Una imagen recurrente que tengo en mi mente desde hace un par de meses es la de un ahogado flotando en el mar. Tétrico, pero una realidad. Y hace unos días buscaba información en el Museo Smithsonian (luego les contaré la razón) y allí encontré esta foto de una escultura de un tal Benjamin Paul Akers, que se llama “The Dead Pearl Diver” o “El Buzo de Perlas Muerto” y sentí como que era el momento de hablar sobre las pesquerías de perlas en el Noroeste de México y de incluso tratar las leyendas de los buzos de perlas Yaqui, incluyendo la de “El Mechudo”.
Pero, antes de tocar el tema de las leyendas y mitos, hablemos de hechos y datos.
Las Pesquerías de Perlas en Baja California Sur y Sonora
Las pesquerías de perla en el Noroeste de México dependían principalmente de los buzos Yaqui del Estado de Sonora. En la época en que aparece la leyenda de “El Mechudo”, muchos de los Yaqui de Sonora se encontraban en calidad de “alzados” en contra de los Gobiernos de Sonora y México. El Presidente de México –el General Porfirio Díaz- ordenó la captura de los Yaquis alzados para hacerlos trabajar en las haciendas del estado de Yucatán…y es de aquí que proviene el nombre de este sector de Guaymas, Sonora, que se conoce como “la Yucatán” y que era el lugar donde se mantenía a los Yaquis capturados para posteriormente enviarlos a Yucatán. Este sombrío periodo de la historia regional y nacional se conoce como la “Guerra del Yaqui”. Otros tantos Yaquis eran enviados a los armadores de pesca de perla en la Baja California. Estamos pues, en el período que marca el fin del siglo XIX y el inicio del XX.
En esos años, la pesquería de perlas era una parte importante de la economía de Baja California Sur y algo menor en la de Sonora (que se encontraba ya más desarrollada), aunque la mayor parte de los ingresos terminaba beneficiando a unas cuantas familias: las de los armadores. Los buzos obtenían trabajo, recibían malos tratos y esto un ambiente de trabajo peligroso.
Ante esta situación, es fácil entender la gran enemistad que existía entre estos dos grupos de mexicanos: los “blancos” (o “Yoris”) y los Yaquis. Asi pues, los encargados de manejar a los buzos no permitían que los Yaquis tuvieran ningún tipo de arma con la cual les pudieran atacar: un cuchillo era algo impensable. ¿Cómo se protegían los buzos de el ataque de algún animal marino? Algunas fuentes mencionan que se armaban con un suerte de “estaca” de madera, pero aparte de los tiburones realmente no hay depredadores de humanos en las zonas donde se buceaban perlas asi que es muy probable que no utilizaran ningún artefacto de defensa; sin embargo Vicente Calvo menciona varios de los peligros que afligían a los buzos de perlas en Sonora en los 1840’s:
…pero las Mantas, arrojándose sobre de ellos (los buzos) de golpe, los comprimen contra el fondo y los ahogan en pocos minutos.
Aunque la verdad: yo no creo que esto último sea posible. Nunca he visto una manta-raya realizar este tipo de maniobra, pero si un buzo realmente creía en esto, podría ser presa de un “ataque de pánico” y ahogarse al encontrarse frente a una manta-raya.
La Pesca de las Perlas se llevaba a cabo con una embarcación “nodriza” de la que descendían varios pequeños botes, cada uno con 2 a 4 hombres, y que así lograban abarcar la mayor área de pesca posible en un “placer” o “banco” de perlas. Los buzos vestidos apenas con un taparrabo se lanzaban al mar desde la embarcación, algunos ayudados con piedras amarradas para llegar rápidamente al fondo. De esta actividad podemos ver un poco al ver la clásica película mexicana “La Perla” en este video que contiene unos cuantos segmentos de la misma (alrededor del minuto con 25 segundos):
Los buzos descendían a profundidades entre los 2 y 26 metros para encontrar los bancos de ostras perleras. En ocasiones el agotamiento físico causado por la pesca continua (buceaban por hasta 6 horas diarias) y la falta de agua y alimentos (¿acaso creías que los buzos recibían una adecuada alimentación?) provocaba que algunos perdiesen la conciencia y se ahogaran.
Nuevamente tenemos la descripción de Vicente Calvo sobre la pesca de perlas en Sonora (y hago especial hincapié aquí, ya que muchas personas creen que solamente la Baja California tuvo una pesquería importante de perlas):
Comienza la pesca en junio y concluye en octubre, empleándose en ella dos o tres embarcaciones de 40 a 60 toneladas cada una. A principios de noviembre principian a llegar estas embarcaciones en el Puerto de Guaymas…el tiempo regular que se mantienen los buzos bajo del agua es de minuto y medio, sin embargo en tan corto tiempo cada uno saca de una sambullida muchas ostras.
La pesca de perlas en el litoral Sonorense comenzaba cuando las aguas se calentaban lo suficiente para los buzos y se detenía cuando esta se enfriaba. El Golfo de California es un mar sub-tropical, por lo que tenemos grandes diferencias de temperatura entre el verano (con 32 grados Celsius en superficie) y el invierno (ya hemos registrado hasta 12 grados aquí en Bacochibampo). Desgraciadamente, este periodo de pesca también coincidía con la época reproductiva de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), por lo que los efectos de la pesca eran doblemente nocivos sobre las poblaciones de esta ostra.
Otra descripción interesante de Vicente Calvo menciona que:
Todos los buzos sienten al principio de cada tarea a salirles sangre por las narices, lo que consideran como buena señal, y siguen con más contento la tarea, que no dura más de seis horas.
Y esto nos remite a otra referencia sobre las penurias asociadas a la pesca de perlas, pero en esta ocasión realizada por un Teniente inglés de nombre R.W.H. Hardy, quién en 1825 visitó varios puntos dentro del Mar de Cortés –incluido Guaymas- y que realizó un buceo en busca de perlas en la bahía de Mulege, y quien menciona:
En mis primeros intentos solo pude descender unos 6 pies, e inmediatamente me veía obligado a salir a superficie, pero posteriormente pude bajar hasta los 3 o 4 Fathoms; a esta profundidad la presión del agua es tan grande sobre los oídos que solo lo puedo puedo comparar con que alguien the introduzca violentamente un pico de hierro en este órgano…me aseguraron que tras el “estallamiento de los oídos” –como le llamaban al fenómeno los buzos- ya no tendría ninguna dificultad en descender a cualquier profundidad;
Esta era realmente una profesión riesgosa en muchos sentidos, ya que los buzos exponían la vida y su salud…en los casos citados vemos que el cuerpo del buzo es sometido a un sangrado de nariz y el estallamiento de los tímpanos. Un riesgo muy similar –pero en estos tiempos- practican los buzos de Bahía Kino y Guaymas para la obtención del preciado “Callo de Hacha”, aunque ahora se posee equipo más moderno (hookah) y que permite que los buzos alcancen profundidades aún de mayor riesgo.
La Leyenda de “El Mechudo”
Esta es probablemente una de las historias o leyendas que más me gustan de las referentes a las pesquerías de perlas en México. Es una leyenda muy mexicana (y estamos en el mes patrio de Septiembre) y muy de Sonora y Baja California Sur.
Ahora bien, ya se ha descrito bastante esta leyenda en varias otras fuentes, incluyendo en el Blog de mi amigo Benjamín Arredondo, autor de mi Blog favorito “El Bable”. Sin embargo, creo que hay cosas que habría que reconsiderar dentro de esta leyenda, reinterpretarla de forma que tenga mayores tintes de realidad…y ¿a que me refiero con esto? Detalles que hacen que la historia sea irreal en algunos puntos, pero que con un re-enfoque de la misma se puede tornar en una verdadera historia.
Bueno, mucho hablar de la pesca…y nada de la leyenda. Esto es lo que menciona Fernando Jordán sobre un lugar cercano a La Paz, B.C.S., que se conoce como “Punta el Mechudo”:
Al suroeste de la isla San José y a 12 km de la bahía La Amortajada, se encuentra un placer que a fines del siglo pasado era un buen productor de perlas, y en el cual se reunían cientos de buzos todos los años. Al final de cada temporada, antes de que el frío y los vientos del noroeste hicieran imposibles las maniobras de buceo, los pescadores acostumbraban sacar una última perla “para la Virgen”. En cierta ocasión, un buzo se disponía a tirarse por última vez al mar, cuando alguien, advirtiendo el intento, le gritó:
-No bucees más. Ya tenemos la perla de la Virgen.
El pescador, irónico, hizo un gesto de desdén, y respondió con burla:
-Yo no voy por la perla de la Virgen, voy a buscar una para el diablo.
Y se lanzó al agua.
Satanás le tomó la palabra, y el pescador no reapareció ni las aguas devolvieron su cadáver. El lugar ahora es un tabú y nadie va ahí a buscar perlas. Quienes lo han hecho, encontraron en el fondo al fantasma del buzo blasfemo, a quien le ha crecido una enorme cabellera y una lengua barba. Parece vivo, y en sus manos sostiene una enorme concha de madreperla. Es la perla del diablo, dicen; y como el fantasma lleva cabellos largos se le ha dado el nombre de El Mechudo y a ese lugar punta Cabeza Mechuda.
Fernando Jordán, El Otro México. 1967
Esta es básicamente la versión oficial de la leyenda…que como habrás visto también se conoce como la “Leyenda de la Perla del Diablo”. En la siguiente entrada de este Blog desglosaremos bien la leyenda y le daremos un vuelco a la misma.
Por cierto, si te interesan las historias y leyendas de la Baja California, puedes visitar la página del Ayuntamiento de La Paz, donde encontrarás buen material. Haz clic aquí si te interesa.
¡Hasta la próxima!
Hace unas semanas platicaba con un amigo Canadiense que se encuentra jubilado y que ahora vive en Guaymas; en su tiempo se dedicó a la ganadería de ovejas en Ontario y me comentaba sobre como la “Industria de la carne” (de res, puerco y ovejas, así como de aves de corral,) de Norteamérica había desviado el camino en la constante búsqueda de mayores volúmenes de producción (y esto, ciertamente, representa DINERO), pero esto se hace a expensas de los animales y de los consumidores (que somos todos nosotros). Mi amigo comenzó por hablarme sobre su experiencia al tratar con los representantes locales de lo que para nosotros serían los “Inspectores de Sanidad Animal” y como la agencia encargada de sanidad animal hacía un uso indiscriminado de antibióticos en el ganado y sobre la simple falta de “sentido común” por parte de los involucrados en la industria.
Me dijo: “Yo jamás inyectaba a mis animales con antibióticos; pero a cambio les ofrecí tierras de forraje (pastizales) y camas de paja limpia. Simplemente con eso, mis animales no desarrollaron las infecciones que me dijeron que tendrían que sufrir si no los inyectaba, y además engordaron mejor que aquellos bajo régimen de antibióticos”. El hecho simple de cuidar de sus animales y de tratarlos con respeto hizo una gran diferencia. Algunas personas involucradas en la industria de la carne parecen haber notado lo mismo y algunos han regresado a “sus orígenes”. Por cierto, si este tema les parece interesante, no dejen de ver la película-documental “Food Inc.” que describe muchas de las peores prácticas de la industria de producción de alimentos en los Estados Unidos. Probablemente se pueda conseguir con sub-títulos en español.
Sólo un par de días después, nos encontramos un “viejo” artículo escrito por Shigeru Akamatsu, un hombre con influencia en la Industria de la Perla, (actualmente consejero de la “Sociedad de Promoción de Perlas del Japón” y que comenzó como un investigador del cultivo de perlas bajo órdenes del mismísimo Kokichi Mikimoto) y sentí que este artículo empataba perfectamente con la conversación que tuve con mi amigo Canadiense, y fue así que di inicio a esta entrada.
El Cambio de Paradigma
El artículo “Perlicultivo y el ambiente biológico” (disponible en inglés y publicado en “Ship & Ocean Newsletter” #8G el 5 de marzo de 2004) es bastante interesante porque finalmente aborda el declive de la industria perlícola japonesa de una forma que finalmente es entendible: la industria en su conjunto tuvo que admitir su culpabilidad. Ya no simplemente se culpa a la “ira de la naturaleza“, ni a las mareas rojas o a “enfermedades misteriosas”. Y aunque el Sr. Akamatsu no lo menciona de este modo, se podía leer –entre líneas- la palabra “codicia” en el documento…pero, aunque jamás hace mención de esta palabra, hace uso de una forma más suave y política, pero medio del uso de la expresión “en la búsqueda de la eficiencia económica”.
En este artículo, el Sr. Akamatsu afirma:
“Japón dominó la industria de perlas de cultivo durante muchos años, pero en los últimos tiempos esta situación cambió rápidamente. Aunque la rápida globalización de la industria del Perlicultivo puede considerarse como una de las razones, la causa principal es el deterioro de las granjas de perlas, causada por la aparición de mareas rojas perjudiciales y una mortalidad masiva de ostras Akoya, debido a una enfermedad infecciosa. Tales fenómenos no son exclusivos al Perlicultivo, sino también hay casos como la EEB, la herpes de carpa, la influenza aviar, etc. y este puede ser el precio que se debe de pagar por no tratar a los animales como seres vivos, en la búsqueda de la eficiencia económica, así como por cambiar incesantemente el medio natural para la expansión de la producción”.

