Thomas Hainschwang:
Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:
En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.
Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.
Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.
Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).
Kenneth Scarratt:
Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.
Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.
Pero bueno, van los detalles:
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Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
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Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
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Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
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Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
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Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
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Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
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Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.
Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:
Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…
Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.
Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).
En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.
Perlas de Almejas
Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.
Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.
Perlas de Caracoles (Gastropoda)
En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.
De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.
Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.
Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.
Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.
Conclusiones
Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.
Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.
Este es un tema que queríamos discutir desde hace tiempo, pero vamos dando vueltas en los diversos temas para poder captar la atención de los lectores, sobre todo porque hablar de perlas y educarse sobre perlas es ya un tema más complejo y que requiere de mayor intención. Por lo pronto, a pesar de que ya hemos hablado sobre “perlas de cultivo” y sobre “perlas naturales” (como las que producía Don Gastón Vivés en Baja California Sur, ver nuestras entradas sobre el tema) aún existen muchas personas que tienen confusión o que han recibido información errónea al respecto. Aquí les despejaremos TODA DUDA…o -al menos- ayudaremos a que tengan nuevas dudas.
Así que demos inicio a este fascinante tema de las Perlas Naturales. Primero empezaremos con un poco de historia, pasaremos a hablar de ciertas características de las perlas y finalmente hablaremos de cómo se forman las perlas naturales y esperamos poder acabar con esos populares mitos, como aquel de “las perlas se forman con un granito de arena”…si logramos hacer esto, nos daremos por bien servidos.
El Descubrimiento de las Perlas
¿Quiénes descubrieron las primeras perlas? ¿Por qué les tuvieron aprecio? ¿Qué hay para comer? Probablemente sean preguntas que muchos se han formulado a través del tiempo y para las cuales no vamos a poder tener una respuesta segura, pero imaginemos que retrocedemos en el tiempo a unos 10 mil años atrás, cuando grupos humanos en las zonas costeras o incluso en zonas con ríos comenzaron a nadar en busca de comida (por ello la importancia de la pregunta #3) y con la filosofía de “todo se come” comenzaron a sacar ostras y mejillones perlíferos. Ocasionalmente se llegaban a encontrar con una perla y esto podía ser motivo de gran gusto o de enorme disgusto… ya que una mordida fácilmente te podía ocasionar una quebradura dental. Pero, supongamos que pasamos al gusto de encontrar una “perlita” y que además era bella como la Luna, o de un verde-azul como el mar, que era capaz de lanzar destellos de un arcoíris o que reflejaba tu cara sobre ella…Magia Pura. Digamos que fue un buen comienzo para el descubrimiento de la Estética.
Ahora bien, ¿cómo fue que de apreciar y admirar a esas pequeñas bolitas de nácar pasamos a utilizarlas como gemas o adornos personales? Muy probablemente los seres humanos ya utilizábamos “adornos” variados: conchas, madera, pieles, dientes de animales, hueso, piedras…(se dice que las piezas más antiguas de joyería tienen una antigüedad de unos 100 mil años, y que son unas cuentas hechas con concha de caracol, para más información haz clic aquí) pero la perla destacaría de entre los otros adornos ya que sería mucho más hermosa y ya estaría casi lista para su uso: mientras que para casi cualquier otro artículo habría que trabajarlo bastante para dejarlo en un estado apropiado para su uso. Pero la perla era un regalo de la naturaleza…y tenía un valor agregado que hoy no apreciamos con facilidad: su dureza (de este tema hablaremos en una entrega futura…que de hecho ya estoy trabajando).
Una vez descubierta la perla pasó a ser apreciada cada vez más por nuestros ancestros, por lo que no hay un libro sagrado que no la incluya, y así mismo generó muchas teorías sobre su formación: que si su origen era divino, que si eran la lágrimas de los ángeles cuando caían al mar y se convertían en perlas, que si cuando los rayos caían en el mar se formaban las perlas, etc. Y estas ideas fueron evolucionando junto con el punto de vista de las personas hasta llegar al clásico “un granito de arena que irrita a la ostra y se convierte en perla”. ¿Cómo fue que llegamos a esta idea?
La Teoría del Granito de Arena
Lo interesante de esta idea o teoría es que la mayor parte de las personas la considera como una situación lógica, y por lo mismo debe de ser verdadera. Desmenucemos esta “teoría”, paso por paso:
1. Las ostras perleras viven en el mar, en zonas costeras someras y crecen sobre sustrato duro (rocas, arrecifes, conchas de moluscos, etc.) y en esta área hay mucha arena.
2. Es lógico imaginar que en un día con condiciones ambientales adecuadas (oleaje, viento, corrientes fuertes) algo de arena se levante del fondo y pueda viajar hasta encontrar una ostra abierta y que se le introduzca entre sus conchas.
3. Lo que sigue ahora es que la ostra sienta una irritación ante lo rugoso de los granitos de arena y -como consecuencia- la ostra busque defenderse secretando suave y delicado nácar alrededor del granito de arena, hasta formar una delicada perla…¿verdad?
Pues siento mucho decirles que no sucede así, es más…voy a ser enfático y decir ¡¡¡NO NO y NO!!! Simplemente no sucede eso. Y de hecho, tenemos información confiable y científica sobre lo que realmente sucede para que una ostra produzca una perla natural…pero por alguna razón desconocida -¿acaso habrá sido marketing?- la mentirosa “teoría del granito de arena” fue la que ganó y se estableció en la conciencia colectiva de la Humanidad. ¿Con qué prueba podemos afirmar que esta teoría es incorrecta?
Tenemos dos herramientas: la primera sería la lógica y la segunda la experimentación. Vamos paso por paso.
