Tucson Gem Show 2011 – Parte 2

mar 16

Thomas Hainschwang:

Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:

En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.

Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.

Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.

Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).

Kenneth Scarratt:

Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.

 Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.

 Pero bueno, van los detalles:

  •  Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
  • Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
  • Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
  • Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
  • Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata  y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
  • Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
  • Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.

Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:

 

Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…

La Gran Conspiración Japonesa en el Mar de Cortés

feb 22

En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”

Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que  devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…

Desde 1900 hasta 1920:

En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.

En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.

Desde 1921 y 1940:

Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.

La teoría de la conspiración japonesa

Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!

Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.

Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…

Los hechos y los mitos.

 Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!

Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?

Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?

Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?

Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).

Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:

Impacto ambiental

Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el  llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.

Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada!  Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!

Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.

Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.

Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.

Conclusion

¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.

También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.

Hablando de Perlas Naturales, 2nda Parte

nov 2

Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.

A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.

Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.

En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto  rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).

Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.

Perlas Ampolla

Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.


Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.

Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de  pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.


Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).

El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.

Organismos taladradores de concha

Las ampollas de lodo

Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.

Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.

Insólitas Perlas Ampolla

Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Pearl Fish - Carapus dubius
Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.

Otras posibles fuentes de perlas ampolla

Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Una pareja de Camarones Perla
Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.

Cangrejo Perla

En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.

Hablando de Perlas Naturales, Parte 1

oct 14

Este es un tema que queríamos discutir desde hace tiempo, pero vamos dando vueltas en los diversos temas para poder captar la atención de los lectores, sobre todo porque hablar de perlas y educarse sobre perlas es ya un tema más complejo y que requiere de mayor intención. Por lo pronto, a pesar de que ya hemos hablado sobre “perlas de cultivo” y sobre “perlas naturales” (como las que producía Don Gastón Vivés en Baja California Sur, ver nuestras entradas sobre el tema) aún existen muchas personas que tienen confusión o que han recibido información errónea al respecto. Aquí les despejaremos TODA DUDA…o -al menos- ayudaremos a que tengan nuevas dudas.

Así que demos inicio a este fascinante tema de las Perlas Naturales. Primero empezaremos con un poco de historia, pasaremos a hablar de ciertas características de las perlas y finalmente hablaremos de cómo se forman las perlas naturales y esperamos poder acabar con esos populares mitos, como aquel de “las perlas se forman con un granito de arena”…si logramos hacer esto, nos daremos por bien servidos.

El Descubrimiento de las Perlas

¿Quiénes descubrieron las primeras perlas? ¿Por qué les tuvieron aprecio? ¿Qué hay para comer? Probablemente sean preguntas que muchos se han formulado a través del tiempo y para las cuales no vamos a poder tener una respuesta segura, pero imaginemos que retrocedemos en el tiempo a unos 10 mil años atrás, cuando grupos humanos en las zonas costeras o incluso en zonas con ríos comenzaron a nadar en busca de comida (por ello la importancia de la pregunta #3) y con la filosofía de “todo se come” comenzaron a sacar ostras y mejillones perlíferos. Ocasionalmente se llegaban a encontrar con una perla y esto podía ser motivo de gran gusto o de enorme disgusto… ya que una mordida fácilmente te podía ocasionar una quebradura dental. Pero, supongamos que pasamos al gusto de encontrar una “perlita” y que además era bella como la Luna, o de un verde-azul como el mar, que era capaz de lanzar destellos de un arcoíris o que reflejaba tu cara sobre ella…Magia Pura. Digamos que fue un buen comienzo para el descubrimiento de la Estética.

Ahora bien, ¿cómo fue que de apreciar y admirar a esas pequeñas bolitas de nácar pasamos a utilizarlas como gemas o adornos personales? Muy probablemente los seres humanos ya utilizábamos “adornos” variados: conchas, madera, pieles, dientes de animales, hueso, piedras…(se dice que las piezas más antiguas de joyería tienen una antigüedad de unos 100 mil años, y que son unas cuentas hechas con concha de caracol, para más información haz clic aquí) pero la perla destacaría de entre los otros adornos ya que sería mucho más hermosa y ya estaría casi lista para su uso: mientras que para casi cualquier otro artículo habría que  trabajarlo bastante para dejarlo en un estado apropiado para su uso. Pero la perla era un regalo de la naturaleza…y tenía un valor agregado que hoy no apreciamos con facilidad: su dureza (de este tema hablaremos en una entrega futura…que de hecho ya estoy trabajando).