Una granja de perlas en Japón
Cuando el Perlicultivo comenzó en el siglo XX, la idea general era producir un sustituto de la perla natural, pero que mantendría los atributos principales de la perla: belleza y durabilidad. Inicialmente, las perlas se cultivaban por períodos largos (de 2-5 años), pero muchos en la industria observaron que las perlas con períodos más cortos de cultivo (1-2 años) se “veían bien”, pero posteriormente se dieron cuenta de que la mayoría de las personas no podía diferenciar entre “perlas instantáneas” (con períodos de cultivo cortos: de 4 a 8 meses) y aquellas perlas con un largo período de cultivo. Asi que se estandarizaron los períodos más cortos de crecimiento de la perla, para darle más beneficios al perlicultor. ¿Cómo se pueden aumentar los beneficios? Esto es algo que todo perlicultor sabe y entiende, pero permítanme explicarlo un poco para aquellos que no pertenezcan a esta industria: cada ostra en la granja te cuesta dinero, todos los días.
Para hacerle frente al aumento de los costos (principalmente en mano de obra, equipamiento y combustible) los perlicultores pueden utilizar algunas estrategias, tales como:
- Aumento en la densidad de cultivo: produces más ostras en el espacio que ya tienes.
- Reducir la fuerza laboral: sustitución de mano de obra con maquinaria y equipo.
- Reducir el período de perlicultivo: producir perlas en menos tiempo.
Hablemos sobre las implicaciones de cada una de estas estrategias.
Densidad de población
Esto significa cultivar más ostras en el mismo espacio, y esto puede parecer eficiente: si logras acomodar 10 libros en una caja donde anteriormente sólo entraban 7 libros -esto gracias a una forma más inteligente de organizar los libros- entonces hablamos de mayor eficiencia. Pero esto no es necesariamente igual con organismos vivos: los animales y las plantas van a prosperar en condiciones adecuadas, pero bajo un exceso de población se producirán organismos infelices y bajo condiciones de estrés.
Imagine usted que vive en una habitación de 10 x 10 metros y que todas sus necesidades básicas se cumplen en este espacio que tiene un inodoro, un lavabo, un librero, una mesita con dos sillas, una litera y un televisor. Ahora imagine que un día le llega un nuevo “huésped” y que tiene que cohabitar con usted: puede llegar a ser incómodo… pero soportable; pero ahora: introduzca en la habitación a otras 8 personas. Tendrá un total de 10 personas por metro cuadrado. La Vida rápidamente se convierte en una pesadilla para todos: no se puede comer cómodamente, no se puede ir al baño ni ver televisión ni alcanzar un libro, habrá falta de alimento, subirá el estrés y, finalmente, llegarán las enfermedades y la violencia. ¿Se le antoja esta situación?… ¿Cree que algo similar sería bueno para las ostras? Y aunque nuestros moluscos no tienen cerebro ni conciencia -por lo que jamás sufrirán daño psicológico alguno- sus cuerpos van a reaccionar negativamente al hacinamiento: tendrán menor crecimiento (“enanismo”), serán menos saludables y se enfermarán (y en última instancia, morirán) y sus perlas carecerán de belleza.

En realidad podemos decir cuando un animal no goza de una vida sana cuando vemos sus conchas y perlas: las ostras débiles y enfermas tendrán conchas opacas, sin colores intensos (algo que identifica a nuestras ostras “Concha Nácar” son los colores vivos e intensos) y sus perlas carecerán de lustre e iridiscencia. Pero el hacinamiento no es el único factor que afectará la salud de las ostras: el medio ambiente (la contaminación, el cambio climático y los huracanes), las enfermedades (causada por virus y parásitos), también lo hacen, pero estos factores no están bajo el control del perlicultor. Está en las manos del perlicultor el tener ostras perleras más saludables por medio de un cultivo a densidades adecuadas: como reza el refrán popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.
Las enfermedades son un gran dolor de cabeza para los productores: las ostras enfermas pueden infectar rápidamente a las saludables bajo condiciones de hacinamiento, lo que las debilita –debido a la falta de alimento y oxígeno- y los parásitos oportunistas pueden fácilmente “saltar” de una ostra a muchas otras si la distancia es corta.

Actividades de cultivo de perlas en Guaymas
En nuestro caso tenemos nuestras ostras “Concha Nácar” en condiciones más que adecuadas dentro de la Bahía de Bacochibampo: utilizamos menos del 1% de toda el área de la bahía y no hay otras granjas de moluscos en los alrededores (la más cercana es una granja de ostión cerca de Bahía de Kino, a unos 180 Km de distancia). Así nos estamos asegurando que nuestra incipiente industria no siga el mismo camino de otros productores de perlas; pero para entender de mejor manera, veamos algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en otros países productores perla:
Islas Cook: aquí citamos información sobre la mortalidad masiva en el perlicultivo, causada por el exceso de ostras en cultivo (puede leer –en Inglés- el artículo descargando el archivo PDF desde el enlace):
“En la laguna de Manihiki, un estresante potencial que puede haber estado relacionado con la aparición de mortalidad fue la alta carga poblacional. Antes del brote de la enfermedad, el número de ostras cultivadas en la laguna de Manihiki tuvo un récord histórico. En conclusión, nuestros datos indican que el brote de enfermedad sin precedentes en P. margaritifera [la “ostra de Labios Negros”] en la Laguna de Manihiki en noviembre del 2000 se asoció a una vibriosis causada por V. harveyi [una especie de virus] y otros vibrios oportunistas.”
Japón: Cuando dimos inicio a nuestra granja experimental de perla en 1994, escuchamos hablar de una “misteriosa enfermedad” que estaba matando a todas las ostras perlera “Akoya” de Japón y que nada podía hacerse para evitar este mortífero “brote viral”. Los productores japoneses jamás se responsabilizaron por las mortalidades y culparon a un “virus desconocido” de las mismas. Pueden leer un texto resumido y traducido al español (del artículo “NOVA: La Perla Perfecta”) en el párrafo siguiente:
“Expertos atribuyen las muertes de ostras perleras de 1994 a la ‘marea roja’, una explosión poblacional de organismos microscópicos, que producen una toxina que resulta mortal para las ostras. Incluso después de varios años de investigación científica, la causa específica de la enfermedad continúa siendo un misterio. La enfermedad se reconoce cuando el músculo abductor, que mantiene unidas a las dos terceras partes de la concha de la ostra, se torna de un color rojizo. En última instancia, ocho de cada diez ostras afectadas mueren a causa de la enfermedad, que hasta ahora sólo ha afectado a las ostras Akoya. Otros piensan que los propios perlicultores podrían ser los culpables. ‘Los japoneses siempre han tendido a colocar demasiadas ostras juntas’ escribió Andy Müller [revendedor de perlas japonesas, dueño de ‘Hinata Trading Co.’ y autor del libro ‘Perlas de Cultivo: Los Primeros 100 años’] en la revista Pearl World (diciembre de 1996- enero de 1997).”
Así, en ambos casos hemos visto que la tendencia a sobrepoblar a las ostras en sus jaulas o en sus bahías conduce a graves problemas en la producción de perlas. Entonces ¿Por qué hacerlo del todo? Hay muchas razones para ello, pero a final de cuentas son la misma: EL COSTO del equipo de cultivo (boyas y jaulas), de la planta laboral (sueldos y prestaciones), de pagar más “derechos” de uso de zona costera, los costos de trasladarse a una nueva área en una zona remota (y que tal vez carezca de muchos servicios necesarios), y que al final se traducen en el costo de producción de las perlas. Si las perlas mantienen un alto valor no es necesario cultivar miles de millones de perlas, pero la mayoría de los productores comenzaron a incrementar su producción de perlas y a reducir la calidad de las mismas y, de esta forma, la industria se metió un “disparo en el pie” y un terrible círculo vicioso dio inicio.
Costos laborales

