Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.
Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).
En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.
Perlas de Almejas
Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.
Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.
Perlas de Caracoles (Gastropoda)
En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.
De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.
Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.
Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.
Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.
Conclusiones
Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.
Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.
Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.
Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.
Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.
Pero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.
Experimentando con Arena
Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:
Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.
Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.
A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.
Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.
Conclusiones
Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.
Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.
¡ Una Perla Ampolla ¡
Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.
Próximamente
Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).
Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.
Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.
A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.
Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.
En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).
Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.
Perlas Ampolla
Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.

Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.
Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.

Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).
El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.
Las ampollas de lodo
Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.
Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.
Insólitas Perlas Ampolla
Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.
Otras posibles fuentes de perlas ampolla
Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.
En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.
Apartándome un poco de lo que es el tema científico de las perlas naturales, pero aprovechando que nos encontramos dentro de este mismo capítulo, quisiera aprovechar un breve espacio -en lo que finalizo la parte 2 del tema sobre perlas naturales- para comentarles de una nueva variedad de piezas de joyería que estamos elaborando y que hemos puesto a la venta en nuestra joyería en Guaymas, Sonora, y también a través de este medio.
Cada año, durante nuestra cosecha de perlas, obtenemos cientos o miles de pequeñísimas perlas naturales que los españoles primero -y los pescadores mexicanos después- denominaban “morralla” y que en inglés se conocen como “Seed Pearls” y que a veces se denominan “perlas iniciadoras o semilla” (por la creencia que eran las encargadas de provocar el desarrollo de las perlas de mayor tamaño). Estas pequeñas perlas miden entre 1 y 4 mm de diámetro y tienen todo tipo de formas (desde totalmente irregulares -barrocas- hasta formas de gotas, trompos, botones y a veces redondas) y de colores (negras, blancas, grises, verdes, moradas y rojas). Este tipo de perla ha sido muy utilizada en países de Asia -como la India- donde las mujeres elaboran unos largos collares llamados collares “Basra” (para ver fotos de este tipo de collar haz clic aquí).
A sabiendas de que muchas personas quisieran adquirir una perla natural pero que desconfían de la procedencia de la misma (el eterno temor a recibir “gato por liebre”), nosotros -como auténticos granjeros de perlas- podemos garantizar el origen de estas perlas y ofrecerle un artículo especial para regalo: algo que nadie más tiene y que de ninguna manera es un artículo de producción masiva (en pocas palabras: son muy pocas piezas, menos de 10, las que están disponibles). Además, esta piezas distan mucho de ser caras.
Dijes y Aretes de Concha Nácar con Perla Morralla
Estas pequeñas piezas (miden de entre 3 y 5 cm de largo, con las perlitas en tallas entre los 2 y 4 mm) están elaboradas con piezas talladas de la muy colorida concha de la “concha nácar” (Pteria sterna) para que haga un gran contraste con la blancura de la perlita. Por supuesto, la perlita ha sido perforada y se adhiere a la concha por medio de alambre de plata (como se aprecia en la parte trasera de los dijes).
Dijes y Anillos de Perlas Ampollas en Plata
Otro selecto grupo de piezas son aquellas que se elaboraron con las llamadas “perlas ampollas” (de las que hablaremos en la próxima entrega) y que poseen -por lo menos estas piezas- formas alargadas inmersas en un hermoso disco de concha nácar y montadas en fina plata. Las piezas son de tamaño grande (con un diámetro entre los 2.5 y 4.5 cm), por lo que son muy llamativas.
Tenemos solo tres piezas con estas características y también a precios que consideramos muy razonables. Para mayor información visiten nuestra página (dentro de este mismo Blog) de PRODUCTOS DISPONIBLES.
Y una cosa que tenemos que dejar BIEN EN CLARO aquí es que estas perlas naturales NO proceden del saqueo de bancos de ostras perleras…sino que son perlas naturales que se producen dentro de nuestras ostras de cultivo, por lo que son consideradas una PERLA ECOLÓGICA. Pueden tener la absoluta confianza de adquirir un producto que es respetuoso del medio ambiente y que está garantizado y avalado por la la principal fuente de perlas de cultivo en el Continente Americano: Perlas del Mar de Cortez.
Más sobre perlas naturales
Ya casi termino de integrar la información e imágenes del próximo tema sobre perlas naturales (es mucha información) y que será sobre las perlas tipo “ampolla”, aunque también tenderemos mucha información sobre los animalillos con quienes las ostras tienen contacto íntimo…demasiado íntimo para algunas ostras. Los esperamos aquí pronto.
Comenzamos otra entrega y en esta ocasión el tema principal es la CALIDAD de la perla. Pero, ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Desde el punto de vista de un cliente: ¿por qué debo de pagar más por una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Y la respuesta debe de ser clara, sin ambigüedades: la calidad te da valor y te da belleza. Y en el caso de una gema esto tiene importancia ya que se trata de productos que tienen que conservar esa belleza para seguir conservando su valor en 5 o 10 o 200 años. Una gema que pierde su belleza también pierde su valor.
