Al fin tengo los datos de la cosecha de perlas de este año 2011 y se trata de un reporte positivo pero no por ello espectacular. Como ha sucedido desde hace varios años, los cambios ambientales –posiblemente causados por el Calentamiento Global y otros procesos naturales- han afectado de manera directa sobre los resultados de las cosechas de perlas. Este año no fué la excepción ya que hace 4 años tuvimos una muy pobre colecta de semilla de nuestra ostra “Concha Nácar” (Pteria sterna) lo que no nos permitió tener una adecuada cantidad de ostras perleras en implante hace dos años y la cantidad de perlas obtenidas fué de tan solo 1.7 Kilogramos cuando nuestro objetivo es llegar a los 4 kilos.
Sin embargo, con la cantidad de ostras implantadas creíamos solamente obtener 1 kilo este año, pero gracias a mejoras en nuestra técnica de implante logramos obtener una cantidad 70% mayor, además de que los colores y calidad de las perlas fueron de lo mejor.
Continuamos con la reseña individual por tipo de perla producida…
Perla de Cultivo (Libre o Esférica)
Se obtuvieron 1,783 perlas libres con un tamaño promedio de 9.0 mm en diámetro, el tamaño menor de las perlas es de 8.3 mm y el tamaño mayor quedó en 12.9 mm.
Las formas predominantes fueron las barrocas (asimétricas), seguido por las perlas semi-barrocas (simétricas) y la minoría de formas redondas.
En la siguiente foto se aprecian las dos bolsas en las que toda la cosecha del 2011 queda hasta su separación por talla, formas y calidad.
Procedí a “liberar” las perlas para apreciar sus formas, colores y tamaños de una mejor forma…
Estas son las de la bolsa #1…
Y estas de la bolsa #2… se selccionaron perlas cuya belleza o color fuera simplemente excepcional y estas son algunas de las fotos de dichas perlas:
Sin embargo, estas no son las únicas perlas hermosas, solamente las de los colores más intensos, pero también están estos otras excepcionales gemas:
Pasemos ahora al siguiente sub-tema dentro de la cosecha: la producción de Perla Mabe o Medias-Perlas.
Perla Mabe (Ampollas)
Esta perla se cosecha en la concha de las ostras y debe de ser procesada para su venta final, a diferencia de las perlas libres. De hecho, este proceso completo es bastante elaborado y complicado y queremos explicarlo más a detalle en este Blog. Espero poder hacerlo en Septiembre, ya que estoy preparando un video del proceso.
Para no entrar mucho en detalles, cada ostra tiene el potencial de producir hasta 3 perlas (algunos casos remotos hasta 4), pero se asume que solamente el 50% de las perlas tendrán la calidad adecuada para convertirse en “Perlas del Mar de Cortez” y las restantes…visitarán el basurero. Aquí no le vendemos "basura” a nuestros clientes y las perlas tienen garantía de por vida.
¿Cuántas perlas Mabe cosechamos este año? Según los datos de la cosecha obtuvimos 6,158 perlas útiles en su concha…de las cuáles haremos una posterior revisión y obtendremos tan sólo 3 mil piezas de calidades que varían de la “B” hasta la “AAA”.
Una vez montadas en joyería, las mabes toman otra apariencia…
Perlas Naturales y Perlas Keshi
La cosecha de perlas naturales de este año fue bastante escasa, con apenas 3 perlas sobrepasando los 5 mm de diámetro. Esto es un buen número, considerando que lo normal en la naturaleza son 1 perla por cada 10 mil ostras.
Las perlas keshi –que son perlas de cultivo que asemejan perlas naturales- también escasearon este año, con apenas una producción de 33 gramos.
Aquí doy por finalizado este reporte de la cosecha nacional de perlas del año 2011.
La próxima entrada del Blog será hasta Septiembre entrante y tendré información sobre la tercera edición del “Pearl Ruckus” que organiza el magnate perlero Jeremy Shepperd en Los Angeles, California, y sobre nuestros dos nuevos collares de perlas de edición limitada.
¡Hasta la próxima!
Obtención de “Semilla”
Para “engordar” ostras perleras desde una etapa de “juvenil” o “semilla” (que miden entre 2 y 8 mm) requieres de comprar tus juveniles a un laboratorio especializado en producción de bivalvos o de establecer un programa de “colecta de semilla silvestre”. La “semilla de laboratorio” puede ser una buena opción, pero puede tiene un par de desventajas que son solucionables. Veamos primero las ventajas y después las desventajas:
Sin embargo, en lo que se refiere a las desventajas tenemos:
Por lo anterior, es necesario llevar a cabo -por meses o años- pruebas para encontrar las zonas más propicias para la colecta de semilla y conocer a detalle el comportamiento reproductivo de las ostras perleras en la zona de cultivo. Aun así, es fácil fallar y obtener menos ostras de las deseadas, por lo que una estrategia mixta puede ser más rentable: obtener tanto semilla de laboratorio como silvestre.

