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Esta es una entrada corta pero que creo que tiene mucho valor ya que proviene directamente de una consulta vía correo electrónico…pero de este tipo de correos hemos recibido –con el pasar de los años- si no cientos, al menos decenas de correos similares… así que aprovecharé para que esta información llegue al más amplio público posible. La misiva que recibí el día de hoy llega del viejo Continente y dice:

 

Buenos dias:

Os escribo desde España para haceros una consulta.

Hace un tiempo fui a comer a una marisqueria y me encontré una perla dentro de una almeja. Es pequeña pero redonda y de color rosa.Tiene valor comercial?

Gracias, un cordial saludo

Marta

 

Mi respuesta:

 

Hola Marta,

Interesante descubrimiento…pero para saber a ciencia cierta si es de valor hay que tener la siguiente información:

  1. ¿Estaba la perla en un animal cocinado (al calor)- o crudo? Una perla “cocinada” puede perder su valor ya que pierde su belleza o se deteriora.
  2. Especie que produjo la perla (nombre científico): La mayoría de las almejas no producen perlas sino “concreciones calcáreas”, las cuáles no tienen valor comercial.
  3. Tamaño y peso: Las perlas adquieren valor a partir de cierta talla mínima (5 mm) o peso (0.5 gr), si el peso/talla es menor el valor económico no es tan significativo PERO ¡Haz encontrado una Perla! Eres afortunada: usualmente encuentras una perla de buen valor por cada 10,000 ostras sacrificadas.

Si la perla es bonita y de tamaño suficiente puedes incorporarla en un anillo o pendiente, a manera de “acento” de la pieza.

Saludos desde México

Efecto de la Cocción en una Perla

Las perlas tienen cierto contenido de agua en su composición química, y esta agua es importante para mantener la cohesión de los cristales de aragonita (un tipo de cristal de carbonato de calcio que tiene forma aplanada y hexagonal) con la proteína (conquiolina) que sirve para mantener a los cristales y capas de nácar unidas, de forma que la perla mantenga su integridad física y belleza.

Si una perla se expone demasiado al calor, podrá perder su humedad y fracturarse, además de que muchas se tornan opacas…y si cualquiera de estas cosas suceden la perla pierde su valor (total o parcialmente, dependiendo del grado de daño).

Especie Productora de la Perla

Perla Natural Almeja ReinaLa mayor parte de las personas asocia a la perla como una gema nacarada, aunque con la monstruosa cantidad disponible de perlas falsas y perlas de cultivo de baja calidad, las personas asocian la perla como una brillante esfera blanca (como mármol pulimentado). Bueno, el caso es que las ostras perleras y otros organismos que poseen conchas nacaradas producen perlas en el sentido tradicional.

Los organismos que no producen nácar se dice que producen “concreciones calcáreas” que son básicamente “perlas no-nacaradas”, hechas principalmente de calcita que es otra forma amorfa de carbonato de calcio (como el mármol, el hueso y los cascarones de los huevos). Sin embargo, algunas especies de moluscos tienen la capacidad de producir perlas no nacaradas con características muy especiales, tal como las escalopas “Mano de León” (Nodipecten subnudosus), las varias especies de Caracolas (entre ellas Strombus sp.)…pero son muy raras.

Asi pues, es vital saber la especie que produjo la “perla” y saber asi si tienes algo de valor económico…o únicamente de valor sentimental.

Tamaño y Peso de la Perla

Gigantesca Perla de Gas AzulEstos dos indicadores son muy relevantes para obtener el valor de la perla. Las perlas de tamaño grande siempre han sido raras y por lo tanto son más valiosas. Una perla con talla menor a los 5 mm de diámetro puede no tener un gran precio, mientras que a partir de los 8 mm la perla adquiere más valor. Si tu perla es pequeña es mejor conservarla…pero si excede los 10 mm (de diámetro) es posible que ya tengas algo de valor (Nota: adicionalmente la perla deberá de ser bella y no tener fracturas, el tamaño no lo es todo).

Aunque el peso se relaciona con el tamaño de manera muy directa, esto no es cierto siempre, como por ejemplo con las “perlas gaseosas gigantes”. Estas perlas pueden alcanzar tallas interesantes (16 mm), pero realmente poseen una capa delgada de nácar y en su interior tienen un tipo de “lodo orgánico”, pútrido y de olor nauseabundo…no es el tipo de perla que quieres regalar o adquirir (a menos de que desees hacer una jugarreta). Estas perlas son –por lo regular- de gran talla y de poco peso.

La Belleza de la Perla

Para nosotros los principales factor a considerar en una perla natural son:

  1. Integridad Física: que la perla no tenga quebraduras o fracturas, que su nácar esté intacto.
  2. Tamaño y peso: que exceda las 6 mm de diámetro y que su peso corresponda al tamaño.
  3. Belleza: Si tiene lo anterior pero no posee belleza…ojalá se trate de una perla excepcional por otra característica (como la horripilante “Perla de Alá” que es enorme, o las perlas de Nautilus por su inusual espiral y orígen).

Hay que considerar que la persona que encuentra una perla natural es afortunada (y me refiero no a las perlas de cultivo que están dentro de una ostra de cultivo y que se venden como perlas naturales y que cada animalito tiene una perla –en tres colores y sabores diferentes- y vienen en una pequeña lata) y que si bien su perla puede fallar en uno o más de estos indicadores, esta no deja de ser algo especial y que puede brindarte un gusto singular.

Perlas Naturales del Golfo de California

Así pues, si eres de los agraciados: ¡Disfruta tu perla! Si no lo eres aún: ¿qué esperas para ir a tu marisquería favorita y zamparte una docena de almejas crudas?

 

 

Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.

Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).

En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.

Perlas de Almejas

Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.

Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.

Perlas de Caracoles (Gastropoda)

En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.

De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.

Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.

Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.

Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.

Conclusiones

Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.

Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.