Utilizando la Lógica
Las perlas naturales fueron siempre escasas. La mayoría de las fuentes menciona que de cada 10 mil ostras sacrificadas se obtenía una perla natural. Una perla por cada 10 mil animalillos…. Pero ¿Cuánta arena hay en el mar? ¿Por qué solamente llega un granito de arena por cada tantas ostras? ¿No podrían ser más perlas?
En nuestra experiencia, hemos visto que el mar –aquí en Bahía de Bacochibampo- puede verse severamente afectado por el mar de fondo, por tormentas tropicales y por los vientos del noroeste, al punto que el agua cambia de su color verde-azul a un color “café con leche” por la inmensa cantidad de sedimento –que incluye grandes cantidades de arena- en suspensión. En momentos como esos, la cantidad de perlas que se podrían formar debiera de ser enorme simplemente por el potencial “arenero” de las aguas. Ahora bien, este tipo de fenómeno no es aislado: sucede muy a menudo, sobre todo en los meses de invierno. Eso significa que una ostra podría recibir varios miles granitos de arena a la semana, y si una ostra puede vivir unos 10 años…este potencial se eleva a la cantidad de millones de granitos de arena=perlas.
Así pues, cada ostra perlera debiera ser el equivalente a un TESORO: simplemente es cuestión de bucear una ostra para obtener suficientes perlas para varios collares, brazaletes, aretes para regalar con la familia e incluso con los vecinos…pero nuevamente, eso no sucede: solamente una de cada 10 mil ostras produce una perla de calidad.
Si no es un granito de arena el causante…¿qué es lo que causa que se produzca una perla natural? De esto hablaremos en nuestra próxima entrega…
Bueno, a pesar de que no hemos tenido muchos comentarios en el Blog,disponemos de una herramienta que nos permite saber cuantas personas nos visitan diariamente, así como los temas que han sido más visitados y las búsquedas que se están realizando y -en base a esto- podemos decir que los temas favoritos tienen que ver con como distinguir entre las auténticas perlas (de cultivo y/o naturales) y las perlas falsas o imitación (como las “Perlas de Mallorca”). Algo muy entendible porque en México -y muchos otros países- abunda la desinformación y son pocos los libros -escritos en castellano- que te ayudan en este rubro. Por lo tanto, seguiremos hablando de este tema y -nuevamente- los invito a mandar sus comentarios.
Una Nueva Opción: El Orificio de la Perla
Para quienes nos han seguido a través de las pruebas de identificación de perlas (ej: la “prueba del fuego” o “la prueba del agua”) les tenemos una nueva opción: la “identificación del orificio de la perla”. No encontré un mejor nombre para esta prueba, aunque en inglés se le conoce como “drill-hole identification“. Este método solamente se puede utilizar en perlas que han sido perforadas o taladradas para ser utilizadas en joyería, así que si la perla no ha sido perforada no se puede utilizar este método. Otra posible complicación: si la montura de la joyería no permite observar el orificio de la perla.
¿Cómo funciona este método? Como la mayoría de las perlas falsas o de imitación contienen algún tipo de plástico (ya sea en su interior o en su recubrimiento) este material presenta un comportamiento muy diferente al del nácar (material del cual están hechas las perlas), así que esto es claramente visible (en la gran mayoría de los casos) y nos permite distinguir entre una perla y una imitación de perla. Veamos pues como se observa un orificio de perforación en el nácar y en perlas (auténticas):
Como se puede apreciar, el orificio de perforación es LIMPIO: no hay “rebabas” ni remolinillos. Simplemente tenemos un orificio perfecto. ¿Pero como es el orificio de una perla falsa? Veamos pues…
Dependiendo del tipo de imitación, tenemos diferentes características en los orificios: con “remolinillos” en las más plásticas, con un orificio grande y abultado en las tipo “shell-pearl” hasta llegar a algunas con un orificio casi igual al de las perlas como en las “Majoricas” o “Perlas de Mallorca”. En este último caso, el orificio de la perla falsa se asemeja más al de las perlas debido a que la parte central de estas imitaciones está hecha de vidrio, concha nácar o -se dice- de vidrio con nácar molido. Aún así, es posible ver “rebabas” de la pintura de estas imitaciones, sobretodo cuando son nuevas.

Orificios de varios tipos de perlas falsas. Arriba: 2 perlas Mallorcas. Centro: imitación de perla filipina e imitación shell-pearl de perla negra. Abajo: shell pearl blanca
Analizando Joyería con Perlas:
En la mayoría de las ocasiones, tendremos joyería -ya sea montada en metal o en hilos- para ser analizada y tendremos que aplicar este conocimiento para identificar correctamente a las perlas. En ocasiones, la pieza de joyería en metal no nos permitirá ver el orificio, así que la identificación de la pieza tendrá que ser utilizando el “método del agua”, el “método del fuego” (temas que ya hemos cubierto en este blog) ú otros métodos que discutiremos a futuro.
En el caso de los brazaletes, collares o “hilos” de perlas, la identificación es posible al aplicar presión sobre el collar o hilo para separar las perlas y apreciar los orificios (con ayuda de una lupa o lentilla, si es necesario). Un indicador indirecto lo puede ser el mismísimo trabajo sobre el collar o hilo de perlas: un collar o hilo con perlas finas presenta un nudo entre perla y perla. ¿Para qué? Para que en caso de que el collar se rompa, las perlas no se salgan del hilo y se pierdan…debido a que el valor de las imitaciones es muy bajo, se ahorran dinero evitando estos nudos.