En nuestra granja en Guaymas, hemos encontrado buenas zonas de colecta de semilla que nos han permitido depender al 100% de semilla silvestre, pero hemos experimentado fenómenos ambientales (como los “Año Niño” o “Año Niña”) que nos han causado problemas en este rubro. Sin embargo, los laboratorios de producción de semilla de la región no comercializan semilla de ostras perleras…por falta de clientela.
Hasta este momento solamente hemos visto que esta estrategia –la obtención de semilla- te sirve para iniciar tu granja de cultivo…pero ¿qué opina el medio ambiente al respecto? Seguramente te va a sorprender esto que vas a aprender (a menos de que ya conozcas algo sobre el tema)…
¿Qué puede pasar si utilizo “Semilla de Laboratorio”?
Si esta estrategia se utiliza adecuadamente, podemos disfrutar de una fuente ininterrumpida de semilla de ostras, sin tener que depender del medio ambiente, pero –como sucede con tantas otras cosas en las que los humanos ponemos nuestras “manotas”- también pueden suceder al menos un par de “desgracias” ambientales. Entre ellas tenemos a la “Contaminación Genética” y las “Mortalidades Masivas”. Veamos el por qué:
Fue en Japón en la década de los 1960’s cuando la industria perlícola comenzó un período de crecimiento que parecía inagotable…miles de granjas de cultivo abarrotaban las bahías del sur de ese país isleño, con miles de millones de ostras “Akoya-gai” en cultivo en balsas, y simplemente ya no había más ostras silvestres (todas fueron pescadas para surtir a la industria) y tampoco había suficiente semilla silvestre para los granjeros. Siendo los japoneses un pueblo adelantado en tecnología, generaron conocimientos suficientes para la producción en el laboratorio (podrían decir que “in vitro”) de las pequeñas larvas de todo tipo de bivalvo. Todo lo que era necesario era tener un “Adán” y una “Eva”: una pareja de ostras para realizar la fertilización de los huevecillos y la obtención de millones de semillas (una hembra de ostra puede generar –dependiendo de la especie y otras condiciones- entre 100 mil y 1 millón de óvulos en una sola “descarga”).
El problema que se genera con este sistema es que TODAS las ostrillas descienden de la misma pareja, así que son ostras hermanas y genéticamente hablando son muy similares (pero no idénticas, recuerda que en genética existe un efecto conocido como “recombinación genética” que facilita la aparición de diferencias genéticas) entre sí. Esto las hace más propensas a que reaccionen de manera similar ante un cambio ambiental o una enfermedad: si una enferma…es probable que la mayoría también lo haga.
Este problema se puede evitar utilizando un mayor número de genitores o “sementales”, así habrá mayor variabilidad genética entre las ostras. Pero, una vez que los productores han probado de este sistema comienzan con la selección de “cepas” o líneas “genéticamente mejoradas” en las que se selecciona a los genitores en base a características deseables como serían:
Y aquí entra en acción un círculo vicioso que no parece tener fin hasta que las consecuencias se vuelven catastróficas y de las que muy pocos parecen interesarse. En un principio se seleccionan ostras con las características de mayor crecimiento y color de concha y se obtiene una generación de ostras que son más grandes y crecen mejor y además producen perlas de un color más similar. En un principio esto es muy positivo para el productor, ya que puede tener un producto más adecuado para el mercado masivo: las perlas serán muy similares y podrán producir miles de piezas iguales.
Sin embargo, el productor vuelve a realizar selección de genitores (de entre organismos de la F1 o primera generación de selección) y obtiene así ostras de características aún más refinadas: crecen más y los colores están aún más seleccionados. Y se repite el proceso por varias generaciones…hasta que se obtienen organismos “genéticamente débiles” por un proceso conocido como inbreeding o endogamia. Hago nuevamente la pregunta: ¿Qué opina el Medio Ambiente de todo esto? La Wikipedia reporta lo siguiente para este tema:
“La endogamia es la reproducción de dos padres genéticamente emparentados, que pueden aumentar las posibilidades de que los hijos se vean afectados por rasgos recesivos o nocivos. Esto generalmente lleva a una disminución de la aptitud de una población, que se conoce como depresión por endogamia. Los Alelos nocivos que causan la depresión endogámica pueden ser removidos posteriormente por medio del sacrificio, que es también conocida como purga genética.”
Así pues, los productores deberán evitar este fenómeno de “contaminación genética” mediante una selección menos estricta o mediante la introducción de “sangre nueva”, que proceda de ostras silvestres, de forma que se evite este fenómeno.
Afectación Negativa al Medio Ambiente
Aunque me gustaría decir que no hay ninguna afectación negativa, debo de decir todo lo contrario. Hay evidencia de que el uso de organismos producidos en laboratorio puede tener un efecto de “contaminación genética”. Esto es algo que se cree pudo haber afectado a las ostras japonesas (ver entrada anterior) y que pudo ayudar a causar las mortalidades masivas.
Es un hecho que las ostras se reproducen en las granjas y sus productos sexuales (gametos: óvulos y espermatozoides) se combinan con los de las ostras fuera de las granjas (silvestres) y dan lugar a poblaciones contaminadas, que mostrarán “taras” o defectos y serán más propensas a enfermar. En pocas palabras: se afecta a la población de un área y se provocan daños al medio ambiente. Hay que recordar que todas las especies están vinculadas unas con otras y con el medio ambiente: causar daño a una especie causa daños a multitud de otras (en el caso de las ostras perlíferas te remito a la entrada de “Hablando de Perlas Naturales”).
La Solución
Utilizar siempre organismos con selección genética mínima o cuidando que siempre utilicemos “sangre nueva” –organismos silvestres, de la localidad- para evitar los daños que la industria perlícola ha causado en otros lugares. México, como un país Megadiverso, se lo merece y debemos de proteger los recursos naturales que aún poseemos: no nos pertenecen, son de nuestros hijos y de las generaciones futuras. Aprendamos de los errores ajenos y evitemos caer en el vicio de realizar un continuo “control de daños”.
En la próxima entrada hablaremos de la “colecta de semilla silvestre”. ¡Hasta la próxima!
Asesoría y Capacitación
Me preguntaban -vía correo electrónico- si impartimos cursos de capacitación y asesoría, así que aprovecho para dejar constancia que si lo hacemos. Podemos planear y asesorar en la instalación de granjas de maricultivos con las especies que quieran, ya que tenemos experiencia con:
Además hemos impartido cursos de capacitación para joyeros y valuadores de joyería interesados en aprender a valuar e identificar:
Si desean más información, favor de ponerse en contacto con nosotros al teléfono (622) 221-0136 o dejando un mensaje aquí en nuestro blog o al correo electrónico info arroba perlas punto com punto mx (escrito asi para evitar que los “bots” de los “hackers” nos bombardeen con más correo basura).
Existen pocos momentos tan emocionantes en la vida de un perlicultor como lo es el momento de la cosecha de perlas. En este momento culminan los 4 años de cultivo de las ostras, los años de preocupación causados por los fenómenos naturales (los años “Niño” y “Niña”, los huracanes y tormentas tropicales) o los humanos. Es en este momento cuando uno respira hondo y siente que la presión aminora, que la respiración se corta y el ritmo cardiaco aumenta con la esperanza de encontrar esa perla que John Steinbeck llama la “perla del Mundo”, tal como describe a la enorme y bella perla que encuentra el personaje de Kino en su novela “La Perla”.
Y por lo visto no somos los únicos en esperar tan preciado momento del año –ya que solamente acontece en el mes de Junio de cada año- ya que este año tuvimos el Honor de recibir la visita de la gran gemóloga Alemana Elisabeth Strack, autora del libro que es considerado “La Biblia” de los amantes de esta increíble gema orgánica: “Perlen” (en Alemán) o “Pearls” (en Inglés). Desgraciadamente no hay ediciones en otros idiomas, pero se trata de un libro imponente por la gran cantidad y calidad de información sobre las perlas.
Y no se si decir si Elisabeth tuvo mala o buena suerte -eso dependerá de su opinión personal- al visitarnos los primeros días del mes de Junio, ya que tuvimos la visita en Guaymas del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, también en esos días y le tocó ver todo un despliegue de marinos, helicópteros y buques de guerra en Guaymas por motivo del “Día de la Marina”, pero ella nos trajo “buena suerte” ya que la cosecha de perlas de este año tiene visos de ser la mejor de toda nuestra trayectoria, por lo menos en color y belleza de las perlas.
Los Motivos
Elisabeth Strack nos visitó debido a que se encuentra trabajando en su segunda edición del libro ya mencionado, y requiere actualizar datos e información. Al estar con nosotros en la cosecha mencionó que algunos de los colores de nuestras perlas parecían ser imposibles…porque simplemente no podía dar crédito a algunos de los colores que estaba viendo…aún cuando veía las perlas salir de la ostra. Y asumo que eso es algo normal para las personas que han visto cosechas de perlas en otros tipos de ostras perleras –del género Pinctada, como la “Madreperla”- o de Mejillones de Río (Familia Unionidae), pero que es la primera vez que ven perlas de cultivo de nuestra “Concha Nácar” (Pteria sterna). La increíble saturación de colores de esta ostra se observa incluso en sus conchas.
La Cosecha 2011
Y me preguntaba si has visto ¿cómo se cosechan las perlas de cultivo? Tenemos varios videos disponibles en YouTube, aunque probablemente mi favorito sea este de la cosecha 2009:
Y mencionaba que Elisabeth se encontraba asombrada con los colores naturales de nuestras perlas ya que es poco común encontrar tal variedad de colores en una sola cosecha en una sola localidad. Las “perlas negras” de Polinesia Francesa son principalmente obscuras, pero cada atolón puede llegar a producir determinados colores. Aquí en Guaymas se dan todos los colores y sobretonos imaginables. Y para muestra un botón…
La perla central es de un morado obscuro, pero detrás de ella se observan una perla “roja”, una “verde olivo” y una azul.
A continuación un par de perlas “blancas” o de un gris muy claro, con sobretonos de verde y rosa.
Hay que aclarar que las perlas salieron asi, tal cual se pueden apreciar en las fotos y que no fueron procesadas de ninguna forma: no fueron pulidas para mejorar su lustre (o “brillo”), no fueron “blanqueadas” químicamente para hacerlas blancas, ni teñidas para obscurecerlas. Simplemente son el resultado de un increíble proceso natural.
Este grupo están dentro del rango del Verde-Azul. Muy pocas veces hemos visto perlas de estos tonos azulados en otros lugares del mundo…siempre las hemos visto en fotos, nunca en “persona”.
Estas últimas perlas poseen un cuerpo rojizo (violeta intenso) con sobretono verde. Parece que este año este color va a ser algo abundante. Las “perlas rojas” o “Cranberry” (arándano) son increíblemente raras, por lo que la mayoría de las que se ven a la venta son de color artificial (y se les nota), aunque aquí en Guaymas llegamos a tener la fortuna de producir una decena de estas al año.
Notas Adicionales
Y Elisabeth se regresó a Alemania, donde se encuentran luchando contra una mortífera cepa de bacteria (Escherichia coli), por lo que también aprovechó para actualizar su conocimiento de la auténtica comida mexicana (no como la que tienen en Alemania) y de la comida Sonorense, degustando unos deliciosos platillos en nuestro restaurante favorito (“Los Arbolitos de Cajeme”): una torre de callo de hacha, toritos de camarón y marlín, tostadas de jaiba, machaca de mariscos (pulpo, camarón y callo), filete de pescado con nopalitos…asumo que Elisabeth tendrá razones adicionales para regresar el año entrante a Guaymas.
Espero que esta entrada de la cosecha 2011 fuera de su interés, más adelante tendremos la información completa de la cosecha ya que aún falta cosechar el 60% de las ostras y estamos esperanzados –como todos los años- en encontrar la “Perla del Mundo”.
Hasta la próxima entrada…
Hace unas semanas platicaba con un amigo Canadiense que se encuentra jubilado y que ahora vive en Guaymas; en su tiempo se dedicó a la ganadería de ovejas en Ontario y me comentaba sobre como la “Industria de la carne” (de res, puerco y ovejas, así como de aves de corral,) de Norteamérica había desviado el camino en la constante búsqueda de mayores volúmenes de producción (y esto, ciertamente, representa DINERO), pero esto se hace a expensas de los animales y de los consumidores (que somos todos nosotros). Mi amigo comenzó por hablarme sobre su experiencia al tratar con los representantes locales de lo que para nosotros serían los “Inspectores de Sanidad Animal” y como la agencia encargada de sanidad animal hacía un uso indiscriminado de antibióticos en el ganado y sobre la simple falta de “sentido común” por parte de los involucrados en la industria.
Me dijo: “Yo jamás inyectaba a mis animales con antibióticos; pero a cambio les ofrecí tierras de forraje (pastizales) y camas de paja limpia. Simplemente con eso, mis animales no desarrollaron las infecciones que me dijeron que tendrían que sufrir si no los inyectaba, y además engordaron mejor que aquellos bajo régimen de antibióticos”. El hecho simple de cuidar de sus animales y de tratarlos con respeto hizo una gran diferencia. Algunas personas involucradas en la industria de la carne parecen haber notado lo mismo y algunos han regresado a “sus orígenes”. Por cierto, si este tema les parece interesante, no dejen de ver la película-documental “Food Inc.” que describe muchas de las peores prácticas de la industria de producción de alimentos en los Estados Unidos. Probablemente se pueda conseguir con sub-títulos en español.
Sólo un par de días después, nos encontramos un “viejo” artículo escrito por Shigeru Akamatsu, un hombre con influencia en la Industria de la Perla, (actualmente consejero de la “Sociedad de Promoción de Perlas del Japón” y que comenzó como un investigador del cultivo de perlas bajo órdenes del mismísimo Kokichi Mikimoto) y sentí que este artículo empataba perfectamente con la conversación que tuve con mi amigo Canadiense, y fue así que di inicio a esta entrada.
El Cambio de Paradigma
El artículo “Perlicultivo y el ambiente biológico” (disponible en inglés y publicado en “Ship & Ocean Newsletter” #8G el 5 de marzo de 2004) es bastante interesante porque finalmente aborda el declive de la industria perlícola japonesa de una forma que finalmente es entendible: la industria en su conjunto tuvo que admitir su culpabilidad. Ya no simplemente se culpa a la “ira de la naturaleza“, ni a las mareas rojas o a “enfermedades misteriosas”. Y aunque el Sr. Akamatsu no lo menciona de este modo, se podía leer –entre líneas- la palabra “codicia” en el documento…pero, aunque jamás hace mención de esta palabra, hace uso de una forma más suave y política, pero medio del uso de la expresión “en la búsqueda de la eficiencia económica”.
En este artículo, el Sr. Akamatsu afirma:
“Japón dominó la industria de perlas de cultivo durante muchos años, pero en los últimos tiempos esta situación cambió rápidamente. Aunque la rápida globalización de la industria del Perlicultivo puede considerarse como una de las razones, la causa principal es el deterioro de las granjas de perlas, causada por la aparición de mareas rojas perjudiciales y una mortalidad masiva de ostras Akoya, debido a una enfermedad infecciosa. Tales fenómenos no son exclusivos al Perlicultivo, sino también hay casos como la EEB, la herpes de carpa, la influenza aviar, etc. y este puede ser el precio que se debe de pagar por no tratar a los animales como seres vivos, en la búsqueda de la eficiencia económica, así como por cambiar incesantemente el medio natural para la expansión de la producción”.

