Y pareciera broma, pero apenas pasando un mes de la entrevista que tuvimos en Televisa, ahora tuvimos la fortuna de recibir en Guaymas, Sonora, a Agustín Rodríguez de TV Azteca, quien realizó una entrevista a José Manuel Nava y Enrique Arizmendi, socios de Perlas del Mar de Cortez.
La entrevista tiene una duración cercana a los 3 minutos, pero estuvieron con nosotros varias horas, realizando preguntas, haciendo tomas de la granja y de la joyería. Como nota curiosa: las tomas submarinas se realizaron con mi cámara digital Flip, que cuenta con una carcasa que facilita su uso para estas tomas. Y el equipo de TV Azteca estaba bastante impresionado por lo fácil de su uso y la calidad de las tomas. Como el mismísimo Agustín Rodríguez me dice en su correo: “las tomas sub-acuaticas quedaron sensacionales”.
Pero ahora, quiero presentarles la entrevista, que fue transmitida por vez primera la noche del 28 de Febrero del 2011 en el noticiero de “Hechos” con Javier Alatorre. Utiliza el siguiente acceso para ir a la página donde podrás ver el video:
Perlas del Mar de Cortez en TV Azteca
Agradecemos a TV Azteca, a Agustín y su equipo de trabajo por su interés y por su visita.
ACTUALIZACIÓN: Debido a que no sabemos si -eventualmente- el video será removido del portal de TV Azteca, acabo de finalizar un video con la entrevista…pero, para no socavar derechos de autor lo que hice fue poner la entrevista como video-dentro-del-video (Picture-in-Picture o PiP) e incluyendo videos que fueron tomados con mi cámara. Asi que si no desean ir más lejos que este Blog…aquí tienen mi versión del reportaje (disculpen el audio…no salió de muy buena calidad).
Ahora, el momento de una pequeña encuesta…por favor dame un minuto de tiempo y de antemano: ¡Gracias!
¿Has visto algún programa o reportaje sobre las “Perlas del Mar de Cortez”? ¿En dónde?
En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”
Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…
Desde 1900 hasta 1920:
En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.
En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.
Desde 1921 y 1940:
Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.
La teoría de la conspiración japonesa
Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!
Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.
Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…
Los hechos y los mitos.
Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!
Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?
Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?
Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?
Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).
Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:
Impacto ambiental
Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.
Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada! Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!
Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.
Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.
Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.
Conclusion
¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.
También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.
Haciendo un alto en nuestro recuento de metodologías para identificar entre perlas falsas y perlas auténticas, nos vamos a poner un poco más “históricos” ya que recientemente tuvimos un animoso debate con algunos amigos sobre el nombre de nuestro hermoso mar: el mundialmente famoso “Golfo de California” o “Mar de Cortés”. Así pues, creímos que esta información sería de interés para otros que gustan de este tema y tomando en consideración que en este año 2010 celebramos el bicentenario de nuestra nación y se antojan los temas con “historia”. Si ustedes desean formar parte del debate, no dejen de realizar sus comentarios.
¿De dónde surge el nombre de “Mar de Cortés”?
La respuesta es casi obvia, aunque hay quienes desean “olvidar” que México es un país que fue conquistado -hace ya cerca de 500 años- por España. Esta conquista fue militar y cultural y dio origen al país que hoy día conocemos como “México” (aunque oficialmente se llama “Estados Unidos Mexicanos“), razón por la cual el idioma oficial es el Español o Castellano, nuestra religión dominante es la Católica y nuestra “raza” (o “razas” dirían algunos) y cultura, incluyendo nuestra apreciada gastronomía, es de un mestizaje matizado por regiones. El nombre de “Mar de Cortés“ tiene la virtud de evocar una etapa histórica de grandes descubrimientos haciendo obligada referencia al conquistador Hernán Cortés, por ser él quien envió las cuatro expediciones que no sin grandes dificultades (Cortés mismo tuvo una participación decisiva en la tercera expedición) descubrieron y lograron la delimitación por vez primera de los litorales del Golfo de California o Mar Bermejo, conocido también como “Mar de Cortés”, nombre muchas veces empleado y consignado en numerosos mapas como un perdurable testimonio de los muchos empeños y ensueños del Marques del Valle (para leer más se recomienda: el libro “Cartografía y Crónica de la Antigua California” por Miguel León-Portilla, editado por la Fundación de Investigaciónes Sociales A.C. junto con la UNAM en 1989).