Ahora bien, la mayoría de los collares de “perlas de río” no poseen nudo entre perla y perla, pues a pesar de que son “auténticas perlas” su valor y calidad no las hace merecedoras de un nudo.

Un collar de "Perlas Mallorcas" donde se aprecia que no hay nudo entre las "perlas" y se se distingue la "rebaba" plástica.
En nuestra próxima entrega hablaremos sobre como distinguir perlas utilizando su apariencia externa, principalmente su coloración y textura.
Aqui de nuevo con pruebas sencillas que les ayudarán a identificar entre perlas. Muchas de estas pruebas de identificación eran utilizadas para -principalmente- identificar las perlas de cultivo de las perlas falsas o imitaciones. Sin embargo, hoy en día incluso pueden servir a identificar entre diferentes tipos de perlas, como sería entre las perlas de río, las perlas Akoya de Japón/China, las perlas tahitianas o negras y -por supuesto- las perlas del Golfo de California.
Asi bien, para esta prueba utilizaremos otro elemento natural, pero opuesto al que ya utilizamos anteriormente: el AGUA. A diferencia de la prueba del fuego -que es muy divertida cuando se utiliza en perlas falsas- la prueba del agua no es destructiva pero puede tener un valor estético si se utilizan las perlas adecuadas. Para entender de lo que estoy hablando necesitamos ver algunas imágenes y hablar de unos términos arcanos conocidos bajo los nombres de “oriente” y “sobretonos”.
El Oriente/Los Sobretonos
Mucho se habla del “oriente” de las perlas. Discusiones por grandes “conocedores” hablan sobre la inusual y bella apariencia del “oriente” pero para la mayoría de estos “expertos” es difícil explicar lo que es el oriente (probablemente porque nunca han observado una perla con este atributo). Asi que empezaremos a desmitificar este bello atributo visual de las perlas… primero, con el concepto mismo:
La luz, ya sea natural o artificial -cuando la perla es noble-, se refleja totalmente en la pulida superficie y le da ese brillo especial; la claridad rodea a la perla de un vivo reflejo aterciopelado y suave que a veces se tornasola; y el oriente resulta de la curvatura de las laminillas superpuestas, lo que hace que los efectos de la reflexión de la luz den a la joya una sensación de diafanidad absoluta. (Fuente)
¿Difícil de entender? Es una buena descripción de una perla, pero no ayuda mucho a entender el oriente ya que utiliza en una sola definición varias propiedades de la perla: el lustre, la iridiscencia y ese suave resplandor que de la perla emana debido a las capas translúcidas de nácar (a eso se refiere con diáfano). Pero, para dar claridad a vamos a concentrarnos en un solo concepto: el oriente o sobretono.
Utilizaremos la descripción que a mi manera de ver es la más coloquial y entendible y que viene de la página de “Perlas del Mar de Cortez”:
el oriente se observa como un segundo color o sobretono. … básicamente se trata de un efecto visual que se identifica como si existiesen “aros” concéntricos de colores en la perla.
Para muestra un botón. Veamos una foto con diversas perlas: perlas chinas (de río), imitaciones, perlas akoya japonesas, perlas negras y Perlas del Golfo de California:
En estas fotos podemos apreciar que las perlas Negras y las Mexicanas poseen una iridiscencia especial, que hace que parezca que tienen varios colores y que no poseen solo un color…como se aprecia en las otras perlas. Esos “anillos” de color que parecen flotar sobre la perla se conocen como “oriente” -en las perlas de colores claros- y como “sobretonos” en las perlas obscuras. En este momento no vamos a hablar sobre que es lo que causa que exista este singular efecto óptico, ese tema es para otra ocasión, pero de lo que si vamos a hablar es sobre como utilizar este atributo visual para identificar diferentes tipos de perlas, asi que ¡comencemos!
La Prueba del Agua en Perlas Claras.
Utilizamos un pequeño recipiente de color blanco al cual le ponemos suficiente agua limpia, la necesaria para cubrir las perlas. Nos movemos a un área con buena iluminación natural (no necesariamente al rayo del sol) y allí introducimos diferentes perlas en el agua. ¿Qué va a suceder? El agua funciona como amplificador visual de este efecto visual (oriente/sobretonos), además el recipiente de plástico blanco ayuda a rebotar la luz de una forma óptima sobre la perla: si la perla presenta oriente o sobretono, entonces veremos una gran diferencia a manera de “anillos de color” en la perla. Claro está, si una perla no presenta este efecto…pues se trata de una perla de menor calidad o incluso una “perla falsa”.
Veamos un ejemplo. Tenemos un grupo de “perlas blancas” o de color claro (perla china de río, perla “Mallorca”, otra imitación llamada “Shell Pearl” y unas “Perlas del Mar de Cortez”. Fuera del agua la mayoría de estas perlas tienen una apariencia “de perla normal” (yo le llamaría “muerta”, “apagada” o “lechosa”), excepto por las perlas mexicanas, que presentan un hermoso y fuerte oriente (verde y rosa).
Ahora, introduzcamos esas mismas perlas en agua y el cambio es significativo: las perlas falsas y la perla china no presentan cambio alguno e incluso se ven más blancas, pero las perlas del Golfo de California presentan un par de aros o anillos de color. Aquí observamos el Oriente de la perla con facilidad.