¿Cómo podemos medir la calidad en una perla? Esa es una pregunta muy interesante e importante y esperamos poder responderles de una manera fácil y precisa. Por lo pronto adelantamos un indicador crítico de la calidad de la perla: el GROSOR DEL NÁCAR y veremos por qué es esto tan importante. Pero, demos comienzo a esta entrega con un par de relatos…
Una Inversión de Vida
Durante siglos los seres humanos han comprado piedras y metales preciosos, así como joyería y ornamentos elaborados con estos materiales. La joyería no solamente sirve de adorno o para “marcar Status” entre las personas, sino que también sirve como una suerte de “salvaguarda” en momentos de crisis. Por ejemplo, en algunos países las mujeres utilizan mucha joyería y esto les dio una gran ventaja en algunos momentos históricos: ¿te imaginas un ataque repentino a su aldea y una familia sale huyendo con sólo lo que tienen encima? Ya con la joyería de la madre cuentan con algo…claro está que la CALIDAD –y por ende el valor- de esta joyería repercutirá en posibilidad de que esta familia pueda sobrellevar sus pérdidas materiales. Más valdría poseer una pieza muy valiosa que 40 kilos de bisutería (que además no le ayudaría a correr con mayor velocidad). Siguiendo esta lógica, veamos un caso relativamente documentado:
En Octubre de 1917 –durante la Revolución Rusa- el nuevo gobierno bolchevique rápidamente apresó a la Nobleza Rusa, creando una “desbandada real”: los Zaristas huyeron y tuvieron que dejar palacios, tierras y mobiliario, llevando sólo aquello de gran valor. Entre estos nobles se menciona al Príncipe Félix Youssoupov (conocido en parte por haber sido de los asesinos de Rasputín) quien escapó a París con las joyas familiares. Uno de sus más preciados tesoros consistía en un collar de Perlas (que algunos asumen eran Perlas del Mar de Cortez, debido a la voracidad que tenían los Rusos por las perlas de esta región) que probablemente había pertenecido a su madre, la Princesa Zenaida Youssopova. Durante su estancia en Francia, ya para 1922 sus problemas económicos se acentuaron y resolvió llevar a cabo la venta del preciado collar de perlas (probablemente se trate del collar que aparece en la imagen, aunque sin la famosa perla “La Regente” o “La Perla de Napoleón”, ya que esta perla tiene su propia historia), cosa que fue encomendada al prestigiado joyero Pierre Cartier, quién logró su venta –a una rica heredera norteamericana- por un valor de $400,000 dólares americanos. Para poner esta cantidad en un contexto que no sea meramente monetario: el valor del collar fue idéntico al valor de una pintura del prestigioso Rembrandt, que fue subastado ese mismo año.
Ahora bien, tengo que ser franco con este asunto, ya que hay varias referencias que se contradicen entre sí en esta historia. Algunas –como esta referencia- apuntan a que el collar de perlas perteneció a la Regente Rusa Catalina “La Grande”, pero el collar pudo haber sido parte del tesoro imperial ruso, aunque se dice que los bolcheviques lo encontraron escondido en uno de los palacios de los Romanov. Así que utilicé como válida la información de la página de “Cortez Pearls”. Ustedes están en posibilidad de encontrar otras vertientes…en estas historias hay varios cabos sueltos.
Aquí lo importante es recalcar la importancia de contar con tu propio “tesoro” para esos momentos de crisis. Ahora, analicemos el aspecto de la Calidad de las perlas.
El Grosor de Nácar y la Calidad de la Perla
Para nosotros, uno de los principales atributos a considerar es el grosor de nácar. Para entender de qué se trata esto, podemos utilizar la siguiente pregunta ¿Cuánto de tu perla es realmente perla? Analicemos.
Las perlas de cultivo se forman introduciendo –por medio de una cirugía- un núcleo nacarado (una esfera de nácar) dentro de la ostra perlífera, la cual será recubierta por delgadísimas capas de nácar, una tras otra…a semejanza de una cebolla, hasta el momento de la cosecha de la perla. Así pues, el tiempo de cultivo de la perla determina cuánta perla posee la perla: a un tiempo de cultivo “corto” (4 a 8 meses) se tendrá una delgada capa de nácar, pero a un ciclo de cultivo “largo” (18 a 24 meses) se tendrá una muy buena capa de nácar.
¿Cómo se puede medir la capa de nácar de una perla? Hay varias maneras, entre ellas tenemos:
- Los Rayos X – Se utilizan para observar el núcleo nacarado dentro de la perla y se puede medir el grosor. Un método muy utilizado en algunos países productores de perlas, como Tahití.
- Mediante Corte: se selecciona una muestra de perlas para ser cortadas y analizar su grosor de nácar. El mejor método para determinar el grosor de nácar.
- Inspección del orificio de taladrado: un método difícil ya que no te asegura el grosor de nácar, pero sirve para identificar perlas con bajo grosor de nácar.
Adicionalmente, tenemos métodos indirectos que pueden ser utilizados por los perlicultores. Nosotros utilizamos un método sencillo que nos provee de muy buena información respecto al grosor: utilizamos un grupo de ostras “control” al cuál solamente les introducimos núcleos de una sola talla (por decir 6 mm, por lo que al momento de la cosecha alcanzan los 8 mm). Así, al final del período de cultivo las perlas cosechadas se miden y –por diferencia de talla- sabemos el grosor de nácar de las perlas, tanto el máximo como el mínimo y el promedio. Utilizando una combinación de estos métodos nosotros podemos sentirnos confiados en la calidad del nácar de nuestras perlas.
