras Adultas
Este método fue muy efectivo para darle un impulso a la industria perlícola mundial en sus inicios. El sistema consiste de la recolección de organismos silvestres: ostras perleras adultas, de tallas grandes (10-20 cm de diámetro), ya pre-crecidas, para de esta forma evitar el tiempo y cuidados de cultivo. Para el granjero de perlas esto representa un gran ahorro.
Este sistema aún sigue siendo utilizado en países como Australia (bajo un sistema estricto de cuotas anuales por granja), Indonesia, Polinesia Francesa, Islas Cook y –en menor medida- en otros países. Sin embargo, este es un sistema que debiera tener los días contados, dando paso a la colecta de semilla silvestre y la producción de semilla de laboratorio.
Sin embargo, este sistema de apoyo a la industria perlícola evolucionó de lo que conocemos simplemente como las “pesquerías de perlas” y tiene un interesante bagage cultural en los países donde se practicó, por lo que hablaremos un poco de este tema, porque simplemente: es fascinante.
Las “Ama”
Son muchas las personas que recuerdan o han escuchado hablar sobre las famosas “Ama” o “Mujeres Buceadoras del Japón” (y que también hubo en Corea). Estas mujeres se dedicaban a la pesca de ostras perleras, otros bivalvos y abulón en las costas de estos dos países asiáticos, y lo hacían equipadas muy básicamente: una “tanga”, goggles, una cubeta y un tipo de machete. Algunos se preguntarán: ¿por qué las mujeres pescaban perlas en Japón y no los hombres como en otros lugares del mundo? (en México lo fueron principalmente –y por muchas décadas- los hombres Yaquis) y la respuesta es sencilla: las aguas del Japón son más frías y las mujeres poseen una capa de grasa –en la piel- mayor a la de los hombres, lo que les sirve de aislante y les permitía bucear por más tiempo. Adicionalmente: eran buenas buceadoras, con una gran capacidad para sostener la respiración por espacio de hasta un minuto a profundidades de hasta 24 metros (80 pies) y a temperaturas tan bajas como ¡10 grados Centígrados! (50° Fahrenheit). Un minuto no suena a gran cosa…pero lo es a bajas temperaturas.

El caso es que Kokichi Mikimoto contrató a decenas de estas “Ama” para que le pescaran ostras “Akoya-gai” (Pinctada imbricata) adultas y poder dar inicio a sus experimentos de producción de perlas a fines del siglo XIX. De esta forma no tendría que esperar a que sus ostras crecieran a talla adecuada (cosa que tomaba entre 2 y 3 años en la bahía de Ago, Japón) y no habría pérdida innecesaria de tiempo. Adicionalmente las “uniformó” –asumo que la esposa de Mikimoto tuvo algo que ver en eso- de forma que la mayoría de los “occidentales” las reconocieran como aún se les recuerda: un pantaloncillo corto y blusa de manga larga en algodón blanco, visor, cinto de plomos, cuchillo y canasta.

Bueno, parece que me distraje un poco del tema, probablemente por culpa de la primer foto…pero retomándolo: este método –la pesca de ostras adultas- proveía la mayor parte de las ostras de las granjas de Japón y de algunos otros lugares hasta que las ostras –por sobre-pesca- ya no fueron suficientes para proveer las necesidades de las granjas. En Japón esto sucedió en los 1960’s, en Polinesia Francesa (Tahití) este método se encontraba en franco agotamiento a fines de los 1990’s y en países como Australia aún se practica, aunque con cuotas estrictamente controladas por el Gobierno (Departamento de Pesquerías), tal como se menciona en la página del Departamento de Pesquerías de Australia, de donde cito de manera traducida:
“Las poblaciones de ostras perlíferas son manejadas por un sistema de cuotas que fija un número máximo de ostras que pueden ser capturadas anualmente por la industria [de cultivo de perlas]. Esta cuota se establece -por investigadores- en un nivel que garantice que las poblaciones de ostras se mantengan por varios años. Esta cuota está estrechamente supervisada por el Departamento de Pesca, a través de observadores en los buques de pesca y por sofisticados métodos de evaluación de poblaciones pagados por la industria.”

En pocas palabras: esta estrategia es de corta duración si la industria crece rápidamente y/o si el país no tiene control estricto de sus pesquerías (como sucedió en Tahití e Islas Cook). Adicionalmente y en el caso de México (y supongo que de otros países con especies similares): la pesquería de ostras perleras se encuentra restringida, ya que tanto la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) como la “Concha Nácar” (Pteria sterna) se encuentran como especies protegidas en la Norma Oficial Mexicana de 1994 (NOM‑059‑ECOL-1994). Esperemos que lo sigan estando por mucho más tiempo…
¿Qué pasa si utilizo Ostras Silvestres (adultas)?
Esta no es una buena estrategia y definitivamente no lo es a largo plazo en la mayoría de los casos, y en ciertos casos –como en México- es francamente ILEGAL. Y esto nos recuerda la evolución de las sociedades humanas desde los tiempos antiguos cuando los hombres debían salir de cacería para traer alimento –carne- a sus clanes familiares, pero al descubrirse la “domesticación de animales” se abrieron las puertas para un nuevo tipo de desarrollo basado en el trabajo y cuidado de los animales. Si hoy en día aún dependiéramos de nuestra capacidad de caza…probablemente varios miles de millones de seres humanos seríamos vegetarianos estrictos (y no por gusto).

Así pues, con esta estrategia rápidamente agotaríamos los bancos naturales de ostras perleras y la actividad no sería sustentable. Y de hecho fue algo que se documentó muy bien en la Polinesia Francesa durante la década de los 1990’s y que incluso generó problemas que ni siquiera se llegaron a imaginar, como destacaré a continuación.