Una vez descubierta la perla pasó a ser apreciada cada vez más por nuestros ancestros, por lo que no hay un libro sagrado que no la incluya, y así mismo generó muchas teorías sobre su formación: que si su origen era divino, que si eran la lágrimas de los ángeles cuando caían al mar y se convertían en perlas, que si cuando los rayos caían en el mar se formaban las perlas, etc. Y estas ideas fueron evolucionando junto con el punto de vista de las personas hasta llegar al clásico “un granito de arena que irrita a la ostra y se convierte en perla”. ¿Cómo fue que llegamos a esta idea?

Diseños de Joyería Ancestral

La Teoría del Granito de Arena

Lo interesante de esta idea o teoría es que la mayor parte de las personas la considera como una situación lógica, y por lo mismo debe de ser verdadera. Desmenucemos esta “teoría”, paso por paso:

1.      Las ostras perleras viven en el mar, en zonas costeras someras y crecen sobre sustrato duro (rocas, arrecifes, conchas de moluscos, etc.) y en esta área hay mucha arena.

2.      Es lógico imaginar que en un día con condiciones ambientales adecuadas (oleaje, viento, corrientes fuertes) algo de arena se levante del fondo y pueda viajar hasta encontrar una ostra abierta y que se le introduzca entre sus conchas.

3.      Lo que sigue ahora es que la ostra sienta una irritación ante lo rugoso de los granitos de arena y -como consecuencia- la ostra busque defenderse secretando suave y delicado nácar alrededor del granito de arena, hasta formar una delicada perla…¿verdad?

Una Madreperla -Pinctada mazatlanica- en su medio natural.

Pues siento mucho decirles que no sucede así, es más…voy a ser enfático y decir ¡¡¡NO NO y NO!!! Simplemente no sucede eso. Y de hecho, tenemos información confiable y científica sobre lo que realmente sucede para que una ostra produzca una perla natural…pero por alguna razón desconocida -¿acaso habrá sido marketing?- la mentirosa “teoría del granito de arena” fue la que ganó y se estableció en la conciencia colectiva de la Humanidad. ¿Con qué prueba podemos afirmar que esta teoría es incorrecta?

Tenemos dos herramientas: la primera sería la lógica y la segunda la experimentación. Vamos paso por paso.

Utilizando la Lógica

Las perlas naturales fueron siempre escasas. La mayoría de las fuentes menciona que de cada 10 mil ostras sacrificadas se obtenía una perla natural. Una perla por cada 10 mil animalillos…. Pero ¿Cuánta arena hay en el mar? ¿Por qué solamente llega un granito de arena por cada tantas ostras? ¿No podrían ser más perlas?

En nuestra experiencia, hemos visto que el mar –aquí en Bahía de Bacochibampo- puede verse severamente afectado por el mar de fondo, por tormentas tropicales y por los vientos del noroeste, al punto que el agua cambia de su color verde-azul a un color “café con leche” por la inmensa cantidad de sedimento –que incluye grandes cantidades de arena-  en suspensión. En momentos como esos, la cantidad de perlas que se podrían formar debiera de ser enorme simplemente por el potencial “arenero” de las aguas. Ahora bien, este tipo de fenómeno no es aislado: sucede muy a menudo, sobre todo en los meses de invierno. Eso significa que una ostra podría recibir varios miles granitos de arena a la semana, y si una ostra puede vivir unos 10 años…este potencial se eleva a la cantidad de millones de granitos de arena=perlas.

Así pues, cada ostra perlera debiera ser el equivalente a un TESORO: simplemente es cuestión de bucear una ostra para obtener suficientes perlas para varios collares, brazaletes, aretes para regalar con la familia e incluso con los vecinos…pero nuevamente, eso no sucede: solamente una de cada 10 mil ostras produce una perla de calidad.