Cosecha 2010 – Grosor de Nácar
Nos sentimos muy agradecidos por la cosecha de este año 2010 ya que el grosor de nácar resultante fue EXCELENTE en las perlas. El rango que nosotros consideramos aceptable para una perla de nuestra granja es de 0.8 mm como mínimo, teniendo usualmente un promedio de 1.2 mm y en ocasiones raras con grosor superior a 2.2 mm. Este grosor de nácar en las “Perlas del Mar de Cortez” es igual al de las mejores South Seas Pearls o “Perlas de los Mares del Sur”.
En las imagen anterior pueden apreciar el grosor de nácar de un lote de perlas que fueron seleccionadas para este fin. Las que tienen la capa más “delgada” tienen un grosor de 0.9 mm, las intermedias poseen 1.5 mm y las más gruesas alcanzaron un grosor de hasta 2.8 mm (en todos los casos menciono el grosor de sólo uno de los lados, como se observa en la siguiente foto).
Garantía de las Perlas del Mar de Cortez
Una gruesa capa de nácar significa que tu perla tiene la cantidad necesaria de perla para que esta presente un buen lustre natural –así no será necesario pulirla- y para que la perla tenga DURABILIDAD y tenga la posibilidad de ser una “joya familiar”. Por el otro lado, una perla con una delgada capa de nácar se verá opaca –a menos de que se le pula-, carente de belleza, sin oriente o iridiscencia y no tendrá durabilidad (estas perlas se “pelan” y resquebrajan con facilidad).
La perla que producimos está garantizada DE POR VIDA contra defectos naturales: si la perla sufre de algún daño (ajeno al portador) esta será reemplazada por otra perla de la misma calidad o valor. En la mayoría de los casos, los daños son imputables a quien posee la perla: raspones, uso indebido, maltrato causado por un joyero inexperto e –incluso- por haber sido arrollada por un auto o por haber estado en un incendio…pero para casos excepcionales, atribuibles a la calidad de la perla esta garantía es única en su tipo.
Si consideramos que una perla con un bajo grosor de nácar puede tener una “vida útil” de unos cuantos meses a un par de años, entonces una perla con un valor de $100 pesos resulta un producto caro:
$100 pesos / 8 meses = $12.50 pesos/mes
$100 pesos / 24 meses = $4.17 pesos/ mes
Pero si la perla posee una gruesa capa de nácar, entonces posee el potencial de tener una “vida útil” en los cientos de años (100-300 años), pero para ser francos esto es muy difícil de estimar, así que digamos que con una “Garantía de por Vida” estamos hablando de al menos 80 años y tendremos que una perla con valor de $1,000 pesos sería realmente un producto económico:
$1,000 pesos / 80 años = $12.50 pesos anuales/ 12 meses = $1.04 pesos/mes
Regresando a la pregunta inicial de ¿por qué nos interesa la calidad de la perla? Pero ahora, desde el punto de vista del Productor de Perlas: ¿por qué debo de invertir más tiempo para obtener una mejor calidad? ¿Qué recibo a cambio? Lo primero que se recibe es prestigio por una calidad comprobada y lo segundo es que tu perla asegura una exclusividad asociada a su calidad, además de que es un motivo de orgullo personal. Cualquier otra razón es adicional a estas.
Vale la pena invertir en la calidad…en el futuro hablaremos de otros aspectos de la calidad de las perlas.
Haciendo un alto en nuestro recuento de metodologías para identificar entre perlas falsas y perlas auténticas, nos vamos a poner un poco más “históricos” ya que recientemente tuvimos un animoso debate con algunos amigos sobre el nombre de nuestro hermoso mar: el mundialmente famoso “Golfo de California” o “Mar de Cortés”. Así pues, creímos que esta información sería de interés para otros que gustan de este tema y tomando en consideración que en este año 2010 celebramos el bicentenario de nuestra nación y se antojan los temas con “historia”. Si ustedes desean formar parte del debate, no dejen de realizar sus comentarios.
¿De dónde surge el nombre de “Mar de Cortés”?
La respuesta es casi obvia, aunque hay quienes desean “olvidar” que México es un país que fue conquistado -hace ya cerca de 500 años- por España. Esta conquista fue militar y cultural y dio origen al país que hoy día conocemos como “México” (aunque oficialmente se llama “Estados Unidos Mexicanos“), razón por la cual el idioma oficial es el Español o Castellano, nuestra religión dominante es la Católica y nuestra “raza” (o “razas” dirían algunos) y cultura, incluyendo nuestra apreciada gastronomía, es de un mestizaje matizado por regiones. El nombre de “Mar de Cortés“ tiene la virtud de evocar una etapa histórica de grandes descubrimientos haciendo obligada referencia al conquistador Hernán Cortés, por ser él quien envió las cuatro expediciones que no sin grandes dificultades (Cortés mismo tuvo una participación decisiva en la tercera expedición) descubrieron y lograron la delimitación por vez primera de los litorales del Golfo de California o Mar Bermejo, conocido también como “Mar de Cortés”, nombre muchas veces empleado y consignado en numerosos mapas como un perdurable testimonio de los muchos empeños y ensueños del Marques del Valle (para leer más se recomienda: el libro “Cartografía y Crónica de la Antigua California” por Miguel León-Portilla, editado por la Fundación de Investigaciónes Sociales A.C. junto con la UNAM en 1989).