Una granja de perlas en Japón
Cuando el Perlicultivo comenzó en el siglo XX, la idea general era producir un sustituto de la perla natural, pero que mantendría los atributos principales de la perla: belleza y durabilidad. Inicialmente, las perlas se cultivaban por períodos largos (de 2-5 años), pero muchos en la industria observaron que las perlas con períodos más cortos de cultivo (1-2 años) se “veían bien”, pero posteriormente se dieron cuenta de que la mayoría de las personas no podía diferenciar entre “perlas instantáneas” (con períodos de cultivo cortos: de 4 a 8 meses) y aquellas perlas con un largo período de cultivo. Asi que se estandarizaron los períodos más cortos de crecimiento de la perla, para darle más beneficios al perlicultor. ¿Cómo se pueden aumentar los beneficios? Esto es algo que todo perlicultor sabe y entiende, pero permítanme explicarlo un poco para aquellos que no pertenezcan a esta industria: cada ostra en la granja te cuesta dinero, todos los días.
Para hacerle frente al aumento de los costos (principalmente en mano de obra, equipamiento y combustible) los perlicultores pueden utilizar algunas estrategias, tales como:
- Aumento en la densidad de cultivo: produces más ostras en el espacio que ya tienes.
- Reducir la fuerza laboral: sustitución de mano de obra con maquinaria y equipo.
- Reducir el período de perlicultivo: producir perlas en menos tiempo.
Hablemos sobre las implicaciones de cada una de estas estrategias.
Densidad de población
Esto significa cultivar más ostras en el mismo espacio, y esto puede parecer eficiente: si logras acomodar 10 libros en una caja donde anteriormente sólo entraban 7 libros -esto gracias a una forma más inteligente de organizar los libros- entonces hablamos de mayor eficiencia. Pero esto no es necesariamente igual con organismos vivos: los animales y las plantas van a prosperar en condiciones adecuadas, pero bajo un exceso de población se producirán organismos infelices y bajo condiciones de estrés.
Imagine usted que vive en una habitación de 10 x 10 metros y que todas sus necesidades básicas se cumplen en este espacio que tiene un inodoro, un lavabo, un librero, una mesita con dos sillas, una litera y un televisor. Ahora imagine que un día le llega un nuevo “huésped” y que tiene que cohabitar con usted: puede llegar a ser incómodo… pero soportable; pero ahora: introduzca en la habitación a otras 8 personas. Tendrá un total de 10 personas por metro cuadrado. La Vida rápidamente se convierte en una pesadilla para todos: no se puede comer cómodamente, no se puede ir al baño ni ver televisión ni alcanzar un libro, habrá falta de alimento, subirá el estrés y, finalmente, llegarán las enfermedades y la violencia. ¿Se le antoja esta situación?… ¿Cree que algo similar sería bueno para las ostras? Y aunque nuestros moluscos no tienen cerebro ni conciencia -por lo que jamás sufrirán daño psicológico alguno- sus cuerpos van a reaccionar negativamente al hacinamiento: tendrán menor crecimiento (“enanismo”), serán menos saludables y se enfermarán (y en última instancia, morirán) y sus perlas carecerán de belleza.

En realidad podemos decir cuando un animal no goza de una vida sana cuando vemos sus conchas y perlas: las ostras débiles y enfermas tendrán conchas opacas, sin colores intensos (algo que identifica a nuestras ostras “Concha Nácar” son los colores vivos e intensos) y sus perlas carecerán de lustre e iridiscencia. Pero el hacinamiento no es el único factor que afectará la salud de las ostras: el medio ambiente (la contaminación, el cambio climático y los huracanes), las enfermedades (causada por virus y parásitos), también lo hacen, pero estos factores no están bajo el control del perlicultor. Está en las manos del perlicultor el tener ostras perleras más saludables por medio de un cultivo a densidades adecuadas: como reza el refrán popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.
Las enfermedades son un gran dolor de cabeza para los productores: las ostras enfermas pueden infectar rápidamente a las saludables bajo condiciones de hacinamiento, lo que las debilita –debido a la falta de alimento y oxígeno- y los parásitos oportunistas pueden fácilmente “saltar” de una ostra a muchas otras si la distancia es corta.

