Perlas y Medio Ambiente – 1ra Parte

may 12

HamburguesaHace unas semanas platicaba con un amigo Canadiense que se encuentra jubilado y que ahora vive en Guaymas; en su tiempo se dedicó a la ganadería de ovejas en Ontario y me comentaba sobre como la “Industria de la carne” (de res, puerco y ovejas, así como de aves de corral,) de Norteamérica había desviado el camino en la constante búsqueda de mayores volúmenes de producción (y esto, ciertamente, representa DINERO), pero esto se hace a expensas de los animales y de los consumidores (que somos todos nosotros). Mi amigo comenzó por hablarme sobre su experiencia al tratar con los representantes locales de lo que para nosotros serían los “Inspectores de Sanidad Animal” y como la agencia encargada de sanidad animal hacía un uso indiscriminado de antibióticos en el ganado y sobre la simple falta de “sentido común” por parte de los involucrados en la industria.

Me dijo: “Yo jamás inyectaba a mis animales con antibióticos; pero a cambio les ofrecí tierras de forraje (pastizales) y camas de paja limpia. Simplemente con eso, mis animales no desarrollaron las infecciones que me dijeron que tendrían que sufrir si no los inyectaba, y además engordaron mejor que aquellos bajo régimen de antibióticos”. El hecho simple de cuidar de sus animales y de tratarlos con respeto hizo una gran diferencia. Algunas personas involucradas en la industria de la carne parecen haber notado lo mismo y algunos han regresado a “sus orígenes”. Por cierto, si este tema les parece interesante, no dejen de ver la película-documental “Food Inc.” que describe muchas de las peores prácticas de la industria de producción de alimentos en los Estados Unidos. Probablemente se pueda conseguir con sub-títulos en español.

Sólo un par de días después, nos encontramos un “viejo” artículo escrito por Shigeru Akamatsu, un hombre con influencia en la Industria de la Perla, (actualmente consejero de la “Sociedad de Promoción de Perlas del Japón” y que comenzó como un investigador del cultivo de perlas bajo órdenes del mismísimo Kokichi Mikimoto) y sentí que este artículo empataba perfectamente con la conversación que tuve con mi amigo Canadiense, y fue así que di inicio a esta entrada.

El Cambio de Paradigma

¿Quieres tu "perlita feliz"?

El artículo “Perlicultivo y el ambiente biológico” (disponible en inglés y publicado en “Ship & Ocean Newsletter” #8G el 5 de marzo de 2004) es bastante interesante porque finalmente aborda el declive de la industria perlícola japonesa de una forma que finalmente es entendible: la industria en su conjunto tuvo que admitir su culpabilidad. Ya no simplemente se culpa a la “ira de la naturaleza“, ni a las mareas rojas o a “enfermedades misteriosas”. Y aunque el Sr. Akamatsu no lo menciona de este modo, se podía leer –entre líneas- la palabra “codicia” en el documento…pero, aunque jamás hace mención de esta palabra, hace uso de una forma más suave y política, pero medio del uso de la expresión “en la búsqueda de la eficiencia económica”.

En este artículo, el Sr. Akamatsu afirma:

“Japón dominó la industria de perlas de cultivo durante muchos años, pero en los últimos tiempos esta situación cambió rápidamente. Aunque la rápida globalización de la industria del Perlicultivo puede considerarse como una de las razones, la causa principal es el deterioro de las granjas de perlas, causada por la aparición de mareas rojas perjudiciales y una mortalidad masiva de ostras Akoya, debido a una enfermedad infecciosa. Tales fenómenos no son exclusivos al Perlicultivo, sino también hay casos como la EEB, la herpes de carpa, la influenza aviar, etc. y este puede ser el precio que se debe de pagar por no tratar a los animales como seres vivos, en la búsqueda de la eficiencia económica, así como por cambiar incesantemente el medio natural para la expansión de la producción”.

 

Una granja de perlas en Japón

Una granja de perlas en Japón

 

Cuando el Perlicultivo comenzó en el siglo XX, la idea general era producir un sustituto de la perla natural, pero que mantendría los atributos principales de la perla: belleza y durabilidad. Inicialmente, las perlas se cultivaban por períodos largos (de 2-5 años), pero muchos en la industria observaron que las perlas con períodos más cortos de cultivo (1-2 años) se “veían bien”, pero posteriormente se dieron cuenta de que la mayoría de las personas no podía diferenciar entre “perlas instantáneas” (con períodos de cultivo cortos: de 4 a 8 meses) y aquellas perlas con un largo período de cultivo. Asi que se estandarizaron los períodos más cortos de crecimiento de la perla, para darle más beneficios al perlicultor. ¿Cómo se pueden aumentar los beneficios? Esto es algo que todo perlicultor sabe y entiende, pero permítanme explicarlo un poco para aquellos que no pertenezcan a esta industria: cada ostra en la granja te cuesta dinero, todos los días.