La Prueba del Agua en Perlas Obscuras:
En las perlas de color obscuro es aún más intenso el resultado. De entre las perlas utilizadas – perla negra de Tahití, perla china teñida, perlas falsas y perlas mexicanas- para esta demostración, varias presentaron un buen efecto visual de sobretonos. Pero ahora veamos a las competidoras antes de ser introducidas al agua:
Ahora, veamos a las mismas perlas pero dentro del agua…
En el caso de la perla teñida y la perla tahitiana, el sobretono hace una aparición más fuerte que lo que se puede apreciar a simple vista. Las perlas de imitación -Majorica, imitación y “Shell Pearl”- tampoco presentan sobretonos, aunque habría quien se confundiría con la “Shell Pearl” debido a que en la foto se observa algo similar a un anillo, pero realmente no lo es…este es un efecto visual dinámico y que se puede observar mejor en un vídeo. Ahora bien, la perla mexicana destaca por su tremendísimo efecto de sobretonos: un verdadero espectáculo visual.
Comparando Perlas Claras y Obscuras en Agua:
Este apartado nos sirve para ver las diferencias entre tipos de perlas. Por ejemplo, las perlas obscuras presentan un efecto más marcado y las claras no presentan ningun efecto, tal vez debido a que fueron blanqueadas y pulidas excesivamente…como se hace de manera rutinaria con este tipo de producto.
Perlas Falsas o de Imitación:
Las perlas falsas no presentan este deseable efecto visual…al igual que las perlas de calidad inferior.
Perlas del Mar de Cortez:
Un rico deleite visual…los colores son variados y dinámicos, algo que rara vez se logra observar en otras perlas. Son estas “pequeñeces”, estos “detallitos” los que hacen que esta perla sea única.
El Video.
Y como en otras ocasiones, he preparado otro video sobre esta prueba ya que este es un fenómeno visual y dinámico. En esta ocasión volví a utilizar la música de “Perlas del Mar de Cortez”, aunque realmente deseaba utilizar la canción “Strange Overtones” (Extraños Sobretonos) de David Byrne…pero ya conocemos las políticas de YouTube al respecto, asi que si tienen esa canción ponganla con el video y lo podrán disfrutar de una manera diferente.
Hasta la próxima entrega…
Esta pruebita…esta es otra de esas reliquias universales que sirven para identificar perlas y que personas de todo el orbe utilizan para asegurar que una perla es perla y que otra es simplemente falsa. Pero lo hermoso de los mitos es como los podemos desmitificar. Veamos primero como es que funciona este sofisticado sistema de identificación dental.
El Sistema de Identificación Dental.
Muchas personas te dicen que la perla debe de ser “mordida” suavemente entre los pre-molares. Otros que debe de ser mordida -suavemente- con los caninos o los dientes frontales o incisivos y otros más que la perla debe de ser frotada sobre los incisivos. ¿Cuál es el método correcto?
La mejor manera de hacer esta prueba es sosteniendo la perla entre los dedos y utilizando uno de los incisivos superiores, cerca de la zona en contacto con el tejido blando (encías) de la boca, pero no por encima de dicho tejido…aunque olvidé mencionar que es escencial que los dientes estén limpios (por favor y por higiene). Se utiliza un movimiento hacia los lados (ver diagrama), lentamente y aplicando algo de presión o fuerza ya que queremos que la perla esté en contacto estrecho con la perla. ¿Qué vamos a sentir? Un efecto de “raspado”, como si estuviésemos rayando cerámica. Como el sonido viaja por nuestros dientes y huesos, es incluso posible escuchar un leve sonido, un rasquido.
¿Qué pasaría si la perla fuera falsa? Depende del tipo de imitación de perla. Por ejemplo, si fuera una perla falsa -pástica- del tipo económico, la sentiríamos muy ligera y lisa, no habría ese efecto de “rasquido” sobre el diente. Pero, en una imitación tipo “Shell-Pearl” tendriamos un peso mayor en la pieza dental (el interior de esta imitación es un tipo de cerámica), pero la pieza también se siente lisa y no habrá rasquido.
¿Qué tal una perla de Majorica? ¡ Ah ! Excelente pregunta, ya que esta es la imitación más común. Pues, la supuesta “perla” tendría un buen peso -debido a su núcleo de vidrio- y además habría un sonido de “rasquido” y una sensación “rugosa”, similar a la de una auténtica perla. Pero, ¿es la “Perla de Mallorca” una perla auténtica entonces? No, no lo es y a pruebas nos remitimos (ver la entrada de “Los Mitos de Perlas y Ostras #3″), pero estas imitaciones tratan de imitar de la major manera posible a una perla.
Pero para entender los del rasquido y la rugosidad en el diente, tenemos que ir a donde no hemos podido observar hasta el momento: a la superficie de la perla, pero con ayuda del microscopio.. para ver lo que no ha sido aparente hasta el momento.
Las perlas -en su gran mayoría- presentan una especie de “huella digital” sobre su superficie. Esta huella digital es conocida como el “patrón en espiral”, ya que se forman varios tipos de espirales diferentes, dependiendo de la especie de ostra que forma la perla. Podriamos -por asi decirlo- que cada tipo de perla podría ser distinguible de otra por sus espirales. Desgraciadamente es difícil obtener estas imágenes sin ayuda de un microscopio (100 aumentos como mínimo), pero la imagen adjunta puede ayudar.
A fin de cuentas, lo que sucede cuando nuestro diente y la perla interactuan es que nuestro diente termina “arañando” a las espirales de la perla. Nuestros dientes poseen “dentina” y este material es mucho más fuerte que el nácar de la perla (la dentina posee una dureza de 5 en la escala de Mohs, mientras que la perla llega a tener entre los 2.5 y 4.0 Mohs), por lo que al realizar este “excelente método” de identificación de perlas estamos dañando a nuestras perlas. Asi es, cada vez que hacemos esta “pruebita” le restamos valor a nuestras perlas.