Actividades de cultivo de perlas en Guaymas
En nuestro caso tenemos nuestras ostras “Concha Nácar” en condiciones más que adecuadas dentro de la Bahía de Bacochibampo: utilizamos menos del 1% de toda el área de la bahía y no hay otras granjas de moluscos en los alrededores (la más cercana es una granja de ostión cerca de Bahía de Kino, a unos 180 Km de distancia). Así nos estamos asegurando que nuestra incipiente industria no siga el mismo camino de otros productores de perlas; pero para entender de mejor manera, veamos algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en otros países productores perla:
Islas Cook: aquí citamos información sobre la mortalidad masiva en el perlicultivo, causada por el exceso de ostras en cultivo (puede leer –en Inglés- el artículo descargando el archivo PDF desde el enlace):
“En la laguna de Manihiki, un estresante potencial que puede haber estado relacionado con la aparición de mortalidad fue la alta carga poblacional. Antes del brote de la enfermedad, el número de ostras cultivadas en la laguna de Manihiki tuvo un récord histórico. En conclusión, nuestros datos indican que el brote de enfermedad sin precedentes en P. margaritifera [la “ostra de Labios Negros”] en la Laguna de Manihiki en noviembre del 2000 se asoció a una vibriosis causada por V. harveyi [una especie de virus] y otros vibrios oportunistas.”
Japón: Cuando dimos inicio a nuestra granja experimental de perla en 1994, escuchamos hablar de una “misteriosa enfermedad” que estaba matando a todas las ostras perlera “Akoya” de Japón y que nada podía hacerse para evitar este mortífero “brote viral”. Los productores japoneses jamás se responsabilizaron por las mortalidades y culparon a un “virus desconocido” de las mismas. Pueden leer un texto resumido y traducido al español (del artículo “NOVA: La Perla Perfecta”) en el párrafo siguiente:
“Expertos atribuyen las muertes de ostras perleras de 1994 a la ‘marea roja’, una explosión poblacional de organismos microscópicos, que producen una toxina que resulta mortal para las ostras. Incluso después de varios años de investigación científica, la causa específica de la enfermedad continúa siendo un misterio. La enfermedad se reconoce cuando el músculo abductor, que mantiene unidas a las dos terceras partes de la concha de la ostra, se torna de un color rojizo. En última instancia, ocho de cada diez ostras afectadas mueren a causa de la enfermedad, que hasta ahora sólo ha afectado a las ostras Akoya. Otros piensan que los propios perlicultores podrían ser los culpables. ‘Los japoneses siempre han tendido a colocar demasiadas ostras juntas’ escribió Andy Müller [revendedor de perlas japonesas, dueño de ‘Hinata Trading Co.’ y autor del libro ‘Perlas de Cultivo: Los Primeros 100 años’] en la revista Pearl World (diciembre de 1996- enero de 1997).”
Así, en ambos casos hemos visto que la tendencia a sobrepoblar a las ostras en sus jaulas o en sus bahías conduce a graves problemas en la producción de perlas. Entonces ¿Por qué hacerlo del todo? Hay muchas razones para ello, pero a final de cuentas son la misma: EL COSTO del equipo de cultivo (boyas y jaulas), de la planta laboral (sueldos y prestaciones), de pagar más “derechos” de uso de zona costera, los costos de trasladarse a una nueva área en una zona remota (y que tal vez carezca de muchos servicios necesarios), y que al final se traducen en el costo de producción de las perlas. Si las perlas mantienen un alto valor no es necesario cultivar miles de millones de perlas, pero la mayoría de los productores comenzaron a incrementar su producción de perlas y a reducir la calidad de las mismas y, de esta forma, la industria se metió un “disparo en el pie” y un terrible círculo vicioso dio inicio.
Costos laborales

Adrián Amarillas sosteniendo una jaula "zapatera" con ostras adultas (4 años de edad)
Muchas personas creen que reducir los salarios o la planta laboral de una empresa es una solución inteligente a los problemas económicos de un negocio, pero nosotros creemos que esto realmente es un gran error: Las empresas no son nada si no tienen empleados: las empresas están compuestas por personas y uno de los propósitos de cualquier negocio debiera ser el de ofertar empleos bien remunerados. Ganar dinero no es malo y DEBE de ser un objetivo muy importante en una empresa, pero no debería ser el único objetivo: hay un cierto orgullo entre los productores de perlas y la gente que te ayuda a alcanzar tus objetivos –esto es el producir gemas de calidad- se convierten en tus aliados de confianza.
Hablando de una granja de perlas: sin sus trabajadores una granja de perla se moriría. El Perlicultivo es una operación de trabajo intensivo, donde hay buzos, técnicos acuícolas, trabajadores, mecánicos, personal de vigilancia y muchas otras profesiones, todas ellas trabajando alrededor del mismo objetivo. Con dejar un cabo suelto, tendrás una enorme cantidad de problemas sucesivos. Y los perlicultores suelen trabajar bajo limitaciones de tiempo muy específicas, tales como: la temporada de implante de perla, la temporada de cosecha, la temporada de colecta de semilla, etc. Esto significa que si no finalizas una actividad dentro de tu “ventana de oportunidad” es probable que ya no seas capaz para terminar del todo, y deberás pasar a la siguiente actividad antes de que esa ventana de tiempo se cierre y tampoco termines esa actividad; en última instancia, esto es algo altamente improductivo y absurdo.
Y algo que realmente quiero resaltar aquí es que el perlicultivo es una industria muy artesanal en México: se emplea muy poca maquinaria y mucho trabajo manual. Y queremos mantenerlo así por varias razones -que algunos pueden no aprobar-siendo la más importante la siguiente: tenemos muy pocos puestos de trabajo en México. Nuestra economía simplemente no funciona para generar empleos, y básicamente es impulsada por nuestras exportaciones (principalmente en materias primas tales como petróleo, productos agrícolas y metales) y nuestra fuerza laboral barata (que también se “exporta” a otros países) que es la materia prima de la industria maquiladora. Si nosotros adquiriéramos maquinaria que nos permita evitar contratar a más trabajadores, entonces seríamos parte del problema, y no parte de la solución…así que, aunque esto nos cuesta más y nos puede llegar a hacer menos eficientes, seguiremos en este sendero. Creemos que es lo apropiado.
Período de cultivo de la perla
Entre más tiempo la perla pasa dentro su “madre-perla”, esta se hace más grande y tendrá “más perla” (nácar)…pero esto también significa que deberá de continuar creciendo su perla por períodos más largos. Muchas fuentes afirman que el período de cultivo de perlas en Japón –en las décadas entre 1940 y 1960- tomaba entre 2 a 4 años para completar, así la perla Akoya terminaba con una muy buena capa de 0.95 mm de grosor de nácar (Ward, 1995). Este buen recubrimiento de nácar hace posible que la perla sea hermosa y resistente, características normales a toda gema.

Grosor de Nácar en Perlas Mexicanas
Pero muchos en la industria perlícola (originalmente de Japón) notaron que la mayoría de los consumidores no serían capaces de diferenciar entre una perla con un recubrimiento grueso de nácar y una con una capa delgada de nácar. Así, una pésima práctica inició en la industria y los períodos de cultivo de perla disminuyeron -en algunos casos- a menos de 6 meses (con una capa inferior a 0.2 mm. Fuente: Ward, 1995). ¿Esto le ahorra a los perlicultores mucho dinero en salarios y equipo de cultivo…pero, ¿realmente vale la pena?