Para hacerle frente al aumento de los costos (principalmente en mano de obra, equipamiento y combustible) los perlicultores pueden utilizar algunas estrategias, tales como:

  1. Aumento en la densidad de cultivo: produces más ostras en el espacio que ya tienes.
  2. Reducir la fuerza laboral: sustitución de mano de obra con maquinaria y equipo.
  3. Reducir el período de perlicultivo: producir perlas en menos tiempo.

Hablemos sobre las implicaciones de cada una de estas estrategias.

 

Densidad de población

Esto significa cultivar más ostras en el mismo espacio, y esto puede parecer eficiente: si logras acomodar 10 libros en una caja donde anteriormente sólo entraban 7 libros -esto gracias a una forma más inteligente de organizar los libros- entonces hablamos de mayor eficiencia. Pero esto no es necesariamente igual con organismos vivos: los animales y las plantas van a prosperar en condiciones adecuadas, pero bajo un exceso de población se producirán organismos infelices y bajo condiciones de estrés.

Imagine usted que vive en una habitación de 10 x 10 metros y que todas sus necesidades básicas se cumplen en este espacio que tiene un inodoro, un lavabo, un librero, una mesita con dos sillas, una litera y un televisor. Ahora imagine que un día le llega un nuevo “huésped” y que tiene que cohabitar con usted: puede llegar a ser incómodo… pero soportable; pero ahora: introduzca en la habitación a otras 8 personas. Tendrá un total de 10 personas por metro cuadrado. La Vida rápidamente se convierte en una pesadilla para todos: no se puede comer cómodamente, no se puede ir al baño ni ver televisión ni alcanzar un libro, habrá falta de alimento, subirá el estrés y, finalmente, llegarán las enfermedades y la violencia. ¿Se le antoja esta situación?… ¿Cree que algo similar sería bueno para las ostras? Y aunque nuestros moluscos no tienen cerebro ni conciencia -por lo que jamás sufrirán daño psicológico alguno- sus cuerpos van a reaccionar negativamente al hacinamiento: tendrán menor crecimiento (“enanismo”), serán menos saludables y se enfermarán (y en última instancia, morirán) y sus perlas carecerán de belleza.

En realidad podemos decir cuando un animal no goza de una vida sana cuando vemos sus conchas y perlas: las ostras débiles y enfermas tendrán conchas opacas, sin colores intensos (algo que identifica a nuestras ostras “Concha Nácar” son los colores vivos e intensos) y sus perlas carecerán de lustre e iridiscencia. Pero el hacinamiento no es el único factor que afectará la salud de las ostras: el medio ambiente (la contaminación, el cambio climático y los huracanes), las enfermedades (causada por virus y parásitos), también lo hacen, pero estos factores no están bajo el control del perlicultor. Está en las manos del perlicultor el tener ostras perleras más saludables por medio de un cultivo a densidades adecuadas: como reza el refrán popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

Las enfermedades son un gran dolor de cabeza para los productores: las ostras enfermas pueden infectar rápidamente a las saludables bajo condiciones de hacinamiento, lo que las debilita –debido a la falta de alimento y oxígeno- y los parásitos oportunistas pueden fácilmente “saltar” de una ostra a muchas otras si la distancia es corta.

 

Actividades de cultivo de perlas en Guaymas

En nuestro caso tenemos nuestras ostras “Concha Nácar” en condiciones más que adecuadas dentro de la Bahía de Bacochibampo: utilizamos menos del 1% de toda el área de la bahía y no hay otras granjas de moluscos en los alrededores (la más cercana es una granja de ostión cerca de Bahía de Kino, a unos 180 Km de distancia). Así nos estamos asegurando que nuestra incipiente industria no siga el mismo camino de otros productores de perlas; pero para entender de mejor manera, veamos algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en otros países productores perla:

 

Islas Cook: aquí citamos información sobre la mortalidad masiva en el perlicultivo, causada por el exceso de ostras en cultivo (puede leer –en Inglés- el artículo descargando el archivo PDF desde el enlace):

“En la laguna de Manihiki, un estresante potencial que puede haber estado relacionado con la aparición de mortalidad fue la alta carga poblacional. Antes del brote de la enfermedad, el número de ostras cultivadas en la laguna de Manihiki tuvo un récord histórico. En conclusión, nuestros datos indican que el brote de enfermedad sin precedentes en P. margaritifera [la “ostra de Labios Negros”] en la Laguna de Manihiki en noviembre del 2000 se asoció a una vibriosis causada por V. harveyi [una especie de virus] y otros vibrios oportunistas.”