Si no es un granito de arena el causante…¿qué es lo que causa que se produzca una perla natural? De esto hablaremos en nuestra próxima entrega…

Dos Collares de Perlas Singulares

sep 17

Queremos compartir con ustedes la experiencia de haber logrado la producción de dos singulares –excepcionales- collares hechos con perlas de cultivo provenientes de nuestra granja en Bahía Bacochibampo, Guaymas, Sonora, México.

Ambos collares –uno de perlas libres y el otro de perlas keshi- son de perlas producidas por la ostra nativa “Concha Nácar”, también conocida como “Ostra de Labios Arcoíris” o como Pteria sterna, por su nombre científico. Si ustedes revisan los datos de producción de perlas mundiales, podrán encontrar que esta es la única granja comercial de perlas de una ostra perlera del género Pteria en el orbe. Así es, todas las otras granjas de perlas del mundo utilizan ostras de las llamadas “Madreperlas”, que son del género Pinctada. Así pues, simplemente por su rareza, un collar de perlas de “Concha Nácar” es realmente una pieza muy especial y totalmente fuera de lo común.

Realmente podría hablar con tecnicismos sobre la belleza de estas perlas…que su oriente o sobretonos son excepcionales, que su chroma o saturación de color es simplemente fuera de lo común, que su lustre natural es increíble, pero creo que cualquier cosa que se diga sobre estos dos collares simplemente PALIDECE ante lo que podemos captar con nuestros ojos…así que mejor les ofrecemos unas bellas fotos y ustedes…decidan si son piezas bellas y excepcionales.

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Collar “Bacochibampo”

Previamente conocido como “Bicentenario”, ya al pasar a manos de sus nuevos dueños recibió su nuevo -y muy apropiado- nombre: Bacochibampo. Esta es una palabra de origen Yaqui-Yoreme que significa “Bahía de la Víbora de Siete Cabezas” y hace referencia a una antigua leyenda Yaqui (de la que podremos hablar en un futuro).

Este collar fue confeccionado con 41 perlas de cultivo, pero si bien recuerdan (ver esta nota) originalmente contenía 43 perlas, pero este par fueron utilizadas para confeccionar un bello par de aretes que hicieran juego con esta increíble pieza.

Adicionalmente, nos da muchísimo gusto decir que este collar encontró su residencia aquí mismo en México. Con este collar, ya serían 4 los que residen en nuestro país: “Balandra”, “Bohéme”, “Stella maris” y ahora también” Bacochibampo”.

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"Bacochibampo" un collar de perlas espectacular.

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Collar “Mares Lucis”

Cuyo nombre evoca la fosforescencia natural de la que disfrutamos en una calurosa y obscura noche de verano. Este es nuestro primer Gran Collar pero de perlas Keshi. Fue realizado a petición de una cliente en los Estados Unidos y resultó ser un muy agradable encargo.

Este collar posee 61 perlas Keshi cosechadas entre los años 2007, 2008, 2009 y 2010. Es un collar graduado, lo que significa que el tamaño de las perlas disminuye gradualmente desde la perla central –la de mayor tamaño- hacia la parte posterior. La talla de las keshis varían entre los 3.9 y 6.7 mm (central).

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Mares Lucis: nuestro primer collar de perlas Keshi.

Realmente fue un PRIVILEGIO el trabajar para lograr la producción de estas singulares piezas de joyería. Estas son piezas duraderas y que pasarán a la historia de la familias que las poseen. Para nosotros la elaboración de estos collares simplemente significó:

  1. El cuidado de al menos 4 generaciones diferentes de ostras perlíferas (2005 a 2008), cada una siendo cuidada por 4 años (aquí van 12 años de esmero y cuidado).
  2. La operación de miles de ostras perlíferas, para que de estas miles solamente un 1% nos diera perlas de la Calidad, Tamaño y Forma necesarias para la elaboración de estas piezas.
  3. Un proceso de selección que involucra guardar las mejores perlas de la cosecha de cada año, para así poder tener las perlas necesarias para producir un collar de esta calidad al año.

Por eso, cuando nos preguntan si no podemos hacer otro collar igual simplemente decimos: “¡¡ Ojalá !!”… y ojalá el próximo año también tengamos la oportunidad y privilegio de elaborar otro collar semejante a este. Dios mediante, así será.