Pero ahora ¿por qué razón la “perla de Majorica” tuvo una respuesta similar a la de la perla auténtica? Nuevamente, hay que ir a donde no podemos ver con facilidad: la superficie de estas imitaciones. Desgraciadamente no poseo -aún- un microscopio digital para tomar fotos de estas imitaciones, pero dejenme utilizar la siguiente imágen para explicar el fenómeno: la imágen de la izquierda (agradecimientos por la imagen) es de lodo/barro seco. El secado rápido permitió que la superficie se agrietara, dando lugar a esas marcas o suturas…cuyo efecto sobre nuestros dientes es similar al de los espirales de nácar de una perla. Esto lo logran por medio de la aplicación de varias delgadas capas del barniz, las cuales son tratadas con rayos UV para lograr el secado de las capas y este efecto de rugosidad.
Ahora bien, ¿que significa todo esto para ustedes? Básicamente, que no pueden confiar en el “famoso” método del diente, ya que:
- Si se lo aplican a una perla, la están dañando y afectando su valor.
- Si lo usan en algunas imitaciones, pueden llegar a identificarla -falsamente- como perla.
- Si lo utilizan en perlas que han sido pulidas, puede las confundan con imitaciones.
Entonces ¿cómo puedo hacer para identificar correctamente una perla? Pues existen muchas formas diversas…y hablaremos poco a poco de ellas.
No me he podido contener desde que comencé con este tema que me apasiona y que he querido describir desde hace varios años. Asi pues, lo que debieran ser entregas semanales o mensuales se han convertido en entregas diarias. Tendrán que disculpar mi verborrea… seguro que es un tipo de catársis o desintoxicación para el alma.
El caso es que en el año 2004 Manuel, Enrique y yo tomamos varias perlas e imitaciones y filmamos un video de la reacción de las mismas a la famosa “prueba del fuego”. Fuentes bibliográficas mencionaban que las perlas artificiales o falsas se queman al contacto con el fuego, mientras que las perlas auténticas pueden sobrevivir a este proceso sin daño o con daño menor. Asi que: ¿para que creer ciegamente en esto? ¡Hagamos la Prueba! Y este video fué el resultado de esta experimentación. Los resultados no nos sorprendieron demasiado, pero si obtuvimos información importante. Asi que los invito primero a ver este video:
Los Resultados
Aprendimos varias cosas de estar “jugando con fuego”. Lo primero es que las perlas -tanto las reales y las de imitación- obedecen la “Ley de Murphy” en el apartado que se refiere al calentamiento de ciertos materiales -como el vidrio- ya que: ¡ se ponen extremadamente calientes ! y es difícil manipularlas con los dedos justo después de la aplicación de los 7 segundos de fuego directo. Pero ahora, vayamos perla por perla:
Perla China:
La primer perla utilizada para la prueba fué una perla de orígen Chino, producida en mejillones perlíferos de los ríos de ese país. La perla fué sometida a teñido artificial para que adquiriera un color obscuro e incluso tenía una buena apariencia, ya que tenía algo de iridiscencia. Pero, tras 7 segundos al fuego observamos los siguientes cambios:
- El orificio de la perla fué severamente afectado, con el nácar pulverizándose, lo que amplió el área de perforación. El nácar en esta área se observaba seriamente dañado, parecido al daño causado por el sol y el medio en una concha de ostra tras unos 10 años de exposición.
- La perla presentó fracturas en varias partes de su superficie, las cuales se radiaban o extendían desde pequeñas “burbujas” que se formaron en la perla.
- La perla perdió mucho de su lustre y color.
Entonces, podemos concluir que las perlas con tinción artificial y/o que han sido sujetas a algún tipo de procesado son más delicadas y se pueden destruir bajo el calor de una flama…pero no se queman. La ceniza o “tizne” de la perla se eliminó fácilemente con un trapo.
Perla Mexicana de Color Natural:
Nuestra perla nunca es sometida a procesos de “embellecimiento”: no es pulida, ni blanqueada, ni teñida… por lo que no fué extraño ver que la prueba del fuego -en los mismos 7 segundos- no tuvo ningun efecto sobre la perla. Lo que fué más notorio fué el ver que costó más trabajo el remover el hollín o “tizne” de esta perla. Pero no hubo afectación del nácar, ni del lustre ni del color. ¡Prueba superada!
Perla de Imitación: “Shell Pearl”
Antes de discutir sobre los resultados quiero explicar algo sobre estas imitaciones. Son las mejores imitaciones que nos ha tocado ver y analizar. Muchos sugieren que las perlas de Mallorca son las mejores, pero a nuestro parecer estas imitaciones son superiores por varias razones:
- Tienen un centro de cerámica, que les confiere un buen peso…similar al de una perla.
- Tienen varias capas de pintura o lacas. Cada capa es de características propias y dos de estas capas son semi-translúcidas por lo que dan un efecto que se adiciona sobre la capa de color base. La capa final al parecer es una capa protectora y que le confiere el “lustre” o brillo a la perla. Las capas de “color” -en colores verde y morado- están impresas en modo “newspaper” o de impresión de periódico. ¿Que quiero decir con esto? Veamos el efecto en una ampliación de imagen para entenderlo mejor.