Nombre “Oficial” contra Nombre “Popular”
Ahora bien, el debate surgió porque algunos consideran que este nombre -”Mar de Cortés”- no es oficial y por lo tanto no merece ni ser recordado ni utilizado. Digamos que es como el caso expuesto anteriormente (primer párrafo de esta entrega: México vs. Estados Unidos Mexicanos), donde el nombre “oficial” es el que aparece ante organismos internacionales (ONU, UNEP, FAO, OEA, etc.) e incluso en instituciones oficiales (INEGI) y el otro es el nombre de “uso común”, el que está en el corazón y mente de las personas, el que se saborea cuando se utiliza: así sería con el uso de “México” y el de “Mar de Cortés”. Realmente no hay razón para enfrentar a uno contra el otro…cada nombre tiene su uso y no son mutuamente excluyentes. Así pues es casi imposible imaginarse una fiesta patria al grito de “Vivan los Estados Unidos Mexicanos” en lugar del más utilizado “¡Viva México!” (en ocasiones seguido por expresiones adicionales).
La Verificación del Nombre de “Mar de Cortés”
Este es el punto más acalorado del debate ya que se centra en referencias históricas sobre el uso del nombre de esta zonas y se hace una muy amplia referencia a varios nombres utilizados por un sinnúmero de personajes históricos que visitaron esta región durante su reconocimiento y exploración. Entre estos muy variados nombres se citan aquellos dados a puntos específicos dentro del Golfo de California y no en referencia a esta zona geográfica en lo general, haciendo mención de algunos como “California” (que hace referencia a la península con ese mismo nombre), “Calafia” (en referencia a una mítica Reina dentro de las gestas de “Las Sergas de Esplandián“) e incluso otros menos populares como “Mar de Anián” (en referencia a un mítico “estrecho de Anián” que no fue sino otro mito) y “Mar de las Perlas” (un nombre muy popular para las áreas de gran producción perlífera). Para el caso, otro nombre apropiado debiera ser el de “Mar de Mares” (en referencia al nombre otorgado a la Bahía de Guaymas por Francisco de Ulloa en 1539: “Puerto de Puertos”) Entonces ¿cuál es la referencia más apropiada?
La respuesta no puede venir ni de mitos, ni de gestas, ni de cuentos…estos fueron capaces de inspirar a la acción y prestanza (muy necesaria en esos días), pero nuestras referencias deben de tener una mayor solidez. ¿Quiénes en la Nueva España tenían la preparación para redactar y dejar constancia de hechos y referencias? ¿Acaso la “Soldadesca” Española? Probablemente las referencias más sólidas y contundentes provengan, pues, de los Misioneros Religiosos (principalmente Jesuitas) y Notarios Públicos que acompañaron a los conquistadores.
Presentemos pues, una referencia histórica irrefutable: el documento del Sacerdote Jesuita Miguel Venegas, escrito originalmente en 1739 (aunque publicado en Madrid hasta el año de 1752). Este manuscrito consta de 5 tomos y se titula “Noticia de la California, y de su Conquista Temporal y Espiritual hasta el Tiempo Presente” y en el tomo 1 hace constar lo siguiente en referencia a esta área geográfica:
“Los Antiguos Descubridores le llamaron Mar Bermejo y Mar Rojo por la semejanza que tiene en la figura y a veces en el color o apariencia de las aguas… Apellidaronle también Mar de Cortés, en gracia del empeño con el que el Conquistador del Imperio Mexicano solicitó adelantar por él la glorias de sus empresas”
Así pues, tenemos una constancia fidedigna sobre el nombre de este bello mar mexicano: Mar Bermejo o Mar de Cortés y que no tiene que pasar por la revisión de mapas cartográficos realizados por europeos que probablemente jamás visitaron esta región (como sería el caso de Frederick de Wit, un famoso cartógrafo holandés que realizó el famoso mapa que indica el mítico “Estrecho de Anián”).
Conclusiones
Se pueden utilizar ambos nombres al gusto, utilizando de preferencia el de “Golfo de California” en documentos de naturaleza oficial y el de “Mar de Cortés” cuando sientes el vuelco al corazón que te causa este lugar cuando contemplas un increíble atardecer en Bahía Bacochibampo en Guaymas, cuando disfrutas de un paseo en el bello malecón de La Paz, B.C.S., cuando tienes un paseo en bote frente a la majestuosa “Isla del Tiburón” o te das un refrescante chapuzón en Puerto Peñasco…no importa en que parte del Golfo te encuentres, siempre encontrarás un lugar para el “Mar de Cortés” en tu corazón.