Comparando el grosor de nácar en perlas japonesas de diferentes períodos de cultivo.
Este tema fue abordado hace algún tiempo por varias personas involucradas en la industria de la perla, pero una voz fuerte fue la del finado perlicultor y consultor Australiano C. Denis George, quien en 1971 afirmó:
“Los técnicos japoneses insisten que estas perlas de nácar adelgazadas no hacen ninguna diferencia en el aspecto de la perla, pero en mi opinión esto no viene al caso ya que existe una gran diferencia en los principios [éticos] y en su valor material en dólares pagados por el cliente en la creencia de que está adquiriendo una perla de gran valor… Como resultado, muchos [clientes] pierden su confianza en las perlas, se retiran de la industria o se van a la bancarrota; y muchas decenas de miles de mujeres en todo el mundo… sufrieron una gran decepción cuando su tesoro desapareció.” (Información publicada en “The Black Pearls: History & Development” 1971. Lapidary Journal).
Desde la perspectiva de un perlicultor, hay muchas situaciones que te hacen reconsiderar sobre la perspectiva de mantener largos períodos de cultivo de la perla, tales como:
- El calentamiento global y los huracanes
- La contaminación ambiental
- Enfermedades
- La Edad de las ostras
Pero independientemente de estas situaciones, un perlicultor debe haber establecido un objetivo de espesor de nácar para las perlas de su granja, y apegarse al mismo tanto como le sea posible. Por ejemplo, nuestro períodos de cultivo de perla tiene una duración de entre 18 a 24 meses (contabilizando a partir de cuándo se opera a la ostra) y esto nos permite cosechar perlas con un excelente recubrimiento de nácar de 1.5 mm alrededor del núcleo, y aunque en muchas perlas este grosor excederá los 2.0 mm de nácar, en algunas otras será inferior al mínimo estándar aceptable de 0.8 mm. Realmente tienes que mantenerte bajo este período mínimo de tiempo de cultivo, porque simplemente no puedes aceptar nada por debajo de un espesor de 0.8 mm: si el grosor de la perla cae por debajo de esta cifra, esta deberá de realizar un viaje al gehena oceánico: las perlas se liberan a las aguas profundas del Mar de Cortés, donde micro-organismos especializados reciclarán sus materiales.
Comparemos esta información emitida por el Ministerio de Control de Calidad de la Perla Tahitiana para ser aplicado a las perlas negras de Tahití en el año 2001:
“…el requisito de espesor mínimo de nácar para todas las perlas Tahitianas a ser exportadas quedó en 0.6 mm y entró en vigor en Septiembre [del 2001]. La Asamblea votó para aumentar ese mínimo hasta 0.8 mm a partir de julio del 2002”. (“Tahitian Government to Improve Pearl Exports” por Victoria Gomelsky en “Precious Gemstone News” página 28 de la revista National Jeweler).
Lo anterior significa que muchos en la industria de la perla producen –o produjeron- perlas de cultivo con un espesor de nácar simplemente insuficiente, y esto afecta a aquellos productores que si están interesados en mantener un alto estándar de calidad en sus perlas, porque –a final de cuentas- para el cliente definitivo: todas las perlas son consideradas como “iguales”. Pero esto no es cierto.
Resumen Final
- Las ostras perlíferas son especies importantes dentro de sus ecosistemas locales, pero es realmente importante que los productores no excedan la capacidad de carga del ecosistema evitando así un colapso ambiental, mortalidades masivas y asegurando la producción sustentable de perlas excepcionales.
- Empleos Dignos: si todos pudiéramos hacer que nuestras empresas prosperen, una responsabilidad posterior debería ser la de ofrecer sueldos dignos y buenas condiciones de trabajo; claro que vamos a “perder dinero” pero ayudaremos a mejorar nuestra economía regional. Si todos hiciéramos nuestra parte en este punto, nuestra economía podría crecer por sí misma y no tendríamos que depender –como lo hacen nuestros “líderes”- en que tanto crece o deja de crecer la economía de los Estados Unidos.
- Mantener una alta calidad: la buenas perlas son las primeras en venderse. Los buenos compradores de perlas están siempre buscando a la perla especial de su vida…la perla que les robará el aliento con su belleza. Las perlas de baja calidad solamente son buenas para producir baratijas o bisutería.
Quisiera finalizar a este tema con una mención –muy adecuada al tema que tratamos en esta ocasión- de las Sagradas Escrituras, la cita en Mateo 13: 45-46
45 También el reino de los cielos es semejante al comerciante, que busca buenas perlas; 46 que hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
Los clientes deben de buscar calidad en sus perlas porque una buena gema te da lo que esperas: valor y belleza a largo plazo. Los productores necesitamos producir esas perlas preciosas para satisfacer al cliente, ya que siempre van a existir personas que exijan y demanden productos de calidad…a pesar de que la mayoría se oriente al bajo costo. No todo mundo vive bajo el esquema de “adquirir lo desechable” y sabe que una inversión en joyería (¿ya vieron los aumentos en el valor del oro y la plata?) puede ser una inversión adecuada (como lo llegó a ser antes).
¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que el respeto al medio ambiente es una verdadera necesidad para el cultivo de perlas? o ¿producir calidad será una mera inconveniencia para el granjero? ¡Házmelo saber con tus comentarios!
En nuestro próximo post detallaré algunas de las razones para no cultivar perlas por períodos más largos de tiempo y algunas de las maneras en cómo una granja de cultivo perlas puede afectar el medio ambiente…tanto de manera positiva como de manera negativa.
¡Hasta la próxima!
Una buena cosa acerca de escribir este blog es que nos ha permitido rebuscar dentro de nuestros recuerdos, algunos de los cuales abarcan desde el año de 1993… Un período de tiempo que podría no ser mucho para algunos, pero de seguro que más que toda una vida para otros. Y durante estos últimos 18 años hemos visto y hemos realizado muchas cosas, pero quizá aún más importante: hemos conocido a muchas personas. Y esto es quizás de las cosas más importantes que hemos hecho aquí, porque sabemos que hemos sido capaces de tocar las vidas de muchas personas…esperamos que de una manera positiva.
En este sentido, nuestro “Tour de la Granja de Perlas” le ha proporcionado a las “Perlas del Mar de Cortez” un amplio público. En el año 2008 tuvimos la fortuna de ofrecer recorridos a casi 15,000 personas, cuando entre los años 2002 a 2007 la cantidad de visitantes promedio anuales fueron de unos 9 mil hombres, mujeres y niños, de una impresionante lista de nacionalidades: los Estados Unidos de América y Canadá (juntos representando el 85% de nuestros visitantes), México, Guatemala, Belice, Panamá, Colombia, Ecuador, Brasil, Argentina, Chile y Perú (América) y del “viejo continente” podemos enumerar a Francia, España, Portugal, Alemania, Austria, Italia, Bélgica, Inglaterra , Escocia, Noruega, Suecia, Polonia, Rusia y Turquía. De Asia: China, Japón, Corea del Sur, Filipinas y la India. De Oceanía: Australia, Islas Cook y Tahití. Y creemos que esta es una lista bastante impresionante de este “remoto destino”, conocido por todos nosotros como Guaymas, nuestro “terruño” (o “marruño” dirían algunos).

Grupos: de compañías turísticas de Estados Unidos, Escolares (de todo México y Estados Unidos) y de todo aquel que desee conocer una granja de perlas.
¿Y qué fue lo que hizo que esto fuera posible? ¡El Turismo por supuesto! Sin embargo, esta zona atrae a un turista especial que se encuentra en búsqueda de un destino turístico más “auténtico”, y no por el tradicional “destino enlatado” o “comercial”. Con lo anterior no quiero decir que existen destinos que sean “mejores” que otros… sino que hay diferentes gustos y que existen personas que va a disfrutar de ambos tipos o preferir uno sobre del otro. Un destino turístico “auténtico” te permite disfrutar su oferta de una manera más original: podrás disfrutar de los paisajes y atardeceres, de los sonidos y la música, del contacto con la gente (cosa diferente a estar en tumultos) y del sabor de la comida… pero también tendrás la oportunidad de experimentar olores (no del todo agradables), de soportar las inclemencias de nuestro extremoso clima (el calor de Agosto y el frío de Enero), así como de las picaduras de moscos y aguamalas. Pero eso sí: jamás te dejará una sensación de vacío. Y un recorrido auténtico y que se complementa muy bien es el que ha sido conocido por décadas como el “Circuito Barranca del Cobre-Mar de Cortés“. En un recorrido de estos puedes admirar y experimentar la belleza de los desiertos de Chihuahua y Sonora, la majestuosidad de las Barrancas del Cobre, la cultura y el sabor de pueblos como El Fuerte, Sinaloa, o Álamos, Sonora, y el esplendor y serenidad de las aguas del Golfo de California desde Guaymas-San Carlos… y este recorrido esto ha sido extremadamente exitoso desde la década de 1990, atrayendo a decenas de miles de visitantes a toda esta zona.
¿Cómo dio inicio el Tour a la Granja de Perlas?