 

Japón: Cuando dimos inicio a nuestra granja experimental de perla en 1994, escuchamos hablar de una “misteriosa enfermedad” que estaba matando a todas las ostras perlera “Akoya” de Japón y que nada podía hacerse para evitar este mortífero “brote viral”. Los productores japoneses jamás se responsabilizaron por las mortalidades y culparon a un “virus desconocido” de las mismas. Pueden leer un texto resumido y traducido al español (del artículo “NOVA: La Perla Perfecta”) en el párrafo siguiente:

“Expertos atribuyen las muertes de ostras perleras de 1994 a la ‘marea roja’, una explosión poblacional de organismos microscópicos, que producen una toxina que resulta mortal para las ostras. Incluso después de varios años de investigación científica, la causa específica de la enfermedad continúa siendo un misterio. La enfermedad se reconoce cuando el músculo abductor, que mantiene unidas a las dos terceras partes de la concha de la ostra, se torna de un color rojizo. En última instancia, ocho de cada diez ostras afectadas mueren a causa de la enfermedad, que hasta ahora sólo ha afectado a las ostras Akoya. Otros piensan que los propios perlicultores podrían ser los culpables. ‘Los japoneses siempre han tendido a colocar demasiadas ostras juntas’ escribió Andy Müller [revendedor de perlas japonesas, dueño de ‘Hinata Trading Co.’ y autor del libro ‘Perlas de Cultivo: Los Primeros 100 años’] en la revista Pearl World (diciembre de 1996- enero de 1997).”

 

Así, en ambos casos hemos visto que la tendencia a sobrepoblar a las ostras en sus jaulas o en sus bahías conduce a graves problemas en la producción de perlas. Entonces ¿Por qué hacerlo del todo? Hay muchas razones para ello, pero a final de cuentas son la misma: EL COSTO del equipo de cultivo (boyas y jaulas), de la planta laboral (sueldos y prestaciones), de pagar más “derechos” de uso de zona costera, los costos de trasladarse a una nueva área en una zona remota (y que tal vez carezca de muchos servicios necesarios), y que al final se traducen en el costo de producción de las perlas. Si las perlas mantienen un alto valor no es necesario cultivar miles de millones de perlas, pero la mayoría de los productores comenzaron a incrementar su producción de perlas y a reducir la calidad de las mismas y, de esta forma, la industria se metió un “disparo en el pie” y un terrible círculo vicioso dio inicio.

 

Costos laborales

Adrián Amarillas sosteniendo una jaula "zapatera" con ostras adultas (4 años de edad)

Muchas personas creen que reducir los salarios o la planta laboral de una empresa es una solución inteligente a los problemas económicos de un negocio, pero nosotros creemos que esto realmente es un gran error: Las empresas no son nada si no tienen empleados: las empresas están compuestas por personas y uno de los propósitos de cualquier negocio debiera ser el de ofertar empleos bien remunerados. Ganar dinero no es malo y DEBE de ser un objetivo muy importante en una empresa, pero no debería ser el único objetivo: hay un cierto orgullo entre los productores de perlas y la gente que te ayuda a alcanzar tus objetivos –esto es el producir gemas de calidad- se convierten en tus aliados de confianza.

Hablando de una granja de perlas: sin sus trabajadores una granja de perla se moriría. El Perlicultivo es una operación de trabajo intensivo, donde hay buzos, técnicos acuícolas, trabajadores, mecánicos, personal de vigilancia y muchas otras profesiones, todas ellas trabajando alrededor del mismo objetivo. Con dejar un cabo suelto,  tendrás una enorme cantidad de problemas sucesivos. Y los perlicultores suelen trabajar bajo limitaciones de tiempo muy específicas, tales como: la temporada de implante de perla, la temporada de cosecha, la temporada de colecta de semilla, etc. Esto significa que si no finalizas una actividad dentro de tu “ventana de oportunidad” es probable que ya no seas capaz para terminar del todo, y deberás pasar a la siguiente actividad antes de que esa ventana de tiempo se cierre y tampoco termines esa actividad; en última instancia, esto es algo altamente improductivo y absurdo.