Polinesia Francesa, (también conocida como Tahití y que nada tiene que ver con Haití) consiste en una extensa serie de islas y atolones que poseen abundantes recursos marinos en sus increíbles arrecifes coralinos, entre estos se encuentra la “Ostra Perlera de Labios Negros” (Pinctada margaritifera) que es utilizada para producir las “perlas negras” comerciales. Las granjas comenzaron utilizando a ostras producto de la pesca, de esta forma evitaban esperar los 2 a 4 años de crecimiento de la especie y se podían ahorrar tiempo. Sin embargo los atolones son espacios finitos, con un número finito de ostras y simplemente se “acabaron” las ostras y se les “hizo fácil” mandar buzos a otros atolones y traer ostras a la granja que las necesitaran…y empezaron a suceder cosas “raras” en las granjas.

Entre estas cosas que vieron los perlicultores estaba la muerte masiva de ostras: simplemente miles de ellas se morían. Además, algo estaba pasando con el “reclutamiento de juveniles” (se le llama así al proceso natural de cuando las ostras se reproducen y las nuevas generaciones comienzan a desarrollarse en un sitio, engrosando a la población existente): no se estaba dando igual que antes. ¿Qué estaba sucediendo?
Científicos fueron comisionados para encontrar la razón de este desastre que amenazaba a una industria generadora de millones de dólares para la economía isleña. Entre estos se encontraba el Doctor J.H.A. Benzie, a quién conocimos en Pearls ‘94, y que un una de sus presentaciones hizo saber que tras años de estudio llegó a la conclusión de que en varios de estos atolones las ostras perleras se encontraban “diferenciandose” en sus poblaciones –debido a que sus poblaciones se encontraban “aisladas reproductivamente” o dicho de manera sencilla: las ostras de un lugar no se reproducían con las ostras de otro lugar- se estaban desar
Parte de la información la pueden ver en este artículo (en inglés) o aquí tengo una cita que considero crucial del mismo:
En el pasado, una perla se podía asociadar con el área de la que esta creció, basándose en su color, su brillo, iridiscencia y forma. Este fue el caso de las perlas negras de Tahití de hace veinte años (Benzi y Ballment, 1994). Actualmente, es difícil diferenciar entre las perlas cultivadas en diferentes lagunas en Tahití. Se cree que esto se debe a transferencias masivas de ostras entre las distintas islas (Benzie y Ballment, 1994).
Como podemos leer en la cita anterior, las perlas de cada atolón eran únicas y especiales: al ver la perla se podía decir que si era de Rangiroa o de Tuamotú o de Ahe. En un triste contraste hoy en día existe la aburrida homogeinidad: otro producto de manufactura industrial.
Un auténtico contraste se puede observar con las Perlas del Mar de Cortez que son producidas en la granja de Guaymas, Sonora, donde la gran variedad de colores, texturas y forma de las perlas son el producto de el uso de un sistema de cultivo basado en la colecta de semilla silvestre, lo que nos evita las indeseables mezclas (contaminación) genética y nos asegura una variedad que se aleja del aburrimiento estético.
Solución al Problema
La más sencilla: no utilices esta estrategia para proveer tu granja. Simplemente no es Sustentable y puedes llevar a cabo un fuerte impacto negativo en un ecosistema.
Utiliza la colecta de semilla silvestre y/o la producción de semilla de laboratorio como quedó indicado en la entrega pasada.
Próximamente…
En la próxima entrega contrastaremos las ventajas y desventajas del uso de ostras adultas y semilla en un sistema de cultivo. Habrá información muy interesante sobre la vida secreta de las ostras perleras, esperamos que no cause censura, ya que hablaremos de Sexo. Soporten el morbo…hasta la próxima entrega.
Obtención de “Semilla”
Para “engordar” ostras perleras desde una etapa de “juvenil” o “semilla” (que miden entre 2 y 8 mm) requieres de comprar tus juveniles a un laboratorio especializado en producción de bivalvos o de establecer un programa de “colecta de semilla silvestre”. La “semilla de laboratorio” puede ser una buena opción, pero puede tiene un par de desventajas que son solucionables. Veamos primero las ventajas y después las desventajas:
Sin embargo, en lo que se refiere a las desventajas tenemos:
Por lo anterior, es necesario llevar a cabo -por meses o años- pruebas para encontrar las zonas más propicias para la colecta de semilla y conocer a detalle el comportamiento reproductivo de las ostras perleras en la zona de cultivo. Aun así, es fácil fallar y obtener menos ostras de las deseadas, por lo que una estrategia mixta puede ser más rentable: obtener tanto semilla de laboratorio como silvestre.

En nuestra granja en Guaymas, hemos encontrado buenas zonas de colecta de semilla que nos han permitido depender al 100% de semilla silvestre, pero hemos experimentado fenómenos ambientales (como los “Año Niño” o “Año Niña”) que nos han causado problemas en este rubro. Sin embargo, los laboratorios de producción de semilla de la región no comercializan semilla de ostras perleras…por falta de clientela.
Hasta este momento solamente hemos visto que esta estrategia –la obtención de semilla- te sirve para iniciar tu granja de cultivo…pero ¿qué opina el medio ambiente al respecto? Seguramente te va a sorprender esto que vas a aprender (a menos de que ya conozcas algo sobre el tema)…
¿Qué puede pasar si utilizo “Semilla de Laboratorio”?