Nombre “Oficial” contra Nombre “Popular”
Ahora bien, el debate surgió porque algunos consideran que este nombre -”Mar de Cortés”- no es oficial y por lo tanto no merece ni ser recordado ni utilizado. Digamos que es como el caso expuesto anteriormente (primer párrafo de esta entrega: México vs. Estados Unidos Mexicanos), donde el nombre “oficial” es el que aparece ante organismos internacionales (ONU, UNEP, FAO, OEA, etc.) e incluso en instituciones oficiales (INEGI) y el otro es el nombre de “uso común”, el que está en el corazón y mente de las personas, el que se saborea cuando se utiliza: así sería con el uso de “México” y el de “Mar de Cortés”. Realmente no hay razón para enfrentar a uno contra el otro…cada nombre tiene su uso y no son mutuamente excluyentes. Así pues es casi imposible imaginarse una fiesta patria al grito de “Vivan los Estados Unidos Mexicanos” en lugar del más utilizado “¡Viva México!” (en ocasiones seguido por expresiones adicionales).
La Verificación del Nombre de “Mar de Cortés”
Este es el punto más acalorado del debate ya que se centra en referencias históricas sobre el uso del nombre de esta zonas y se hace una muy amplia referencia a varios nombres utilizados por un sinnúmero de personajes históricos que visitaron esta región durante su reconocimiento y exploración. Entre estos muy variados nombres se citan aquellos dados a puntos específicos dentro del Golfo de California y no en referencia a esta zona geográfica en lo general, haciendo mención de algunos como “California” (que hace referencia a la península con ese mismo nombre), “Calafia” (en referencia a una mítica Reina dentro de las gestas de “Las Sergas de Esplandián“) e incluso otros menos populares como “Mar de Anián” (en referencia a un mítico “estrecho de Anián” que no fue sino otro mito) y “Mar de las Perlas” (un nombre muy popular para las áreas de gran producción perlífera). Para el caso, otro nombre apropiado debiera ser el de “Mar de Mares” (en referencia al nombre otorgado a la Bahía de Guaymas por Francisco de Ulloa en 1539: “Puerto de Puertos”) Entonces ¿cuál es la referencia más apropiada?
La respuesta no puede venir ni de mitos, ni de gestas, ni de cuentos…estos fueron capaces de inspirar a la acción y prestanza (muy necesaria en esos días), pero nuestras referencias deben de tener una mayor solidez. ¿Quiénes en la Nueva España tenían la preparación para redactar y dejar constancia de hechos y referencias? ¿Acaso la “Soldadesca” Española? Probablemente las referencias más sólidas y contundentes provengan, pues, de los Misioneros Religiosos (principalmente Jesuitas) y Notarios Públicos que acompañaron a los conquistadores.
Presentemos pues, una referencia histórica irrefutable: el documento del Sacerdote Jesuita Miguel Venegas, escrito originalmente en 1739 (aunque publicado en Madrid hasta el año de 1752). Este manuscrito consta de 5 tomos y se titula “Noticia de la California, y de su Conquista Temporal y Espiritual hasta el Tiempo Presente” y en el tomo 1 hace constar lo siguiente en referencia a esta área geográfica:
“Los Antiguos Descubridores le llamaron Mar Bermejo y Mar Rojo por la semejanza que tiene en la figura y a veces en el color o apariencia de las aguas… Apellidaronle también Mar de Cortés, en gracia del empeño con el que el Conquistador del Imperio Mexicano solicitó adelantar por él la glorias de sus empresas”
Así pues, tenemos una constancia fidedigna sobre el nombre de este bello mar mexicano: Mar Bermejo o Mar de Cortés y que no tiene que pasar por la revisión de mapas cartográficos realizados por europeos que probablemente jamás visitaron esta región (como sería el caso de Frederick de Wit, un famoso cartógrafo holandés que realizó el famoso mapa que indica el mítico “Estrecho de Anián”).