Y algo que realmente quiero resaltar aquí es que el perlicultivo es una industria muy artesanal en México: se emplea muy poca maquinaria y mucho trabajo manual. Y queremos mantenerlo así por varias razones -que algunos pueden no aprobar-siendo la más importante la siguiente: tenemos muy pocos puestos de trabajo en México. Nuestra economía simplemente no funciona para generar empleos, y básicamente es impulsada por nuestras exportaciones (principalmente en materias primas tales como petróleo, productos agrícolas y metales) y nuestra fuerza laboral barata (que también se “exporta” a otros países) que es la materia prima de la industria maquiladora. Si nosotros adquiriéramos maquinaria que nos permita evitar contratar a más trabajadores, entonces seríamos parte del problema, y no parte de la solución…así que, aunque esto nos cuesta más y nos puede llegar a hacer menos eficientes, seguiremos en este sendero. Creemos que es lo apropiado.

 

Período de cultivo de la perla

Entre más tiempo la perla pasa dentro su “madre-perla”, esta se hace más grande y tendrá “más perla” (nácar)…pero esto también significa que deberá de continuar creciendo su perla por períodos más largos. Muchas fuentes afirman que el período de cultivo de perlas en Japón –en las décadas entre 1940 y 1960- tomaba entre 2 a 4 años para completar, así la perla Akoya terminaba con una muy buena capa de 0.95 mm de grosor de nácar (Ward, 1995). Este buen recubrimiento de nácar hace posible que la perla sea hermosa y resistente, características normales a toda gema.

 

Grosor de Nácar en Perlas Mexicanas

Pero muchos en la industria perlícola (originalmente de Japón) notaron que la mayoría de los consumidores no serían capaces de diferenciar entre una perla con un recubrimiento grueso de nácar y una con una capa delgada de nácar. Así, una pésima práctica inició en la industria y los períodos de cultivo de perla disminuyeron -en algunos casos- a menos de 6 meses (con una capa inferior a 0.2 mm. Fuente: Ward, 1995). ¿Esto le ahorra a los perlicultores mucho dinero en salarios y equipo de cultivo…pero, ¿realmente vale la pena?

 

Comparando el grosor de nácar en perlas japonesas de diferentes períodos de cultivo.

 

Este tema fue abordado hace algún tiempo por varias personas involucradas en la industria de la perla, pero una voz fuerte fue la del finado perlicultor y consultor Australiano C. Denis George, quien en 1971 afirmó:

“Los técnicos japoneses insisten que estas perlas de nácar adelgazadas no hacen ninguna diferencia en el aspecto de la perla, pero en mi opinión esto no viene al caso ya que existe una gran diferencia en los principios [éticos] y en su valor material en dólares pagados por el cliente en la creencia de que está adquiriendo una perla de gran valor… Como resultado, muchos [clientes] pierden su confianza en las perlas, se retiran de la industria o se van a la bancarrota; y muchas decenas de miles de mujeres en todo el mundo… sufrieron una gran decepción cuando su tesoro desapareció.” (Información publicada en “The Black Pearls: History & Development” 1971. Lapidary Journal).

Desde la perspectiva de un perlicultor, hay muchas situaciones que te hacen reconsiderar sobre la  perspectiva de mantener largos períodos de cultivo de la perla, tales como:

  1. El calentamiento global y los huracanes
  2. La contaminación ambiental
  3. Enfermedades
  4. La Edad de las ostras

Pero independientemente de estas situaciones, un perlicultor debe haber establecido un objetivo de espesor de nácar para las perlas de su granja, y apegarse al mismo tanto como le sea posible. Por ejemplo, nuestro períodos de cultivo de perla tiene una duración de entre 18 a 24 meses (contabilizando a partir de cuándo se opera a la ostra) y esto nos permite cosechar perlas con un excelente recubrimiento de nácar de 1.5 mm alrededor del núcleo, y aunque en muchas perlas este grosor excederá los 2.0 mm de nácar, en algunas otras será inferior al mínimo estándar aceptable de 0.8 mm. Realmente tienes que mantenerte bajo este período mínimo de tiempo de cultivo, porque simplemente no puedes aceptar nada por debajo de un espesor de 0.8 mm: si el grosor de la perla cae por debajo de esta cifra, esta deberá de realizar un viaje al gehena oceánico: las perlas se liberan a las aguas profundas del Mar de Cortés, donde micro-organismos especializados reciclarán sus materiales.

