¿Tiene Valor mi Perla?

nov 3

Esta es una entrada corta pero que creo que tiene mucho valor ya que proviene directamente de una consulta vía correo electrónico…pero de este tipo de correos hemos recibido –con el pasar de los años- si no cientos, al menos decenas de correos similares… así que aprovecharé para que esta información llegue al más amplio público posible. La misiva que recibí el día de hoy llega del viejo Continente y dice:

 

Buenos dias:

Os escribo desde España para haceros una consulta.

Hace un tiempo fui a comer a una marisqueria y me encontré una perla dentro de una almeja. Es pequeña pero redonda y de color rosa.Tiene valor comercial?

Gracias, un cordial saludo

Marta

 

Mi respuesta:

 

Hola Marta,

Interesante descubrimiento…pero para saber a ciencia cierta si es de valor hay que tener la siguiente información:

  1. ¿Estaba la perla en un animal cocinado (al calor)- o crudo? Una perla “cocinada” puede perder su valor ya que pierde su belleza o se deteriora.
  2. Especie que produjo la perla (nombre científico): La mayoría de las almejas no producen perlas sino “concreciones calcáreas”, las cuáles no tienen valor comercial.
  3. Tamaño y peso: Las perlas adquieren valor a partir de cierta talla mínima (5 mm) o peso (0.5 gr), si el peso/talla es menor el valor económico no es tan significativo PERO ¡Haz encontrado una Perla! Eres afortunada: usualmente encuentras una perla de buen valor por cada 10,000 ostras sacrificadas.

Si la perla es bonita y de tamaño suficiente puedes incorporarla en un anillo o pendiente, a manera de “acento” de la pieza.

Saludos desde México

Efecto de la Cocción en una Perla

Las perlas tienen cierto contenido de agua en su composición química, y esta agua es importante para mantener la cohesión de los cristales de aragonita (un tipo de cristal de carbonato de calcio que tiene forma aplanada y hexagonal) con la proteína (conquiolina) que sirve para mantener a los cristales y capas de nácar unidas, de forma que la perla mantenga su integridad física y belleza.

Si una perla se expone demasiado al calor, podrá perder su humedad y fracturarse, además de que muchas se tornan opacas…y si cualquiera de estas cosas suceden la perla pierde su valor (total o parcialmente, dependiendo del grado de daño).

Especie Productora de la Perla

Perla Natural Almeja ReinaLa mayor parte de las personas asocia a la perla como una gema nacarada, aunque con la monstruosa cantidad disponible de perlas falsas y perlas de cultivo de baja calidad, las personas asocian la perla como una brillante esfera blanca (como mármol pulimentado). Bueno, el caso es que las ostras perleras y otros organismos que poseen conchas nacaradas producen perlas en el sentido tradicional.

Los organismos que no producen nácar se dice que producen “concreciones calcáreas” que son básicamente “perlas no-nacaradas”, hechas principalmente de calcita que es otra forma amorfa de carbonato de calcio (como el mármol, el hueso y los cascarones de los huevos). Sin embargo, algunas especies de moluscos tienen la capacidad de producir perlas no nacaradas con características muy especiales, tal como las escalopas “Mano de León” (Nodipecten subnudosus), las varias especies de Caracolas (entre ellas Strombus sp.)…pero son muy raras.

Asi pues, es vital saber la especie que produjo la “perla” y saber asi si tienes algo de valor económico…o únicamente de valor sentimental.

Tamaño y Peso de la Perla

Gigantesca Perla de Gas AzulEstos dos indicadores son muy relevantes para obtener el valor de la perla. Las perlas de tamaño grande siempre han sido raras y por lo tanto son más valiosas. Una perla con talla menor a los 5 mm de diámetro puede no tener un gran precio, mientras que a partir de los 8 mm la perla adquiere más valor. Si tu perla es pequeña es mejor conservarla…pero si excede los 10 mm (de diámetro) es posible que ya tengas algo de valor (Nota: adicionalmente la perla deberá de ser bella y no tener fracturas, el tamaño no lo es todo).

Aunque el peso se relaciona con el tamaño de manera muy directa, esto no es cierto siempre, como por ejemplo con las “perlas gaseosas gigantes”. Estas perlas pueden alcanzar tallas interesantes (16 mm), pero realmente poseen una capa delgada de nácar y en su interior tienen un tipo de “lodo orgánico”, pútrido y de olor nauseabundo…no es el tipo de perla que quieres regalar o adquirir (a menos de que desees hacer una jugarreta). Estas perlas son –por lo regular- de gran talla y de poco peso.

La Belleza de la Perla

Para nosotros los principales factor a considerar en una perla natural son:

  1. Integridad Física: que la perla no tenga quebraduras o fracturas, que su nácar esté intacto.
  2. Tamaño y peso: que exceda las 6 mm de diámetro y que su peso corresponda al tamaño.
  3. Belleza: Si tiene lo anterior pero no posee belleza…ojalá se trate de una perla excepcional por otra característica (como la horripilante “Perla de Alá” que es enorme, o las perlas de Nautilus por su inusual espiral y orígen).