Conclusiones
Se pueden utilizar ambos nombres al gusto, utilizando de preferencia el de “Golfo de California” en documentos de naturaleza oficial y el de “Mar de Cortés” cuando sientes el vuelco al corazón que te causa este lugar cuando contemplas un increíble atardecer en Bahía Bacochibampo en Guaymas, cuando disfrutas de un paseo en el bello malecón de La Paz, B.C.S., cuando tienes un paseo en bote frente a la majestuosa “Isla del Tiburón” o te das un refrescante chapuzón en Puerto Peñasco…no importa en que parte del Golfo te encuentres, siempre encontrarás un lugar para el “Mar de Cortés” en tu corazón.
Nota adicional: Nos preguntaron que por qué razón el nombre comercial de nuestras perlas es “Perlas del Mar de Cortez” y no “Perlas del Mar de Cortés”. La pregunta habría que formulársela al IMPI (organismo que otorga los nombres comerciales en México)…nosotros no hicimos las reglas ni establecimos la tramitología y simplemente nos adecuamos a lo que si se podía, amén de que en inglés resulta afortunado el uso de un nombre sin acentos y que para un diseñador gráfico fue más afortunado el uso de la “Z” ya que te otorga una “simetría única” (sic).
Para nosotros, era importante que cada una de nuestras perlas tuviera su historia -su legado- en su mismo nombre, al igual que un hijo recibe los apellidos de sus padres. Para nosotros no era ni digno ni suficiente que terminasen con un nombre comercial (pudieron haber terminado con un nombre como “Perliva“…una “Diva de Perla”) como cualquier otro producto de manufactura masiva. Nosotros creemos en nuestra perla y la consideramos una auténtica heredera de la tradición perlífera de México y nos enorgullece poder producirlas en Guaymas, Sonora, en el corazón pleno del Mar de Cortés…
Los invito ahora a realizar un pequeño video-viaje -de tan sólo 5 minutos- a la historia de las “Perlas del Mar de Cortez”…
Hasta la próxima entrega…
El día de hoy ingresé un par de videos sobre nuestra visita a las ruinas de la granja de perlas de Isla Espíritu Santo en Baja California, estos dentro de las secciones sobre “Las Ruinas del Gran Pasado Perlífero de México” , pero además ingresé un video de la cosecha de la perla natural negra que obtuvimos el 18 de Diciembre del 2009 (este video dentro de “La Perla de la Virgen #5″), asi que si no han leído estas secciones los invito a hacerlo para que vean estos cortometrajes…y si ya las han consultado pues las pueden revisar nuevamente para ver los videos.
Nos preparamos para la cosecha de este año 2010…
Asi es, tenemos ya publicado en la red -gracias a YouTube- nuestro video Original sobre las “Perlas del Mar de Cortez”. Este fué un proyecto que teníamos en mente desde hace varios años, pero no habíamos tenido ni el tiempo ni el dinero para invertir en una producción original. No llegamos al punto idóneo en el cual te sientes 100% satisfecho del video por falta de recursos fílmicos (yo quería una toma de video de un huracán en acción sobre la granja de perlas… pero cuando esto sucede uno usualmente se refugia en su casa) o de vestuario (no pudimos sacar una tropa de “conquistadores” españoles caminando penosamente por el desierto) y -lo que más nos apena- fué no conseguir una voz profesional (por falta de tiempo primordialmente) para la narración del video en español (me gustaba la voz de Katy Amavizca para la versión en español).