Adrián Amarillas sosteniendo una jaula "zapatera" con ostras adultas (4 años de edad)
Muchas personas creen que reducir los salarios o la planta laboral de una empresa es una solución inteligente a los problemas económicos de un negocio, pero nosotros creemos que esto realmente es un gran error: Las empresas no son nada si no tienen empleados: las empresas están compuestas por personas y uno de los propósitos de cualquier negocio debiera ser el de ofertar empleos bien remunerados. Ganar dinero no es malo y DEBE de ser un objetivo muy importante en una empresa, pero no debería ser el único objetivo: hay un cierto orgullo entre los productores de perlas y la gente que te ayuda a alcanzar tus objetivos –esto es el producir gemas de calidad- se convierten en tus aliados de confianza.
Hablando de una granja de perlas: sin sus trabajadores una granja de perla se moriría. El Perlicultivo es una operación de trabajo intensivo, donde hay buzos, técnicos acuícolas, trabajadores, mecánicos, personal de vigilancia y muchas otras profesiones, todas ellas trabajando alrededor del mismo objetivo. Con dejar un cabo suelto, tendrás una enorme cantidad de problemas sucesivos. Y los perlicultores suelen trabajar bajo limitaciones de tiempo muy específicas, tales como: la temporada de implante de perla, la temporada de cosecha, la temporada de colecta de semilla, etc. Esto significa que si no finalizas una actividad dentro de tu “ventana de oportunidad” es probable que ya no seas capaz para terminar del todo, y deberás pasar a la siguiente actividad antes de que esa ventana de tiempo se cierre y tampoco termines esa actividad; en última instancia, esto es algo altamente improductivo y absurdo.
Y algo que realmente quiero resaltar aquí es que el perlicultivo es una industria muy artesanal en México: se emplea muy poca maquinaria y mucho trabajo manual. Y queremos mantenerlo así por varias razones -que algunos pueden no aprobar-siendo la más importante la siguiente: tenemos muy pocos puestos de trabajo en México. Nuestra economía simplemente no funciona para generar empleos, y básicamente es impulsada por nuestras exportaciones (principalmente en materias primas tales como petróleo, productos agrícolas y metales) y nuestra fuerza laboral barata (que también se “exporta” a otros países) que es la materia prima de la industria maquiladora. Si nosotros adquiriéramos maquinaria que nos permita evitar contratar a más trabajadores, entonces seríamos parte del problema, y no parte de la solución…así que, aunque esto nos cuesta más y nos puede llegar a hacer menos eficientes, seguiremos en este sendero. Creemos que es lo apropiado.
Período de cultivo de la perla
Entre más tiempo la perla pasa dentro su “madre-perla”, esta se hace más grande y tendrá “más perla” (nácar)…pero esto también significa que deberá de continuar creciendo su perla por períodos más largos. Muchas fuentes afirman que el período de cultivo de perlas en Japón –en las décadas entre 1940 y 1960- tomaba entre 2 a 4 años para completar, así la perla Akoya terminaba con una muy buena capa de 0.95 mm de grosor de nácar (Ward, 1995). Este buen recubrimiento de nácar hace posible que la perla sea hermosa y resistente, características normales a toda gema.

Grosor de Nácar en Perlas Mexicanas
Pero muchos en la industria perlícola (originalmente de Japón) notaron que la mayoría de los consumidores no serían capaces de diferenciar entre una perla con un recubrimiento grueso de nácar y una con una capa delgada de nácar. Así, una pésima práctica inició en la industria y los períodos de cultivo de perla disminuyeron -en algunos casos- a menos de 6 meses (con una capa inferior a 0.2 mm. Fuente: Ward, 1995). ¿Esto le ahorra a los perlicultores mucho dinero en salarios y equipo de cultivo…pero, ¿realmente vale la pena?

Comparando el grosor de nácar en perlas japonesas de diferentes períodos de cultivo.
Este tema fue abordado hace algún tiempo por varias personas involucradas en la industria de la perla, pero una voz fuerte fue la del finado perlicultor y consultor Australiano C. Denis George, quien en 1971 afirmó:
“Los técnicos japoneses insisten que estas perlas de nácar adelgazadas no hacen ninguna diferencia en el aspecto de la perla, pero en mi opinión esto no viene al caso ya que existe una gran diferencia en los principios [éticos] y en su valor material en dólares pagados por el cliente en la creencia de que está adquiriendo una perla de gran valor… Como resultado, muchos [clientes] pierden su confianza en las perlas, se retiran de la industria o se van a la bancarrota; y muchas decenas de miles de mujeres en todo el mundo… sufrieron una gran decepción cuando su tesoro desapareció.” (Información publicada en “The Black Pearls: History & Development” 1971. Lapidary Journal).
Desde la perspectiva de un perlicultor, hay muchas situaciones que te hacen reconsiderar sobre la perspectiva de mantener largos períodos de cultivo de la perla, tales como:
- El calentamiento global y los huracanes
- La contaminación ambiental
- Enfermedades
- La Edad de las ostras
Pero independientemente de estas situaciones, un perlicultor debe haber establecido un objetivo de espesor de nácar para las perlas de su granja, y apegarse al mismo tanto como le sea posible. Por ejemplo, nuestro períodos de cultivo de perla tiene una duración de entre 18 a 24 meses (contabilizando a partir de cuándo se opera a la ostra) y esto nos permite cosechar perlas con un excelente recubrimiento de nácar de 1.5 mm alrededor del núcleo, y aunque en muchas perlas este grosor excederá los 2.0 mm de nácar, en algunas otras será inferior al mínimo estándar aceptable de 0.8 mm. Realmente tienes que mantenerte bajo este período mínimo de tiempo de cultivo, porque simplemente no puedes aceptar nada por debajo de un espesor de 0.8 mm: si el grosor de la perla cae por debajo de esta cifra, esta deberá de realizar un viaje al gehena oceánico: las perlas se liberan a las aguas profundas del Mar de Cortés, donde micro-organismos especializados reciclarán sus materiales.
Comparemos esta información emitida por el Ministerio de Control de Calidad de la Perla Tahitiana para ser aplicado a las perlas negras de Tahití en el año 2001:
“…el requisito de espesor mínimo de nácar para todas las perlas Tahitianas a ser exportadas quedó en 0.6 mm y entró en vigor en Septiembre [del 2001]. La Asamblea votó para aumentar ese mínimo hasta 0.8 mm a partir de julio del 2002”. (“Tahitian Government to Improve Pearl Exports” por Victoria Gomelsky en “Precious Gemstone News” página 28 de la revista National Jeweler).
Lo anterior significa que muchos en la industria de la perla producen –o produjeron- perlas de cultivo con un espesor de nácar simplemente insuficiente, y esto afecta a aquellos productores que si están interesados en mantener un alto estándar de calidad en sus perlas, porque –a final de cuentas- para el cliente definitivo: todas las perlas son consideradas como “iguales”. Pero esto no es cierto.
Resumen Final
- Las ostras perlíferas son especies importantes dentro de sus ecosistemas locales, pero es realmente importante que los productores no excedan la capacidad de carga del ecosistema evitando así un colapso ambiental, mortalidades masivas y asegurando la producción sustentable de perlas excepcionales.
- Empleos Dignos: si todos pudiéramos hacer que nuestras empresas prosperen, una responsabilidad posterior debería ser la de ofrecer sueldos dignos y buenas condiciones de trabajo; claro que vamos a “perder dinero” pero ayudaremos a mejorar nuestra economía regional. Si todos hiciéramos nuestra parte en este punto, nuestra economía podría crecer por sí misma y no tendríamos que depender –como lo hacen nuestros “líderes”- en que tanto crece o deja de crecer la economía de los Estados Unidos.
- Mantener una alta calidad: la buenas perlas son las primeras en venderse. Los buenos compradores de perlas están siempre buscando a la perla especial de su vida…la perla que les robará el aliento con su belleza. Las perlas de baja calidad solamente son buenas para producir baratijas o bisutería.
Quisiera finalizar a este tema con una mención –muy adecuada al tema que tratamos en esta ocasión- de las Sagradas Escrituras, la cita en Mateo 13: 45-46
45 También el reino de los cielos es semejante al comerciante, que busca buenas perlas; 46 que hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
Los clientes deben de buscar calidad en sus perlas porque una buena gema te da lo que esperas: valor y belleza a largo plazo. Los productores necesitamos producir esas perlas preciosas para satisfacer al cliente, ya que siempre van a existir personas que exijan y demanden productos de calidad…a pesar de que la mayoría se oriente al bajo costo. No todo mundo vive bajo el esquema de “adquirir lo desechable” y sabe que una inversión en joyería (¿ya vieron los aumentos en el valor del oro y la plata?) puede ser una inversión adecuada (como lo llegó a ser antes).
¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que el respeto al medio ambiente es una verdadera necesidad para el cultivo de perlas? o ¿producir calidad será una mera inconveniencia para el granjero? ¡Házmelo saber con tus comentarios!
En nuestro próximo post detallaré algunas de las razones para no cultivar perlas por períodos más largos de tiempo y algunas de las maneras en cómo una granja de cultivo perlas puede afectar el medio ambiente…tanto de manera positiva como de manera negativa.
¡Hasta la próxima!
Esta parte es el cierre de este tema, el cuál tuve que descuidar por varios meses debido a la falta de tiempo para continuarlo y porque fueron más “relevantes” las entradas sobre el Turismo regional y la “Calamabe”. Asi, que sin mayor preámbulo continuamos con mis comentarios sobre el Tucson Gem Show 2011.
¡ Más Granjeros !
Cuando vamos a eventos internacionales de esta naturaleza estamos más expuestos a convivir con compradores, distribuidores, diseñadores de joyería y gemólogos que con el tipo de personas que somos: Granjeros o productores. Pero este año notamos que la tendencia del año 2010 continuaba: hay más productores en estos eventos.
Por ejemplo, hemos podido conocer a muy buenas e interesantes personas como la familia Lattendresse (de la empresa “American Pearl Company” de Estados Unidos), que producen perlas de río en el Mississippi, a nuestro amigo tahitiano Josh Humbert de “Kamoka Pearls” que produce excelentes perlas negras y a Jacques Cristophe Branellec de “Jewelmer” de Filipinas. Este año tuvimos la oportunidad de conocer a Kazuhisa Yanase y a Kiyoshi Yonegushi de la empresa “Seiwa Pearl Co.” del norte de Japón, pioneros en la producción de las perlas “Kasumiga”, quienes fueron invitados a Tucson por nuestra amiga Sarah Cannizzaro de “Kojima Company”.
Así que este año tuvimos el gusto de conocer a los Yanase y Yonegushi, y después de lo acontecido el 11 de Marzo con el devastador terremoto y tsunami me acordé de nuestros amigos granjeros y me comuniqué para ver cómo estaban. Afortunadamente, no tuvieron pérdidas humanas personales aunque sí tuvieron daños en su granja (50% de pérdidas en sus balsas de cultivo) y daños en sus edificios. Sabemos que se van a recuperar, aunque en este negocio la recuperación siempre toma años…desde Guaymas les deseamos fortaleza, para que puedan sobrellevar esta desgracia que ha afectado severamente a Japón.
Y así como les sucedió a los granjeros nipones, esto me recuerda como el año pasado Josh Humbert avisó de un tsunami que iba en camino a Tahití y que –afortunadamente- no fue realmente de consecuencia. Pero creo que ese es parte del lazo o vínculo que se forma entre los perlicultores: nadie puede comprender mejor que otro que vive situaciones similares y que –día a día- lucha por producir esta bella gema.
Más Perlas Naturales
Las perlas naturales se han vuelto un artículo cada vez más codiciado debido a que el volumen de producción de las perlas de cultivo ha continuado en ascenso y –debido a la ley de oferta y demanda- esto ha ocasionado que el precio de muchas perlas disminuya. Por ello la importancia de limitar el volumen de producción –como lo hacemos nosotros- y así lograr que el precio se mantenga en un nivel adecuado y evitar los “desplomes” que han sufrido los Japoneses, Chinos y Tahitianos.
Así que visitamos a un proveedor de perlas naturales (no puedo proporcionar más información, me disculpo) y tuvimos acceso a una gran cantidad de perlas naturales de las formas, colores y tamaños más inusuales que se puedan imaginar…incluso pude tomar un pequeño video que muestra la “flama”, este bello efecto óptico que se puede ver en excelentes ejemplares de las conchas de caracola y de las que ya hablé anteriormente. Este video lo pueden ver aquí:
Pudimos apreciar perlas de Abulón Rojo (Haliotis rufescens) con las tradicionales formas de “Uña de Velociraptor”, algunas barrocas más tradicionales e incluso una enorme perla que asemejaban una combinación de pepita de oro y una almeja surrealista (difícil de explicar, mejor aprecia las imagen). Realmente unos especímenes fuera de serie. Por cierto, muchas personas confunden continuamente a nuestras perlas -y muy en especial a las Medias-Perlas o Mabes- con las perlas de Abulón, ya que presentan colores muy similares…pero no: las “Perlas del Mar de Cortez” son capítulo aparte.