Solamente me resta invitarles a ver un video corto con fotos adicionales del collar “Bacochibampo”…

Las Ruinas del Gran Pasado Perlífero de México #3

abr 22

Una vez más estamos aquí, para compartir nuestros pensamientos y corazones con ustedes … esperando que nos permitirá guiarle en la historia de la Perla del Golfo de California. Esperamos que la historia de las hazañas del Dr. Gastón Vivés les sean tan apasionantes como lo fueron para nosotros cuando por vez primera conocimos de su existencia en 1991. Así que esta semana continuamos con la zona más importante de la CCCyP o de la “Granja de Perlas”: los canales de cultivo de juveniles.

Cuando se sobrevuela a la Isla Espíritu Santo, en Baja California Sur, le será fácilmente capaz de distinguir la pequeña bahía y estuario donde esta famosa granja alguna vez operó; esto será posible ya que usted podrá distinguir claramente la estructura de la estación de acuacultivo: los canales en zig-zag. Esta parte de la operación -como todas las otras- es claramente distinguible por su uso, pero lo que la hace más especial ya que  la mayoría de la gente la puede puede ver, tocar y comprender fácilmente su funcionamiento. Después de casi 100 años de abandono -y a pesar de estar bajo la influencia del clima severo e incluso huracanes- esta zona aún se encuentra en buen estado, pero poco a poco comienza a ser devorada por el bosque de manglar.

Esta pequeña Ensenada (San Gabriel) posee un pequeño bosque de manglares, cuyos árboles crecen en la forma de estuario típico: hay una “pequeña” laguna cuyos bordes están cubiertos de árboles de mangle. Gastón Vivés debe haber mandado talar una parte del manglar a fin de “mejorar” el ambiente para el de cultivo de perlas, porque las ostrasperlíferas  normalmente no se encuentran dentro de estas lagunas. Los problemas que se suelen tener cuando se trabaja en un ambiente como este son los siguientes:

1. El aumento de la salinidad del agua durante los meses de verano (por evaporación)
2. Disminución de los niveles de salinidad después de la temporada de lluvias
3. Temperaturas mayores e inferiores a las que encontramos en el mar
4. Niveles reducidos de oxígeno disuelto y
5. Montones y montones de mosquitos y unos terribles bichos -casi invisibles- que llamamos “Jejenes”.

Pero por otro lado también tiene beneficios importantes, tales como:

1. Niveles de productividad superiores al promedio (productividad)
2. Más fácil manipulación de los animales en aguas poco profundas
3. Es más fácil proteger a las ostras en un área “acordonada” o restringida

Es evidente que el Dr. Vives decidió retirar una parte del bosque de manglar y utilizarlo para hacer crecer su ostras “Madreperla” (Pinctada mazatlanica) en este lugar, bajo condiciones más apropiadas para ellas. Es difícil saber si se dragó el fondo de la laguna con el fin de quitar el “lodo negro” (un barro altamente orgánico y de tendencias anóxicas) que, por lo genera,l  que se asocia con estes tipo de ecosistema. Pero tal vez simplemente se realizó el  cierre de la comunicación entre el océano y la laguna (se taparon los canales de entrada-salida de agua)… luego  se talaron los árboles de mangle y se permitió que el fondo se secara para que los trabajadores quitaran el barro anóxico y así proceder a preparar el fondo con condiciones más adecuadas, tales como poner una cubierta de roca o “tepetate “. Esto también les daría  tiempo para trabajar con la mampostería de los canales.