Estas imitaciones (para información de su producción, ver aquí) causaron un “furor” en el año 2000 por allá en Hong Kong. En ese año se introdujeron exitosamente al mercado a través del famoso Gem, Watch & Jewellery Fair, y fueron muchos quienes terminaron engañados por tan buenas imitaciones. Las perlas que fueron “afectadas” fueron las perlas negras de Tahití y las Perlas de los Mares del Sur Australianas. Como pueden observar en las fotos, es muy fácil confundir estas perlas a simple vista.
Realmente unas muy buenas imitaciones… hasta que las tocas: allí es donde se “pierde la magia”. Claro que una perla de calidad superior es difícil o imposible de imitar, pero para las perlas del montón… allí donde el procesado y la homogeinidad realizan su obra también será posible encontrar una excelente imitación.
Bueno, pero pasemos a los resultados: la “Shell Pearl” requirió de el doble de tiempo bajo los efectos de la flama ya que su cubierta protectora -que la protege de sustancias químicas y de daños mecánicos- al parecer tiene un efecto de retardante al fuego. Sin embargo, esta cubierta puede ser dañada con fácilidad y esto facilita su quemado. En el video se puede observar como esta imitación sufre de severo daño en las capas superficiales y un amarrillamiento del área afectada por el calor.
Imitación de Perla Barata (Plástica):
Este tipo de imitación es la que usualmente econtramos en mercerías y en productos económicos como rosarios y bisutería económica. En este caso se trata de cuentas de plástico (polietileno) con una cubierta de pintura simple. Se reconocen como falsas de manera inmediata por su aspecto, por su peso ligero y por la presencia de “rebabas”, dignas de cualquier producto de ínfima calidad.
Realmente no tiene mucho caso hablar de estas imitaciones… en 7 segundos bajo la flama se incendian, sale humo negros y terminan como una pequeña masa de plástico derretido. Lo más significativo de estas imitaciones es que ¡son las más divertidas para quemar!
Perla de Mallorca o Majorica:
Esta es la famosa “perla“, la que todos desean probar. Bueno, puedo decirles que la textura externa de estas imitaciones suele ser más rugosa que la de una perla auténtica. Esta imitación es exitosa ante las perlas “Akoya” de Japón y China, ya que estas perlas tienen poca variedad de colores (principalmente blanco y el crema o beige) y la forma es casi siempre redonda y en tamaños entre los 6 y 9 mm de diámetro. Nuevamente: entre más homogénea sea la perla tras su procesado, más fácil será imitarla.
Las Majoricas son hechas con esferitas de vidrio que supuestamente poseen un trabajo artesanal y que tienen polvo de nácar dentro. Aún si esto fuera cierto, poco importa ya que el nácar jamás se podrá observar sobre la capa de pintura. La pintura de estas imitaciones tiene una “receta especial” que incluye escamas de sardinilla (con un tratamiento especial), y se aplican varias capas de este barniz, que además debe de ser “horneado”. Lo anterior poco importa tras 8 segundos al fuego: la capa de barniz queda quemada, con una terrible apariencia y se cae…dejando una esferita de vidrio blanquecina tras de sí.
Conclusiones:
La prueba de fuego o de la flama puede ser muy destructiva, sobre todo con perlas de calidad inferior y muy en especial sobre las imitaciones.
Proximamente: demistificando otros mitos…
Mito #3: Las Perlas de Majorica son auténticas Perlas
Bueno, en el mito anterior vimos que las perlas de Mallorca son un producto de manufactura industrial. Las perlas auténticas son producidas por organismos vivos, moluscos, que producen nácar. El nácar es un producto de la biomineralización de los moluscos, un proceso utilizado para la formación de sus conchas duras. Tanto las perlas naturales como las de cultivo están constituidas por este compuesto. ¿De que están hechas las perlas de imitación? Depende del tipo de perla, pero usualmente se trata de una esfera o cuenta de vidrio que es recubierta con un tipo de barniz o pintura. La página de “Gratis Perlas” nos dice lo siguiente de las perlas falsas: “A pesar de su aspecto, a veces atractivo, las perlas de imitación, hechas a través de procesos mecánicos, no pueden considerarse nunca una joya. Las perlas de Majórica o de Mallorca, no son perlas naturales, son fantasía de buena calidad.”
Y allí mismo continúa con la descripción del proceso de producción: “Las mejores perlas de imitación son hechas con cuentas de vidrio, cerámica, concha o plástico, cubiertas con un barniz hecho de laca y escamas de pescado trituradas para simular el iris y el color de una perla. Por muy perfecta que sea la ejecución, cualquier experto en la materia puede conocer, sólo con verlas, la diferencia entre una perla real y otra de imitación.”. Y asi es, casi cualquier persona con moderada capacidad de observación puede distinguir entre una perla y una imitación de perla, pero es necesario que la persona posea de cierto conocimiento, cosa que trataremos en este Blog más adelante.
Diferencias entre una Perla de Cultivo y una Perla Falsa
Veamos de manera de tabla, lo que son las diferencias entre una perla de cultivo promedio y una perla falsa o de imitación:
| Característica | Perla de Cultivo | Perla Falsa |
| Composición Química | 1) Aragonita (Carbonato de Calcio)
2) Conquiolina (una proteína) 3) Agua y 4) Pequeñísimas cantidades (trazas) de metales |
1) Cuenta de vidrio o cerámica (o incluso plástico)
2) Lacas o pinturas epóxicas 3) Laca protectora de alta densidad (para proteger del fuego y químicos) 4) Algunas tienen “Esencia de Perla”: una laca o pintura que contiene escamas de sardinas. |
| Apariencia | 1) Las perlas sin tratamientos físicos/químicos son de apariencia diferente
2) Perlas con formas/apariencia que pueden ser diferentes (de redonda a barroca) 3) Lustre variable |
1) Apariencia siempre uniforme o estandarizada
2) Forma redonda 3) Siempre con el mismo lustre (homogeinidad) |
| Superficie a 40x al Microscopio | La superficie de la perla presenta una marca similar a una huella digital | La superficie tiene apariencia rugosa o similar a la de la Luna: con cráteres. |
| Orificio de la perla (taladrado) | Uniforme y recto, típico del nácar. | Arremolinado, debido a que el calor derrite las lacas. |
Como podemos ver en la tabla, hay serias diferencias entre una perla y una imitación. Algunas de estas diferencias se pueden evaluar con fácilidad, y otras requieren de herramientas. Veamos pues, las diferentes formas de diferenciar entre una perla falsa y una perla:
- Órganos sensoriales: utiliza nuestros sentidos para obtener información, y pueden ser visuales o táctiles.