Hay que considerar que la persona que encuentra una perla natural es afortunada (y me refiero no a las perlas de cultivo que están dentro de una ostra de cultivo y que se venden como perlas naturales y que cada animalito tiene una perla –en tres colores y sabores diferentes- y vienen en una pequeña lata) y que si bien su perla puede fallar en uno o más de estos indicadores, esta no deja de ser algo especial y que puede brindarte un gusto singular.

Perlas Naturales del Golfo de California

Así pues, si eres de los agraciados: ¡Disfruta tu perla! Si no lo eres aún: ¿qué esperas para ir a tu marisquería favorita y zamparte una docena de almejas crudas?

 

 

Tucson Gem Show 2011 – Parte 3

abr 28

Esta parte es el cierre de este tema, el cuál tuve que descuidar por varios meses debido a la falta de tiempo para continuarlo y porque fueron más “relevantes” las entradas sobre el Turismo regional y la “Calamabe”. Asi, que sin mayor preámbulo continuamos con mis comentarios sobre el Tucson Gem Show 2011.

 

¡ Más Granjeros !

Cuando vamos a eventos internacionales de esta naturaleza estamos más expuestos a convivir con compradores, distribuidores, diseñadores de joyería y gemólogos que con el tipo de personas que somos: Granjeros o productores. Pero este año notamos que la tendencia del año 2010 continuaba: hay más productores en estos eventos.

Por ejemplo, hemos podido conocer a muy buenas e interesantes personas como la familia Lattendresse (de la empresa “American Pearl Company” de Estados Unidos), que producen perlas de río en el Mississippi, a nuestro amigo tahitiano Josh Humbert de “Kamoka Pearls” que produce excelentes perlas negras y a Jacques Cristophe Branellec de “Jewelmer” de Filipinas. Este año tuvimos la oportunidad de conocer a Kazuhisa Yanase y a Kiyoshi Yonegushi de la empresa “Seiwa Pearl Co.” del norte de Japón, pioneros en la producción de las perlas “Kasumiga”, quienes fueron invitados a Tucson por nuestra amiga Sarah Cannizzaro de “Kojima Company”.

Así que este año tuvimos el gusto de conocer a los Yanase y Yonegushi, y después de lo acontecido el 11 de Marzo con el devastador terremoto y tsunami me acordé de nuestros amigos granjeros y me comuniqué para ver cómo estaban. Afortunadamente, no tuvieron pérdidas humanas personales aunque sí tuvieron daños en su granja (50% de pérdidas en sus balsas de cultivo) y daños en sus edificios. Sabemos que se van a recuperar, aunque en este negocio la recuperación siempre toma años…desde Guaymas les deseamos fortaleza, para que puedan sobrellevar esta desgracia que ha afectado severamente a Japón.

Y así como les sucedió a los granjeros nipones, esto me recuerda como el año pasado Josh Humbert avisó de un tsunami que iba en camino a Tahití y que –afortunadamente- no fue realmente de consecuencia. Pero creo que ese es parte del lazo o vínculo que se forma entre los perlicultores: nadie puede comprender mejor que otro que vive situaciones similares y que –día a día- lucha por producir esta bella gema.

 

Más Perlas Naturales

Las perlas naturales se han vuelto un artículo cada vez más codiciado debido a que el volumen de producción de las perlas de cultivo ha continuado en ascenso y –debido a la ley de oferta y demanda- esto ha ocasionado que el precio de muchas perlas disminuya. Por ello la importancia de limitar el volumen de producción –como lo hacemos nosotros- y así lograr que el precio se mantenga en un nivel adecuado y evitar los “desplomes” que han sufrido los Japoneses, Chinos y Tahitianos.

Así que visitamos a un proveedor de perlas naturales (no puedo proporcionar más información, me disculpo) y tuvimos acceso a una gran cantidad de perlas naturales de las formas, colores y tamaños más inusuales que se puedan imaginar…incluso pude tomar un pequeño video que muestra la “flama”, este bello efecto óptico que se puede ver en excelentes ejemplares de las conchas de caracola y de las que ya hablé anteriormente. Este video lo pueden ver aquí:

Pudimos apreciar perlas de Abulón Rojo (Haliotis rufescens) con las tradicionales formas de “Uña de Velociraptor”, algunas barrocas más tradicionales e incluso una enorme perla que asemejaban una combinación de pepita de oro y una almeja surrealista (difícil de explicar, mejor aprecia las imagen). Realmente unos especímenes fuera de serie. Por cierto, muchas personas confunden continuamente a nuestras perlas -y muy en especial a las Medias-Perlas o Mabes- con las perlas de Abulón, ya que presentan colores muy similares…pero no: las “Perlas del Mar de Cortez” son capítulo aparte.

También tuve acceso a perlas de la Escalopa “Mano de León” (Lyropecten subnudosus), una de ellas con forma por demás extraña…algo así como una “alita de pollo picosita” (creo que me comienza a dar hambre).