Canales de Crianza en la Isla Espíritu Santo

Esta parte de las estructuras de la CCCyP representaría un trabajo muy intenso para los trabajadores. ¿Por qué? Volvamos a 1890, e imaginemos que el mundo era diferente: habría barcos de vela en la parte más “aislada” de México, las personas estarían en una isla desierta con poco o ningún alimento y escasa en agua dulce, sujeta a temperaturas extremosas (inviernos fríos y veranos con temperaturas de 45 grados Centígrados), con la presencia de muchas especies de serpientes y artrópodos venenosos, bajo el ataque de los mosquitos, jejenes y tábanos, sin ayuda médica oportuna … usted puede seguir agregando más “detallitos” a esta lista. Por lo tanto, no sólo se necesitan trabajadores, sino de niveles de logística similares a los que se necesitan para luchar en batallas y ganar guerras: aquellos que no pueden abastecer a sus ejércitos son los perderán. Y era un “ejército” al que Gastón Vivés tenía que cuidar, ya que para en el momento de su máximo apogeo, se dice que la granja llegó a tener hasta 1,200 trabajadores allí en la isla.

Así, entre todas las cosas que había que construir para mantener a sus trabajadores, eran las barracas-viviendas y otras áreas necesarias para establecer y servir a un gran contingente de personas. La zona de atraco de botes hubiera sido importante también, porque se requería un transporte casi constante de personas y mercancías entre La Paz y Espíritu Santo, asi como el suministro de agua potable (aunque Isla Espíritu Santo posee algunos “ojos de agua” o manantiales, que podrían suministrar algo de agua). Con el fin de obtener carne, cabras fueron introducidas a la isla y se les dejó forrajear de la vegetación del desierto … algo que hoy en día se consideraría un “crimen ecológico” (pero en esos días el concepto de “ecología” no existía). Una vez que todo quedó en su sitio, imaginamos que dejaría atrás su imágen de “isla pacífica”, ya que se transformaría en un lugar de ruidoso bullicio y actividad (existen pueblos de la sierra que sólo tienen unas 88 personas … y este lugar había !cientos de trabajadores!) : los cocineros cocinando, los herreros trabajando la forja, carpinteros clavando tablones, buzos, cargadores … de todo, con la excepción de fontaneros y electricistas.

El Sistema de Criadero de Ostrillas

Sobre el trabajo de mampostería solamente puedo decir una palabra: maravilloso. Simplemente un gran trabajo que sería realizado por gente seria y que se preocupaba por la calidad. Utilizaron rocas volcánicas de colores rojo y oscuras para construir los canales. Sus trabajos de albañilería tuvo la calidad suficiente para resisitir el paso del tiempo, aunque las raíces del manglar están lentamente destruyendo algunas áreas…

Dentro de los canales o cauces de agua, fue posible ver algunos peces (el más común fué la “Lisa” o Mugil cephalus), así como a varias agresivas “jaibas” (Callinectes bellicosus). El agua en los estanques es turbia y de color verde: un caldo rico en nutrientes. El agua es poco profunda y tiene muy poco movimiento, el fondo parece más arena en lugar del típico fango negro -como sería común ver en lagunas similares.

Esta importante área de cultivo habría tenido una apariencia algo diferente hace unos 100 años, ya que los canales de cultivo se encontraban cubiertos -casi por completo- por una serie de “palapas”: techos de vigas de madera cubiertos con hojas de palma (no vi una sola palmera aquí, así que las hojas se han sido transportado desde el continente como con la mayoría de otras cosas como la madera)… digamos que muy parecido a la palapa que empleamos en nuestra granja en Guaymas.

La razón para esta techumbre es simple: el sol es fuerte a esta latitud y rápidamente calienta el agua, y el agua caliente por lo general contiene menos oxígeno y algunas criaturas pueden asfixiarse por su falta … así que, basta con añadir un poco de sombra y la temperatura del agua será más fresca. En invierno se tendría el problema opuesto (agua fría) por lo que se puede quitar la cubierta de palma y el agua se calentará. Don Gastón era un hombre muy inteligente y práctico.

El sistema de canales fue muy importante porque era su cultivo de “criadero”, el sitio donde las pequeñas y delicadas “Madreperlas” serían mantenidas bajo vigilancia constante. ¿Por qué? Bueno,la elección de una laguna como esta asegura varios beneficios, pero también presenta riesgos … y entre ellos están ciertos depredadores muy comúnes como las “jaibas” o “cangrejos nadadores”, crustáceos muy voraces y que tienen un verdadero gusto por estas pequeñas “botanas marinas” (las pequeñas ostras). Así que era necesario tener guardias en la parte superior de los canales, armados con lanzas o fisgas, dispuestos a defender a las ostras perliferas. Pero muchas otras criaturas podrían haber querido disfrutar de un almuerzo gratis: pulpos, caracoles y estrellas de mar.