También tuve acceso a perlas de la Escalopa “Mano de León” (Lyropecten subnudosus), una de ellas con forma por demás extraña…algo así como una “alita de pollo picosita” (creo que me comienza a dar hambre).

Otro apartado de interés serían las perlas de “Callo de Hacha” (que pueden ser de varias especies: Pinna rugosa, Atrina maura y A. texta), que son realmente bellas pero muchas de ellas tienden a ser quebradizas. Entre estas perlas se encontraba un magnífico collar y aretes con perlas negras de “Callo de Hacha”, trabajado en oro blanco de 18K y diamantes Pavé. Ciertas perlas de callo de hacha (presumo que de Atrina texta, ya que los pescadores muestran poco interés por la taxonomía) han salido con color verde-jade…interesante color. Por último: una “Perla Monstruo” (casi perfecta para salir en una película de luchadores mexicanos de los 1970′s: “El Zanto contra las Perlas Monstro“) hecha prácticamente de proteína (conquiolina) y cuyo valor se basa más en su rareza que su belleza…
Otras perlas interesantes: las perlas de “Almeja Gigante” (Tridacna gigas) que tienen una “flama” muy bella, pero que es difícil de captar en fotografía. Es más fácil de apreciar utilizando una lámpara LED y haciendo que la luz pase por la perla y que este efecto visual se “materialice”.

Ya para finalizar, las famosas “Perlas de Nautilus” de nuestro amigo Steve Metzler. Pero esas perlas son algo aún fuera de serie: su apariencia externa es muy similar a la de las almejas gigantes, pero al utilizar la lámpara se revelan detalles que hacen que de inmediato pienses en una imagen del telescopio “Hubble” y que estás viendo un vórtice sideral o una distante galaxia. Los dejo con estas apantallantes imágenes de las perlas de Nautilus…
¿Qué les pareció esta serie de entradas? ¿Interesante? ¿Aburrida? ¿Aprendieron algo nuevo? Su opinión siempre será importante asi que dejen sus comentarios por favor. ¡Hasta la próxima!
Una buena cosa acerca de escribir este blog es que nos ha permitido rebuscar dentro de nuestros recuerdos, algunos de los cuales abarcan desde el año de 1993… Un período de tiempo que podría no ser mucho para algunos, pero de seguro que más que toda una vida para otros. Y durante estos últimos 18 años hemos visto y hemos realizado muchas cosas, pero quizá aún más importante: hemos conocido a muchas personas. Y esto es quizás de las cosas más importantes que hemos hecho aquí, porque sabemos que hemos sido capaces de tocar las vidas de muchas personas…esperamos que de una manera positiva.
En este sentido, nuestro “Tour de la Granja de Perlas” le ha proporcionado a las “Perlas del Mar de Cortez” un amplio público. En el año 2008 tuvimos la fortuna de ofrecer recorridos a casi 15,000 personas, cuando entre los años 2002 a 2007 la cantidad de visitantes promedio anuales fueron de unos 9 mil hombres, mujeres y niños, de una impresionante lista de nacionalidades: los Estados Unidos de América y Canadá (juntos representando el 85% de nuestros visitantes), México, Guatemala, Belice, Panamá, Colombia, Ecuador, Brasil, Argentina, Chile y Perú (América) y del “viejo continente” podemos enumerar a Francia, España, Portugal, Alemania, Austria, Italia, Bélgica, Inglaterra , Escocia, Noruega, Suecia, Polonia, Rusia y Turquía. De Asia: China, Japón, Corea del Sur, Filipinas y la India. De Oceanía: Australia, Islas Cook y Tahití. Y creemos que esta es una lista bastante impresionante de este “remoto destino”, conocido por todos nosotros como Guaymas, nuestro “terruño” (o “marruño” dirían algunos).

Grupos: de compañías turísticas de Estados Unidos, Escolares (de todo México y Estados Unidos) y de todo aquel que desee conocer una granja de perlas.
¿Y qué fue lo que hizo que esto fuera posible? ¡El Turismo por supuesto! Sin embargo, esta zona atrae a un turista especial que se encuentra en búsqueda de un destino turístico más “auténtico”, y no por el tradicional “destino enlatado” o “comercial”. Con lo anterior no quiero decir que existen destinos que sean “mejores” que otros… sino que hay diferentes gustos y que existen personas que va a disfrutar de ambos tipos o preferir uno sobre del otro. Un destino turístico “auténtico” te permite disfrutar su oferta de una manera más original: podrás disfrutar de los paisajes y atardeceres, de los sonidos y la música, del contacto con la gente (cosa diferente a estar en tumultos) y del sabor de la comida… pero también tendrás la oportunidad de experimentar olores (no del todo agradables), de soportar las inclemencias de nuestro extremoso clima (el calor de Agosto y el frío de Enero), así como de las picaduras de moscos y aguamalas. Pero eso sí: jamás te dejará una sensación de vacío. Y un recorrido auténtico y que se complementa muy bien es el que ha sido conocido por décadas como el “Circuito Barranca del Cobre-Mar de Cortés“. En un recorrido de estos puedes admirar y experimentar la belleza de los desiertos de Chihuahua y Sonora, la majestuosidad de las Barrancas del Cobre, la cultura y el sabor de pueblos como El Fuerte, Sinaloa, o Álamos, Sonora, y el esplendor y serenidad de las aguas del Golfo de California desde Guaymas-San Carlos… y este recorrido esto ha sido extremadamente exitoso desde la década de 1990, atrayendo a decenas de miles de visitantes a toda esta zona.
¿Cómo dio inicio el Tour a la Granja de Perlas?