Sin embargo, el video quedó al 98% de nuestro gusto y expectativas y queremos compartirlo con ustedes ahora. A pesar de haber sido producido en el año 2008 (la versión “Gold” o definitiva salió en Diciembre de ese año) preferimos tener el video solamente disponible en DVD durante todo el 2009 y fué hasta este año que tomamos la decisión de compartirlo públicamente.
El video se presenta en dos partes debido a las restricciones de tiempo impuestas por YouTube. La primer parte es más una presentación de la perla en México y la segunda parte trata sobre el cultivo comercial de perlas en Guaymas, Sonora. Los pongo a su disposición y espero los disfruten…
Queremos agradecer a todas las personas que participaron directamente en este hermoso proyecto, tal como lo fueron el staff de “Cheques Films” de nuestros buenos amigos Ezequiel “el Cheque” Núñez y Esteban Ibarra (que estuvieron a cargo de la videofilmación, cámaras y edición del video), el gran trabajo de musicalización realizado por Jesús Jaime Delgado Avelar, la excelente voz de la narración en inglés del locutor retirado Charlie Bloomer y fotos tomadas por otro buen amigo, Alberto “el Gordo” Tirado. Otro par de buenos detalles furon proporcionado por el Ing. Benito Sarmiento (por el uso de tu cámara y “casing”, asi como el video de sobrevuelo sobre Bahía Bacochibampo) y el trabajo en 3-D del “Galéon Español” realizado por Abraham Castro de “Onix“. Un video realizado 100% en Guaymas, Sonora.
El guión del video fué elaborado por nostros (“trío perlero”), adicionalmente a tomas de videos y fotos que nosotros realizamos.
¿Agradecimientos adicionales? ¡Claro! Hay muchas personas a quienes agradecerles la producción de este video y entre ellos tenemos a:
“El Buzo Yaqui” – Adrián Amarillas Casillas, a Rocío Mendoza Alvarez y Diana Burgoin, asi como a Karla Valdéz Luna (quien posa en una de mis mejores fotos), a Sergio Farell Campos -amigo y antiguo mentor-, al Tec de Monterrey por haber mostrado Fe en nuestro proyecto escolar y -por supuesto- a nuestro grupo de “Yaquis Perleros” lidereados por Jesús “el Pípi” Valenzuela.
Los invito a dejar sus comentarios… yo se que para dejar un comentario se requiere de un correo electrónico (e-mail) pero para quienes no desean dejar sus comentarios para no poner su correo les digo lo siguiente: no es necesario ingresar un correo real… utilicen este chachalaca@chachalaca.com.mx (hagan “copy & paste”) y verán que no es necesario.
Y ahora continuaremos con el viaje que dimos inicio el mes pasado, y comenzaremos a desglosar por partes lo que encontramos en la Isla Espíritu Santo, Baja California Sur. Para dar comienzo… tenemos un video (de hecho, en dos partes) sobre nuestra visita a este hermoso sitio histórico:
El Desembarco.
Lo realizamos justo en lo que podría ser considerada una playa rocosa pero no de características de arrecife rocoso, sino de piedra suelta y redondeada, de gran tamaño y que en conjunto dificultan mucho el caminar sobre ellas. Para quienes han visitado las playas de Guaymas, Sonora, tales como “piedras pintas” y “Punta Colorado” o “Las Saladitas” saben a lo que me refiero: las piedras se mueven bajo tus pies, se deslizan, y pueden ocasionar que caigas. La lancha se detuvo justo donde antes existieron rampas de concreto, con el fin de deslizar las lanchas y las artes de colecta y cultivo.