Entre los canales había tablones de madera para permitir a los guardias para pasar fácilmente de un lugar a otro y perseguir a los intrusos. Además, cuando el agua de los canales se vaciaba (por acción de la marea baja o “bajamar”) la gente sería capaz de saltar dentro de los canales y trabajar con los animales directamente: realizar una inspección cercana e incluso eliminar algunos depredadores que podrían haber escapado de la vigilante mirada del guardia.

El fondo seguramente estaba acondicionado como he mencionado antes, pero los juveniles pequeños no se dejaban simplemente sobre el fondo. Esto fue pensado en todos los detalles. Las ostras se introducían dentro de  pequeñas jaulas de malla de metal (malla de gallinero galvanizada) con forma de rectángulos. Se han encontrado los restos de varias de estas jaulas en la isla … el metal ya oxidado, pero en ese tiempo el plástico aún no estaba disponible.

Las ostras juveniles de Madreperla se colectaban del medio natural utilizando un sistema de cajas recolectoras de “semilla” (de un diseño especial, y de las que vamos a hablar en un futuro próximo). Las pequeñas ostras habrían tenido tamaño variable entre los 1 a 5 cm, con un promedio de unos 3 cm de diámetro al momento de su colecta. En esta etapa, las ostras son muy delicadas debido a que sus conchas aún no son lo suficientemente fuertes para protegerlas de los depredadores y porque poseen un sistema de “anclaje” llamado “biso”, el cuál emplean para sostenerse de una roca o coral y es un órgano muy delicado: no es conveniente jalar de las ostras en esta etapa ya que pueden morir. Adicionalmente, su pequeño cuerpo no les da la suficiente protección contra los cambios bruscos de temperatura (las ostras se pueden calentar rápidamente bajo los rayos del sol y si se colocan rápidamente en agua fresca, el choque térmico les puede provocar la muerte) … por lo que parece muy probable que el Dr. Gastón Vives, de clara formación médica, habría entendido con facilidad esta serie de problemas físicos y fisiólogicos de las ostras y asi poder darles las mejores condiciones posibles para mejorar su crecimiento y supervivencia.

Por medio de las jaulas de malla, era fácil de manejar a la vez muchas ostras y protegerlas de la mayoría de los depredadores y habría sido capaz de reducir las tasas de mortalidad a niveles muy tolerables (5-20%) en una etapa sensible para los juveniles, en la que -si no se hace lo correcto-se puede tener una tasa de mortalidad de hasta un 80%.

En verdad un hombre revolucionario y muy adelantado a su tiempo … vamos a continuar con este recuento en las próximas semanas.

Las Ruinas del Gran Pasado Perlífero de México #2

mar 25

Y ahora continuaremos con el viaje que dimos inicio el mes pasado, y comenzaremos a desglosar por partes lo que encontramos en la Isla Espíritu Santo, Baja California Sur. Para dar comienzo… tenemos un video (de hecho, en dos partes) sobre nuestra visita a este hermoso sitio histórico:

El Desembarco.

Lo realizamos justo en lo que podría ser considerada una playa rocosa pero no de características de arrecife rocoso, sino de piedra suelta y redondeada, de gran tamaño y que en conjunto dificultan mucho el caminar sobre ellas. Para quienes han visitado las playas de Guaymas, Sonora, tales como “piedras pintas” y “Punta Colorado” o “Las Saladitas” saben a lo que me refiero: las piedras se mueven bajo tus pies, se deslizan, y pueden ocasionar que caigas. La lancha se detuvo justo donde antes existieron rampas de concreto, con el fin de deslizar las lanchas y las artes de colecta y cultivo.