1993: Orígen Humilde del Proyecto "Perlas"
Y esto podría ser una sorpresa a todos quienes nos han visitado: porque esto comenzó simplemente como un “accidente”. Fue en 1994, cuando Enrique, Manuel y yo estudiábamos nuestras maestrías en el Campus Guaymas del “Tec de Monterrey”, y para realizar nuestra investigación tuvimos que invertir largas jornadas, trabajado en el muelle de la escuela en las tardes después de concluir nuestras clases (incluso hasta altas horas de la noche, con sólo la luna como fuente de luz). Nuestras herramientas y equipo eran muy básicos: cubetas y bandejas de plástico, viejos cuchillos de cocina, cepillos, boyas y nuestras jaulas de cultivo de fabricación “casera”. Así, pasamos muchas horas hasta conseguir un increíble bronceado y una “melena güera” (cabello blanqueado por el sol) y comenzó el crecimiento de “nuestra pequeña granja” que –en ese tiempo- consistía principalmente de “escalopas” (o “zamburiñas” como les dicen en España), “Callos de Hacha” y –por supuesto- las ostras de perlas. No había visitantes ni turistas… solamente estábamos nosotros, nuestros “bichitos”, los estudiantes del “Tec” y algunos pelícanos.
El “accidente” que nos introdujo al mundo del turismo sucedió en etapas, pero a grosso modo sucedió así: hacía varios años –no puedo decir realmente cuántos-nuestro Campus tenía una cocina-laboratorio al servicio de los estudiantes de la carrera de Servicios Alimentarios (realmente tenía el estrambótico título de Ingeniero Bioquímico Administrador en Servicios Alimentarios o IBS); y en ese laboratorio-cocina preparaban todo tipo de cosas allí: pan, vino, bebidas de frutas, una comida completa y postres. Esto se hacía con la intención de que nuestros compañeros aprendieran todo lo relativo al manejo y administración de un restaurante, incluyendo la preparación de alimentos… pero después de preparar estos alimentos: había que buscar quién los degustase. Así que todos los jueves había restaurante con “Comida Corrida”, y de esta forma muchos teníamos la oportunidad de disfrutar de una comida completa, pero no éramos los únicos: los norteamericanos (tanto de Estados Unidos y de Canadá) residentes en San Carlos-Nuevo Guaymas conducían hasta a nuestra escuela para disfrutar de una comida buena, variada y barata. Muchos de estos residentes temporales regresan a su país de origen -por lo general durante el verano para escapar de nuestro agotador calor- y regresan para escapar de sus terribles inviernos, así que a su regreso también regresaban a nuestro Campus a comer en el restaurante.
En el año de 1994, México sufrió otra terrible crisis económica (que causó el sonado “efecto Tequila” en la economía mundial) que imposibilitó a un gran número de estudiantes el poder continuar con sus estudios; así, la población estudiantil se redujo súbitamente a cerca de 120 almas. Una de las muchas consecuencias fue que la especialidad en “Servicios Alimentarios” fue desarticulada y el “Restaurante” cerró sus puertas para siempre. Sin embargo, muchos de los visitantes no se dieron por enterados del cierre… y volvieron, sólo para encontrar cerrado a su restaurant favorito. Así que algunos de ellos simplemente comenzaron a deambular por el Campus. Digo…después de manejar por 30-40 minutos para llegar al sitio (y la misma cantidad de tiempo para regresar) y ¡¿todo para nada?! Así que de estas personas unas pocas simplemente bajaron al muelle y vieron a estos “mushashos greñudos” (que en “Sonorense” significa: jóvenes de cabello largo) que parecían estar muy interesados en limpiar y medir a unos animalitos marinos, así que algunos comenzaron a realizar preguntas… y esto fue el inicio del Tour (Nota aclaratoria: Manuel jamás tuvo cabello largo).
Inicialmente no teníamos mucha información para compartir –o eso creíamos- así que los “visitantes” comenzaron a realizar todo tipo de preguntas, tales como: ¿estos bichos se comen? ¿A qué saben? ¿Por qué se mueven así? ¡Órale! ¿Pueden lanzar un chorro de agua hasta acá?!?!?! ¿Le duele cuando la almejita le muerde los dedos? ¿Estás casado? O –tal vez esta sea mi pregunta favorita- ¿Cómo puedo obtener un hermoso bronceado como el tuyo? (Mi Respuesta Favorita: “basta con trabajar durante 8 horas diarias bajo el sol por unos…tres años”). Y lo “simpático” era que para muchos de estos “visitantes” nuestro trabajo era realmente interesante (y digo “simpático” porque aún nos faltaba bastante para generar resultados tangibles: perlas)… y por el sistema de “viva voz” o “word of mouth” la noticia llegó a más estadounidenses y canadienses. Eventualmente, más visitantes llegaron y empezamos a disfrutar de su compañía (los bivalvos son criaturas de buenas vibras, pero no muy habladoras que digamos) y una cosa llevó a otra: inesperadamente nos encontramos dando visitas guiadas de “5 minutos”, en las que explicábamos lo que queríamos hacer y cómo íbamos a “resucitar” a la industria de las perlas de México. Sin embargo, aún faltaba un evento adicional para que esto detonase en una auténtica “atracción turística”.
El Plato Fuerte del Turismo Regional
Sin que nosotros los supiéramos, varias empresas turísticas –radicadas en Estados Unidos- ya se encontraban utilizando exitosamente los atractivos turísticos de la zona, centrando su atención principal en el Estado de Chihuahua con las “Barrancas del Cobre” (el cuál no es realmente un solo cañón… sino que en realidad se trata de una serie de 6 de cañones interconectados, y que juntos son aproximadamente unas 5 veces más grande que el “Gran Cañón del Colorado” de Arizona en los Estados Unidos). Estas empresas se dieron cuenta del enorme potencial de utilizar una buena porción del noroeste de México para ofertar un “Tour Barrancas del Cobre-Golfo de California”, que atrae la atención a un público más amplio: en un tour guiado de estos, los visitantes tendrían la posibilidad de visitar el hermoso pueblo colonial de El Fuerte, Sinaloa, el Mar de Cortés en San Carlos-Guaymas, y que utilizaría puntos fuertes de Chihuahua, tales como un viaje por el tren CHePe hasta Divisadero y Creel, la ciudad de Chihuahua, las ruinas de Paquimé y visitas a comunidades de Mormones y Menonitas. Aun así, los Guías Turísticos siempre estaban al acecho de nuevos atractivos… y de alguna manera se enteraron de la historia de estos “ingenuos investigadores” que habían comenzado a cultivar perlas en Guaymas, y fue así que llegó el primer grupo de “exploradores”.

Sonora: Alamos, Hermosillo,Guaymas. Sinaloa: El Fuerte. Chihuahua: Chihuahua,Casas Grandes,Palomas,Divisadero,Creel
Y los primeros en llegar fueron Sergio Corona y Carlos Gaytán (en aquellos días ambos trabajaban para Grand Circle Travel, pero ahora trabajan para “A Closer Look Tours“). Nos visitaron, nos pidieron un “tour”, nos hicieron preguntas sobre nuestra investigación y las cosas que estábamos haciendo, vieron nuestra joyería (para 1996, ya habíamos producido una línea de perlas Mabe en Joyería de Plata) y nos dieron un poco de “entrenamiento” sobre la forma en que podíamos presentar y explicar nuestro proceso de cultivo de perlas. Y así fue como se forjó este vínculo único entre un grupo de perlicultores, empresas turísticas y decenas de miles de turistas internacionales. Poco tiempo después, estas empresas nos incluyeron en su folletería oficial, sitio web y catálogo de productos como uno de sus atractivos principales dentro de su producto “Copper Cannyon”.
Lo bueno, lo malo y lo feo…
Nuestra nueva estrategia consistió en tener solamente un Tour cada hora a la hora. Esto ayudó bastante, pero todavía mucho de nuestro tiempo y concentración se dedicaban a este esfuerzo cuando también teníamos que estar al pendiente de llevar a cabo la operación de perlicultivo, y bajo esas condiciones se empiezan a cometer más errores, lo que reduce la cantidad de perlas de la cosecha. Esto era ineficaz para nosotros, así que decidimos contratar a un poco de ayuda por medio de una “guía profesional” (tras varios meses de capacitación) para ayudarnos con los grupos y ¡esto fue una bendición! Finalmente, podríamos dedicar nuestro tiempo a producir perlas hermosas, sin escatimar la atención de cada persona que visitaba nuestra granja. Esto definitivamente fue LO BUENO. Y tuvimos varias personas en esta posición laboral, algunas buenas, otras no tan buenas y algunas pocas Excelentes. Así, que en este momento me gustaría agradecer a tres de las mejores: Rocío, Karla y Diana. Realmente las echo de menos…
LO (RE)FEO
Y este párrafo lo separo de los anteriores porque tiene que ver con una serie de eventos desafortunados sobres los cuáles no tenemos el mínimo control o poder. Digamos que “La ley de Murphy” decidió golpearnos con todo: alevosía, ventaja y rudeza innecesaria. Por lo que he platicado con amigos y conocidos a lo largo de nuestro bello México…la cosa está igual en todos lados (a pesar de lo que nos informa la retahíla oficial).
Todo comenzó a principios de 2009 cuando México fue golpeado por el “virus de la gripe porcina” o AH1N1, y este evento virtualmente PARALIZÓ al país y causó miedo entre los turistas, quienes prefirieron huir a sus países de origen (Nota: Estados Unidos tuvo más casos de este virus que México) para “escapar” a la Pandemia. Pasaron meses para ver una pequeña recuperación en el número de visitantes… y de nuevo fuimos golpeado por otro par de invencibles enemigos: la Crisis Económica Mundial -que comenzó en los Estados Unidos en el 2008- y que afectó a todo el planeta y –por supuesto- que NO VAMOS A OLVIDAR a nuestra “Narco-Guerra”, que no ha sido eficaz para erradicar a los cárteles de la droga, pero que si ha sido extremadamente eficaz para destruir nuestra industria turística nacional y regional.
Independientemente del hecho de que el Estado de Sonora se considera como un “Estado Seguro”, o de que nuestro Índice Nacional de Homicidios es menor al de muchos otros países (incluído Estados Unidos), aquí realmente no quiero entrar en detalles o pleitos con las estadísticas publicadas –manipuladas dirían algunos- de nuestros excelsos gobiernos, así me voy a fijar en la forma en que esta situación nos afectó: perdimos el 80% de nuestros visitantes internacionales en 2009 y la tendencia continuó en el 2010. Esto es definitivamente y sin lugar a duda: LO FEO.
La nueva situación
A pesar de las terribles noticias concernientes a la seguridad en México, seguimos teniendo una buena cantidad de visitantes, gracias a que aún existen muchos valientes viajeros canadienses y estadounidenses, que no temen enfrentarse a las ametralladoras, granadas y asesinatos que suceden a diario en… Afganistán, Irak y Libia. A pesar de las noticias, aún vivimos muy tranquilos aquí en Guaymas. Los cruceros continúan llegando a Guaymas (ya tuvimos 4 este año, faltando otro par por llegar) y todavía tenemos una empresa turística importante con autobuses llenos de turistas: “A Closer Look Tours”.

Cruceros en la Terminal Portuaria de Guaymas
Pero, ante la nueva realidad hemos tenido que reducir nuestro personal y –nuevamente- comenzamos a “disfrutar” de Lo Malo de los Tours; y simplemente ya no podemos soportar esta “paliza”, además tenemos una granja de perlas por operar. Así pues, tuvimos que -una vez más- concentrar nuestros esfuerzos e introdujimos pequeños cambios en nuestro “Recorrido a la Granja de Perlas” (efectivo desde el 28 de marzo del 2011):
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Visitas Guiadas (de lunes a viernes): desde las 9:00 am hasta las 2:00 pm, cada hora en la hora.
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Visitas Guiadas en Sábado: de 9:00 a 11:00 am, cada hora en la hora.
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Costo de la visita guiada: $20 pesos ($2 USD) por persona. Niños menores de 5 años no pagan.
En todo caso, si adquieres tu boleto para el tour y posteriormente te decides a comprar una pieza en nuestra joyería: te habremos de reembolsar esta cantidad al momento del pago. No pierdes dinero.
Por lo tanto, nuestras disculpas a todos: por tan solo 15 años tuvimos un recorrido totalmente gratuito, pero ahora esperamos poder ofrecerles otros 15 años más con nuestro Tour a la Granja de Perlas: un recorrido de 40 minutos en los cuales hablamos de los 400 años de la pesca de perlas y de los métodos de cultivo de las perlas en Guaymas e incluso sobre la calidad de las perlas.