Si esta estrategia se utiliza adecuadamente, podemos disfrutar de una fuente ininterrumpida de semilla de ostras, sin tener que depender del medio ambiente, pero –como sucede con tantas otras cosas en las que los humanos ponemos nuestras “manotas”- también pueden suceder al menos un par de “desgracias” ambientales. Entre ellas tenemos a la “Contaminación Genética” y las “Mortalidades Masivas”. Veamos el por qué:
Fue en Japón en la década de los 1960’s cuando la industria perlícola comenzó un período de crecimiento que parecía inagotable…miles de granjas de cultivo abarrotaban las bahías del sur de ese país isleño, con miles de millones de ostras “Akoya-gai” en cultivo en balsas, y simplemente ya no había más ostras silvestres (todas fueron pescadas para surtir a la industria) y tampoco había suficiente semilla silvestre para los granjeros. Siendo los japoneses un pueblo adelantado en tecnología, generaron conocimientos suficientes para la producción en el laboratorio (podrían decir que “in vitro”) de las pequeñas larvas de todo tipo de bivalvo. Todo lo que era necesario era tener un “Adán” y una “Eva”: una pareja de ostras para realizar la fertilización de los huevecillos y la obtención de millones de semillas (una hembra de ostra puede generar –dependiendo de la especie y otras condiciones- entre 100 mil y 1 millón de óvulos en una sola “descarga”).
El problema que se genera con este sistema es que TODAS las ostrillas descienden de la misma pareja, así que son ostras hermanas y genéticamente hablando son muy similares (pero no idénticas, recuerda que en genética existe un efecto conocido como “recombinación genética” que facilita la aparición de diferencias genéticas) entre sí. Esto las hace más propensas a que reaccionen de manera similar ante un cambio ambiental o una enfermedad: si una enferma…es probable que la mayoría también lo haga.
Este problema se puede evitar utilizando un mayor número de genitores o “sementales”, así habrá mayor variabilidad genética entre las ostras. Pero, una vez que los productores han probado de este sistema comienzan con la selección de “cepas” o líneas “genéticamente mejoradas” en las que se selecciona a los genitores en base a características deseables como serían:
Y aquí entra en acción un círculo vicioso que no parece tener fin hasta que las consecuencias se vuelven catastróficas y de las que muy pocos parecen interesarse. En un principio se seleccionan ostras con las características de mayor crecimiento y color de concha y se obtiene una generación de ostras que son más grandes y crecen mejor y además producen perlas de un color más similar. En un principio esto es muy positivo para el productor, ya que puede tener un producto más adecuado para el mercado masivo: las perlas serán muy similares y podrán producir miles de piezas iguales.
Sin embargo, el productor vuelve a realizar selección de genitores (de entre organismos de la F1 o primera generación de selección) y obtiene así ostras de características aún más refinadas: crecen más y los colores están aún más seleccionados. Y se repite el proceso por varias generaciones…hasta que se obtienen organismos “genéticamente débiles” por un proceso conocido como inbreeding o endogamia. Hago nuevamente la pregunta: ¿Qué opina el Medio Ambiente de todo esto? La Wikipedia reporta lo siguiente para este tema:
“La endogamia es la reproducción de dos padres genéticamente emparentados, que pueden aumentar las posibilidades de que los hijos se vean afectados por rasgos recesivos o nocivos. Esto generalmente lleva a una disminución de la aptitud de una población, que se conoce como depresión por endogamia. Los Alelos nocivos que causan la depresión endogámica pueden ser removidos posteriormente por medio del sacrificio, que es también conocida como purga genética.”
Así pues, los productores deberán evitar este fenómeno de “contaminación genética” mediante una selección menos estricta o mediante la introducción de “sangre nueva”, que proceda de ostras silvestres, de forma que se evite este fenómeno.
Afectación Negativa al Medio Ambiente
Aunque me gustaría decir que no hay ninguna afectación negativa, debo de decir todo lo contrario. Hay evidencia de que el uso de organismos producidos en laboratorio puede tener un efecto de “contaminación genética”. Esto es algo que se cree pudo haber afectado a las ostras japonesas (ver entrada anterior) y que pudo ayudar a causar las mortalidades masivas.
Es un hecho que las ostras se reproducen en las granjas y sus productos sexuales (gametos: óvulos y espermatozoides) se combinan con los de las ostras fuera de las granjas (silvestres) y dan lugar a poblaciones contaminadas, que mostrarán “taras” o defectos y serán más propensas a enfermar. En pocas palabras: se afecta a la población de un área y se provocan daños al medio ambiente. Hay que recordar que todas las especies están vinculadas unas con otras y con el medio ambiente: causar daño a una especie causa daños a multitud de otras (en el caso de las ostras perlíferas te remito a la entrada de “Hablando de Perlas Naturales”).
La Solución
Utilizar siempre organismos con selección genética mínima o cuidando que siempre utilicemos “sangre nueva” –organismos silvestres, de la localidad- para evitar los daños que la industria perlícola ha causado en otros lugares. México, como un país Megadiverso, se lo merece y debemos de proteger los recursos naturales que aún poseemos: no nos pertenecen, son de nuestros hijos y de las generaciones futuras. Aprendamos de los errores ajenos y evitemos caer en el vicio de realizar un continuo “control de daños”.
En la próxima entrada hablaremos de la “colecta de semilla silvestre”. ¡Hasta la próxima!
Asesoría y Capacitación
Me preguntaban -vía correo electrónico- si impartimos cursos de capacitación y asesoría, así que aprovecho para dejar constancia que si lo hacemos. Podemos planear y asesorar en la instalación de granjas de maricultivos con las especies que quieran, ya que tenemos experiencia con:
Además hemos impartido cursos de capacitación para joyeros y valuadores de joyería interesados en aprender a valuar e identificar:
Si desean más información, favor de ponerse en contacto con nosotros al teléfono (622) 221-0136 o dejando un mensaje aquí en nuestro blog o al correo electrónico info arroba perlas punto com punto mx (escrito asi para evitar que los “bots” de los “hackers” nos bombardeen con más correo basura).