Y aunque las rampas ya no se encuentran en su sitio, es interesante hacer notar que utilizando Google Earth se pueden observar “marcas” en el agua, donde muy probablemente estuvieron estas áreas de acceso. Probablemente porque Vivés se aseguró del exitoso desembarco de agua y provisiones (alimentar a los entre 800 y 1,200 trabajadores no era poca cosa), asi como el atraco de los botes que transportarían a personas y bienes (cajas con concha de madreperla). La ausencia de rocas en la zona arenosa y una marcada línea perpendicular a la costa nos habla de la mano del hombre.
Lo que también resulta interesante es que a casi 100 años (en el 2014 se cumplirá un Siglo de la destrucción de la granja) de su último uso comercial, las marcas de la actividad humana no han sido eliminadas por la acción de la naturaleza.
Área de Almacenes
Caminando hacia nuestra derecha (al oeste de nuestro sitio de desembarco), a unos 100 metros de distancia de la línea costera tenemos un área severamente impactada, con escasa vegetación: uno que otro arbusto de “Chivato” (Calliandra sp.), una que otra “Choya” espinosa (Opuntia sp.), esto a diferencia de la vegetación imperante en la zona desértica circundante, que es típica al desierto Sonorense, con la presencia de grandes cactáceas -especialmente Pithayas y Biznagas- y arbustos chaparros y espinosos. Esta área debió de haber sido desmontada y compactada para ser utilizada como área de almacenes.
En su mayoría estos almacenes debieron de haber sido construidos con madera comercial (de la que encontramos restos en estado lamentable de deterioro), los techos debieron de haber sido elaborados con palmera y lámina de madera. ¿Pero qué almacenaban? Me imagino que algunos eran necesarios para mantener alimentos y agua, guarecidos del arrasador sol, pero otros tantos para implementos de uso diario como cuchillos, alicatas, pinzas, malla de gallinero, martillos y clavos, cadenas y cuerdas, hachas y machetes. Otros debieron de haber sido destinados al almacenaje de cajas con concha seleccionada de Madreperla (Pinctada mazatlanica). Según información de primera mano, había cuatro clases de nácar (concha) que se producían en esta granja:
- Calidad “Extra” con conchas grandes (más de 15 cm de diámetro), de forma uniforme y sin mancha ni picadura, con un precio de hasta Mil USD por tonelada métrica (precios de 1910).
- Calidad “Primera”: conchas de entre 9 y 14 cm y sin mancha ni picaduras. Valor de $400 USD/tonelada.
- Calidad “Segunda”: constituída por concha chica (entre 7 y 9 cm) y limpia, pero además con concha de tamaños mayores (9-15 cm) pero con lacras o defectos. Su valor alcanzaba los $200 USD/tonelada.
- Calidad “Tercera”: Constituída por conchas rotas o quebrada, y/o con defectos de consideración como manchas y picaduras en al menos el 50% de su superficie. Raramente alcanzaron un valor de $100/USD por tonelada.
Encontramos evidencia de bastantes conchas de Madreperla en toda esta área, algunas veces en montículos. Sin embargo, la mayoría de estas conchas habían sufrido bastante daño por causa de la exposición a los medios. La concha nácar tuvo un importante valor económico antes de la aparición del plástico, ya que era muy utilizado en la elaboración y manufactura de botones, incrustaciones, cachas de pistola, joyeros, empuñaduras de navajas y usos en joyería. Muchos lugares del mundo tuvieron una floreciente industria con el nácar de sus especies autóctonas, tal como: Broome en Australia, Muscatine, Iowa, en Estados Unidos de América, y -por supuesto- La Paz, Baja California Sur, en México.