Nota adicional: Nos preguntaron que por qué razón el nombre comercial de nuestras perlas es “Perlas del Mar de Cortez” y no “Perlas del Mar de Cortés”. La pregunta habría que formulársela al IMPI (organismo que otorga los nombres comerciales en México)…nosotros no hicimos las reglas ni establecimos la tramitología y simplemente nos adecuamos a lo que si se podía, amén de que en inglés resulta afortunado el uso de un nombre sin acentos y que para un diseñador gráfico fue más afortunado el uso de la “Z” ya que te otorga una “simetría única” (sic).
Para nosotros, era importante que cada una de nuestras perlas tuviera su historia -su legado- en su mismo nombre, al igual que un hijo recibe los apellidos de sus padres. Para nosotros no era ni digno ni suficiente que terminasen con un nombre comercial (pudieron haber terminado con un nombre como “Perliva“…una “Diva de Perla”) como cualquier otro producto de manufactura masiva. Nosotros creemos en nuestra perla y la consideramos una auténtica heredera de la tradición perlífera de México y nos enorgullece poder producirlas en Guaymas, Sonora, en el corazón pleno del Mar de Cortés…
Los invito ahora a realizar un pequeño video-viaje -de tan sólo 5 minutos- a la historia de las “Perlas del Mar de Cortez”…
Hasta la próxima entrega…
Aqui de nuevo con pruebas sencillas que les ayudarán a identificar entre perlas. Muchas de estas pruebas de identificación eran utilizadas para -principalmente- identificar las perlas de cultivo de las perlas falsas o imitaciones. Sin embargo, hoy en día incluso pueden servir a identificar entre diferentes tipos de perlas, como sería entre las perlas de río, las perlas Akoya de Japón/China, las perlas tahitianas o negras y -por supuesto- las perlas del Golfo de California.
Asi bien, para esta prueba utilizaremos otro elemento natural, pero opuesto al que ya utilizamos anteriormente: el AGUA. A diferencia de la prueba del fuego -que es muy divertida cuando se utiliza en perlas falsas- la prueba del agua no es destructiva pero puede tener un valor estético si se utilizan las perlas adecuadas. Para entender de lo que estoy hablando necesitamos ver algunas imágenes y hablar de unos términos arcanos conocidos bajo los nombres de “oriente” y “sobretonos”.
El Oriente/Los Sobretonos
Mucho se habla del “oriente” de las perlas. Discusiones por grandes “conocedores” hablan sobre la inusual y bella apariencia del “oriente” pero para la mayoría de estos “expertos” es difícil explicar lo que es el oriente (probablemente porque nunca han observado una perla con este atributo). Asi que empezaremos a desmitificar este bello atributo visual de las perlas… primero, con el concepto mismo:
La luz, ya sea natural o artificial -cuando la perla es noble-, se refleja totalmente en la pulida superficie y le da ese brillo especial; la claridad rodea a la perla de un vivo reflejo aterciopelado y suave que a veces se tornasola; y el oriente resulta de la curvatura de las laminillas superpuestas, lo que hace que los efectos de la reflexión de la luz den a la joya una sensación de diafanidad absoluta. (Fuente)
¿Difícil de entender? Es una buena descripción de una perla, pero no ayuda mucho a entender el oriente ya que utiliza en una sola definición varias propiedades de la perla: el lustre, la iridiscencia y ese suave resplandor que de la perla emana debido a las capas translúcidas de nácar (a eso se refiere con diáfano). Pero, para dar claridad a vamos a concentrarnos en un solo concepto: el oriente o sobretono.
Utilizaremos la descripción que a mi manera de ver es la más coloquial y entendible y que viene de la página de “Perlas del Mar de Cortez”:
el oriente se observa como un segundo color o sobretono. … básicamente se trata de un efecto visual que se identifica como si existiesen “aros” concéntricos de colores en la perla.
Para muestra un botón. Veamos una foto con diversas perlas: perlas chinas (de río), imitaciones, perlas akoya japonesas, perlas negras y Perlas del Golfo de California:
En estas fotos podemos apreciar que las perlas Negras y las Mexicanas poseen una iridiscencia especial, que hace que parezca que tienen varios colores y que no poseen solo un color…como se aprecia en las otras perlas. Esos “anillos” de color que parecen flotar sobre la perla se conocen como “oriente” -en las perlas de colores claros- y como “sobretonos” en las perlas obscuras. En este momento no vamos a hablar sobre que es lo que causa que exista este singular efecto óptico, ese tema es para otra ocasión, pero de lo que si vamos a hablar es sobre como utilizar este atributo visual para identificar diferentes tipos de perlas, asi que ¡comencemos!
La Prueba del Agua en Perlas Claras.
Utilizamos un pequeño recipiente de color blanco al cual le ponemos suficiente agua limpia, la necesaria para cubrir las perlas. Nos movemos a un área con buena iluminación natural (no necesariamente al rayo del sol) y allí introducimos diferentes perlas en el agua. ¿Qué va a suceder? El agua funciona como amplificador visual de este efecto visual (oriente/sobretonos), además el recipiente de plástico blanco ayuda a rebotar la luz de una forma óptima sobre la perla: si la perla presenta oriente o sobretono, entonces veremos una gran diferencia a manera de “anillos de color” en la perla. Claro está, si una perla no presenta este efecto…pues se trata de una perla de menor calidad o incluso una “perla falsa”.