Comparemos esta información emitida por el Ministerio de Control de Calidad de la Perla Tahitiana para ser aplicado a las perlas negras de Tahití en el año 2001:

“…el requisito de espesor mínimo de nácar para todas las perlas Tahitianas a ser exportadas quedó en 0.6 mm y entró en vigor en Septiembre [del 2001]. La Asamblea votó para aumentar ese mínimo hasta 0.8 mm a partir de julio del 2002”. (“Tahitian Government to Improve Pearl Exports” por Victoria Gomelsky en “Precious Gemstone News” página 28 de la revista National Jeweler).

Lo anterior significa que muchos en la industria de la perla producen –o produjeron- perlas de cultivo con un espesor de nácar simplemente insuficiente, y esto afecta a aquellos productores que si están interesados en mantener un alto estándar de calidad en sus perlas, porque –a final de cuentas- para el cliente definitivo: todas las perlas son consideradas como “iguales”. Pero esto no es cierto.

 

Resumen Final

  • Las ostras perlíferas son especies importantes dentro de sus ecosistemas locales, pero es realmente importante que los productores no excedan la capacidad de carga del ecosistema evitando así un colapso ambiental, mortalidades masivas y asegurando la producción sustentable de perlas excepcionales.
  • Empleos Dignos: si todos pudiéramos hacer que nuestras empresas prosperen, una responsabilidad posterior debería ser la de ofrecer sueldos dignos y buenas condiciones de trabajo; claro que vamos a “perder dinero” pero ayudaremos a mejorar nuestra economía regional. Si todos hiciéramos nuestra parte en este punto, nuestra economía podría crecer por sí misma y no tendríamos que depender –como lo hacen nuestros “líderes”- en que tanto crece o deja de crecer la economía de los Estados Unidos.
  • Mantener una alta calidad: la buenas perlas son las primeras en venderse. Los buenos compradores de perlas están siempre buscando a la perla especial de su vida…la perla que les robará el aliento con su belleza. Las perlas de baja calidad solamente son buenas para producir baratijas o bisutería.

Quisiera finalizar a este tema con una mención –muy adecuada al tema que tratamos en esta ocasión- de las Sagradas Escrituras, la cita en Mateo 13: 45-46

45  También el reino de los cielos es semejante al comerciante, que busca buenas perlas; 46  que hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Los clientes deben de buscar calidad en sus perlas porque una buena gema te da lo que esperas: valor y belleza a largo plazo. Los productores necesitamos producir esas perlas preciosas para satisfacer al cliente, ya que siempre van a existir personas que exijan y demanden productos de calidad…a pesar de que la mayoría se oriente al bajo costo. No todo mundo vive bajo el esquema de “adquirir lo desechable” y sabe que una inversión en joyería (¿ya vieron los aumentos en el valor del oro y la plata?) puede ser una inversión adecuada (como lo llegó a ser antes).

¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que el respeto al medio ambiente es una verdadera necesidad para el cultivo de perlas? o ¿producir calidad será una mera inconveniencia para el granjero? ¡Házmelo saber con tus comentarios!

En nuestro próximo post detallaré algunas de las razones para no cultivar perlas por períodos más largos de tiempo y algunas de las maneras en cómo una granja de cultivo perlas puede afectar el medio ambiente…tanto de manera positiva como de manera negativa.

¡Hasta la próxima!

 

Perlas y Huracanes #4

abr 27

Regresando a este tema… que causa que la piernas de más de uno de los aquí presentes comiencen a temblar. Por años hemos sufrido de los embates de huracanes, que en su mayoría llegan en forma de tormentas tropicales aquí a Guaymas, pero por alguna razón han sido -para nosotros- devastadores los huracanes que han asolado otras latitudes, tal como sería el caso del huracán “Wilma” en el Caribe Méxicano (que destruyó nuestra sucursal de ventas en Cozumel).

Trayectoria del Huracán "Juliette"

En esta ocasión nos remontamos al año 2001, cuando un huracán llamado “Juliette” o “Julieta” tocó las costas de Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, causando fuertes lluvias y dejando tras si una estela de muerte y destrucción: tal vez Cabo San Lucas fué uno de los sitios más afectados del noroeste mexicano (ya que el huracán se formó en las costas de Centroamérica y también afectó las costas de Oaxaca y Michoacán) con una lluvia de hasta 449.6 mm, ya que el huracán perdió fuerza justo encima de esta población y se “estacionó” encima de ella por varios días.