Diversos Aspectos del Cultivo de Perlas en Guaymas
Espero que esta entrada del blog no haya sido demasiado larga o un tanto aburrida… para mí no ha sido aburrido compartir esta historia –muy abreviada- con ustedes: ha sido un todo un viaje y que -para nosotros- aún no finaliza y que creo ha valido la pena contar.
Ya para resumir: si tienes la oportunidad de visitar nuestra Granja de Perlas, ¡hazlo! Realmente te pierdes de algo especial y único, no solo en México sino en el Continente. Decenas de miles de visitantes extranjeros y nacionales lo han hecho… ¿qué esperas si ni siquiera necesitas pasaporte?
Ahora, si tómate un minutito para contestar la siguiente encuesta:
Después de aprender sobre el recorrido por la granja de perlas de Guaymas…¿tienes deseos de…????
Hasta la próxima…
Thomas Hainschwang:
Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:
En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.
Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.
Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.
Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).
Kenneth Scarratt:
Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.
Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.
Pero bueno, van los detalles:
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Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
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Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
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Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
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Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
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Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
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Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
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Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.
Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:
Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…
Elisabeth Strack:
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Dentro de las cosas importantes que mencionó Elisabeth estuvieron:La producción de perlas Akoya calidad “Hamadama” en Japón, en cantidades aún no muy grandes, con excelente color y con un grosor de 0.5 mm de nácar.
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La producción –en Vietnam- de perlas barrocas de hasta 10-12 mm de diámetro con buen grosor de nácar (0.5 mm) y con iridiscencia, que según le informan se han logrado gracias al uso de híbridos de dos especies de ostras perleras: la ostra Pinctada imbricata del Golfo Pérsico y la Pinctada radiata de Vietnam.
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La excelente producción de perlas negras en Islas Fijii, de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8- 1.5 mm) y que han bajado su producción a tan solo 10 mil perlas al año, para concentrarse en la calidad de su gema. Hasta el momento han alcanzado tallas de 17 mm de diámetro en sus perlas.
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El uso de nuevas técnicas para “Inducir Colores” (color inducement) para que las perlas producidas tengan colores bellos y especiales. Se discute que estas técnicas incluyen la inyección de ciertas proteínas o carotenoides dentro de las ostras o el uso de óxidos metálicos (como se hace en una granja en Tanabe, prefectura de Mie, Japón).
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Mencionó también que todavía no existe una sola granja del mundo que produzca perlas (libres o “redondas”) en una ostra del género Pteria, a excepción de la granja de perlas de Guaymas, Sonora, México y que estas perlas siguen teniendo una producción muy limitada (4 kilos anuales o 3,800 perlas) y que de esta granja se siguen produciendo perlas de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8-1.5 mm).
En lo personal no creo la historia de los híbridos de ostra de Vietnam, ya que ya anteriormente se dijeron cosas similares sobre la perlas de río de Japón –las “famosas” perlas “Kasumis”- hecho que posteriormente se desmintió y se supo que los productores japoneses simplemente introdujeron una variedad de mejillón de China al lago Kasumigaura. Lo más probable es que hayan introducido una especie de otra localidad, cosa que logró vigorizar genéticamente a la población local de ostras.
Lo otro que me da gusto es saber que ya hay productores que se han dado cuenta que el camino a seguir en la producción de perlas es a través de producciones limitadas –como la nuestra en Guaymas y la de Fijii- y de alta calidad y con colores naturales. Por lo visto no todo mundo está contento con tener perlas “baratas” y de falsa belleza.
Héctor Acosta-Salmón y Megan Davis:
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Les toma dos años a los caracoles (que son producidos en laboratorio) alcanzar la talla mínima necesaria para ser operados y que logren producir perlas.
Los caracoles son vegetarianos y son alimentados con una dieta formulada por ellos en la Universidad de Florida.
Se logró la producción de perlas nucleadas y sin núcleo (keshis). -
Si las perlas se cosechan tras 6 meses se obienen formas más redondas, mientras que al pasar el tiempo las perlas se vuelven más alargadas en sus formas.
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La deposición de calcita es de 1.52 mg diarios…una excelente tasa de deposición. Lástima que esta empresa no va a estar en México.
Nuevamente nos detenemos a platicar sobre otras variedades de perlas –diferentes a las perlas que producimos aquí en Guaymas, Sonora- pero que también muestran un potencial económico y productivo en nuestra región. En esta ocasión les hablaremos de las perlas (nacaradas) que se producen en los “Callos de Hacha” y las de las “Almejas Mano de León” (no-nacaradas), asi como de sus características.
Perlas de Callo de Hacha
Los “callo de hacha” son un grupo de bivalvos que tienen una concha muy peculiar por su forma triangular y por eso reciben el nombre de “hacha”, porque parecen una cabeza de hacha, el nombre de “callo” hace referencia a la parte comestible del animal, el músculo abductor encargado del cierre de las valvas. Estas almejas se pescan principalmente por su delicioso callo (recomiendo que prueben la “Torre de Callos” que elaboran en los restaurantes “Los Arbolitos de Cajeme”: una absoluta delicia de rebanadas de callo sobre rebanadas de tomate fresco y dulces rodajas de aguacate, con un ligero baño de una vinagreta con especias y tomate deshidratado, unas rodajitas de cebolla y hojas de albahaca), ya que sus conchas poseen escaso valor (ya que son extremadamente frágiles y se resquebrajan a la menor oportunidad). Ocasionalmente, estos organismos producen bellas perlas naturales, pero hay mucho de qué hablar al respecto de estas perlas.
Los “callos de hacha” –o Pínnidos- poseen una concha perfectamente adaptada al entorno en el que estos animales se desarrollan. Sus conchas no son especialmente resistentes porque la mayor parte del organismo se encuentra enterrado en la arena-grava y solamente sobresale la “boca”, ya que este organismo necesita poder filtrar el agua para filtrar su alimento. En caso de necesidad –al protegerse de un depredador- la concha se puede cerrar perfectamente ya que es flexible, y esto se debe a que esta concha es principalmente proteína, lo que le da flexibilidad…a diferencia de las conchas típicas de calcita, que son muy fuerte pero rígidas. Ahora, esta proteína no es del tipo comestible, es más bien parecida a las escleroproteínas, proteínas estructurales como las de las uñas, el cabello y los cuernos de algunos animales. La otra parte evidente en la concha de los Pínnidos es la zona nacarada, que puede poseer un nácar muy claro o muy obscuro, dependiendo de la especie (el “Callo de Hacha” (Pinna rugosa) posee un nácar muy claro con bisos azulados, mientras que el “Callo de Hacha Botijón” (Atrina maura) tiene un nácar negro con bisos verdosos), pero que en ambos casos es extremadamente frágil. Las perlas de estos organismos pueden ser de cualquiera de estos dos materiales: de nácar o de proteína, y he aquí donde reside el problema de las perlas.
La mayoría de las perlas de estas especies son del tipo “proteico”, por lo que son de colores café, pardo y obscuras, con textura parecida a la de la concha y sin belleza, por lo mismo: sin valor comercial (nótese que no digo que no tienen “valor sentimental”). Otras tantas perlas son nacaradas, pero al igual que el nácar de la concha estas perlas son extremadamente frágiles y se resquebrajan con facilidad. Por lo mismo, su valor es mucho menor al de otro tipo de perlas. Por último, muchas perlas poseen tan solo una delgada de capa de nácar sobre una perla de proteína, y estas también se resquebrajan. A continuación, varios ejemplos…
Y en la imagen anterior también analizamos dos ejemplares muy especiales: una perla ampolla natural y una media perla de cultivo, ambas del callo Pinna rugosa. La perla ampolla natural fue colectada por un miembro de la tribu Seri de “Punta Chueca”, quien le puso un respaldo hecho de madera de “palofierro” (Olneya tesota) y remató la pieza con un collar elaborado con caracoles y semillas. Una pieza realmente única en su tipo. El detalle es que la perla se fracturó con el paso del tiempo (y las líneas de fracturas se aprecian perfectamente en la foto). Algo similar pasó con todas las medias-perlas (mabe) de cultivo que se produjeron aquí en Guaymas, Sonora, durante el periodo de cultivo experimental que tuvimos con estas especies a mediados de la década de los 1990’s. Aún conservamos un ejemplar o dos, y se resquebrajaron tras apenas unos meses tras su cosecha. Esta es la triste realidad de las perlas de callo de hacha.
Perlas de Escalopa Mano de León
Las almejas “Mano de León” o “Garra de León” son organismos extraordinarios. Uno está acostumbrado a que las almejas, ostras y mejillones tengan la personalidad de una roca o piedra. Sin embargo el grupo de las “escalopas” (scallops) o “vieiras” es realmente especial ya que no solamente son animales que presentan un movimiento muy activo, sino que poseen una centena de ojos y palpos en su manto…y sus ojos son de un azul profundo que haría las envidias hasta de los famosos ojos de Elizabeth Taylor. Dentro de este grupo de animales marino hay varias especies de gran talla y aquí en el Mar de Cortés tenemos una especie increíble: la “Mano de León” o Lyropecten subnudosus. Una de las peculiaridades de esta especie es que es ENORME. Hemos visto organismos de hasta 30 cm de diámetro, pero desafortunadamente cada vez son más raros…debido a la rapacidad de los pescadores y a un medio ambiente cambiante, que cada vez se torna más inhóspito para muchas especies de afinidad menos tropical.
Entre las fotos incluí una de una “Escalopa de Fuego” (Flame Scallop) que encontré en la granja hace unos meses, ya que desgraciadamente no tengo una buena foto de una “Mano de León” mostrando su manto, pero podrán apreciar la belleza de estos organismos con esa muestra (espero) y si no, revisen esta imágen. Dos imágenes adicionales nos muestran el detalle de la concha pulida de la “Mano de León”, en la cual podrán ver una estructura óptica inusual, que asemeja “lenguas de fuego”, y es esta misma estructura conformada por capas de aragonita y calcita la que le da la apariencia tan especial –la “flama”- a las perlas no nacaradas (puedes leer este complejo artículo –en inglés- para entender mejor el proceso, si te interesa).
Conclusiones
México ha sido agraciado con su inventario biológico y tenemos recursos que no han sido explotados de manera inteligente, por lo que nuestra gente no ha logrado salir del círculo vicioso de la pobreza. ¿Qué se requiere para que utilicemos estos y otros tantos recursos de una manera acorde a los lineamientos del Comercio Justo”? Por lo pronto, los quiero dejar pensando un poco al respecto, amén de que no tengo respuesta a la interrogante…digo, queda claro que nos hace falta liderazgo y visión de largo plazo, pero principalmente habría que decir que en nuestro país tenemos una “casta dorada” carente de valores (éticos y morales) y capacidades, y así simplemente vamos a seguir por el mismo caminito.
No puedo ofrecer gran cosa en este sentido, pero si estos animalitos marinos nos han mostrado algo a nosotros es que ante la adversidad (un parásito) no nos queda sino resistir y luchar. Si nuestra lucha es noble y tenaz podremos cosechar algo (la perla) que nos ayude a ser mejores personas. Ojalá que a futuro cosechemos –como Nación y Raza Humana- muchas perlas de Sabiduría y Felicidad. Tengamos Fe y Esperanza y pongámonos a trabajar.
Les deseamos una Feliz Navidad y un Exitoso Año 2011.
Mucho hablamos sobre las Perlas del Mar de Cortez, pero siempre hablamos de las perlas nacaradas: de las perlas que reconocemos inmediatamente como una perla hermosa, una auténtica gema…pero, resulta que hay muchas variedades de organismos aquí en el Mar de Cortés o Golfo de California, y muchos de estos son capaces de producir PERLAS NO NACARADAS.
Las perlas no-nacaradas se distinguen de las nacaradas principalmente porque no poseen esa apariencia metálica y brillante que si poseen las perlas de los organismos nacarados, tales como serían las ostras perleras -Madreperla y Concha Nácar- y los “Callos de Hacha”. Las perlas siempre tienen características similares a la de la concha que las produce. Así pues, un Abulón puede producir perlas nacaradas, pero de textura rugosa y porosa, un callo de hacha puede producir una perla café y sin brillo o también muy nacarada y una “almeja china” puede producir una perla blanca y de escasa belleza, pero en todo caso: encontrar una perla natural es de muy buena suerte, también: hay variedades increíblemente bellas de perlas no nacaradas, tales como las de Escalopas (Pectínidos).
En esta ocasión trataremos el tema de las perlas de otras especies de organismos, diferentes a las perlas de ostras perlíferas. Espero que este tema sea de su agrado y despierte su curiosidad.
Perlas de Almejas
Las almejas que conocemos como tales poseen conchas de color blanco y son de apariencia lechosa (satinada) o en su mayoría son opacas. Dentro de este grupo de bivalvos tendríamos a los ostiones (Ostreidae), almejas “chinas” y “roñosas” (Veneroida) y otras como las “almejas mantequilla” (no me refiero a almejas con o a la mantequilla) y las almejas “chocolatas”. La mayoría de las perlas que se obtienen de estos organismos no poseen belleza, ya que son simples “concreciones calcáreas” –o “piedritas de riñon” dirían algunos- ya que tienen apariencia opaca y sin brillo. Sin embargo, en ocasiones hay ejemplares que si pueden ser llamadas “Perlas No-Nacaradas”, ya que poseen atributos de belleza y rareza.
Tal sería el caso de esta perla natural de “almeja roñosa” que fue encontrada en Guaymas, Sonora, y que nos muestra una perla de color rosa (cuando el color natural de la concha es blanco), de perfecta forma (gota) y de gran tamaño: 10.5 x 12.5 mm. A pesar de los defectos que posee en su superficie, este espécimen es digno de un museo…y permanecerá aquí en Guaymas en exhibición a partir de Enero del 2011.
Perlas de Caracoles (Gastropoda)
En México tenemos varias especies de caracoles que podrían producir perlas, tanto del tipo nacarado como del no-nacarado. Tal vez las dos especies más famosas sean el “Caracol Reina” o “Burro” (Strombus gigas), una especie que tiene amplia distribución en la costa del Mar Atlántico y que es algo abundante en el Caribe mexicano (la isla de Cozumel siendo famosa por sus platillos preparados con este increíblemente delicioso molusco), y el “Abulón Rojo” (Haliotis rufescens) de la costa de Baja California (otro sabrosísimo ejemplar), que es también muy conocido por su bella concha.
De las “perlas de caracola” (las que se obtienen del caracol reina) podemos decir que la gran mayoría de estas poseen una apariencia parecida a “caramelos”, con colores que varían entre un café claro-anaranjadizo a un rosa tenue y hasta llegar a un rosa flamingo. Su apariencia no es demasiada atractiva a menos de que presente un efecto óptico conocido como “flama”, que es muy difícil de describir (pero que se entiende al verlo en una imagen como esta). Sin embargo lo común es la apariencia que ya he descrito y que pueden ver en la imagen de abajo.
Los abulones –también conocidos como “Orejas de Mar”- han sido pescados en nuestro país desde hace mucho tiempo y si bien recuerdan su clase de historia (para aquellos que somos del Noroeste de México) sobre el legendario Misionero Jesuita, Don Eusebio Francisco Kino, este encontró unas conchas inusuales al entrar en contacto con los indígenas que tenían contacto con el Oceáno Pacífico, y estas conchas eran las del Abulón. La especie de abulón con más interés comercial en la costa del Pacífico (tanto en México como Estados Unidos) es la del “abulón rojo” y que se ha utilizado para la producción de media-perla (mabe), aunque primero hablaremos de las perlas naturales de esta especie.
Las perlas naturales de esta especie son del tipo “ampolla” en su gran mayoría, creciendo adheridas a la concha del gasterópodo, pero con la peculiaridad de que muchas de estas poseen una forma de “diente de tigre”. Otras tantas perlas serán de forma “libre”, pero tienden a ser de formas barrocas, aplanadas y de pequeño tamaño. Sin embargo, los colores tan intensos de las conchas obligaron a muchos a buscar la producción de perlas de cultivo, lo que resultó principalmente en la producción comercial de perlas ampolla (crecen adheridas a la concha). Un problema que enfrentan los productores de este tipo de perla es que la concha de abulón presenta mucha porosidad (pequeños agujeritos o poros en la concha) y una textura rugosa, además de que los colores aparecen de manera discontinua en la concha. Además, el abulón tiene un crecimiento muy lento y la deposición de nácar en la perla es lenta por esta razón, esto ocasiona que muchos productores dejen la perla por periodos cortos y que la perla carezca de calidad: esto es aparente en una perla descolorida, frágil y sin belleza.
Un detalle del que hablaremos en este tema, pero que se sale ligeramente del tema es sobre sobre el fraude de las “perlas de abulón” que se realiza en México dentro de muchos comercios y principalmente entre vendedores ambulantes. Existe un producto que se elabora con concha del caracol “Turbo” (llamado así por la forma que tiene esta concha con un turbante árabe), es una artesanía que suele ser cortada de la concha de estos caracoles, y que luego es teñida (usualmente de rosa, verde o azul) y se aplica en aretes, dijes o anillos. Este producto se comercializa como “Perla de Abulón”, pero no lo es…es concha de caracol, y su valor promedio es de $20 pesos por pieza.
Conclusiones
Hay una gran variedad de especies en México que poseen potencial de producción de perlas, las cuales se podrían producir bajo estándares de ética y calidad que harían posible el desarrollo de comunidades y de cadenas productivas. Nosotros contamos con experiencia en investigación aplicada y comercialización: si tienes una idea, nosotros podríamos ayudarte a que sea una realidad.
Seguiremos con este tema pronto…hablaremos de otro par de tipos de perlas de interés: las perlas de “callo de hacha” y las de “escalopa”.
Aquí estamos una vez más con la intención de compartir información acerca de estas hermosas gemas marinas. En esta ocasión continuaremos con el tema de las perlas naturales y –específicamente- acerca de cómo estas gemas son creadas en la naturaleza.
A finales de los 1800s, durante la era de la “Ilustración científica”, los científicos de todo el mundo buscaron entender cómo ciertos moluscos –entre ellos las ostras perlíferas- eran capaces de producir perlas y sus descubrimientos fueron fascinantes. Sin embargo, algunas de las primeras cosas que descubrieron tuvieron que ver con la estructura interna de la perla, ya que el fin de obtener la verdad fue necesario cortar perlas a la mitad, para poder inspeccionar su núcleo. Y lo que encontraron es que las perlas son muy similares a las cebollas.
Cuando la cebolla se corta a la mitad, lo que vemos en el interior son numerosas capas concéntricas, cada una apilada sobre la anterior; y de una manera muy similar se organizan las perlas: la “causa original” –lo que provocó que la perla se produjera- se encuentra en el centro de la perla, y está rodeada de millones de microscópicas capas de aragonita. Tal vez esta sea una razón por la cual los antiguos griegos le dieron el nombre de “Margarita” a la perla, ya que esta es también la palabra para “cebolla” (de ahí el nombre de “Margaritifera“, que se le dio antiguamente a muchos moluscos productores de perla, un nombre que significa “dadora de perla”) en ese idioma.
En las imágenes de arriba vemos la estructura de una cebolla y de una perla natural (ambas cortadas a la mitad) y podemos ver su enorme semejanza interna, y observando detalladamente en lo más profundo del núcleo, también podemos apreciar cómo su centro o “núcleo” no es redondo, aunque la forma final –tanto de la cebolla como la perla- se “redondea” con las capas adicionales que se depositan. Con cada capa adicional de nácar (en el caso de la perla) la forma –lentamente- se vuelve más suave, más redonda… aunque la mayoría de las perlas naturales que hemos visto rara vez tienen una forma 100% redonda, siendo la mayoría de forma barroca (irregular) y otra buena cantidad son de formas semi-barroca (sobre todo predominan las formas de botones, “balas” y gotas).
Pero, por supuesto, existen varios tipos de perlas naturales, el problema estriba en que muchas no se parecen a la “imagen” que tenemos “grabada” en nuestro cerebro de lo que es “una perla”, pero son sin embargo son perlas. Básicamente, tenemos dos grandes grupos de perlas naturales: las ampollas y las perlas libres. De estos dos grupos habría sub-grupos también. Comencemos con las perlas que podrían ser consideradas como las más comunes.
Perlas Ampolla
Tal vez algunas de las perlas naturales más comunes son las que habitualmente se les conoce como perlas “Ampolla” en español, “Blisters” en Inglés, o como “Ampoulles” en francés, e incluso podríamos decir que estas perlas sentaron las bases para la eventual producción de las “perlas Mabe” (también conocidas como medias-perlas). Las perlas ampolla se encuentran comúnmente sobre la concha de la ostra perlera, como una respuesta defensa contra un pequeño “Bio-terrorista” (por lo general un animalillo que penetra a través de la concha de la ostra). Las razones por las cuales estos organismos atacan activamente a la ostra son muy variadas y dependen de la especie de “bio-terrorista” que ataca a la ostra; las perlas ampolla son, por lo tanto, el resultado del mecanismo de defensa de la ostra en contra de estos intrusos.