Veamos un ejemplo. Tenemos un grupo de “perlas blancas” o de color claro (perla china de río, perla “Mallorca”, otra imitación llamada “Shell Pearl” y unas “Perlas del Mar de Cortez”. Fuera del agua la mayoría de estas perlas tienen una apariencia “de perla normal” (yo le llamaría “muerta”, “apagada” o “lechosa”), excepto por las perlas mexicanas, que presentan un hermoso y fuerte oriente (verde y rosa).
Ahora, introduzcamos esas mismas perlas en agua y el cambio es significativo: las perlas falsas y la perla china no presentan cambio alguno e incluso se ven más blancas, pero las perlas del Golfo de California presentan un par de aros o anillos de color. Aquí observamos el Oriente de la perla con facilidad.
La Prueba del Agua en Perlas Obscuras:
En las perlas de color obscuro es aún más intenso el resultado. De entre las perlas utilizadas – perla negra de Tahití, perla china teñida, perlas falsas y perlas mexicanas- para esta demostración, varias presentaron un buen efecto visual de sobretonos. Pero ahora veamos a las competidoras antes de ser introducidas al agua:
Ahora, veamos a las mismas perlas pero dentro del agua…
En el caso de la perla teñida y la perla tahitiana, el sobretono hace una aparición más fuerte que lo que se puede apreciar a simple vista. Las perlas de imitación -Majorica, imitación y “Shell Pearl”- tampoco presentan sobretonos, aunque habría quien se confundiría con la “Shell Pearl” debido a que en la foto se observa algo similar a un anillo, pero realmente no lo es…este es un efecto visual dinámico y que se puede observar mejor en un vídeo. Ahora bien, la perla mexicana destaca por su tremendísimo efecto de sobretonos: un verdadero espectáculo visual.
Comparando Perlas Claras y Obscuras en Agua:
Este apartado nos sirve para ver las diferencias entre tipos de perlas. Por ejemplo, las perlas obscuras presentan un efecto más marcado y las claras no presentan ningun efecto, tal vez debido a que fueron blanqueadas y pulidas excesivamente…como se hace de manera rutinaria con este tipo de producto.
Perlas Falsas o de Imitación:
Las perlas falsas no presentan este deseable efecto visual…al igual que las perlas de calidad inferior.
Perlas del Mar de Cortez:
Un rico deleite visual…los colores son variados y dinámicos, algo que rara vez se logra observar en otras perlas. Son estas “pequeñeces”, estos “detallitos” los que hacen que esta perla sea única.
El Video.
Y como en otras ocasiones, he preparado otro video sobre esta prueba ya que este es un fenómeno visual y dinámico. En esta ocasión volví a utilizar la música de “Perlas del Mar de Cortez”, aunque realmente deseaba utilizar la canción “Strange Overtones” (Extraños Sobretonos) de David Byrne…pero ya conocemos las políticas de YouTube al respecto, asi que si tienen esa canción ponganla con el video y lo podrán disfrutar de una manera diferente.
Hasta la próxima entrega…
Con enorme gusto y satisfacción damos aviso de la presentación de tres collares de perlas para este año 2010. Al igual que los collares de perlas que han sido producidos en México desde que comenzó operaciones la granja de “Perlas del Mar de Cortez”, estos collares se han elaborado con perlas de las cosechas 2010, 2009, 2008 e incluso del 2007, por lo que lograr un buen collar de perlas es un asunto de extrema paciencia.
¿Qué hace que estos collares sean tan especiales? Bueno, pues que son perlas producidas en México, en el Golfo de California -una región reconocida mundialmente por sus perlas- y que son las únicas perlas que se producen bajo los estándares del Fair Trade Gems (o “Gemas de Comercio Justo”), que son perlas que se producen en la ostra “Concha Nácar” ú “Ostra de Labios Arcoiris” (Pteria sterna) por lo que son las perlas de cultivo más raras que se producen en el mundo y que además fluorescen de color rosa-rojo bajo rayos UV y que no reciben tratamientos (físicos ni químicos)… faltaría agregar mucho más para decir cuán especiales son estas perlas, pero esto es nada más para sentar las bases.
Lo que ahora falta por hacer es realizar una presentación de estos tres collares de perlas de la edición 2010:
Collar 2010 – A
Un collar graduado, de 50.8 cm (20 pulgadas), hecho con 49 perlas barrocas (con diámetro de entre 8.0 y 8.7 mm) de calidad “B” (lo que quiere decir que hay imperfecciones en las perlas y el lustre no es muy alto). Sin embargo, su color gris claro y lo tornasolado de las perlas lo hace una pieza realmente excepcional. La perla central mide 8.7 x 9.1 mm. Este collar posee un broche de oro amarillo sencillo de 18 K.
Collar 2010 – B
Este es un collar excepcional por su costo:beneficio. Se trata de un collar de perlas barrocas suavizadas (no por acción humana), en pocas palabras: son perlas que son asimétricas pero cuyas formas suaves dan una apariencia casi esférica. Ahora bien, es poco común que las perlas de cultivo del Golfo de California sean redondas (por razones que expondremos en un futuro) por lo que la forma “esférica” alcanza mucho mayor valor que la forma más común -la asimétrica o barroca- por lo que este collar logra un bajo costo con una gran apariencia.