Otro apartado de interés serían las perlas de “Callo de Hacha” (que pueden ser de varias especies: Pinna rugosa, Atrina maura y A. texta), que son realmente bellas pero muchas de ellas tienden a ser quebradizas. Entre estas perlas se encontraba un magnífico collar y aretes con perlas negras de “Callo de Hacha”, trabajado en oro blanco de 18K y diamantes Pavé. Ciertas perlas de callo de hacha (presumo que de Atrina texta, ya que los pescadores muestran poco interés por la taxonomía) han salido con color verde-jade…interesante color. Por último: una “Perla Monstruo” (casi perfecta para salir en una película de luchadores mexicanos de los 1970′s: “El Zanto contra las Perlas Monstro“) hecha prácticamente de proteína (conquiolina) y cuyo valor se basa más en su rareza que su belleza…

Otras perlas interesantes: las perlas de “Almeja Gigante” (Tridacna gigas) que tienen una “flama” muy bella, pero que es difícil de captar en fotografía. Es más fácil de apreciar utilizando una lámpara LED y haciendo que la luz pase por la perla y que este efecto visual se “materialice”.

Ya para finalizar, las famosas “Perlas de Nautilus” de nuestro amigo Steve Metzler. Pero esas perlas son algo aún fuera de serie: su apariencia externa es muy similar a la de las almejas gigantes, pero al utilizar la lámpara se revelan detalles que hacen que de inmediato pienses en una imagen del telescopio “Hubble” y que estás viendo un vórtice sideral o una distante galaxia. Los dejo con estas apantallantes imágenes de las perlas de Nautilus…

 

¿Qué les pareció esta serie de entradas? ¿Interesante? ¿Aburrida? ¿Aprendieron algo nuevo? Su opinión siempre será importante asi que dejen sus comentarios por favor. ¡Hasta la próxima!

 

 

La Misteriosa Perla “CalaMabe”

abr 4

Cada nuevo día nos ofrece una increíble oportunidad para observar la belleza y la perfección de la Naturaleza. Al observar las conchas de moluscos y ver sus increíbles patrones y texturas, o cuando observas a una pequeña escalopa nadando con gracilidad o al ver a decenas de pelícanos zambulléndose al mismo tiempo en el mar… bueno, ante cosas tan sencillas -pero bellas- resulta de lo más comprensible. Pero, a veces llegas a tener esa misma oportunidad al examinar la mercancía de un vendedor local del centro de Guaymas: y eso fue lo que me sucedió hoy.

Artesanía con Calamabes.

Procedencia: El origen de estas “perlas”

Bueno, si estas “perlas” proceden de calamar, la fuente más obvia tenía que ser el “Calamar Diablo”, como algunos pescadores los llaman, pero también es conocido como el “calamar de Humboldt“, o Dosidicus gigas. Aquí en Guaymas estamos muy familiarizados con estos deliciosos mariscos, porque en existe una importante pesquería de estos moluscos y porque hemos sido capaces de capturarlos en las proximidades de nuestra granja de perlas… claro que sin mucho esfuerzo: sólo hay que tener mucho cuidado de que su poderoso “pico” y los anillos de sus ventosas no destrocen tus carnes.

Una capa de proteína de la lente del calamar gigante: asemeja un lente de contacto.

Bueno… los calamares no tienen “cáscara” ni concha y ni siquiera secretan algún tipo de sustancia nacarada. Las partes más duras de su cuerpo son el “pico” (se parece a un pico de perico) en la boca del animal y la “pluma”, una estructura transparente en forma de pluma de ave, que le ofrece al manto del calamar un punto de unión sólida para algunos músculos (haz clic en este enlace si deseas ver un video con información sobre la Anatomía del calamar). Y de las tantísimas veces que he comido calamar ¿por qué jamás me he llegado a encontrar algo parecido a una “perla” en uno? Entonces ¿de dónde salieron estas “perlas de calamar”? Al interrogar a Don Sansón, este me mostró un par de “perlas crudas” y me comentó que es así como las encuentran dentro de los ojos de los calamares. Estas aún conservaban una corteza seca alrededor y una vez que se retira se puede observar ver el dorado de la “perla”. Supongo que a mí nunca se me ocurrió cortar y abrir el ojo de un calamar, ni para ponerle un poco de jugo de limón y salsa picante… y es por eso que nunca me encontré una de estas “gemas” antes. Lo normal es que los ojos son tirados… ¿no? ¿Alguien quiere un taquito de ojo?

Así que, ahora sabemos de dónde vienen estos objetos… pero ¿qué son? Buscando en mis viejos libros de texto me pareció que la única posibilidad sería el que se tratara de un “lente” (descrito por algunos como: “un objeto duro, parecido a una bolita de mármol”). Y realmente es un objeto de increíble perfección. Su forma es la de un hemisferio, como la de una perla Mabe de gran altura (12 mm) y con un diámetro perfectamente redondo (14.6 mm). La cúpula de esta lente muestra un poco de iridiscencia, a pesar de que se ha roto debido a la deshidratación. Una capa de la proteína se “descascaró” de la perla y tiene un espesor similar al de un lente de contacto. Su peso es menor al de una perla, ya que básicamente se trata de una proteína; pesa apenas 1.3 gramos, cuando una Mabe de tamaño similar pesa unos de 2.2 gramos. Era imperante que darle un nombre a esta… “lente”, es un nombre demasiado impersonal para un objeto increíble, así que le tuve que dar un nuevo nombre: “CalaMabe” (unión de las palabras “Calamar” y “Mabe”).

Izq. a Der.: Una "Calamabe" y una "Mabe" Mexicana.