Existen pocos momentos tan emocionantes en la vida de un perlicultor como lo es el momento de la cosecha de perlas. En este momento culminan los 4 años de cultivo de las ostras, los años de preocupación causados por los fenómenos naturales (los años “Niño” y “Niña”, los huracanes y tormentas tropicales) o los humanos. Es en este momento cuando uno respira hondo y siente que la presión aminora, que la respiración se corta y el ritmo cardiaco aumenta con la esperanza de encontrar esa perla que John Steinbeck llama la “perla del Mundo”, tal como describe a la enorme y bella perla que encuentra el personaje de Kino en su novela “La Perla”.
Y por lo visto no somos los únicos en esperar tan preciado momento del año –ya que solamente acontece en el mes de Junio de cada año- ya que este año tuvimos el Honor de recibir la visita de la gran gemóloga Alemana Elisabeth Strack, autora del libro que es considerado “La Biblia” de los amantes de esta increíble gema orgánica: “Perlen” (en Alemán) o “Pearls” (en Inglés). Desgraciadamente no hay ediciones en otros idiomas, pero se trata de un libro imponente por la gran cantidad y calidad de información sobre las perlas.
Y no se si decir si Elisabeth tuvo mala o buena suerte -eso dependerá de su opinión personal- al visitarnos los primeros días del mes de Junio, ya que tuvimos la visita en Guaymas del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, también en esos días y le tocó ver todo un despliegue de marinos, helicópteros y buques de guerra en Guaymas por motivo del “Día de la Marina”, pero ella nos trajo “buena suerte” ya que la cosecha de perlas de este año tiene visos de ser la mejor de toda nuestra trayectoria, por lo menos en color y belleza de las perlas.
Los Motivos
Elisabeth Strack nos visitó debido a que se encuentra trabajando en su segunda edición del libro ya mencionado, y requiere actualizar datos e información. Al estar con nosotros en la cosecha mencionó que algunos de los colores de nuestras perlas parecían ser imposibles…porque simplemente no podía dar crédito a algunos de los colores que estaba viendo…aún cuando veía las perlas salir de la ostra. Y asumo que eso es algo normal para las personas que han visto cosechas de perlas en otros tipos de ostras perleras –del género Pinctada, como la “Madreperla”- o de Mejillones de Río (Familia Unionidae), pero que es la primera vez que ven perlas de cultivo de nuestra “Concha Nácar” (Pteria sterna). La increíble saturación de colores de esta ostra se observa incluso en sus conchas.
La Cosecha 2011
Y me preguntaba si has visto ¿cómo se cosechan las perlas de cultivo? Tenemos varios videos disponibles en YouTube, aunque probablemente mi favorito sea este de la cosecha 2009:
Y mencionaba que Elisabeth se encontraba asombrada con los colores naturales de nuestras perlas ya que es poco común encontrar tal variedad de colores en una sola cosecha en una sola localidad. Las “perlas negras” de Polinesia Francesa son principalmente obscuras, pero cada atolón puede llegar a producir determinados colores. Aquí en Guaymas se dan todos los colores y sobretonos imaginables. Y para muestra un botón…
La perla central es de un morado obscuro, pero detrás de ella se observan una perla “roja”, una “verde olivo” y una azul.
A continuación un par de perlas “blancas” o de un gris muy claro, con sobretonos de verde y rosa.
Hay que aclarar que las perlas salieron asi, tal cual se pueden apreciar en las fotos y que no fueron procesadas de ninguna forma: no fueron pulidas para mejorar su lustre (o “brillo”), no fueron “blanqueadas” químicamente para hacerlas blancas, ni teñidas para obscurecerlas. Simplemente son el resultado de un increíble proceso natural.
Este grupo están dentro del rango del Verde-Azul. Muy pocas veces hemos visto perlas de estos tonos azulados en otros lugares del mundo…siempre las hemos visto en fotos, nunca en “persona”.
Estas últimas perlas poseen un cuerpo rojizo (violeta intenso) con sobretono verde. Parece que este año este color va a ser algo abundante. Las “perlas rojas” o “Cranberry” (arándano) son increíblemente raras, por lo que la mayoría de las que se ven a la venta son de color artificial (y se les nota), aunque aquí en Guaymas llegamos a tener la fortuna de producir una decena de estas al año.
Notas Adicionales
Y Elisabeth se regresó a Alemania, donde se encuentran luchando contra una mortífera cepa de bacteria (Escherichia coli), por lo que también aprovechó para actualizar su conocimiento de la auténtica comida mexicana (no como la que tienen en Alemania) y de la comida Sonorense, degustando unos deliciosos platillos en nuestro restaurante favorito (“Los Arbolitos de Cajeme”): una torre de callo de hacha, toritos de camarón y marlín, tostadas de jaiba, machaca de mariscos (pulpo, camarón y callo), filete de pescado con nopalitos…asumo que Elisabeth tendrá razones adicionales para regresar el año entrante a Guaymas.
Espero que esta entrada de la cosecha 2011 fuera de su interés, más adelante tendremos la información completa de la cosecha ya que aún falta cosechar el 60% de las ostras y estamos esperanzados –como todos los años- en encontrar la “Perla del Mundo”.
Hasta la próxima entrada…
En teoría aún me encuentro preparando el documento de la próxima entrega, pero aquí me encuentro revisando algo de información fresca. El periódico Sonorense “Expreso” nos honra al presentar una serie de 3 artículos consecutivos.
El primero se llama “Desde Guaymas con Amor” y publicado en la página 2 General el día Lunes 23 de Mayo del 2011.
El segundo “Un Encuentro Íntimo” publicado el 24 de Mayo y el último publicado el día de hoy (25 de Mayo) bajo el título de “Las Más Bonitas del Mundo”.