Este collar graduado mide 48.26 cm (19 pulgadas) y consta de 51 perlas con una talla de entre 8.0 y 8.6 mm de diámetro; posee perlas de calidades A y A+ (de muy buen lustre natural y de superficie limpia) con colores excepcionales, para disfrutar de un collar multicolor con perlas rojas, verdes, azules, grises, negras y moradas… un verdadero arcoiris visual. Al igual que el collar anterior, viene con un broche de oro amarillo de 18 K.
Collar Especial “Bicentenario” 2010
Este es un collar realmente excepcional, una pieza de joyería digna para una Reina y algo que no cualquiera puede poseer. En nivel de exquisitez -a falta de mejor palabra- solamente están “Stella maris” (2009) y “Bohéme” (2008). La perla central es un increíble perla morada con increíble sobretono verde (de la cosecha 2010).
El collar multicolor consiste de 49 perlas semi-rendondas de entre 8.7 y 11.6 mm de diámetro en calidades A+ y Gema, con los colores más intensos, el lustre más alto y los colores más bellos que se puedan producir en una perla de color natural. Este collar graduado no incluye broche, ya que usualmente el comprador adquiere un broche especial para esta pieza única. El largo final del collar será de entre 19-20″ (48-52 cm), pero aún no ha sido preparado asi que no sabemos a ciencia cierta.
Hasta el momento el collar lo hemos nombrado “Bicentenario”, pero este nombre será cambiado por su dueño: en la más pura tradición perlífera, estos collares excepcionales reciben un nombre o son “bautizados”, a la usanza de otros collares famosos antiguos o incluso de perlas. En el mundo actual, la vasta mayoría de collares producidos no merecen siquiera un mote o apodo…pero los collares de Leyenda, de producción limitada y de la más alta calidad si son merecedores de esta distinción.
¿Dónde están los otros Collares de Perlas del Mar de Cortez?
Solamente hemos logrado producir 8 collares especiales -con características similares a las del collar “Bicentenario”- y siempre hemos querido que se queden en México, pero esto no ha sido siempre posible. Así que ¿dónde están los collares? He aquí el listado:
- 3 collares en México, incluyendo los tres más perfectos y hermosos: “Stella maris”, “Bohéme” y “Balandra”.
- 2 en Estados Unidos (“Marié” e “Isabella”)
- 1 en Italia
- 1 en Nueva Zelanda
En el caso de “Bohéme” tuvo la distinción de aparecer en el libro de “Pearls” de los gemólogos Hubert Bari y David Lam, libro donde los autores mencionan lo siguiente (página 86) sobre las “Perlas del Mar de Cortez”: “It is perhaps the most beautiful pearl to have been cultured up to now” o en Castellano: “Probablemente sea la Perla más bella de todas las que se cultivan hasta el día de hoy” (Hubert Bari & David Lam. 2010. Pearls. Skira. Italia. 336 páginas).
¿Dónde se quedará el collar “Bicentenario”? ¿Cuál será su nombre definitivo? Eso lo sabrán aquí mismo…pronto…
En esta nueva entrada hablaremos de un tipo de perla que es algo desconocida entre muchas personas. Se trata de una perla de cultivo conocida con el nombre de “Perla Keshi”. La palabra “keshi” es viene del idioma japonés, y es la palabra que se utiliza para referirse a las semillitas de la amapola (asumo que la variedad que termina siendo utilizada en aderezos para ensalada) o lo que en inglés llaman “Poppy Seed”.
En México, esta palabra es aún raramente utilizada pero tal vez habría una palabra que se podría utilizar de manera equivalente: “Morralla”, que era el nombre que se le daba a las perlas naturales pequeñas (de tamaño inferior a los 5 mm). A pesar de lo anterior, el mercado internacional las conoce bajo este nombre génerico, asi que será el que utilizaremos.
Se conoce con el nombre de “keshi” a una perla de cultivo (no natural, a pesar de lo que digan algunos) que se forma de manera “accidental” cuando uno intenta producir una perla de cultivo (para más información, visita esta página), por lo que en su formación intervino el Ser Humano. Las perlas Keshi tienen una estructura interna peculiar y los gemólogos pueden distinguirlas de las naturales con ayuda de los rayos X. Estas perlas usualmente tienen tamaños menores a los de las perlas de cultivo, aunque hemos visto perlas keshi de los Mares del Sur (de Pinctada maxima, la ostra perlífera más grande del mundo) hasta en 16 mm. La foto de abajo nos muestra perlas mexicanas de cultivo (de esta cosecha); a la derecha tenemos perlas de cultivo “tradicionales” (con núcleo de nácar) y a la izquierda las perlas keshi, y la diferencia en tamaños es notoria…
Bueno, pero pasemos ya a ver algunas fotos de estas singulares perlas de cultivo. Y este año tenemos especímenes de mayor tamaño que en previos años…probablemente debido a las excelentes condiciones de cultivo de los meses invernales.
Por ejemplo, aqui tenemos un bello ejemplar con longitud máxima de 10 mm, excelente forma (ovalada), coloración obscura y gran lustre…una rareza entre keshis.