La belleza está en el Ojo del Observador

Pero la parte hermosa de estas piezas no está en la “cúpula” (como sucede con las perlas Mabe) sino en la parte plana, la parte inferior de la “CalaMabe”; y esta es la parte que los joyeros utilizan para fijar la Mabe a una pieza de joyería. Y sería un desperdicio montar una “calamabe” con su lado plano ¿Por qué? Debido a que es en esta parte donde se puede apreciar el “Ojo”. Lo que yo llamo el “Ojo” es un efecto óptico extraño o desconcertante: asemeja un ojo que te observa y que te sigue la mirada, y al mover lentamente la pieza se puede apreciar como un “ojo flotante con un halo de luz” (me recuerda en cierta forma al “Ojo de Sauron” de la película de el “Señor de los Anillos”, quitando la “Torre Negra”, las llamas alrededor del ojo y la siniestra voz del “Señor Obscuro”)… algo verdaderamente fascinante. Hasta creo que podría, no sé…convertirse en algo Preciossso para mí…

De izquierda a derecha: la parte plana (trasera) de una Calamabe y una Media-Perla Mexicana.

 

No he podido capturar fielmente este efecto óptico con mi cámara de vídeo, por no disponer de un buen lente, pero si deseas revisar el video aquí los tienes, junto con una suerte de entrevista a Don Sansón Galindo:

 

 

En resumen

Si quieres comprar una de estas “Calamabes” no pagues más de $100 pesos. No son piedras preciosas, ni siquiera son piedras semi-preciosas: son piezas 100% orgánicas, hechas de proteína por lo que se queman, se deshidratan, se resquebrajan y descarapelan… pero si son piezas interesantes y si fuesen recubiertas con una capa de plástico protector, podrían verse muy bien en aretes o dijes; pero, no recomendaría su uso en anillos porque no podrían soportar los golpes que estas piezas suelen recibir. Si quieres una pieza para tu colección personal: ¡adelante caminante! y ama a estas “calamabes” por lo que son: una asombrosa pieza de Ingeniería natural y hecha con una perfección absoluta.

Espero sus comentarios y si les gustó esta entrada y se les ocurre algo interesante para publicar: ¡Hagánmelo saber!

¿El "Ojo de Sauron"? ¡No! Una Calamabe que te mira fijamente.

 

 

 

Tucson Gem Show 2011 – Parte 2

mar 16

Thomas Hainschwang:

Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:

En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.

Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.

Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.

Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).

Kenneth Scarratt:

Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.

 Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.

 Pero bueno, van los detalles:

  •  Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
  • Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
  • Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
  • Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
  • Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata  y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
  • Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
  • Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.

Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:

 

Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…

Tucson Gem Show 2011 – Parte 1

mar 12
Nunca se me había ocurrido realizar mis comentarios sobre el “Tucson Gem Show” ya que para uno no hay tantas novedades de un año a otro…a diferencia de las primeras ocasiones en las que participas en este tipo de eventos. Pero este año si se “sintieron” algunas cosas que lo hicieron diferente para nosotros.
Para comenzar, este año tuvimos la oportunidad de participar –gracias a la invitación de la gemóloga Antoinette Matlins, autora del libro “The Pearl Book: The Definitive Buying Guide”) en una conferencia organizada por la AGA (Accredited Gemologists Association), teniendo lugar el 2 de febrero del 2011, y la cual contó con excelentes panelistas en lo referente al mundo de las perlas. A continuación un breve recuento de cada una de las pláticas:

Elisabeth Strack:

Autora del libro “Perlen” (“Pearls” o “Perlas” en castellano) que es considerado –hasta este momento- como la principal fuente de información –tanto técnica como histórica- sobre esta bella gema.
  • Dentro de las cosas importantes que mencionó Elisabeth estuvieron:La producción de perlas Akoya calidad “Hamadama” en Japón, en cantidades aún no muy grandes, con excelente color y con un grosor de 0.5 mm de nácar.
  • La producción –en Vietnam- de perlas barrocas de hasta 10-12 mm de diámetro con buen grosor de nácar (0.5 mm) y con iridiscencia, que según le informan se han logrado gracias al uso de híbridos de dos especies de ostras perleras: la ostra Pinctada imbricata del Golfo Pérsico y la Pinctada radiata de Vietnam.
  • La excelente producción de perlas negras en Islas Fijii, de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8- 1.5 mm) y que han bajado su producción a tan solo 10 mil perlas al año, para concentrarse en la calidad de su gema. Hasta el momento han alcanzado tallas de 17 mm de diámetro en sus perlas.
  • El uso de nuevas técnicas para “Inducir Colores” (color inducement) para que las perlas producidas tengan colores bellos y especiales. Se discute que estas técnicas incluyen la inyección de ciertas proteínas o carotenoides dentro de las ostras o el uso de óxidos metálicos (como se hace en una granja en Tanabe, prefectura de Mie, Japón).
  • Mencionó también que todavía no existe una sola granja del mundo que produzca perlas (libres o “redondas”) en una ostra del género Pteria, a excepción de la granja de perlas de Guaymas, Sonora, México y que estas perlas siguen teniendo una producción muy limitada (4 kilos anuales o 3,800 perlas) y que de esta granja se siguen produciendo perlas de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8-1.5 mm).
Adicionalmente, la empresa “Imperial Pearls” realizó una serie de entrevistas a Elisabeth Strack, las cuales fueron puestas a disposición de todos por medio de YouTube (en inglés solamente) por lo que si quieren escuchar sus comentarios se pueden dirigir a este Canal.