1993: Orígen Humilde del Proyecto "Perlas"
Y esto podría ser una sorpresa a todos quienes nos han visitado: porque esto comenzó simplemente como un “accidente”. Fue en 1994, cuando Enrique, Manuel y yo estudiábamos nuestras maestrías en el Campus Guaymas del “Tec de Monterrey”, y para realizar nuestra investigación tuvimos que invertir largas jornadas, trabajado en el muelle de la escuela en las tardes después de concluir nuestras clases (incluso hasta altas horas de la noche, con sólo la luna como fuente de luz). Nuestras herramientas y equipo eran muy básicos: cubetas y bandejas de plástico, viejos cuchillos de cocina, cepillos, boyas y nuestras jaulas de cultivo de fabricación “casera”. Así, pasamos muchas horas hasta conseguir un increíble bronceado y una “melena güera” (cabello blanqueado por el sol) y comenzó el crecimiento de “nuestra pequeña granja” que –en ese tiempo- consistía principalmente de “escalopas” (o “zamburiñas” como les dicen en España), “Callos de Hacha” y –por supuesto- las ostras de perlas. No había visitantes ni turistas… solamente estábamos nosotros, nuestros “bichitos”, los estudiantes del “Tec” y algunos pelícanos.
El “accidente” que nos introdujo al mundo del turismo sucedió en etapas, pero a grosso modo sucedió así: hacía varios años –no puedo decir realmente cuántos-nuestro Campus tenía una cocina-laboratorio al servicio de los estudiantes de la carrera de Servicios Alimentarios (realmente tenía el estrambótico título de Ingeniero Bioquímico Administrador en Servicios Alimentarios o IBS); y en ese laboratorio-cocina preparaban todo tipo de cosas allí: pan, vino, bebidas de frutas, una comida completa y postres. Esto se hacía con la intención de que nuestros compañeros aprendieran todo lo relativo al manejo y administración de un restaurante, incluyendo la preparación de alimentos… pero después de preparar estos alimentos: había que buscar quién los degustase. Así que todos los jueves había restaurante con “Comida Corrida”, y de esta forma muchos teníamos la oportunidad de disfrutar de una comida completa, pero no éramos los únicos: los norteamericanos (tanto de Estados Unidos y de Canadá) residentes en San Carlos-Nuevo Guaymas conducían hasta a nuestra escuela para disfrutar de una comida buena, variada y barata. Muchos de estos residentes temporales regresan a su país de origen -por lo general durante el verano para escapar de nuestro agotador calor- y regresan para escapar de sus terribles inviernos, así que a su regreso también regresaban a nuestro Campus a comer en el restaurante.
En el año de 1994, México sufrió otra terrible crisis económica (que causó el sonado “efecto Tequila” en la economía mundial) que imposibilitó a un gran número de estudiantes el poder continuar con sus estudios; así, la población estudiantil se redujo súbitamente a cerca de 120 almas. Una de las muchas consecuencias fue que la especialidad en “Servicios Alimentarios” fue desarticulada y el “Restaurante” cerró sus puertas para siempre. Sin embargo, muchos de los visitantes no se dieron por enterados del cierre… y volvieron, sólo para encontrar cerrado a su restaurant favorito. Así que algunos de ellos simplemente comenzaron a deambular por el Campus. Digo…después de manejar por 30-40 minutos para llegar al sitio (y la misma cantidad de tiempo para regresar) y ¡¿todo para nada?! Así que de estas personas unas pocas simplemente bajaron al muelle y vieron a estos “mushashos greñudos” (que en “Sonorense” significa: jóvenes de cabello largo) que parecían estar muy interesados en limpiar y medir a unos animalitos marinos, así que algunos comenzaron a realizar preguntas… y esto fue el inicio del Tour (Nota aclaratoria: Manuel jamás tuvo cabello largo).
Inicialmente no teníamos mucha información para compartir –o eso creíamos- así que los “visitantes” comenzaron a realizar todo tipo de preguntas, tales como: ¿estos bichos se comen? ¿A qué saben? ¿Por qué se mueven así? ¡Órale! ¿Pueden lanzar un chorro de agua hasta acá?!?!?! ¿Le duele cuando la almejita le muerde los dedos? ¿Estás casado? O –tal vez esta sea mi pregunta favorita- ¿Cómo puedo obtener un hermoso bronceado como el tuyo? (Mi Respuesta Favorita: “basta con trabajar durante 8 horas diarias bajo el sol por unos…tres años”). Y lo “simpático” era que para muchos de estos “visitantes” nuestro trabajo era realmente interesante (y digo “simpático” porque aún nos faltaba bastante para generar resultados tangibles: perlas)… y por el sistema de “viva voz” o “word of mouth” la noticia llegó a más estadounidenses y canadienses. Eventualmente, más visitantes llegaron y empezamos a disfrutar de su compañía (los bivalvos son criaturas de buenas vibras, pero no muy habladoras que digamos) y una cosa llevó a otra: inesperadamente nos encontramos dando visitas guiadas de “5 minutos”, en las que explicábamos lo que queríamos hacer y cómo íbamos a “resucitar” a la industria de las perlas de México. Sin embargo, aún faltaba un evento adicional para que esto detonase en una auténtica “atracción turística”.
El Plato Fuerte del Turismo Regional
Sin que nosotros los supiéramos, varias empresas turísticas –radicadas en Estados Unidos- ya se encontraban utilizando exitosamente los atractivos turísticos de la zona, centrando su atención principal en el Estado de Chihuahua con las “Barrancas del Cobre” (el cuál no es realmente un solo cañón… sino que en realidad se trata de una serie de 6 de cañones interconectados, y que juntos son aproximadamente unas 5 veces más grande que el “Gran Cañón del Colorado” de Arizona en los Estados Unidos). Estas empresas se dieron cuenta del enorme potencial de utilizar una buena porción del noroeste de México para ofertar un “Tour Barrancas del Cobre-Golfo de California”, que atrae la atención a un público más amplio: en un tour guiado de estos, los visitantes tendrían la posibilidad de visitar el hermoso pueblo colonial de El Fuerte, Sinaloa, el Mar de Cortés en San Carlos-Guaymas, y que utilizaría puntos fuertes de Chihuahua, tales como un viaje por el tren CHePe hasta Divisadero y Creel, la ciudad de Chihuahua, las ruinas de Paquimé y visitas a comunidades de Mormones y Menonitas. Aun así, los Guías Turísticos siempre estaban al acecho de nuevos atractivos… y de alguna manera se enteraron de la historia de estos “ingenuos investigadores” que habían comenzado a cultivar perlas en Guaymas, y fue así que llegó el primer grupo de “exploradores”.

Sonora: Alamos, Hermosillo,Guaymas. Sinaloa: El Fuerte. Chihuahua: Chihuahua,Casas Grandes,Palomas,Divisadero,Creel
Y los primeros en llegar fueron Sergio Corona y Carlos Gaytán (en aquellos días ambos trabajaban para Grand Circle Travel, pero ahora trabajan para “A Closer Look Tours“). Nos visitaron, nos pidieron un “tour”, nos hicieron preguntas sobre nuestra investigación y las cosas que estábamos haciendo, vieron nuestra joyería (para 1996, ya habíamos producido una línea de perlas Mabe en Joyería de Plata) y nos dieron un poco de “entrenamiento” sobre la forma en que podíamos presentar y explicar nuestro proceso de cultivo de perlas. Y así fue como se forjó este vínculo único entre un grupo de perlicultores, empresas turísticas y decenas de miles de turistas internacionales. Poco tiempo después, estas empresas nos incluyeron en su folletería oficial, sitio web y catálogo de productos como uno de sus atractivos principales dentro de su producto “Copper Cannyon”.
Lo bueno, lo malo y lo feo…
Nuestra nueva estrategia consistió en tener solamente un Tour cada hora a la hora. Esto ayudó bastante, pero todavía mucho de nuestro tiempo y concentración se dedicaban a este esfuerzo cuando también teníamos que estar al pendiente de llevar a cabo la operación de perlicultivo, y bajo esas condiciones se empiezan a cometer más errores, lo que reduce la cantidad de perlas de la cosecha. Esto era ineficaz para nosotros, así que decidimos contratar a un poco de ayuda por medio de una “guía profesional” (tras varios meses de capacitación) para ayudarnos con los grupos y ¡esto fue una bendición! Finalmente, podríamos dedicar nuestro tiempo a producir perlas hermosas, sin escatimar la atención de cada persona que visitaba nuestra granja. Esto definitivamente fue LO BUENO. Y tuvimos varias personas en esta posición laboral, algunas buenas, otras no tan buenas y algunas pocas Excelentes. Así, que en este momento me gustaría agradecer a tres de las mejores: Rocío, Karla y Diana. Realmente las echo de menos…
LO (RE)FEO
Y este párrafo lo separo de los anteriores porque tiene que ver con una serie de eventos desafortunados sobres los cuáles no tenemos el mínimo control o poder. Digamos que “La ley de Murphy” decidió golpearnos con todo: alevosía, ventaja y rudeza innecesaria. Por lo que he platicado con amigos y conocidos a lo largo de nuestro bello México…la cosa está igual en todos lados (a pesar de lo que nos informa la retahíla oficial).
Todo comenzó a principios de 2009 cuando México fue golpeado por el “virus de la gripe porcina” o AH1N1, y este evento virtualmente PARALIZÓ al país y causó miedo entre los turistas, quienes prefirieron huir a sus países de origen (Nota: Estados Unidos tuvo más casos de este virus que México) para “escapar” a la Pandemia. Pasaron meses para ver una pequeña recuperación en el número de visitantes… y de nuevo fuimos golpeado por otro par de invencibles enemigos: la Crisis Económica Mundial -que comenzó en los Estados Unidos en el 2008- y que afectó a todo el planeta y –por supuesto- que NO VAMOS A OLVIDAR a nuestra “Narco-Guerra”, que no ha sido eficaz para erradicar a los cárteles de la droga, pero que si ha sido extremadamente eficaz para destruir nuestra industria turística nacional y regional.
Independientemente del hecho de que el Estado de Sonora se considera como un “Estado Seguro”, o de que nuestro Índice Nacional de Homicidios es menor al de muchos otros países (incluído Estados Unidos), aquí realmente no quiero entrar en detalles o pleitos con las estadísticas publicadas –manipuladas dirían algunos- de nuestros excelsos gobiernos, así me voy a fijar en la forma en que esta situación nos afectó: perdimos el 80% de nuestros visitantes internacionales en 2009 y la tendencia continuó en el 2010. Esto es definitivamente y sin lugar a duda: LO FEO.
La nueva situación
A pesar de las terribles noticias concernientes a la seguridad en México, seguimos teniendo una buena cantidad de visitantes, gracias a que aún existen muchos valientes viajeros canadienses y estadounidenses, que no temen enfrentarse a las ametralladoras, granadas y asesinatos que suceden a diario en… Afganistán, Irak y Libia. A pesar de las noticias, aún vivimos muy tranquilos aquí en Guaymas. Los cruceros continúan llegando a Guaymas (ya tuvimos 4 este año, faltando otro par por llegar) y todavía tenemos una empresa turística importante con autobuses llenos de turistas: “A Closer Look Tours”.