Si les interesa la lectura de los mismos, pueden visitar la página web del periódico e incluso descargar los archivos en formato PDF de Adobe.
Sinceramente agradezco al periodista Javier Quintero y al fotógrafo Eleazar Escobar por dedicarnos el tiempo para producir tan buen trabajo, realmente ha sido de las mejores entrevistas que nos han realizado en años…lo normal es que algunos realicen una investigación muy somera y su trabajo está lleno de errores y publican cosas que no dijimos. Excelente trabajo, muy emotivo -como nuestro trabajo- y gracias al periódico “Expreso” por su publicación.
Ya para terminar: a veces nos preguntan ¿por qué solamente aparece uno de ustedes en _______ (sobre la línea poner: entrevista en TV, entrevista de Radio, reportaje de TV, reportaje de revista o periódico, etc.), bueno… a veces solamente uno o dos de nosotros estamos aquí, en otras ocasiones Manuel o Enrique (o ambos) están a 20 metros debajo de la superficie, a veces viajamos…todo depende.
Nuevo Récord
No tenemos mucho tiempo con este “Blog de las Perlas del Mar de Cortez”, comenzamos apenas en Mayo del 2010, pero en la versión en Español ya tenemos más de 36 mil visitantes y mensualmente nos leen cerca de 3,200 personas. No parece gran cosa, pero este es un Blog muy especializado: no se trata de cocina práctica ni de como obtener música gratis ni nada por el estilo, asi que no es muy fácil llegar a contar con este número de seguidores y esperamos que nos sigan favoreciendo por muchos años más.
Otro aspecto que me enorgullece es que este Blog en Español es incluso más popular que el de la versión en Inglés (tenemos 16 mil visitas desde su inicio y cerca de 1,200 seguidores mensuales)…y esto es realmente bueno, ya que significa que estamos llenando un vacío que requerían los navegantes hispano-parlantes de la Red de Redes.
Gracias de nuevo y hasta pronto…
Hace unas semanas platicaba con un amigo Canadiense que se encuentra jubilado y que ahora vive en Guaymas; en su tiempo se dedicó a la ganadería de ovejas en Ontario y me comentaba sobre como la “Industria de la carne” (de res, puerco y ovejas, así como de aves de corral,) de Norteamérica había desviado el camino en la constante búsqueda de mayores volúmenes de producción (y esto, ciertamente, representa DINERO), pero esto se hace a expensas de los animales y de los consumidores (que somos todos nosotros). Mi amigo comenzó por hablarme sobre su experiencia al tratar con los representantes locales de lo que para nosotros serían los “Inspectores de Sanidad Animal” y como la agencia encargada de sanidad animal hacía un uso indiscriminado de antibióticos en el ganado y sobre la simple falta de “sentido común” por parte de los involucrados en la industria.
Me dijo: “Yo jamás inyectaba a mis animales con antibióticos; pero a cambio les ofrecí tierras de forraje (pastizales) y camas de paja limpia. Simplemente con eso, mis animales no desarrollaron las infecciones que me dijeron que tendrían que sufrir si no los inyectaba, y además engordaron mejor que aquellos bajo régimen de antibióticos”. El hecho simple de cuidar de sus animales y de tratarlos con respeto hizo una gran diferencia. Algunas personas involucradas en la industria de la carne parecen haber notado lo mismo y algunos han regresado a “sus orígenes”. Por cierto, si este tema les parece interesante, no dejen de ver la película-documental “Food Inc.” que describe muchas de las peores prácticas de la industria de producción de alimentos en los Estados Unidos. Probablemente se pueda conseguir con sub-títulos en español.
Sólo un par de días después, nos encontramos un “viejo” artículo escrito por Shigeru Akamatsu, un hombre con influencia en la Industria de la Perla, (actualmente consejero de la “Sociedad de Promoción de Perlas del Japón” y que comenzó como un investigador del cultivo de perlas bajo órdenes del mismísimo Kokichi Mikimoto) y sentí que este artículo empataba perfectamente con la conversación que tuve con mi amigo Canadiense, y fue así que di inicio a esta entrada.
El Cambio de Paradigma
El artículo “Perlicultivo y el ambiente biológico” (disponible en inglés y publicado en “Ship & Ocean Newsletter” #8G el 5 de marzo de 2004) es bastante interesante porque finalmente aborda el declive de la industria perlícola japonesa de una forma que finalmente es entendible: la industria en su conjunto tuvo que admitir su culpabilidad. Ya no simplemente se culpa a la “ira de la naturaleza“, ni a las mareas rojas o a “enfermedades misteriosas”. Y aunque el Sr. Akamatsu no lo menciona de este modo, se podía leer –entre líneas- la palabra “codicia” en el documento…pero, aunque jamás hace mención de esta palabra, hace uso de una forma más suave y política, pero medio del uso de la expresión “en la búsqueda de la eficiencia económica”.
En este artículo, el Sr. Akamatsu afirma:
“Japón dominó la industria de perlas de cultivo durante muchos años, pero en los últimos tiempos esta situación cambió rápidamente. Aunque la rápida globalización de la industria del Perlicultivo puede considerarse como una de las razones, la causa principal es el deterioro de las granjas de perlas, causada por la aparición de mareas rojas perjudiciales y una mortalidad masiva de ostras Akoya, debido a una enfermedad infecciosa. Tales fenómenos no son exclusivos al Perlicultivo, sino también hay casos como la EEB, la herpes de carpa, la influenza aviar, etc. y este puede ser el precio que se debe de pagar por no tratar a los animales como seres vivos, en la búsqueda de la eficiencia económica, así como por cambiar incesantemente el medio natural para la expansión de la producción”.