En lo personal no creo la historia de los híbridos de ostra de Vietnam, ya que ya anteriormente se dijeron cosas similares sobre la perlas de río de Japón –las “famosas” perlas “Kasumis”- hecho que posteriormente se desmintió y se supo que los productores japoneses simplemente introdujeron una variedad de mejillón de China al lago Kasumigaura. Lo más probable es que hayan introducido una especie de otra localidad, cosa que logró vigorizar genéticamente a la población local de ostras.

Lo otro que me da gusto es saber que ya hay productores que se han dado cuenta que el camino a seguir en la producción de perlas es a través de producciones limitadas –como la nuestra en Guaymas y la de Fijii- y de alta calidad y con colores naturales. Por lo visto no todo mundo está contento con tener perlas “baratas” y de falsa belleza.

Héctor Acosta-Salmón y Megan Davis:

Héctor Acosta es un investigador mexicano que se ha fogueado en La Paz, B.C.S., en Australia y en Florida, U.S.A., y que ha logrado –junto a su equipo de trabajo, que incluye a la investigadora Megan Davis- la producción de perlas de cultivo del “caracol Reina” (Strombus gigas). A partir de esta investigación están ya dando pasos para establecer la primer granja comercial de perlas de caracola en el mundo, contando ya con una empresa: “Rose Pearl”. Sus resultados nos asombraron a más de uno y puedo afirmar que fui uno de los que se emocionaron con este hecho. Dentro de los aspectos importantes puedo mencionar:
  • Les toma dos años a los caracoles (que son producidos en laboratorio) alcanzar la talla mínima necesaria para ser operados y que logren producir perlas.
    Los caracoles son vegetarianos y son alimentados con una dieta formulada por  ellos en la Universidad de Florida.
    Se logró la producción de perlas nucleadas y sin núcleo (keshis).
  • Si las perlas se cosechan tras 6 meses se obienen formas más redondas, mientras que al pasar el tiempo las perlas se vuelven más alargadas en sus formas.
  • La deposición de calcita es de 1.52 mg diarios…una excelente tasa de deposición. Lástima que esta empresa no va a estar en México.
Y aunque puede tomarles algo de tiempo en encontrar un nicho comercial importante, es muy factible que logren éxito comercial ya que han demostrado voluntad en producir perlas utilizando un recurso natural sobre-explotado de una manera sustentable, además de que su enfoque también se basa en la producción de perlas de calidad…será muy interesante seguir el desarrollo de Héctor y Megan y sus “Perlas Rosas”. ¡Enhorabuena!
En la próxima entrega hablaremos sobre las ponencias de Thomas Hainschwang, Kenneth Scarratt y nuestra sesión demostrativa con Antoinette Matlins…

Sobre Perlas Naturales, Pt. 5

dic 22

Nuevamente nos detenemos a platicar sobre otras variedades de perlas –diferentes a las perlas que producimos aquí en Guaymas, Sonora- pero que también muestran un potencial económico y productivo en nuestra región. En esta ocasión les hablaremos de las perlas (nacaradas) que se producen en los “Callos de Hacha” y las de las “Almejas Mano de León” (no-nacaradas), asi como de sus características.

Perlas de Callo de Hacha

Los “callo de hacha” son un grupo de bivalvos que tienen una concha muy peculiar por su forma triangular y por eso reciben el nombre de “hacha”, porque parecen una cabeza de hacha, el nombre de “callo” hace referencia a la parte comestible del animal, el músculo abductor encargado del cierre de las valvas. Estas almejas se pescan principalmente por su delicioso callo (recomiendo que prueben la “Torre de Callos” que elaboran en los restaurantes “Los Arbolitos de Cajeme”: una absoluta delicia de rebanadas de callo sobre rebanadas de tomate fresco y dulces rodajas de aguacate, con un ligero baño de una vinagreta con especias y tomate deshidratado, unas rodajitas de cebolla y hojas de albahaca), ya que sus conchas poseen escaso valor (ya que son extremadamente frágiles y se resquebrajan a la menor oportunidad). Ocasionalmente, estos organismos producen bellas perlas naturales, pero hay mucho de qué hablar al respecto de estas perlas.

Los “callos de hacha” –o Pínnidos- poseen una concha perfectamente adaptada al entorno en el que estos animales se desarrollan. Sus conchas no son especialmente resistentes porque la mayor parte del organismo se encuentra enterrado en la arena-grava y solamente sobresale la “boca”, ya que este organismo necesita poder filtrar el agua para filtrar su alimento. En caso de necesidad –al protegerse de un depredador- la concha se puede cerrar perfectamente ya que es flexible, y esto se debe a que esta concha es principalmente proteína, lo que le da flexibilidad…a diferencia de las conchas típicas de calcita, que son muy fuerte pero rígidas. Ahora, esta proteína no es del tipo comestible, es más bien parecida a las escleroproteínas, proteínas estructurales como las de las uñas, el cabello y los cuernos de algunos animales. La otra parte evidente en la concha de los Pínnidos es la zona nacarada, que puede poseer un nácar muy claro o muy obscuro, dependiendo de la especie (el “Callo de Hacha” (Pinna rugosa) posee un nácar muy claro con bisos azulados, mientras que el “Callo de Hacha Botijón” (Atrina maura) tiene un nácar negro con bisos verdosos), pero que en ambos casos es extremadamente frágil. Las perlas de estos organismos pueden ser de cualquiera de estos dos materiales: de nácar o de proteína, y he aquí donde reside el problema de las perlas.