Arribando a las Ruinas de la CCCyPY aunque las rampas ya no se encuentran en su sitio, es interesante hacer notar que utilizando Google Earth se pueden observar “marcas” en el agua, donde muy probablemente estuvieron estas áreas de acceso. Probablemente porque Vivés se aseguró del exitoso desembarco de agua y provisiones (alimentar a los entre 800 y 1,200 trabajadores no era poca cosa), asi como el atraco de los botes que transportarían a personas y bienes (cajas con concha de madreperla). La ausencia de rocas en la zona arenosa y una marcada línea perpendicular a la costa nos habla de la mano del hombre.

Imagen satelital Isla Espiritu Santo, BCSLo que también resulta interesante es que a casi 100 años (en el 2014 se cumplirá un Siglo de la destrucción de la granja) de su último uso comercial, las marcas de la actividad humana no han sido eliminadas por la acción de la naturaleza.

Área de Almacenes

Caminando hacia nuestra derecha (al oeste de nuestro sitio de desembarco), a unos 100 metros de distancia de la línea costera tenemos un área severamente impactada, con escasa vegetación: uno que otro arbusto de “Chivato” (Calliandra sp.), una que otra “Choya” espinosa (Opuntia sp.), esto a diferencia de la vegetación imperante en la zona desértica circundante, que es típica al desierto Sonorense, con la presencia de grandes cactáceas -especialmente Pithayas y Biznagas- y arbustos chaparros y espinosos. Esta área debió de haber sido desmontada y compactada para ser utilizada como área de almacenes.

En su mayoría estos almacenes debieron de haber sido construidos con madera comercial (de la que encontramos restos en estado lamentable de deterioro), los techos debieron de haber sido elaborados con palmera y lámina de madera. ¿Pero qué almacenaban? Me imagino que algunos eran necesarios para mantener alimentos y agua, guarecidos del arrasador sol, pero otros tantos para implementos de uso diario como cuchillos, alicatas, pinzas, malla de gallinero, martillos y clavos, cadenas y cuerdas, hachas y machetes. Otros debieron de haber sido destinados al almacenaje de cajas con concha seleccionada de Madreperla (Pinctada mazatlanica). Según información de primera mano, había cuatro clases de nácar (concha) que se producían en esta granja:

  1. Calidad “Extra” con conchas grandes (más de 15 cm de diámetro), de forma uniforme y sin mancha ni picadura, con un precio de hasta Mil USD por tonelada métrica (precios de 1910).
  2. Calidad “Primera”: conchas de entre 9 y 14 cm y sin mancha ni picaduras. Valor de $400 USD/tonelada.
  3. Calidad “Segunda”: constituída por concha chica (entre 7 y 9 cm) y limpia, pero además con concha de tamaños mayores (9-15 cm) pero con lacras o defectos. Su valor alcanzaba los $200 USD/tonelada.
  4. Calidad “Tercera”: Constituída por conchas rotas o quebrada, y/o con defectos de consideración como manchas y picaduras en al menos el 50% de su superficie.  Raramente alcanzaron un valor de $100/USD por tonelada.

Encontramos evidencia de bastantes conchas de Madreperla en toda esta área, algunas veces en montículos. Sin embargo, la mayoría de estas conchas habían sufrido bastante daño por causa de la exposición a los medios. La concha nácar tuvo un importante valor económico antes de la aparición del plástico, ya que era muy utilizado en la elaboración y manufactura de botones, incrustaciones, cachas de pistola, joyeros, empuñaduras de navajas y usos en joyería. Muchos lugares del mundo tuvieron una floreciente industria con el nácar de sus especies autóctonas, tal como: Broome en Australia, Muscatine, Iowa, en Estados Unidos de América, y -por supuesto- La Paz, Baja California Sur, en México.

Conchas de Pinctada mazatlanica

Conchas de Pinctada mazatlanica

De hecho, el principal ingreso económico para este empresa fué la producción de concha nácar, y las perlas debieron de haber sido un sub-producto importante… un regalo de Dios, ya que en ese tiempo solamente existían las perlas naturales (las de cultivo estaban apenas en proceso de investigación en Australia y Japón). Algunas fuentes mencionan que la cantidad de concha de nácar que se exportó del Golfo de California en el período entre 1580 y 1857 fué de 95 mil toneladas, el equivalente a 277 toneladas anuales (todo producto de la pesca), que si fuese calidad “tercera” hubiese representado cerca de $28 mil dólares de 1910…una cantidad nada despreciable sobretodo si la pasamos a su valor presente (con la ayuda de http://www.measuringworth.com):