Una granja de perlas en Japón
Cuando el Perlicultivo comenzó en el siglo XX, la idea general era producir un sustituto de la perla natural, pero que mantendría los atributos principales de la perla: belleza y durabilidad. Inicialmente, las perlas se cultivaban por períodos largos (de 2-5 años), pero muchos en la industria observaron que las perlas con períodos más cortos de cultivo (1-2 años) se “veían bien”, pero posteriormente se dieron cuenta de que la mayoría de las personas no podía diferenciar entre “perlas instantáneas” (con períodos de cultivo cortos: de 4 a 8 meses) y aquellas perlas con un largo período de cultivo. Asi que se estandarizaron los períodos más cortos de crecimiento de la perla, para darle más beneficios al perlicultor. ¿Cómo se pueden aumentar los beneficios? Esto es algo que todo perlicultor sabe y entiende, pero permítanme explicarlo un poco para aquellos que no pertenezcan a esta industria: cada ostra en la granja te cuesta dinero, todos los días.
Para hacerle frente al aumento de los costos (principalmente en mano de obra, equipamiento y combustible) los perlicultores pueden utilizar algunas estrategias, tales como:
- Aumento en la densidad de cultivo: produces más ostras en el espacio que ya tienes.
- Reducir la fuerza laboral: sustitución de mano de obra con maquinaria y equipo.
- Reducir el período de perlicultivo: producir perlas en menos tiempo.
Hablemos sobre las implicaciones de cada una de estas estrategias.
Densidad de población
Esto significa cultivar más ostras en el mismo espacio, y esto puede parecer eficiente: si logras acomodar 10 libros en una caja donde anteriormente sólo entraban 7 libros -esto gracias a una forma más inteligente de organizar los libros- entonces hablamos de mayor eficiencia. Pero esto no es necesariamente igual con organismos vivos: los animales y las plantas van a prosperar en condiciones adecuadas, pero bajo un exceso de población se producirán organismos infelices y bajo condiciones de estrés.
Imagine usted que vive en una habitación de 10 x 10 metros y que todas sus necesidades básicas se cumplen en este espacio que tiene un inodoro, un lavabo, un librero, una mesita con dos sillas, una litera y un televisor. Ahora imagine que un día le llega un nuevo “huésped” y que tiene que cohabitar con usted: puede llegar a ser incómodo… pero soportable; pero ahora: introduzca en la habitación a otras 8 personas. Tendrá un total de 10 personas por metro cuadrado. La Vida rápidamente se convierte en una pesadilla para todos: no se puede comer cómodamente, no se puede ir al baño ni ver televisión ni alcanzar un libro, habrá falta de alimento, subirá el estrés y, finalmente, llegarán las enfermedades y la violencia. ¿Se le antoja esta situación?… ¿Cree que algo similar sería bueno para las ostras? Y aunque nuestros moluscos no tienen cerebro ni conciencia -por lo que jamás sufrirán daño psicológico alguno- sus cuerpos van a reaccionar negativamente al hacinamiento: tendrán menor crecimiento (“enanismo”), serán menos saludables y se enfermarán (y en última instancia, morirán) y sus perlas carecerán de belleza.

En realidad podemos decir cuando un animal no goza de una vida sana cuando vemos sus conchas y perlas: las ostras débiles y enfermas tendrán conchas opacas, sin colores intensos (algo que identifica a nuestras ostras “Concha Nácar” son los colores vivos e intensos) y sus perlas carecerán de lustre e iridiscencia. Pero el hacinamiento no es el único factor que afectará la salud de las ostras: el medio ambiente (la contaminación, el cambio climático y los huracanes), las enfermedades (causada por virus y parásitos), también lo hacen, pero estos factores no están bajo el control del perlicultor. Está en las manos del perlicultor el tener ostras perleras más saludables por medio de un cultivo a densidades adecuadas: como reza el refrán popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.
Las enfermedades son un gran dolor de cabeza para los productores: las ostras enfermas pueden infectar rápidamente a las saludables bajo condiciones de hacinamiento, lo que las debilita –debido a la falta de alimento y oxígeno- y los parásitos oportunistas pueden fácilmente “saltar” de una ostra a muchas otras si la distancia es corta.

Actividades de cultivo de perlas en Guaymas
En nuestro caso tenemos nuestras ostras “Concha Nácar” en condiciones más que adecuadas dentro de la Bahía de Bacochibampo: utilizamos menos del 1% de toda el área de la bahía y no hay otras granjas de moluscos en los alrededores (la más cercana es una granja de ostión cerca de Bahía de Kino, a unos 180 Km de distancia). Así nos estamos asegurando que nuestra incipiente industria no siga el mismo camino de otros productores de perlas; pero para entender de mejor manera, veamos algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en otros países productores perla:
Islas Cook: aquí citamos información sobre la mortalidad masiva en el perlicultivo, causada por el exceso de ostras en cultivo (puede leer –en Inglés- el artículo descargando el archivo PDF desde el enlace):
“En la laguna de Manihiki, un estresante potencial que puede haber estado relacionado con la aparición de mortalidad fue la alta carga poblacional. Antes del brote de la enfermedad, el número de ostras cultivadas en la laguna de Manihiki tuvo un récord histórico. En conclusión, nuestros datos indican que el brote de enfermedad sin precedentes en P. margaritifera [la “ostra de Labios Negros”] en la Laguna de Manihiki en noviembre del 2000 se asoció a una vibriosis causada por V. harveyi [una especie de virus] y otros vibrios oportunistas.”