Apenas una semana después de la celebración de las tradicionales fiestas de Independencia, para el 25 de Septiembre para ser preciso, este meteoro se aproximaba peligrosamente a las costas de Baja California Sur. En Guaymas, Sonora, sentimos los efectos de “Juliette” gracias a las fuertes lluvias y nublados, pero… ¿cómo afectó a las “Perlas del Mar de Cortez”? Pues en ese entonces teníamos una Joyería-Boutique con venta de “Perlas del Mar de Cortez” allí, en el centro de Cabo San Lucas. Esta fué nuestra primera incursión en la venta de perlas y joyería de manera “foránea”, ya tras haber probado el éxito en nuestro primer local dentro del edificio CECARENA del Tec de Monterrey-Campus Guaymas.

Perlas del Mar de Cortez – Cabo San Lucas

Nuestro local fué inaugurado en Enero del año 2000, teniendo como gerente del local a nuestro amigo, el Ing. Rodolfo Brajcich, y contando con la presencia del Dr. Alberto Bustani Adem, Rector del Tec de Monterrey, al Dr. Guillermo Soberón Chávez, en ese entonces Director General del Campus Guaymas, al M. en C. Sergio Farell Campos, líder de nuestro equipo de trabajo.

De entre los muchos visitantes a nuestra joyería, tuvimos a un buen amigo y a su equipo de estudiantes: el Dr. Carlos Rangel Dávalos (co-autor del libro técnico de “Cultivo de las Ostras Perleras”). Entre el grupo venía el célebre Hugo “el Mago Wolf” Ruiz Rubio (otro buen amigo de La Paz, BCS)…quienes llevaron sus Perlas Mabe de producción experimental de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Había grandes expectativas debido a la presencia de cruceros turísticos en la zona y al sello emblemático que nuestra perla le imprimía al destino. Pero desgraciadamente este experimento comercial se vino a pique con el huracán “Juliette” y le tocó a la nueva Gerente -la Lic. Mónica Ocón- hacer el cierre definitivo de la joyería, tras la debacle que se vivió en Cabo San Lucas…y aquí se cerró un capítulo.

Y ahora muchos podrán entender la renuencia que tenemos para abrir una nueva sucursal fuera de Guaymas, Sonora… ya han sido dos intentos y dos cierres por la misma razón: los huracanes…

¡Hasta la próxima!

Perlas y Huracanes, Parte 4

dic 1

Y seguimos recorriendo el tiempo y escudriñando en nuestros recuerdos para brindarles una experiencia emocional que los ponga “a tono” o “en sintonía” con lo que realmente significa ser un “Perlicultor” en México: una experiencia realmente alejada del “glamour” con el que suele asociarse a las perlas. Asi que -de nuevo- pasamos a otro huracán que se encuentra tallado en nuestra memoria colectiva y que marca un hito en la historia de la perlicultura en México: el Huracán “Marty”.

En Septiembre del año 2003, la depresión tropical “Marty” se forma frente a las costas del Pacífico Mexicano y al aproximarse a las costas de Baja California Sur toma fuerza y alcanza una categoría de huracán 2…no precisamente el huracán más poderoso pero, ya finalizado el evento fué considerado el huracán más mortífero del 2003 ya que causó la muerte de más de 12 personas, además de incontables destrozos.

Nuevamente, es importante mencionar que los daños sufridos en la granja de perlas fueron del orden económico y biológico (las ostras), pero no hubo pérdidas humanas que lamentar. Sin embargo, este ha sido el único huracán que ha estado a punto de aniquilarnos, ya que causó la destrucción de cerca del 80% de la granja de perlas.

Muelle - Antes de Marty

Muelle - Antes de Marty

En esta ocasión los efectos de “Marty” (que tras golpear dos veces a la península de Baja California) venian “aminorados” ya que entró en categoría de “tormenta tropical” al Golfo de California, y con un comportamiento errático siguió el contorno de Baja California hasta llegar a Puerto Peñasco, Sonora, donde acabó su existencia el 26 de Septiembre. Sin embargo, causó enormes marejadas y sus vientos y lluvias fuertes causaron daños en ciudades Sonorenses como Navojoa, Guaymas y Puerto Peñasco, asi como en toda la Baja California: La Paz, Mulegé, Loreto y San Felipe.