Las variedades de organismos que “atacan” la concha de la ostra son enormes e incluyen animales tales como esponjas, gusanos poliquetos y ciertos mejillones taladradores (perforadores). Muchas de estas criaturas no buscan alimentarse de la carne de las ostras, sino que en realidad están lo que están buscando un es un “hogar” y es por ello que se les ha conocido bajo el nombre de “organismos domiciliares”, ya que por lo general hacen sus hogares dentro de la de concha de las ostras y -por desgracia para la ostra- su actividad debilita a la concha, volviéndola frágil y fácil de romper. Por supuesto, estos “bioterroristas” también entran en contacto directo con la carne de la ostra, y bajo esta interacción es casi seguro que se producen las “perlas ampolla”.
Existe una variedad de esponja conocida como “perforadora” (género Cliona, que por lo general es de un color naranja brillante o amarillo y con una consistencia pegajosa) que crece sobre una gran variedad de moluscos y también en rocas aquí en el Mar de Cortés, y que parece tener una preferencia por la Madreperla (Pinctada mazatlanica). Este organismo causa serios daños sobre las conchas y que puede ocasionar la aparición de pequeñas “ampollas” en el interior de la concha, pero jamás he visto una perla “interesante” –por su forma y tamaño- que haya sido ocasionada por esta esponja.