Japón: Cuando dimos inicio a nuestra granja experimental de perla en 1994, escuchamos hablar de una “misteriosa enfermedad” que estaba matando a todas las ostras perlera “Akoya” de Japón y que nada podía hacerse para evitar este mortífero “brote viral”. Los productores japoneses jamás se responsabilizaron por las mortalidades y culparon a un “virus desconocido” de las mismas. Pueden leer un texto resumido y traducido al español (del artículo “NOVA: La Perla Perfecta”) en el párrafo siguiente:
“Expertos atribuyen las muertes de ostras perleras de 1994 a la ‘marea roja’, una explosión poblacional de organismos microscópicos, que producen una toxina que resulta mortal para las ostras. Incluso después de varios años de investigación científica, la causa específica de la enfermedad continúa siendo un misterio. La enfermedad se reconoce cuando el músculo abductor, que mantiene unidas a las dos terceras partes de la concha de la ostra, se torna de un color rojizo. En última instancia, ocho de cada diez ostras afectadas mueren a causa de la enfermedad, que hasta ahora sólo ha afectado a las ostras Akoya. Otros piensan que los propios perlicultores podrían ser los culpables. ‘Los japoneses siempre han tendido a colocar demasiadas ostras juntas’ escribió Andy Müller [revendedor de perlas japonesas, dueño de ‘Hinata Trading Co.’ y autor del libro ‘Perlas de Cultivo: Los Primeros 100 años’] en la revista Pearl World (diciembre de 1996- enero de 1997).”
Así, en ambos casos hemos visto que la tendencia a sobrepoblar a las ostras en sus jaulas o en sus bahías conduce a graves problemas en la producción de perlas. Entonces ¿Por qué hacerlo del todo? Hay muchas razones para ello, pero a final de cuentas son la misma: EL COSTO del equipo de cultivo (boyas y jaulas), de la planta laboral (sueldos y prestaciones), de pagar más “derechos” de uso de zona costera, los costos de trasladarse a una nueva área en una zona remota (y que tal vez carezca de muchos servicios necesarios), y que al final se traducen en el costo de producción de las perlas. Si las perlas mantienen un alto valor no es necesario cultivar miles de millones de perlas, pero la mayoría de los productores comenzaron a incrementar su producción de perlas y a reducir la calidad de las mismas y, de esta forma, la industria se metió un “disparo en el pie” y un terrible círculo vicioso dio inicio.
Costos laborales

Adrián Amarillas sosteniendo una jaula "zapatera" con ostras adultas (4 años de edad)
Muchas personas creen que reducir los salarios o la planta laboral de una empresa es una solución inteligente a los problemas económicos de un negocio, pero nosotros creemos que esto realmente es un gran error: Las empresas no son nada si no tienen empleados: las empresas están compuestas por personas y uno de los propósitos de cualquier negocio debiera ser el de ofertar empleos bien remunerados. Ganar dinero no es malo y DEBE de ser un objetivo muy importante en una empresa, pero no debería ser el único objetivo: hay un cierto orgullo entre los productores de perlas y la gente que te ayuda a alcanzar tus objetivos –esto es el producir gemas de calidad- se convierten en tus aliados de confianza.
Hablando de una granja de perlas: sin sus trabajadores una granja de perla se moriría. El Perlicultivo es una operación de trabajo intensivo, donde hay buzos, técnicos acuícolas, trabajadores, mecánicos, personal de vigilancia y muchas otras profesiones, todas ellas trabajando alrededor del mismo objetivo. Con dejar un cabo suelto, tendrás una enorme cantidad de problemas sucesivos. Y los perlicultores suelen trabajar bajo limitaciones de tiempo muy específicas, tales como: la temporada de implante de perla, la temporada de cosecha, la temporada de colecta de semilla, etc. Esto significa que si no finalizas una actividad dentro de tu “ventana de oportunidad” es probable que ya no seas capaz para terminar del todo, y deberás pasar a la siguiente actividad antes de que esa ventana de tiempo se cierre y tampoco termines esa actividad; en última instancia, esto es algo altamente improductivo y absurdo.
Y algo que realmente quiero resaltar aquí es que el perlicultivo es una industria muy artesanal en México: se emplea muy poca maquinaria y mucho trabajo manual. Y queremos mantenerlo así por varias razones -que algunos pueden no aprobar-siendo la más importante la siguiente: tenemos muy pocos puestos de trabajo en México. Nuestra economía simplemente no funciona para generar empleos, y básicamente es impulsada por nuestras exportaciones (principalmente en materias primas tales como petróleo, productos agrícolas y metales) y nuestra fuerza laboral barata (que también se “exporta” a otros países) que es la materia prima de la industria maquiladora. Si nosotros adquiriéramos maquinaria que nos permita evitar contratar a más trabajadores, entonces seríamos parte del problema, y no parte de la solución…así que, aunque esto nos cuesta más y nos puede llegar a hacer menos eficientes, seguiremos en este sendero. Creemos que es lo apropiado.
Período de cultivo de la perla
Entre más tiempo la perla pasa dentro su “madre-perla”, esta se hace más grande y tendrá “más perla” (nácar)…pero esto también significa que deberá de continuar creciendo su perla por períodos más largos. Muchas fuentes afirman que el período de cultivo de perlas en Japón –en las décadas entre 1940 y 1960- tomaba entre 2 a 4 años para completar, así la perla Akoya terminaba con una muy buena capa de 0.95 mm de grosor de nácar (Ward, 1995). Este buen recubrimiento de nácar hace posible que la perla sea hermosa y resistente, características normales a toda gema.

Grosor de Nácar en Perlas Mexicanas
Pero muchos en la industria perlícola (originalmente de Japón) notaron que la mayoría de los consumidores no serían capaces de diferenciar entre una perla con un recubrimiento grueso de nácar y una con una capa delgada de nácar. Así, una pésima práctica inició en la industria y los períodos de cultivo de perla disminuyeron -en algunos casos- a menos de 6 meses (con una capa inferior a 0.2 mm. Fuente: Ward, 1995). ¿Esto le ahorra a los perlicultores mucho dinero en salarios y equipo de cultivo…pero, ¿realmente vale la pena?