Ruta de Destrucción

Ruta de Destrucción

Tradicionalmente hemos tenido buen resguardo de otros huracanes ya que la Bahía de Bacochibampo nos ofrece excelente protección con sus cerros y la abertura de la bahía misma apunta ligeramente al norte, de forma que los vientos del Sur (que es la orientación de la que proceden la mayoría de estos fenómenos) raramente entran o llegan debilitados. Pero la trayectoria de “Marty” lo llevó al norte y el golpeteo que realizaba sobre la “Sierra de la Giganta” probablemente forzó a los vientos y olas hacia Sonora. De tal forma que el día 23 de Septiembre, vientos fortísimos y olas de hasta 10 metros de altura penetraron en Bacochibampo. La destrucción de la granja de “Perlas del Mar de Cortez” fué casi total, el muelle del Tec de Monterrey (Campus Guaymas) quedó destrozado, nuestra hermosa “palapa” desapareció bajo las aguas, la lancha del instituto hundida frente al muelle y nuestras ostras quedaron regadas -algunas dentro de sus redes- en el fondo de la bahía. La parcela de cultivo: quedó como un hilacho, un manojo de cuerdas…una verdadera desgracia.

El Muelle tras la visita de "Marty"

El Muelle tras la visita de "Marty"

El Rescate

Las labores de rescate de la parcela y las ostras se vieron dificultadas ya que no se disponía de instalaciones de apoyo funcionales, a que las lanchas y motores resultaron dañadas y que era demasiado el trabajo por realizar. Mis compañeros Manuel y Enrique, asi como nuestros trabajadores, dieron todo de si para rescatar a las ostras que -en el fondo- eran ya presa de los caracoles y del sofocamiento.

Pero incluso de estos eventos puede salir algo positivo. A raíz de este evento el Tec de Monterrey decide que ha llegado el momento de desincorporar la operación de la granja y da inicio el proceso de venta de la misma, cosa que se formaliza en Mayo del 2004 y lo que permite que pasemos a ser dueños de nuestra granja, la cual resurge de sus cenizas (no sin cicatrices) para seguir bregando en estos mares turbulentos.

La granja de perlas hoy...

La granja de perlas hoy...

Huracanes y Perlas, parte 3

nov 11
Posted by admin Filed in Historias sobre Perlas y Personajes

Asi como el huracán “Jimena” fué benigno con nuestra granja, hemos tenido otros huracanes que han hecho mella en nuestros recuerdos y nuestras almas…huracanes que dejan cicatrizado el corazón y que sofocan el alma. Y si debemos de agradecer que no es esto debido a la pérdida de amigos o familiares y que tampoco se debe a las pérdidas materiales y económicas (que si son muchas), sino que esta pesadumbre ataca principalmente tus “sueños y aspiraciones”: los planes, proyectos y visión de futuro que te trazas quedan destruidas de tajo.

En esta ocasión nos remontaremos al año 2005, cuando el huracán “Wilma” asestó un tremendo golpe en las costas del Caribe Mexicano. Pero…¿qué acaso su granja de perlas no se encuentra en el Pacífico Mexicano? Si, asi es…pero en el año 2004, tras la adquisición de la empresa al “Tec de Monterrey”, decidimos ampliar nuestros horizontes por medio de la apertura de una tienda de “Perlas del Mar de Cortez” en la isla Caribeña de Cozumel, Quintana Roo. En este sitio pensábamos aprovechar la abundante cantidad de turistas de cruceros para aumentar nueastras ventas y -de paso- iniciar con el cultivo experimental de ostras perleras nativas al Caribe (Pinctada imbricata y Pteria colymbus), tanto por su atractivo turístico como por poder ofertar un nuevo producto de perla de cultivo.

Fué asi que en Mayo del 2005, nuestro nuevo local quedó listo para atender la nueva temporada turística de Cozumel. Instalado junto con dos buenos restaurantes y al Delfinario, con una pequeña granja experimental de perlas y realizando colecta experimental de semilla. Nuestro personal se encontraba listo y capacitado, la joyería lista para su venta. Lo único malo fué que los huracanes previos -el 2005 fué una temporada tremendamente activa- habian ahuyentado al turismo, y el que “la cliente” que se presentó no pagó nada pero se llevó todo…

Nuestra Tienda en Cozumel - Junio 2005

Nuestra Tienda en Cozumel - Junio 2005

Cuando el huracán “Wilma” decidió tocar tierras mexicanas, lo hizo exactamente sobre la Isla de Cozumel. La intensidad de los vientos de este huracán -en ese momento de categoría 4-, aunado a las intensas lluvias y el fuerte oleaje del mar, contribuyeron para dejar a la bella isla en ruinas: calles y negocios destruidos, el recientemente mejorado malecón quedó en ruinas, miles de personas perdieron sus hogares, negocios y empleos. Realmente no fuimos los únicos en perder algo, pero las pérdidas si fueron TOTALES: el mobiliario, el inmueble y nuestras perlas y joyería con perlas fueron arrasados por la furia del mar y esto tras apenas 6 meses de apertura.