Cruceros en la Terminal Portuaria de Guaymas
Pero, ante la nueva realidad hemos tenido que reducir nuestro personal y –nuevamente- comenzamos a “disfrutar” de Lo Malo de los Tours; y simplemente ya no podemos soportar esta “paliza”, además tenemos una granja de perlas por operar. Así pues, tuvimos que -una vez más- concentrar nuestros esfuerzos e introdujimos pequeños cambios en nuestro “Recorrido a la Granja de Perlas” (efectivo desde el 28 de marzo del 2011):
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Visitas Guiadas (de lunes a viernes): desde las 9:00 am hasta las 2:00 pm, cada hora en la hora.
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Visitas Guiadas en Sábado: de 9:00 a 11:00 am, cada hora en la hora.
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Costo de la visita guiada: $20 pesos ($2 USD) por persona. Niños menores de 5 años no pagan.
En todo caso, si adquieres tu boleto para el tour y posteriormente te decides a comprar una pieza en nuestra joyería: te habremos de reembolsar esta cantidad al momento del pago. No pierdes dinero.
Por lo tanto, nuestras disculpas a todos: por tan solo 15 años tuvimos un recorrido totalmente gratuito, pero ahora esperamos poder ofrecerles otros 15 años más con nuestro Tour a la Granja de Perlas: un recorrido de 40 minutos en los cuales hablamos de los 400 años de la pesca de perlas y de los métodos de cultivo de las perlas en Guaymas e incluso sobre la calidad de las perlas.

Diversos Aspectos del Cultivo de Perlas en Guaymas
Espero que esta entrada del blog no haya sido demasiado larga o un tanto aburrida… para mí no ha sido aburrido compartir esta historia –muy abreviada- con ustedes: ha sido un todo un viaje y que -para nosotros- aún no finaliza y que creo ha valido la pena contar.
Ya para resumir: si tienes la oportunidad de visitar nuestra Granja de Perlas, ¡hazlo! Realmente te pierdes de algo especial y único, no solo en México sino en el Continente. Decenas de miles de visitantes extranjeros y nacionales lo han hecho… ¿qué esperas si ni siquiera necesitas pasaporte?
Ahora, si tómate un minutito para contestar la siguiente encuesta:
Después de aprender sobre el recorrido por la granja de perlas de Guaymas…¿tienes deseos de…????
Hasta la próxima…
Cada nuevo día nos ofrece una increíble oportunidad para observar la belleza y la perfección de la Naturaleza. Al observar las conchas de moluscos y ver sus increíbles patrones y texturas, o cuando observas a una pequeña escalopa nadando con gracilidad o al ver a decenas de pelícanos zambulléndose al mismo tiempo en el mar… bueno, ante cosas tan sencillas -pero bellas- resulta de lo más comprensible. Pero, a veces llegas a tener esa misma oportunidad al examinar la mercancía de un vendedor local del centro de Guaymas: y eso fue lo que me sucedió hoy.

Procedencia: El origen de estas “perlas”
Bueno, si estas “perlas” proceden de calamar, la fuente más obvia tenía que ser el “Calamar Diablo”, como algunos pescadores los llaman, pero también es conocido como el “calamar de Humboldt“, o Dosidicus gigas. Aquí en Guaymas estamos muy familiarizados con estos deliciosos mariscos, porque en existe una importante pesquería de estos moluscos y porque hemos sido capaces de capturarlos en las proximidades de nuestra granja de perlas… claro que sin mucho esfuerzo: sólo hay que tener mucho cuidado de que su poderoso “pico” y los anillos de sus ventosas no destrocen tus carnes.
Bueno… los calamares no tienen “cáscara” ni concha y ni siquiera secretan algún tipo de sustancia nacarada. Las partes más duras de su cuerpo son el “pico” (se parece a un pico de perico) en la boca del animal y la “pluma”, una estructura transparente en forma de pluma de ave, que le ofrece al manto del calamar un punto de unión sólida para algunos músculos (haz clic en este enlace si deseas ver un video con información sobre la Anatomía del calamar). Y de las tantísimas veces que he comido calamar ¿por qué jamás me he llegado a encontrar algo parecido a una “perla” en uno? Entonces ¿de dónde salieron estas “perlas de calamar”? Al interrogar a Don Sansón, este me mostró un par de “perlas crudas” y me comentó que es así como las encuentran dentro de los ojos de los calamares. Estas aún conservaban una corteza seca alrededor y una vez que se retira se puede observar ver el dorado de la “perla”. Supongo que a mí nunca se me ocurrió cortar y abrir el ojo de un calamar, ni para ponerle un poco de jugo de limón y salsa picante… y es por eso que nunca me encontré una de estas “gemas” antes. Lo normal es que los ojos son tirados… ¿no? ¿Alguien quiere un taquito de ojo?
Así que, ahora sabemos de dónde vienen estos objetos… pero ¿qué son? Buscando en mis viejos libros de texto me pareció que la única posibilidad sería el que se tratara de un “lente” (descrito por algunos como: “un objeto duro, parecido a una bolita de mármol”). Y realmente es un objeto de increíble perfección. Su forma es la de un hemisferio, como la de una perla Mabe de gran altura (12 mm) y con un diámetro perfectamente redondo (14.6 mm). La cúpula de esta lente muestra un poco de iridiscencia, a pesar de que se ha roto debido a la deshidratación. Una capa de la proteína se “descascaró” de la perla y tiene un espesor similar al de un lente de contacto. Su peso es menor al de una perla, ya que básicamente se trata de una proteína; pesa apenas 1.3 gramos, cuando una Mabe de tamaño similar pesa unos de 2.2 gramos. Era imperante que darle un nombre a esta… “lente”, es un nombre demasiado impersonal para un objeto increíble, así que le tuve que dar un nuevo nombre: “CalaMabe” (unión de las palabras “Calamar” y “Mabe”).

Izq. a Der.: Una "Calamabe" y una "Mabe" Mexicana.
La belleza está en el Ojo del Observador
Pero la parte hermosa de estas piezas no está en la “cúpula” (como sucede con las perlas Mabe) sino en la parte plana, la parte inferior de la “CalaMabe”; y esta es la parte que los joyeros utilizan para fijar la Mabe a una pieza de joyería. Y sería un desperdicio montar una “calamabe” con su lado plano ¿Por qué? Debido a que es en esta parte donde se puede apreciar el “Ojo”. Lo que yo llamo el “Ojo” es un efecto óptico extraño o desconcertante: asemeja un ojo que te observa y que te sigue la mirada, y al mover lentamente la pieza se puede apreciar como un “ojo flotante con un halo de luz” (me recuerda en cierta forma al “Ojo de Sauron” de la película de el “Señor de los Anillos”, quitando la “Torre Negra”, las llamas alrededor del ojo y la siniestra voz del “Señor Obscuro”)… algo verdaderamente fascinante. Hasta creo que podría, no sé…convertirse en algo Preciossso para mí…

De izquierda a derecha: la parte plana (trasera) de una Calamabe y una Media-Perla Mexicana.
No he podido capturar fielmente este efecto óptico con mi cámara de vídeo, por no disponer de un buen lente, pero si deseas revisar el video aquí los tienes, junto con una suerte de entrevista a Don Sansón Galindo:
En resumen
Si quieres comprar una de estas “Calamabes” no pagues más de $100 pesos. No son piedras preciosas, ni siquiera son piedras semi-preciosas: son piezas 100% orgánicas, hechas de proteína por lo que se queman, se deshidratan, se resquebrajan y descarapelan… pero si son piezas interesantes y si fuesen recubiertas con una capa de plástico protector, podrían verse muy bien en aretes o dijes; pero, no recomendaría su uso en anillos porque no podrían soportar los golpes que estas piezas suelen recibir. Si quieres una pieza para tu colección personal: ¡adelante caminante! y ama a estas “calamabes” por lo que son: una asombrosa pieza de Ingeniería natural y hecha con una perfección absoluta.
Espero sus comentarios y si les gustó esta entrada y se les ocurre algo interesante para publicar: ¡Hagánmelo saber!