La mayoría de las perlas de estas especies son del tipo “proteico”, por lo que son de colores café, pardo y obscuras, con textura parecida a la de la concha y sin belleza, por lo mismo: sin valor comercial (nótese que no digo que no tienen “valor sentimental”). Otras tantas perlas son nacaradas, pero al igual que el nácar de la concha estas perlas son extremadamente frágiles y se resquebrajan con facilidad. Por lo mismo, su valor es mucho menor al de otro tipo de perlas. Por último, muchas perlas poseen tan solo una delgada de capa de nácar sobre una perla de proteína, y estas también se resquebrajan. A continuación, varios ejemplos…

Y en la imagen anterior también analizamos dos ejemplares muy especiales: una perla ampolla natural y una media perla de cultivo, ambas del callo Pinna rugosa. La perla ampolla natural fue colectada por un miembro de la tribu Seri de “Punta Chueca”, quien le puso un respaldo hecho de madera de “palofierro” (Olneya tesota) y remató la pieza con un collar elaborado con caracoles y semillas. Una pieza realmente única en su tipo. El detalle es que la perla se fracturó con el paso del tiempo (y las líneas de fracturas se aprecian perfectamente en la foto). Algo similar pasó con todas las medias-perlas (mabe) de cultivo que se produjeron aquí en Guaymas, Sonora, durante el periodo de cultivo experimental que tuvimos con estas especies a mediados de la década de los 1990’s. Aún conservamos un ejemplar o dos, y se resquebrajaron tras apenas unos meses tras su cosecha. Esta es la triste realidad de las perlas de callo de hacha.

Perlas de Escalopa Mano de León

Las almejas “Mano de León” o “Garra de León” son organismos extraordinarios. Uno está acostumbrado a que las almejas, ostras y mejillones tengan la personalidad de una roca o piedra. Sin embargo el grupo de las “escalopas” (scallops) o “vieiras” es realmente especial ya que no solamente son animales que presentan un movimiento muy activo, sino que poseen una centena de ojos y palpos en su manto…y sus ojos son de un azul profundo que haría las envidias hasta de los famosos ojos de Elizabeth Taylor. Dentro de este grupo de animales marino hay varias especies de gran talla y aquí en el Mar de Cortés tenemos una especie increíble: la “Mano de León” o Lyropecten subnudosus. Una de las peculiaridades de esta especie es que es ENORME. Hemos visto organismos de hasta 30 cm de diámetro, pero desafortunadamente cada vez son más raros…debido a la rapacidad de los pescadores y a un medio ambiente cambiante, que cada vez se torna más inhóspito para muchas especies de afinidad menos tropical.

Entre las fotos incluí una de una “Escalopa de Fuego” (Flame Scallop) que encontré en la granja hace unos meses, ya que desgraciadamente no tengo una buena foto de una “Mano de León” mostrando su manto, pero podrán apreciar la belleza de estos organismos con esa muestra (espero) y si no, revisen esta imágen. Dos imágenes adicionales nos muestran el detalle de la concha pulida de la “Mano de León”, en la cual podrán ver una estructura óptica inusual, que asemeja “lenguas de fuego”, y es esta misma estructura conformada por capas de aragonita y calcita la que le da la apariencia tan especial –la “flama”- a las perlas no nacaradas (puedes leer este complejo artículo –en inglés- para entender mejor el proceso, si te interesa).

 Conclusiones

México ha sido agraciado con su inventario biológico y tenemos recursos que no han sido explotados de manera inteligente, por lo que nuestra gente no ha logrado salir del círculo vicioso de la pobreza. ¿Qué se requiere para que utilicemos estos y otros tantos recursos de una manera acorde a los lineamientos del Comercio Justo”? Por lo pronto, los quiero dejar pensando un poco al respecto, amén de que no tengo respuesta a la interrogante…digo, queda claro que nos hace falta liderazgo y visión de largo plazo, pero principalmente habría que decir que en nuestro país tenemos una “casta dorada” carente de valores (éticos y morales) y capacidades, y así simplemente vamos a seguir por el mismo caminito.

No puedo ofrecer gran cosa en este sentido, pero si estos animalitos marinos nos han mostrado algo a nosotros es que ante la adversidad (un parásito) no nos queda sino resistir y luchar. Si nuestra lucha es noble y tenaz podremos cosechar algo (la perla) que nos ayude a ser mejores personas. Ojalá que a futuro cosechemos –como Nación y Raza Humana- muchas perlas de Sabiduría y Felicidad. Tengamos Fe y Esperanza y pongámonos a trabajar.

Les deseamos una Feliz Navidad y un Exitoso Año 2011.

Hablando sobre Perlas Naturales, Pt. 4

dic 17

Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.

Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).

En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.

Perlas de Almejas

Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.

Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.

Perlas de Caracoles (Gastropoda)

En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.

De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.

Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.

Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.

Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.

Conclusiones

Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.

Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.