De hecho, el principal ingreso económico para este empresa fué la producción de concha nácar, y las perlas debieron de haber sido un sub-producto importante… un regalo de Dios, ya que en ese tiempo solamente existían las perlas naturales (las de cultivo estaban apenas en proceso de investigación en Australia y Japón). Algunas fuentes mencionan que la cantidad de concha de nácar que se exportó del Golfo de California en el período entre 1580 y 1857 fué de 95 mil toneladas, el equivalente a 277 toneladas anuales (todo producto de la pesca), que si fuese calidad “tercera” hubiese representado cerca de $28 mil dólares de 1910…una cantidad nada despreciable sobretodo si la pasamos a su valor presente (con la ayuda de http://www.measuringworth.com):
| $652,000.00 | using the Consumer Price Index | |
| $491,000.00 | using the GDP deflator | |
| $2,790,000.00 | using the unskilled wage | |
| $4,180,000.00 | using the Production Worker Compensation | |
| $3,590,000.00 | using the nominal GDP per capita | |
| $11,900,000.00 | using the relative share of GDP |
Hagamos algo de matemáticas: la granja de perlas (CCCyP) del Dr. Gastón Vivés se dice tenía entre 8 y 10 millones de ostras en cultivo. Se dice que la cosecha de ostras anual consistía en unos 5 millones de organismos. Si una valva de tamaño de 12 cm de diámetro pesa unos 10 gramos y cada ostra tiene 2 valvas hablamos de 20 gramos por ostra, asi que extrapolamos y obtenemos 200 kilos por mil ostras, asi que 1 millón de ostras representarían 200,000 kilos y serían 1 millón de kilos o Mil toneladas anuales. Obviamente aqui hacemos un cálculo no representativo, pero no sabemos cuanto se obtenía de cada calidad de concha, ni el tamaño de las conchas ni otra información importante, pero a donde voy es a esto: una granja de perlas como esta podía proporcionar TODA la producción de concha de nácar extraída por pesca e incluso más. Incluso si reducimos la cosecha a la mitad (2.5 millones de ostras) tenemos una producción del doble de la de la pesca.
Las granjas de cultivo de ostras si pueden tener un impacto positivo sobre el medio ambiente y tener un buen impacto económico en una región.
En esta ocasión quisiera comenzar a platicar de la experiencia que tuvimos Enrique Arizmendi y yo al visitar las ruinas de la primer granja comercial de ostras de cultivo (Enrique y Manuel siempre mencionan que “no fué una granja de perlas…sino de concha nácar”) en el orbe. Sin embargo, yo si la considero la primer granja de perlas del mundo y tal vez ustedes -si terminan de leer la crónica completa- también piensen lo mismo (de hecho, en el nombre de la compañía dice “..y de Perla”). Demos inicio, pues, a este relato.
El día 24 de Junio del 2009 tuvimos la oportunidad de viajar a La Paz, Baja California Sur, para estar presentes -en calidad de Perlícultores- en una reunión en la que se delineaban las propuestas que hicimos en el año 2004 al Instituto Nacional de la Pesca para alcanzar la protección de nuestras especies de ostras perlíferas nativas y la promoción de la perlicultura, pero dentro del marco jurídico de una Norma Oficial Mexicana. De este tema hablaremos en otro momento ya que también es un proceso muy interesante (y que aún no ha terminado). Pero, como decía, tuvimos que visitar La Paz…y era justo y necesario visitar las ruinas de este emporio perlífero mexicano.
Utilizando los servicios de una empresa local -”Espíritu & Baja Tours“- tuvimos un muy placentero viaje a Isla Espíritu Santo, llegando a la Ensenada de San Gabriel que es donde se localizan los restos más evidentes de lo que a principios del Siglo XX fué la más grande obra de Perlicultivo en el Mundo: la “Compañía Criadora de Concha y Perla”, cuyo principal socio y promotor fué el Dr. José Gastón Vivés Goyorieux, de ascendencia francesa pero avecinado en La Paz. No me detendré a realizar una biografía de este gran investigador y empresario ya que esto escapa mis posibilidades y porque -además- esto ya se realizó. Lo que vamos a hacer en esta ocasión es observar y analizar lo que hemos encontrado durante nuestra breve estancia en estas ruinas.