- Agentes Químicos: utilizando sustancias químicas para obtener un resultado que nos oriente.
- Fuego: un método dramático y divertido.
Dentro de los métodos sensoriales tenemos los siguientes:
- La prueba del calor corporal
- Prueba del Peso de las Perlas
- La prueba del diente
- Examinación con lupa (10 aumentos) o al microscopio (40 o más aumentos)
- Revisión de la perforación de la perla
- Prueba Visual Simple o de Contrastación/Comparación
De las otras pruebas -la química y la del fuego- hablaremos más a detalle en unas semanas, pero si debo mencionar que NO ME HAGO RESPONSABLE de lo que les suceda a sus perlas -auténticas o falsas- si realizan estas pruebas, ya que se consideran pruebas potencialmente destructivas.
En la siguiente entrada hablaremos y veremos los efectos del fuego en varios tipos de perlas e imitaciones… ¡no se lo pierdan!
Mito #2: El Cultivo de las Perlas en Mallorca, España
Es fascinante encontrarse con personas que han visitado las granjas de perlas de España, han observado como buzos se sumergen en las aguas para sacar a las ostras perlíferas y cosechar las perlas… las cuales siempre son redondas y tienen los mismos colores. España es efectivamente un gran productor de moluscos bivalvos, pero su producción se lleva a cabo principalmente en las costas del norte, en las famosas Rías de Galicia, donde producen principalmente mejillón europeo (Mytilus galloprovincialis), Vieiras (Pecten maximus) y ostión u ostra comestible (Ostrea edulis). Pero ninguno de estos organismos es reconocido por la producción de perlas nacaradas (aunque si podrían producir perlas no nacaradas): son organismos criados para la producción de fino alimento de origen marino.
La producción de estas famosas “perlas europeas” se centra en Manacor, España, y pues… ¿dónde queda este lugar? En el Mar Mediterráneo (ver mapa, cortesía de Google Earth), un área que no ha sido reconocida como un gran productor de perlas. Pero aparte, la ciudad de Manacor se encuentra a varios kilometros de distancia de la costa… pero probablemente utilicen algún mejillón perlífero de río o lago ¿verdad?. Pues no, al parecer la isla no posee grandes cuerpos de agua superficial, ya que no se observa la presencia de lagos ni ríos en los alrededores de Manacor, asi que descartamos esta opción.

Ya que no utilizan un mejillón perlífero, veámos que especie de ostra marina utilizan para la producción de su perla. Revisando en la literatura encontramos pocas opciones dentro del Mar Mediterráneo. Por ejemplo, el libro de “Pearls & Pearl Oysters of the World” del científico japonés Shohei Shirai menciona que las únicas especies de ostra perlíferas que han sido reportada en el Mar Mediterráneo son la ostra “Akoya” o Pinctada imbricata y la “Ostra Alada del Mediterráneo” o Pteria hirundo. La primera con reportes en Tunisia -en Africa del Norte- y la segunda con reportes en Norte de Galicia, Italia, Grecia y Turquía. No existe un solo reporte para estas especies en la isla española de Mallorca, pero esto no necesariamente significa que no existen alli. Un hecho significativo: se menciona que la ostra “Akoya” al parecer se introdujo recientemente al Mar Mediterráneo, a través del Canal de Suez en 1896 (Vassel, citado por Kunz y Stevenson -1908- en el increíble libro titulado “The Book of the Pearl”). El siguiente mapa mundial nos da una más clara idea de la distribución de las ostras perlíferas en las costas del mundo (basado en Shohei, 1994).
La ostra perlífera que ha sido reportada cercana al área general de Majórica es la “Pajarita” o Pteria hirundo, una especie pequeña (máxima talla 7.5 cm), concha delgada y frágil y que además pertenece al género Pteria (=Magnavicula) y ya todos bien sabemos que es un género que es extremadamente difícil utilizar para la producción de perlas de cultivo (artículo en inglés).
Bueno, entonces si no hay ostras ni mejillones perlíferos apropiados para el cultivo de perlas en España…¿quién dió inicio a este mito? Es difícil saber, probablemente una persona con más boca que cabeza sea la irresponsable de este mito, el cual se propagó como el fuego en un pastizal…La verdad es que los españoles jamás han dicho que sus “perlas” proceden del cultivo de ostras, ni afirman que sus “perlas” son naturales ni de cultivo…pero algunas personas si lo hacen, y sea por desconocimiento o por afán de lucro. En cualquier caso, se trata de una tremenda falta de profesionalismo y ética.