Hablando de Perlas Naturales, 3ra Parte

nov 17

Aquí estamos de regreso con este tema que encuentro cada vez más satisfactorio, tal vez porque me sirve de catarsis y me permite recordar la razón por la cual dimos comienzo a un proyecto de “cultivo de perlas” hace ya unos 17 años, cuando aún éramos unos estudiantes de la carrera de Ingeniero Bioquímico en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey. En esos tiempos, primero queríamos comprender las razones por las cuales las perlas –naturales, obviamente- se originaban dentro de las ostras y –por supuesto- no nos faltaba el “conocimiento básico” sobre el origen de las perlas: el místico, mágico y musical…”granito de arena”.

Perleros en Campus Guaymas - 1993

Extracción de una perla natural

Mi abuela me contó de niño que las perlas crecían dentro de la ostra como resultado de una irritación causada por un granito de arena, de forma que no había mejor opción para el adolorido animalillo que recubrir a la ofensiva partícula con suaves capas de nácar. Yo por supuesto que asimilé esta importante información y la utilicé siempre que hubo ocasión –que no fueron muchas debo de admitir- hasta que llegó el momento de poner la teoría a prueba.

Ya en 1993, nuestro selecto grupo de amigos –entre ellos Mauricio Atl Tahuilan, Carlos Navarro Serment y Jesús Gutiérrez- nos habían ayudado a colectar unas 70 ostras perleras para dar inicio a nuestros estudios sobre reproducción de ostras perleras en laboratorio. La mayoría de las ostras eran madreperlas (Pinctada mazatlanica) y solo unos cuantos ejemplares eran de concha-nácar (Pteria sterna), así que utilizamos estos pocos organismos para un experimento muy sencillo: utilizar arena para producir múltiples perlas naturales. Y el resultado fue simplemente decepcionante: no obtuvimos una sola perla. Nada. Y de allí surgió la pregunta de ¿por qué no funcionó? Porque TODOS sabemos que un granito de arena forma una perla…así que mil granitos debieran formar mil perlas y un millón de granitos…un millón de perlas. Obvio e infalible.

Concha Nacar y MadreperlaPero no fue así. Por más arena que utilizábamos, la ostra NO PRODUCÍA perlas. Ni una sola. En cambio, al ver el interior del animal nos dábamos cuenta que la ostra se encontraba perfectamente LIMPIA, sin restos de arena. Claro está que no podíamos saber que pasaba ya que simplemente no teníamos el tiempo de estar allí frente a la ostra unas 24 horas, observando a un animal que –para algunas personas- puede llegar a ser tan interesante como una roca. Por lo tanto, realizamos conjeturas e hipótesis, pero jamás supimos a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero estábamos “satisfechos” con nuestras conjeturas. Pasaron todos estos años hasta que la tecnología necesaria estuvo disponible para realizar estos pequeños experimentos…y por supuesto, que este Blog “naciera” para tener la motivación de escribir al respecto.

Experimentando con Arena

Utilizamos una pequeña pecera con agua de mar limpia para introducir 2 ostras concha-nácar a las que previamente les introducimos un par de cucharadas de arena. Pusimos una pequeña cámara a tomar un video time-lapse por espacio de 18 horas para presenciar lo que sucede con una ostra que tiene arena en su interior. Los resultados no nos asombraron y fueron apegados a lo que esperábamos:

Tras 3 horas en la pecera, las ostras realizaron un movimiento fuerte de abrir-cerrar sus valvas y lanzaron fuera de su cuerpo una “nube” de arena.

Dicha acción removió una buena cantidad de arena del interior de la ostra, pero por las siguientes 8 horas las ostras continuaron, lentamente, lanzando pequeños “paquetes” de arena. Estos “paquetes” de arena constan de un moco pegajoso que las ostras secretan para que la arena se pegue allí y así les resulta más fácil eliminar las molestas partículas. Para la mañana siguiente, las ostras se observaban limpias.

A pesar de que –a primera vista- las ostras parecían estar limpias, una ostra fue sacrificada para revisar a fondo su cuerpo y aún logramos encontrar un poco de arena dentro de ella. Bajo condiciones naturales, la ostra hubiera logrado remover toda la arena restante, pero aquí era necesario ver el “moco en acción”: en el video se observa como el moco de la ostra atrapa las partículas de arena y ayuda a eliminarlas.

Este video (en YouTube, duración de 10 minutos) contiene el experimento de la arena en las ostras. Ojalá lo encuentren entretenido y me disculpan la narración…primera vez que hago una narración para un video y no encontré la “voz” adecuada, asi que tuve que emplear la mía.

Conclusiones

Las ostras perleras son organismos perfectamente adaptados a su medio natural –el mar- el cual posee una fuente inagotable de arena para suministrar, en especial en aquellos días con oleaje y vientos fuertes. Las ostras están perfectamente adaptadas a su entorno y puedne –con relativa facilidad- remover los molestos granitos de arena, por lo que podemos descartar que la arena –bajo condiciones naturales- sea capaz de producir perlas naturales.

Así pues, esperamos que con este video y pruebas logremos –de una buena vez- acabar con el falso mito del granito de arena. Esperamos que no resucite de entre las falsedades y regrese a atormentarnos en el futuro… les juro que si vuelvo a escuchar la pregunta “¿Qué no es un granito de arena?” va a pasar algo malo… muy malo. No creo, ya hemos vivido esa pregunta una y otra vez en carne propia.