Isla Espíritu Santo se encuentra dentro del Golfo de California, frente a las costas de La Paz, Baja California Sur, y que gracias a imágenes suministradas por Google Earth vamos a poder ver con una serie de detalles. El área seleccionada por Gastón Vivés es un buen lugar para dar inicio a actividades perlíferas ya que tiene protección de los huracanes y tormentas que pudieran internarse al Mar de Cortés por el Sureste…aunque en estes últimos años hemos visto que no hay suficiente protección a los embates de los grandes huracanes y tormentas. Por otra parte pueden apreciar que una parte de las instalaciones están construidas dentro de un Estero (los mangles se encontraban en excelente estado) y es donde se observan una serie de canales en zig-zag. Un área “desmontada” muestra los restos de metales oxidados, de madera podrida y montículos de conchas marinas. Hablaré de cada área con mayor detalle.
Pero antes de proseguir con el detalle de cada área quiero dejarles con mis impresiones generales del sitio. EL SILENCIO. Un silencio que parece ahogar el ruido de tus pisadas…como cuando uno entra a un antiguo templo y sientes como si el lugar mismo te estuviera EXIGIENDO que lo respetes, que evites el ruido y que lo dejes todo cual se encuentra…lo que me hizo recordar mi visita al Panteón de Álamos, Sonora, pero sin la grotesca y agresiva sensación que tuve en dicho cementerio. Si, era como estar en un Cementerio pero sin cruces, las lápidas borrosas eran los restos desmoronables de conchas y corales, de metal anaranjado, de la madera que se hacía polvo al tacto… los canales de cultivo se mantienen en mejores condiciones, testigos de más de 100 años de abandono, como las figuras de ángeles y santos desfigurados que se mantienen cuidando los panteones. Todo en Santa Paz…y llegamos nosotros como saqueadores a perturbar esa paz y buscar respuestas: respuestas que buscaría un ingeniero, pero que tal vez no serían de interés a un historiador o antropólogo.
Hasta la próxima entrega…
Y en una nueva entrega para este recién estrenado año 2010 tenemos un nuevo relato para esta serie que ha resultado bastante exitosa. Continuamos pues con avances sobre el relato de la perla de la Virgen de la Soledad…
Este pasado día 18 de Diciembre del año 2010 -día consagrado a la Virgen de la Soledad de Oaxaca- nuevamente se dió un inusual acontecimiento: apareció otra perla natural de buen tamaño (8.5 x 8.7 mm, peso de 0.9 gramos). Tenemos un video donde se muestra la extracción de esta perla que se encontró dentro de una de nuestras ostras cultivadas (una “concha nácar” o Pteria sterna).
Aqui podrás ver el video de la cosecha de esta inusual perla negra…
Además, nos han llegado las primeras imágenes de la nueva perla de la Virgen, ya montada, y que nos fueron enviadas por nuestros amigos de Oaxaca.
Por lo pronto, este año tiene cara de que va a ser más divertido…
Y aquí llegamos al desenlace de esta historia de conneciones, de casualidades o de -¿por qué no llamarle así?- de un caso realmente predestinado. La vida tiene sus curiosidades.
El caso es que hace casi un año, en Diciembre del 2008, sucedió algo inesperado. En plena temporada de implante de perlas (época en la cual se lleva a cabo la operación quirúrgica necesaria para la producción de perlas de cultivo), Enrique y yo nos encontrabamos esa mañana operando tranquilamente nuestros respectivos lotes de ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) cuando Enrique me llama la atención a la ostra que tenía en la mesa de operación, pero no tanto por medio de palabras sino con un frénetico parloteo, los ojos abiertos por la sorpresa…dentro de esa ostra “Virgen” (sin haber sido operada) estaba una perla natural…pero no “cualquier” perla natural: era la perla natural más grande, obscura y redonda que habíamos visto en nuestros 16 años de trabajo como perlicultores.