Veámos la página de las “Perlas de Mallorca”, de donde extraje y traduje este siguiente texto: “Las perlas de Mallorca son las perlas de imitación fabricados en la isla española de Mallorca en el Mediterráneo. Las mujeres locales se han especializado en la fabricación de perlas de imitación artística desde el siglo 19. Estas perlas tienen gran parecido a las perlas naturales cultivadas, por lo que sólo los expertos pueden distinguirlas.”. Esto último de que “solamente los expertos pueden distinguirlas” es falso, pero les enseñaremos a identificarlas con facilidad en las próximas semanas.
Pero, por lo pronto nos queda muy claro que las “perlas” de Mallorca son un producto de manufactura humana… ¿qué tipo de “ostra” podría producir una perla de este tipo? Solamente conozco de una… la escurridiza “Ostra de Polietileno” (Plasticus artifactus) y me enorgullezco de decir que nuestro Museo tiene un magnífico ejemplar y cuya foto deseo compartir con ustedes:
Si tienen preguntas, dudas… aqui estamos para ayudarles y manténganse al pendiente de este Blog…
El día de hoy me tocó revisar el nuevo libro de la CIBJO sobre perlas (conocido como el “Blue Book” o “Libro Azul”). Para quienes no conozcan este “famoso” libro ni sepan de que trata, se los voy a presentar de una forma sencilla: la CIBJO es la “Comisión Internacional de Bisutería, Joyería y Orfebrería” y son quienes dan los lineamientos sobre como referirse a cuando uno vende o comercializa un producto que esté bajo ese abanico de posibilidades. Dicho de otra forma, un joyero podría utilizar los libros de CIBJO para vender sus productos de la manera más honesta posible, sin realizar una estafa al cliente final. También puede ser utilizado por el mismo cliente para exigir una mayor información sobre el producto de su interés. Desgraciadamente, es de lo más común que tanto cliente como vendedor desconozcan de esta valiosa fuente de información, o lo que es peor: que el joyero/vendedor aproveche el desconocimiento del cliente para lograr una venta fraudulenta.
La venta fraudulenta de gemas de todo tipo -diamantes, rubíes, esmeraldas y perlas- es de lo más común en países como el nuestro, y esto es en parte debido al escaso conocimiento que tiene la población general sobre las características y atributos de las gemas que se busca adquirir. A esto añadimos el factor codicia de muchos y/o su total desconocimiento y/o el hecho de que también ellos fueron timados y asi tenemos un gran pozo de malestar y desconfianza. No han sido una, ni dos… sino decenas de veces que nos ha tocado presenciar algún tipo engaño y fraude en joyería, y para nosotros -que producimos perlas de cultivo- es más sensible aquellos casos que involucran perlas.
Por esta razón y para celebrar la publicación del CIBJO-Blue Book: Pearls (esta liga te permite descargar el archivo PDF directamente desde CIBJO, en idioma inglés por el momento) vamos a comentar sobre los varios “mitos” que permiten el engaño y fraude en la compra o adquisición de joyería de “perlas”. Esperamos que esta nueva serie sea de su agrado o desagrado (habrá quienes terminen con una terrible sensación tras la lectura de esta serie de artículos), pero en el mejor de los casos esperamos que esto les ayude a evitar un terrible error o simplemente que les evite ser timados y engañados. Asi pues, comencemos con esta serie de “Mitos”…
Mito #1: Las “Perlas de Mallorca” o “Perlas Majoricas”
Probablemente este sea el mito o fraude más común de los que nos ha tocado conocer. ¿Cuántas veces no hemos tenido la visita de alguna Señora orgullosa de su gran y fino collar de “Perlas de Mallorca”? Incontables veces. ¿Cuántas veces nos han contado como fué que estando en Mallorca, España, visitaron la “granja de perlas” y pudieron ver como las ostras eran despojadas de sus bellas “perlas”? Otro tanto de veces… y ¿cuántas veces hemos tenido que repetirles que las “perlas de Mallorca” son FALSAS o perlas de imitación o dicho de forma romántica y afrancesada: Faux Perles? Demasiadas. De hecho mi frase favorita es: “LO ÚNICO QUE LAS PERLAS DE MALLORCA TIENEN DE PERLA ES EXACTAMENTE EL NOMBRE DE PERLA” (McLaurin dixit).
Pero si quieren no me hagan caso. Simplemente vayan a la página #6 en el inciso 4.4.4 titulado “Imitation or Simulated” (Imitaciones o Simulación de Perlas). Claramente se menciona que los nombres comerciales -como el caso de “Perlas de Majorica”- no podrán ser utilizados para engañar y se deberá de describirles de la siguiente forma: “Perlas Imitación de Majorica” y que claramente las identifique como perlas falsas. Por lo pronto, aqui tenemos que una autoridad internacional del gremio joyero nos confirma que tan famosas “perlas” son simplemente… imitaciones. Y esto en si no es ningún problema en sí, a menos de que le digan/afirmen que si son perlas naturales o de cultivo y entonces le están defraudando.
¿Cuál sería el problema entonces? Que en la mayoría de los casos las dependientes de mostrador -en tiendas departamentales tales como “Sanborn’s” y “Liverpool” por mencionar un par- simplemente no tienen la más remota idea de lo que venden y han sido entrenados para repetir, al mejor estilo del perico o “merolico” lo que les han dicho que deben de decir. Pero esto no exime del fraude… y no importa si el collar o brazalete o aretes vienen con un certificado de autenticidad: una revisión del mismo le informará que no son perlas auténticas, pero utilizará verborrea tal como “se trata de perlas semi-cultivadas” o que “utilizan materiales originales del mar”. Esto lo veremos a más detalle en las próximas semanas.