$652,000.00 using the Consumer Price Index
$491,000.00 using the GDP deflator
$2,790,000.00 using the unskilled wage
$4,180,000.00 using the Production Worker Compensation
$3,590,000.00 using the nominal GDP per capita
$11,900,000.00 using the relative share of GDP

El camino de la Concha desde BCS al Mundo

Hagamos algo de matemáticas: la granja de perlas (CCCyP) del Dr. Gastón Vivés se dice tenía entre 8 y 10 millones de ostras en cultivo. Se dice que la cosecha de ostras anual consistía en unos 5 millones de organismos. Si una valva de tamaño de 12 cm de diámetro pesa unos 10 gramos y cada ostra tiene 2 valvas hablamos de 20 gramos por ostra, asi que extrapolamos y obtenemos 200 kilos por mil ostras, asi que 1 millón de ostras representarían 200,000 kilos y serían 1 millón de kilos o Mil toneladas anuales. Obviamente aqui hacemos un cálculo no representativo, pero no sabemos cuanto se obtenía de cada calidad de concha, ni el tamaño de las conchas ni otra información importante, pero a donde voy es a esto: una granja de perlas como esta podía proporcionar TODA la producción de concha de nácar extraída por pesca e incluso más. Incluso si reducimos la cosecha a la mitad (2.5 millones de ostras)  tenemos una producción del doble de la de la pesca.

Las granjas de cultivo de ostras si pueden tener un impacto positivo sobre el medio ambiente y tener un buen impacto económico en una región.

La Perla de la Virgen #2

ago 7
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Y seguimos con más detalles sobre la Vestimenta de la Virgen y de sus perlas.

El Patronato de la Basílica de Oaxaca comienza a mover sus elementos en la reposición de toda la indumentaria de la Virgen. Y un detalle importante es la perla que corona el manto de la Virgen , la cual ha sido descrita como una perla calabazo de gran tamaño…y es que -a pesar de que el atuendo es una pieza de arte Sacro- muchas veces no existe una descripción bien detallada de las piezas (por ejemplo, el atuendo y corona originales tenían un peso apróximado de 15 kilogramos).

Y no sabemos mucho de la perla…solamente que las piedras preciosas del atuendo fueron donadas por las mujeres de familias acomodadas de Oaxaca. Y ya que la perla adornó la frente de la Virgen desde su coronación en 1909 solamente tenemos dos pistas: (a) se trata de una Perla Natural de algún lugar de la Costa del Pacífico Mexicano o (b) era una perla artificial.

Previo al hurto de su vestimenta y corona.

Previo al hurto de su vestimenta y corona.

¿Cómo llegamos a estas dos posibilidades? Las perlas de cultivo comenzaron a darse a conocer y comercializarse a mayor escala con la caída del Imperio Japonés (1942) tras la segunda Guerra Mundial, además de que las perlas de cultivo de Japón tenían un tamaño de entre 3 y 7 mm de diámetro (demasiado pequeñas).

Si era una perla natural, pudo haberse extraído de las costas oaxaqueñas (donde hubo una importante pesquería de Madreperla – Pinctada mazatlanica), pero también pudo haber sido una perla natural producto de la granja de perlas del Dr. José Gastón Vivés en La Paz, BCS, (hablaremos de este tema en otra entrada a futuro). El color claro de la perla, y su tamaño se explicaría perfectamente con este orígen.

Pero ¿pudo tratarse de una perla artificial? Solamente con la imagen de la foto es difícil afirmar una u otra cosa, pero si sabemos que el atuendo tenía esmeraldas, otras perlas (el rosario tenía varias perlas, asi como la azucena), sabemos de la auténtica devoción del pueblo oaxaqueño por su Virgen y que en ese entonces México aún era una potencia perlífera (la granja de Don Gastón Vivés fué destruida durante la Revolución Mexicana, en 1914) entonces podemos creer que -efectivamente- se trataba de una perla natural auténtica.

Y continuaremos entrelazando esta historia…más adelante.