Datos completos de esta perla negra natural del Golfo de California:
- Forma: casi redonda
- Tamaño: 10.1 x 9.9 mm
- Color: Negro con sobretono azulado.
- Calidad: Gema (un pequeñísimo defecto)
Este evento fué tan especial que fué rápidamente reportado al foro de Pearl-Guide.com (http://www.pearl-guide.com/forum/cultured-pearls/56-pearls-mexico-2.html).
¿Y bueno? ¿Dónde está la coincidencia? En el día del encuentro de la perla: 18 de Diciembre – Día Consagrado a la Virgen de la Soledad de Oaxaca. Y en ese momento no teníamos la más remota idea de lo que iba a trascender en el año 2009 (ver notas previas de “La Perla de la Virgen”).
Nuestras “coincidencias” entonces son:
- Una perla natural que adornó la frente de la Virgen de la Soledad, que probablemente tuvo su origen en el Golfo de California (incluso, tal vez originada de la granja del Dr. Gastón Vivés). Esta perla fué robada y fué substituida por:
- Una perla de cultivo, del mismo Golfo de California, extraída de una perla operada el día 18 de Diciembre del 2007.
- Una exquisita perla natural se obtiene el día 18 de Diciembre del 2008.
Se lo dejamos a Usted -estimado lector- formar su propia opinión al respecto. Por lo pronto, nosotros dejamos de creer en las “meras coincidencias”.
Y seguimos con más detalles sobre la Vestimenta de la Virgen y de sus perlas.
El Patronato de la Basílica de Oaxaca comienza a mover sus elementos en la reposición de toda la indumentaria de la Virgen. Y un detalle importante es la perla que corona el manto de la Virgen , la cual ha sido descrita como una perla calabazo de gran tamaño…y es que -a pesar de que el atuendo es una pieza de arte Sacro- muchas veces no existe una descripción bien detallada de las piezas (por ejemplo, el atuendo y corona originales tenían un peso apróximado de 15 kilogramos).
Y no sabemos mucho de la perla…solamente que las piedras preciosas del atuendo fueron donadas por las mujeres de familias acomodadas de Oaxaca. Y ya que la perla adornó la frente de la Virgen desde su coronación en 1909 solamente tenemos dos pistas: (a) se trata de una Perla Natural de algún lugar de la Costa del Pacífico Mexicano o (b) era una perla artificial.

Previo al hurto de su vestimenta y corona.
¿Cómo llegamos a estas dos posibilidades? Las perlas de cultivo comenzaron a darse a conocer y comercializarse a mayor escala con la caída del Imperio Japonés (1942) tras la segunda Guerra Mundial, además de que las perlas de cultivo de Japón tenían un tamaño de entre 3 y 7 mm de diámetro (demasiado pequeñas).
Si era una perla natural, pudo haberse extraído de las costas oaxaqueñas (donde hubo una importante pesquería de Madreperla – Pinctada mazatlanica), pero también pudo haber sido una perla natural producto de la granja de perlas del Dr. José Gastón Vivés en La Paz, BCS, (hablaremos de este tema en otra entrada a futuro). El color claro de la perla, y su tamaño se explicaría perfectamente con este orígen.
Pero ¿pudo tratarse de una perla artificial? Solamente con la imagen de la foto es difícil afirmar una u otra cosa, pero si sabemos que el atuendo tenía esmeraldas, otras perlas (el rosario tenía varias perlas, asi como la azucena), sabemos de la auténtica devoción del pueblo oaxaqueño por su Virgen y que en ese entonces México aún era una potencia perlífera (la granja de Don Gastón Vivés fué destruida durante la Revolución Mexicana, en 1914) entonces podemos creer que -efectivamente- se trataba de una perla natural auténtica.
Y continuaremos entrelazando esta historia…más adelante.