¡ Una Perla Ampolla ¡

Qué no se nos confundan: las perlas no ampollan ni empollan. A lo que me refiero es que dentro de la ostra sacrificada en el experimento del granito de arena, encontré una pequeña perla “ampolla” (ver entrada anterior sobre perlas naturales), por lo que rompí la capa nacarada y de este “pequeño túnel” salió un pequeño gusanito de color naranja. Claramente un gusanito del género Polydora, de los mismos de los que les platicamos en la entrada anterior. Y como estaba elaborando el video para esta entrada, este hecho quedó inmortalizado en el mismo.

Próximamente

Este Blog seguirá teniendo más información de interés para ustedes, aunque probablemente esta información venga un poco más “espaciada” en el tiempo, ya que nuestras actividades en la granja se intensifican durante la temporada invernal y pasaré más tiempo en la granja que en la oficina (donde escribo el Blog).

Así que, por favor no desesperen y sigan visitándonos y manden sus comentarios y sugerencias.

Hablando de Perlas Naturales, 2nda Parte

nov 2

Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.

A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.

Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.

En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto  rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).

Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.

Perlas Ampolla

Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.


Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.

Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de  pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.


Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).

El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.

Organismos taladradores de concha

Las ampollas de lodo

Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.

Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.

Insólitas Perlas Ampolla

Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Pearl Fish - Carapus dubius
Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.

Otras posibles fuentes de perlas ampolla

Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Una pareja de Camarones Perla
Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.

Cangrejo Perla

En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.

Joyería con Perlas Naturales

oct 29

Apartándome un poco de lo que es el tema científico de las perlas naturales, pero aprovechando que nos encontramos dentro de este mismo capítulo, quisiera aprovechar un breve espacio -en lo que finalizo la parte 2 del tema sobre perlas naturales- para comentarles de una nueva variedad de piezas de joyería que estamos elaborando y que hemos puesto a la venta en nuestra joyería en Guaymas, Sonora, y también a través de este medio.

Cada año, durante nuestra cosecha de perlas, obtenemos cientos o miles de pequeñísimas perlas naturales que los españoles primero -y los pescadores mexicanos después- denominaban “morralla” y que en inglés se conocen como “Seed Pearls” y que a veces se denominan “perlas iniciadoras o semilla” (por la creencia que eran las encargadas de provocar el desarrollo de las perlas de mayor tamaño). Estas pequeñas perlas miden entre 1 y 4 mm de diámetro y tienen todo tipo de formas (desde totalmente irregulares -barrocas- hasta formas de gotas, trompos, botones y a veces redondas) y de colores (negras, blancas, grises, verdes, moradas y rojas). Este tipo de perla ha sido muy utilizada en países de Asia -como la India- donde las mujeres elaboran unos largos collares llamados collares “Basra” (para ver fotos de este tipo de collar haz clic aquí).

A sabiendas de que muchas personas quisieran adquirir una perla natural pero que desconfían de la procedencia de la misma (el eterno temor a recibir “gato por liebre”), nosotros -como auténticos granjeros de perlas- podemos garantizar el origen de estas perlas y ofrecerle un artículo especial para regalo: algo que nadie más tiene y que de ninguna manera es un artículo de producción masiva (en pocas palabras: son muy pocas piezas, menos de 10, las que están disponibles). Además, esta piezas distan mucho de ser caras.

Dijes y Aretes de Concha Nácar con Perla Morralla

Estas pequeñas piezas (miden de entre 3 y 5 cm de largo, con las perlitas en tallas entre los 2 y 4 mm) están elaboradas con piezas talladas de la muy colorida concha de la “concha nácar” (Pteria sterna) para que haga un gran contraste con la blancura de la perlita. Por supuesto, la perlita ha sido perforada y se adhiere a la concha por medio de alambre de plata (como se aprecia en la parte trasera de los dijes).

Dijes y Anillos de Perlas Ampollas en Plata

Otro selecto grupo de piezas son aquellas que se elaboraron con las llamadas “perlas ampollas” (de las que hablaremos en la próxima entrega) y que poseen -por lo menos estas piezas- formas alargadas inmersas en un hermoso disco de concha nácar y montadas en fina plata. Las piezas son de tamaño grande (con un diámetro entre los 2.5 y 4.5 cm), por lo que son muy llamativas.

Tenemos solo tres piezas con estas características y también a precios que consideramos muy razonables. Para mayor información visiten nuestra página (dentro de este mismo Blog) de PRODUCTOS DISPONIBLES.

Y una cosa que tenemos que dejar BIEN EN CLARO aquí es que estas perlas naturales NO proceden del saqueo de bancos de ostras perleras…sino que son perlas naturales que se producen dentro de nuestras ostras de cultivo, por lo que son consideradas una PERLA ECOLÓGICA. Pueden tener la absoluta confianza de adquirir un producto que es respetuoso del medio ambiente y que está garantizado y avalado por la la principal fuente de perlas de cultivo en el Continente Americano: Perlas del Mar de Cortez.

Más sobre perlas naturales

Ya casi termino de integrar la información e imágenes del próximo tema sobre perlas naturales (es mucha información) y que será sobre las perlas tipo “ampolla”, aunque también tenderemos mucha información sobre los animalillos con quienes las ostras tienen contacto íntimo…demasiado íntimo para algunas ostras. Los esperamos aquí pronto.