Pero una de las cosas que caracterizan a las keshis es lo variado de sus formas, asi que ahora veamos algunas formas inusuales.
Estas perlas tienen otra cosa que las caracteriza mucho…por lo menos a esta variedad de perlas (del Mar de Cortés, México): su variado colorido y sus intensos sobretonos. Las keshis de Asia podrán ser más grandes, pero nunca he visto una keshi más hermosa que las que se producen aqui en Bahía de Bacochibampo, Guaymas, Sonora, México.
Hasta la próxima…los dejo con esta otra keshi que parece que quiere “colgar los tenis” como decimos -coloquialmente- en México…
Perlas Naturales… la sola frase puede llegar a causar desde un nacarado éxtasis hasta un enorme coraje (dependiendo de en que parte de la pirámide alimenticia te encuentres). Pero asi es, cada año tenemos la fortuna de encontrar unas cuantas perlas naturales dentro de nuestras ostras en cultivo. La cantidad fluctúa tremendamente, dependiendo de las condiciones ambientales (algunos incluso dicen que depende del antojo del “Sindicato Único de Perlicultores de la Nación” -SUPENA- y de su eterno líder, democráticamente electo…por supuesto) y la presencia/ausencia de ciertos bio-elementos (“bichitos” diría mi Madre) que hay en el agua de mar, debido a estas condiciones.
Total que el año 2007 fué increíble para la cosecha de perlas, mientras que el 2008 y 2009 no lo fueron en cantidad…pero si en su calidad (ver la historia de “La Perla de la Virgen” en este mismo Blog). Este año 2010 parece querer repetir al 2007 en cantidad y calidad.
Asi que, antes de seguir con los datos de la cosecha de perlas naturales de este año, veamos un video de la cosecha de perlas naturales del 2007:
Ahora bien, como pudieron ver en el video, las perlas naturales se encontraban dentro de un saco semi-traslúcido en el manto (un órgano muy especializado, que entre sus varias funciones posee la capacidad de secretar nácar) de las ostras. La diferencia con las perlas de cultivo tiene que ver con el sitio donde se desarrollan estas /dentro de la gónada) y que no hay intervención humana en la producción de perlas naturales…nosotros simplemente las encontramos: son una gran sorpresa (similar a la que te dan cuando te dicen que tu esposa está embarazada con gemelos). Para que vean la diferencia en la extracción de perlas naturales (el video de arriba) con las de cultivo, vean ahora este video:
Se aprecia claramente como estas dos variedades de perlas tienen una manera diferente de “ver la luz” o venir a este mundo. También podrán notar la diferencia en tamaño entre las perlas naturales -que suelen ser de mucho menor tamaño: 3 a 7 mm- y las de cultivo -con un tamaño promedio de 9 mm- pero otra importante diferencia es la cantidad de perlas que puedes obtener en una cosecha: siempre obtendrás muchas más perlas naturales.
Más adelante podremos hablar de las perlas naturales: su incidencia, que hace que se formen (¡ un granito de arena ! si…como no: también prometieron bajar los impuestos y no realizar aumento a las gasolinas), pero en este momento solo quiero poner fotos y detalles de algunas de las perlas naturales que hemos obtenido, asi que… ¡comenzamos!
Esta es una simpática perlita natural que mide 1 cm en su parte más ancha. Tiene mucha personalidad: parece una tortuguita terrestre, con todo y su pequeño ojo.
No es el ejemplar más bello que hemos tenido, pero si uno de los más simpáticos… junto con otras perlas que hemos tenido antes con formas de: corazón, una cara de gato, bala (nada de uso exclusivo del ejército, que quede claro), tortólitas, un alienígena (creo que era un “Gris”) y el francamente agringado “Mickey Mouse”.
Los siguientes ejemplares son mucho más hermosos y con formas más “normales” para las perlas… ¿normales? se preguntarán algunos… pues ¡porque no son formas redondas! Y asi es…raramente hemos encontrado perlas naturales perfectamente redondas…excepto por aquellas que son realmente diminutas (menos de 3 mm).
A la derecha tenemos un par de perlas que miden 7 mm cada una y con formas ovoides, ligeramente achatadas, que son formas muy típicas de las perlas naturales. Sus colores obscuros las identifican claramente como “perlas negras”, aunque en lo personal detesto este nombre o referencia: las perlas del Golfo de California no son negras sino multicolor o tornasoladas…
A continuación otras perlas de tamaños menores, pero no por ello menos bellas…de hecho, tal vez más bellas…
Estas tres bellas perlitas naturales miden unos 5 mm, pero lo que les falta de tamaño les sobra en belleza.
Y estas últimas 3 perlitas (de 3 mm de diámetro) incluso presentan un efecto óptico muy deseable conocido como “ojo de pescado”, que es causado por la presencia de fuertes sobretonos.
Ya por último…un par de hermosísimas perlas naturales de 8 mm, de colores diametralmente distintos: una de gris claro con un suave sobretono color rosa, la otra de un azul claramente eléctrico….
En nuestra próxima edición hablaremos de las perlas “keshi” o perlas de cultivo sin núcleo…¡hasta la próxima!



























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