Otra criatura capaz de causar perlas ampolla es el mejillón perforador (una especie de pholido). Estas criaturas -y aquí también incluyo a la esponja Cliona- en realidad son filtradores –al igual que las ostras- por lo que podemos estar seguros de que no atacan con la intención de alimentarse de carne, pero poseen conchas frágiles y delgadas, por lo que necesitan la protección de una sustancia dura alrededor de ellos. Estas pequeñas criaturas incluso son capaces de perforar piedra, madera y todo tipo de conchas marinas. Hemos visto numerosas perlas ampollas formadas por el ataque de estos agentes, así como también en una perla libre. Estas criaturas también tienen una preferencia por las ostras Madreperla, pero en ocasiones pueden atacar a espécimenes grandes de la Concha-Nácar (Pteria sterna).
El grupo de organismos que encontramos más interesante en el caso de la formación de perlas es el de los gusanos poliquetos, principalmente las de género Polydora: son gusanos largos y delgados, por lo general con una coloración rojo brillante. Estos gusanos tienen la capacidad de infestar las ostras de perlas hasta el punto de debilitarlas y provocar su muerte, y en el proceso formación de sus “túneles” producen numerosas “ampollas de lodo”, que eventualmente pueden llegar a ser recubiertas con nácar.
Las ampollas de lodo
Hemos examinado varias “ampollas de lodo” y en la mayoría de los casos, lo que hemos encontrado son los restos de los gusanos Polydora, así como buenas cantidades de un lodo de origen orgánico. Sería difícil identificar plenamente las causas de la formación de esta variedad de perla ampolla, pero creo que es seguro decir que es una combinación de la actividad de taladrado del gusano y la entrada de lodo debido a la desaparición del gusano perforador. ¿Qué ocasionó que gusano perforador desapareciera? Bueno, también hemos visto un gran número de gusanos poliquetos depredadores sobre la concha de la ostra, y estos podrían estar alimentándose de los gusanos Polydora, así que los matan y dejan “la casa vacante”. En ese momento otros organismos podrían entrar al túnel y ayudar en la deposición de lodos.
Al remover una ampolla de lodo y de cortarla por la mitad, lo que por lo general se encuentra es una capa protectora de proteína -secretada por la ostra- que ayuda a recubrir el lodo orgánico y que es, a su vez, recubierto con nácar. Estas perlas son –por lo general- de apariencia alargada, como el gusano que les da origen.
Insólitas Perlas Ampolla
Algunos ejemplares muy inusuales han sido encontrados, que incluyen otras variedades de animales como la causa, que incluyen peces y crustáceos. Tal vez la muestra más interesante es la de un pez pequeño que se encuentra en la concha de una Madreperla que fue pescada en la Baja California Sur durante los últimos días del siglo XIX (este ejemplar aún se conserva en el “Museo Americano de Historia Natural” –AMNH- de Nueva York). El pez fue identificado como un “pez perla” (familia Carapidae), que se generalmente se asocian con algunas especies de bivalvos y pepinos marinos (utiliza este enlace si quieres ver un diagrama animado de un “pez perla” introduciéndose en un holotúrido o “pepino de mar”). Y aunque hemos visto estos peces dentro de algunas muy pocas ostras, nunca hemos tenido la fantástica oportunidad de encontrar una “perla de pescado”. Encontré 3 referencias a peces convertidos en perla (la más reciente aparece en el libro de “Pearls” de Hubert Bari): dos de ellos en “Madreperlas” mexicanas (Pinctada mazatlanica) y la última en una Madreperla Australiana (P. máxima).

Los “Peces Perla” no son parásitos, sino que encuentran refugio dentro de las conchas de la ostra. Creo que las ostras no sienten ofensa ni daño alguno por la presencia de este pequeño pez, pero en este caso en particular, puede ser que el pez muerto pudo haber causado alguna molestia y la ostra rápidamente procedió a recubrirlo con nácar, no creo que esto podría suceder jamás con un pez vivo.
Otras posibles fuentes de perlas ampolla
Otros organismos que tienen el potencial de convertirse en perlas -pero que no tienen reporte de haber sido “perlificados”- son los pequeños “camarones pistola” y también los “cangrejos chícharo” que se encuentran dentro de las ostras perlíferas. El a veces llamado “camarón perla” también se encuentra en muchas otras especies de bivalvos, tales como los “callos de hacha” (familia Pinnidae), y también se encuentran dentro de las grandes ostras del género Pinctada. La especie que encontramos en el Mar de Cortés es Pontonia margarita, y por lo general se encuentran dos individuos dentro de una ostra (un macho y una hembra, el macho suele ser de menor tamaño), esta especie no parece afectar a la perla ostras y probablemente solamente sea un comensal de la misma.

Otro tipo de crustáceo hemos visto que habita en el cuerpo de la ostra es el “cangrejo chícharo”, estos pequeños cangrejos poseen una concha muy blanda y son bastante torpes, no es de extrañar que necesiten la protección que encuentran dentro de la concha de una ostra. Estos pequeños cangrejos sólo se han reportado viviendo dentro de la Madreperla australiana (Pinctada maxima), pero aquí en el Mar de Cortés existe una variedad que se encuentra dentro de la ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) y aquí es la primera vez que se esta información se plasma por escrito. El nombre de esta especie aún se desconoce (Pinnotheres sp.) ya que no conocemos a especialistas en Pinnothéridos, pero a futuro tendremos esta información. Por lo general, sólo encontramos un cangrejito dentro de una ostra, y hemos visto a algunos cangrejos provocando alteraciones en la ostra, algo que eventualmente podría conducir a la producción de una perla ampolla, pero todavía no hemos encontrado una “cangre-perla”.
En nuestro próximo capítulo seguiremos hablando de las perlas naturales y sus posibles orígenes, mientras tanto vamos a seguir en la búsqueda de información adicional y -por supuesto- en la eterna búsqueda míticas perlas: yo puedo visualizarme –claramente- portando un dije con diseño de Carlos Cabral y una “cangre-perla”.
Apartándome un poco de lo que es el tema científico de las perlas naturales, pero aprovechando que nos encontramos dentro de este mismo capítulo, quisiera aprovechar un breve espacio -en lo que finalizo la parte 2 del tema sobre perlas naturales- para comentarles de una nueva variedad de piezas de joyería que estamos elaborando y que hemos puesto a la venta en nuestra joyería en Guaymas, Sonora, y también a través de este medio.
Cada año, durante nuestra cosecha de perlas, obtenemos cientos o miles de pequeñísimas perlas naturales que los españoles primero -y los pescadores mexicanos después- denominaban “morralla” y que en inglés se conocen como “Seed Pearls” y que a veces se denominan “perlas iniciadoras o semilla” (por la creencia que eran las encargadas de provocar el desarrollo de las perlas de mayor tamaño). Estas pequeñas perlas miden entre 1 y 4 mm de diámetro y tienen todo tipo de formas (desde totalmente irregulares -barrocas- hasta formas de gotas, trompos, botones y a veces redondas) y de colores (negras, blancas, grises, verdes, moradas y rojas). Este tipo de perla ha sido muy utilizada en países de Asia -como la India- donde las mujeres elaboran unos largos collares llamados collares “Basra” (para ver fotos de este tipo de collar haz clic aquí).
A sabiendas de que muchas personas quisieran adquirir una perla natural pero que desconfían de la procedencia de la misma (el eterno temor a recibir “gato por liebre”), nosotros -como auténticos granjeros de perlas- podemos garantizar el origen de estas perlas y ofrecerle un artículo especial para regalo: algo que nadie más tiene y que de ninguna manera es un artículo de producción masiva (en pocas palabras: son muy pocas piezas, menos de 10, las que están disponibles). Además, esta piezas distan mucho de ser caras.
Dijes y Aretes de Concha Nácar con Perla Morralla
Estas pequeñas piezas (miden de entre 3 y 5 cm de largo, con las perlitas en tallas entre los 2 y 4 mm) están elaboradas con piezas talladas de la muy colorida concha de la “concha nácar” (Pteria sterna) para que haga un gran contraste con la blancura de la perlita. Por supuesto, la perlita ha sido perforada y se adhiere a la concha por medio de alambre de plata (como se aprecia en la parte trasera de los dijes).
Dijes y Anillos de Perlas Ampollas en Plata
Otro selecto grupo de piezas son aquellas que se elaboraron con las llamadas “perlas ampollas” (de las que hablaremos en la próxima entrega) y que poseen -por lo menos estas piezas- formas alargadas inmersas en un hermoso disco de concha nácar y montadas en fina plata. Las piezas son de tamaño grande (con un diámetro entre los 2.5 y 4.5 cm), por lo que son muy llamativas.
Tenemos solo tres piezas con estas características y también a precios que consideramos muy razonables. Para mayor información visiten nuestra página (dentro de este mismo Blog) de PRODUCTOS DISPONIBLES.
Y una cosa que tenemos que dejar BIEN EN CLARO aquí es que estas perlas naturales NO proceden del saqueo de bancos de ostras perleras…sino que son perlas naturales que se producen dentro de nuestras ostras de cultivo, por lo que son consideradas una PERLA ECOLÓGICA. Pueden tener la absoluta confianza de adquirir un producto que es respetuoso del medio ambiente y que está garantizado y avalado por la la principal fuente de perlas de cultivo en el Continente Americano: Perlas del Mar de Cortez.
Más sobre perlas naturales
Ya casi termino de integrar la información e imágenes del próximo tema sobre perlas naturales (es mucha información) y que será sobre las perlas tipo “ampolla”, aunque también tenderemos mucha información sobre los animalillos con quienes las ostras tienen contacto íntimo…demasiado íntimo para algunas ostras. Los esperamos aquí pronto.




