La Tienda de Cozumel - Tras la Visita de "Wilma"

La Tienda de Cozumel - Tras la Visita de "Wilma"

Asi que, como lo comenté en una entrada previa: si, tuvimos más de una tienda de “Perlas del Mar de Cortez”, y de hecho ya habíamos tenido otra anterior a esta de Cozumel…pero eso, es otra historia.

Huracanes y Perlas

sep 21

Esta semana quisiera contarles de nuestras experiencias con los huracanes y tormentas tropicales. Es obvio pensar que aquellas personas que viven en las costas de los oceános Atlántico y Pacífico han experimentado los efectos de estas temibles tormentas…¿quién podrá olvidar los daños causados por los huracanes “Katrina” y “Wilma” en el año 2005? (http://es.wikipedia.org/wiki/Huracan_Katrina y http://es.wikipedia.org/wiki/Hurac%C3%A1n_Wilma). Sus destructivos efectos son legendarios.

En la mayor parte de los casos, los medios de comunicación se centran en los daños y pérdidas -tanto humanas como materiales- causados por estas tormentas, aunque también se informa de heróicos actos de valentía (tal como el del jovencito que salvó 40 vidas en San José de Guaymas http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/Noticias/09092009/401135.aspx) o -desafortunadamente- de actos de rapiña.

Huracán "Juliette" del 2001En esta ocasión nos concentraremos únicamente a los efectos de huracanes y tormentas y las perlas, y con perlas me refiero no solamente a la gema, sino a las ostras perlíferas, las granjas y granjeros de perlas e -incluso- las tiendas o joyerías de perlas (me explicaré en ediciones futuras). Dado que nuestra experiencia en el cultivo de perlas da inicio en 1991, hemos tenido la ¿fortuna? de experimentar los efectos de varios huracanes y hemos constatado como cada uno de ellos es único y diferente en sus efectos destructivos. Aparte, tenemos datos sobre el efecto de los huracanes en granjas de perlas en otros lugares del mundo, asi que demos comienzo a este nuevo tema.

Alegría Guaymense.

Muy a pesar del devastador efecto causado por el reciente huracán “Jimena”, según Don Manuel “El Tío” Ferreira (QDEP), las tormentas tropicales y huracanes que llegaron a afectar las inmediaciones de Guaymas, Sonora, llegaron a tener un muy placentero efecto colateral. A la mañana siguiente del fenómeno, no pocas personas salían a pasear en la playa de “Miramar” en búsqueda de un tesoro, ya que -en ocasiones- miles de ostras perlíferas podían ser encontradas en la playa, tras haber sido arrancadas por el embravecido oleaje. En sus años de recolectar conchas tras las tormentas, Don Manuel llegó a juntar suficientes para llenar un frasco de vidrio con miles de perlas naturales, aunque solamente llegó a encontrar dos de ellas muy bellas y con tamaño similar al de un frijol. Desafortunadamente no pude ver muchas perlas de estas, ya que -con el paso de los años- fué regalándolas.

Tuve la oportunidad de experimentar un fenómeno similar en el año 2007, tras el paso del huracán “Henriette” por Guaymas (http://en.wikipedia.org/wiki/2007_Pacific_hurricane_season#Hurricane_Henriette). Al día siguiente del fenómeno visité la playa de “Shangri-La” (situada frente al “Club de Playa” del “Hotel Marinaterra”) y tuve la fortuna de encontrarme con cientas de almejas, mejillones y ostras perlíferas (Madreperla) que fueron “lanzadas” (algunas estabán bastante distantes al agua) fuera del mar. La mayoría aún estaban vivas.

Uno puede imaginarse que los antiguos habitantes de las costas del Mar de Cortés pudieron haberse aprovechado de situaciones semejantes para hacerse de un buen alimento y de una nueva pieza de joyería: “Taco y Perla Gratis”…¿quién dice que no se puede tenerlo todo?

Una Perla Natural en su Ostra

Una Perla Natural en su Ostra