Comparando el grosor de nácar en perlas japonesas de diferentes períodos de cultivo.
Este tema fue abordado hace algún tiempo por varias personas involucradas en la industria de la perla, pero una voz fuerte fue la del finado perlicultor y consultor Australiano C. Denis George, quien en 1971 afirmó:
“Los técnicos japoneses insisten que estas perlas de nácar adelgazadas no hacen ninguna diferencia en el aspecto de la perla, pero en mi opinión esto no viene al caso ya que existe una gran diferencia en los principios [éticos] y en su valor material en dólares pagados por el cliente en la creencia de que está adquiriendo una perla de gran valor… Como resultado, muchos [clientes] pierden su confianza en las perlas, se retiran de la industria o se van a la bancarrota; y muchas decenas de miles de mujeres en todo el mundo… sufrieron una gran decepción cuando su tesoro desapareció.” (Información publicada en “The Black Pearls: History & Development” 1971. Lapidary Journal).
Desde la perspectiva de un perlicultor, hay muchas situaciones que te hacen reconsiderar sobre la perspectiva de mantener largos períodos de cultivo de la perla, tales como:
- El calentamiento global y los huracanes
- La contaminación ambiental
- Enfermedades
- La Edad de las ostras
Pero independientemente de estas situaciones, un perlicultor debe haber establecido un objetivo de espesor de nácar para las perlas de su granja, y apegarse al mismo tanto como le sea posible. Por ejemplo, nuestro períodos de cultivo de perla tiene una duración de entre 18 a 24 meses (contabilizando a partir de cuándo se opera a la ostra) y esto nos permite cosechar perlas con un excelente recubrimiento de nácar de 1.5 mm alrededor del núcleo, y aunque en muchas perlas este grosor excederá los 2.0 mm de nácar, en algunas otras será inferior al mínimo estándar aceptable de 0.8 mm. Realmente tienes que mantenerte bajo este período mínimo de tiempo de cultivo, porque simplemente no puedes aceptar nada por debajo de un espesor de 0.8 mm: si el grosor de la perla cae por debajo de esta cifra, esta deberá de realizar un viaje al gehena oceánico: las perlas se liberan a las aguas profundas del Mar de Cortés, donde micro-organismos especializados reciclarán sus materiales.
Comparemos esta información emitida por el Ministerio de Control de Calidad de la Perla Tahitiana para ser aplicado a las perlas negras de Tahití en el año 2001:
“…el requisito de espesor mínimo de nácar para todas las perlas Tahitianas a ser exportadas quedó en 0.6 mm y entró en vigor en Septiembre [del 2001]. La Asamblea votó para aumentar ese mínimo hasta 0.8 mm a partir de julio del 2002”. (“Tahitian Government to Improve Pearl Exports” por Victoria Gomelsky en “Precious Gemstone News” página 28 de la revista National Jeweler).
Lo anterior significa que muchos en la industria de la perla producen –o produjeron- perlas de cultivo con un espesor de nácar simplemente insuficiente, y esto afecta a aquellos productores que si están interesados en mantener un alto estándar de calidad en sus perlas, porque –a final de cuentas- para el cliente definitivo: todas las perlas son consideradas como “iguales”. Pero esto no es cierto.
Resumen Final
- Las ostras perlíferas son especies importantes dentro de sus ecosistemas locales, pero es realmente importante que los productores no excedan la capacidad de carga del ecosistema evitando así un colapso ambiental, mortalidades masivas y asegurando la producción sustentable de perlas excepcionales.
- Empleos Dignos: si todos pudiéramos hacer que nuestras empresas prosperen, una responsabilidad posterior debería ser la de ofrecer sueldos dignos y buenas condiciones de trabajo; claro que vamos a “perder dinero” pero ayudaremos a mejorar nuestra economía regional. Si todos hiciéramos nuestra parte en este punto, nuestra economía podría crecer por sí misma y no tendríamos que depender –como lo hacen nuestros “líderes”- en que tanto crece o deja de crecer la economía de los Estados Unidos.
- Mantener una alta calidad: la buenas perlas son las primeras en venderse. Los buenos compradores de perlas están siempre buscando a la perla especial de su vida…la perla que les robará el aliento con su belleza. Las perlas de baja calidad solamente son buenas para producir baratijas o bisutería.
Quisiera finalizar a este tema con una mención –muy adecuada al tema que tratamos en esta ocasión- de las Sagradas Escrituras, la cita en Mateo 13: 45-46
45 También el reino de los cielos es semejante al comerciante, que busca buenas perlas; 46 que hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
Los clientes deben de buscar calidad en sus perlas porque una buena gema te da lo que esperas: valor y belleza a largo plazo. Los productores necesitamos producir esas perlas preciosas para satisfacer al cliente, ya que siempre van a existir personas que exijan y demanden productos de calidad…a pesar de que la mayoría se oriente al bajo costo. No todo mundo vive bajo el esquema de “adquirir lo desechable” y sabe que una inversión en joyería (¿ya vieron los aumentos en el valor del oro y la plata?) puede ser una inversión adecuada (como lo llegó a ser antes).
¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que el respeto al medio ambiente es una verdadera necesidad para el cultivo de perlas? o ¿producir calidad será una mera inconveniencia para el granjero? ¡Házmelo saber con tus comentarios!
En nuestro próximo post detallaré algunas de las razones para no cultivar perlas por períodos más largos de tiempo y algunas de las maneras en cómo una granja de cultivo perlas puede afectar el medio ambiente…tanto de manera positiva como de manera negativa.
¡Hasta la próxima!