¿El "Ojo de Sauron"? ¡No! Una Calamabe que te mira fijamente.
Thomas Hainschwang:
Un reconocido gemólogo de Liechtenstein, fundador del laboratorio GEMLAB. Thomas vino a hablar de sus recientes descubrimientos sobre un elaborado fraude que se está cometiendo en la industria de la perla de cultivo. Esta es la historia –resumida- de los hechos:
En el año 2009 comienzan a aparecer una gran cantidad de enormes y redondas “perlas naturales” provenientes del Indo Pacífico (entre Indonesia y Filipinas). Como esto –la aparición de grandes cantidades de perlas naturales- no es algo común, algunos compradores enviaron sus perlas a analizar en los principales laboratorios gemológicos del mundo, y algunas perlas llegaron al laboratorio de Thomas.
Inmediatamente se dio cuenta que las perlas naturales tenían una enorme similitud con las perlas de cultivo (tamaño, formas y colores) y que eran muy parecidas entre sí…otro detalle revelador. Total que las analizaron con rayos X (un método muy socorrido para saber si una perla es natural y de cultivo) y efectivamente las perlas parecían tener la estructura de una perla natural…pero había algo que no le gustaba: unas pequeños huequitos entre una capa de nácar y el centro de la perla –algo muy común entre las perlas de cultivo- asi que decidió pedir permiso al dueño de las perlas para partir una perla y examinar el interior.
Lo que encontró lo dejó pasmado: algún granjero utilizó perlas naturales de “callo de hacha” (habría que mencionar que las perlas utilizadas eran de pésima calidad o incluso rotas) como núcleo para producir “perlas naturales”. Asi, ante un análisis no detallado las perlas pasarían a ser consideradas como naturales, con un valor por mucho superior al de las perlas de cultivo. Esto se conoce como FRAUDE. Quienquiera que diga que tiene perlas naturales debe de tener un certificado emitido por algún laboratorio de renombre (GIA, AGTA, SSEF, GEMLAB) y el defraudador sabía que con esta técnica podía engañar a muchos…pero no a todos.
Thomas recomienda no adquirir perlas naturales de ostras del género Pinctada en estos tiempos, para evitar al máximo el riesgo de ser engañado. Para leer toda la información, puedes descargar este archivo PDF (en inglés).
Kenneth Scarratt:
Director del laboratorio gemológico del Gemmological Institute of America (GIA) en Tailandia, nos ofreció un extenso repertorio sobre los métodos de tratamientos en perlas: básicamente sobre los métodos que han sido utilizados desde hace más de un siglo -asi como los más recientes- para “embellecer” a las perlas de cultivo que carecen de algún atributo deseable (como la belleza) y que se vuelvan “comerciales”, el “arte” de convertir a la basura en algo deseable.
Y aunque no fue nada nuevo para nosotros conocer de todo esto, no deja de ser interesante el conocer detalles íntimos sobre las técnicas utilizadas para “mejorar” a las perlas. A nuestro parecer esto no es más que un refinado tipo de fraude, pero digamos que es un fraude aceptado en la industria…como todos lo hacen –bueno, nosotros no lo hacemos- entonces es algo válido y no está mal.
Pero bueno, van los detalles:
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Todas las perlas que se producen en el mundo son procesadas de una u otra forma…aunque asumo que no estaba pensando en nuestras “Perlas del Mar de Cortez”, que no son procesadas. En este apartado mencionó más de 10 tipos de procesos industriales para mejorar la apariencia de las perlas.
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Una cosa que nos llamó la atención a más de uno (incluyendo a Antoinette Matlins) es que la mayoría de los gemólogos no considera que el pulido de la perla es un tipo de proceso…cosa con lo cual difiero. ¿No sería acaso como distinguir entre un trozo de carne cruda y otro trozo de carne cocida? Para algunos esto es una cosa seria.
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Menciona que el 99.99% de las perlas “Akoya” –que se producen en la ostra Pinctada imbricata (=fucata) en países como Japón, China, Vietnam e India- son BLANQUEADAS con agua clorada y rayos ultravioleta (UV)…y aunque no mencionó a las perlas de agua dulce, yo asumo que es un porcentaje muy similar.
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Relevante: Kenneth hizo notar que las variedades de coloración en las perlas es algo muy normal en ellas…hasta que se les procesa para lograr UNIFORMIDAD de color.
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Sobre las “Perlas Negras” teñidas: inicialmente se les pintaba por medio de Nitrato de Plata y se obtenía una coloración negra-café que era fácil de determinar (por medio de una prueba de detección de plata), pero por el costo del metal y por ser más sencillo hoy se utiliza la IRRADIACIÓN o utilización de Rayos Gamma, para quemar la conquiolina de la perla y que esta se torne negra. Esto se detecta porque el núcleo de la perla también se quema y se torna negro. Es el método favorito de los productores de perlas de agua dulce (¿han leído sobre las “auténticas y genuinas perlas negras” que hay a la venta en “Mercado Libre” de México? Hay demasiadas perlas “quemadas” a la venta allí).
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Un tratamiento interesante: el “coating” o “recubrimiento”, que al parecer es muy socorrido entre productores de perlas chinas y tahitianas. Se aplica una fina capa de óxido de aluminio (a veces de titanio) para hacer que las perlas mejoren de apariencia, pero este tratamiento no dura mucho y se identifica con rayos UV.
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Otro dato interesante para quienes saben poco de Perlas Mabé o Medias-perlas: el color de la perla se puede “inducir” utilizando resina epóxica colorida…así, junto con una capa delgada de nácar, la perla Mabe puede aparentar tener el color deseado: azul, rosa, verde, etc…mencionó a las perlas de abulón de Nueva Zelandia como un ejemplo clásico.
Por último, habló de un fenómeno que el calificó como “admirable”: la fluorescencia especial de las “Perlas del Mar de Cortez”, ya que al ser producidas por la ostra Pteria sterna, son capaces de tener una fluorescencia que varía del rosa pálido al rojo sangre bajo un haz de luz Ultravioleta (UV de alta longitud). Este fenómeno está bien documentado y lo tenemos disponible en video:
Al término de las ponencias hubo que regresar al área de exhibición y ventas…pero este relato aún continúa…
Elisabeth Strack:
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Dentro de las cosas importantes que mencionó Elisabeth estuvieron:La producción de perlas Akoya calidad “Hamadama” en Japón, en cantidades aún no muy grandes, con excelente color y con un grosor de 0.5 mm de nácar.
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La producción –en Vietnam- de perlas barrocas de hasta 10-12 mm de diámetro con buen grosor de nácar (0.5 mm) y con iridiscencia, que según le informan se han logrado gracias al uso de híbridos de dos especies de ostras perleras: la ostra Pinctada imbricata del Golfo Pérsico y la Pinctada radiata de Vietnam.
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La excelente producción de perlas negras en Islas Fijii, de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8- 1.5 mm) y que han bajado su producción a tan solo 10 mil perlas al año, para concentrarse en la calidad de su gema. Hasta el momento han alcanzado tallas de 17 mm de diámetro en sus perlas.
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El uso de nuevas técnicas para “Inducir Colores” (color inducement) para que las perlas producidas tengan colores bellos y especiales. Se discute que estas técnicas incluyen la inyección de ciertas proteínas o carotenoides dentro de las ostras o el uso de óxidos metálicos (como se hace en una granja en Tanabe, prefectura de Mie, Japón).
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Mencionó también que todavía no existe una sola granja del mundo que produzca perlas (libres o “redondas”) en una ostra del género Pteria, a excepción de la granja de perlas de Guaymas, Sonora, México y que estas perlas siguen teniendo una producción muy limitada (4 kilos anuales o 3,800 perlas) y que de esta granja se siguen produciendo perlas de colores naturales y con excelente grosor de nácar (0.8-1.5 mm).
En lo personal no creo la historia de los híbridos de ostra de Vietnam, ya que ya anteriormente se dijeron cosas similares sobre la perlas de río de Japón –las “famosas” perlas “Kasumis”- hecho que posteriormente se desmintió y se supo que los productores japoneses simplemente introdujeron una variedad de mejillón de China al lago Kasumigaura. Lo más probable es que hayan introducido una especie de otra localidad, cosa que logró vigorizar genéticamente a la población local de ostras.
Lo otro que me da gusto es saber que ya hay productores que se han dado cuenta que el camino a seguir en la producción de perlas es a través de producciones limitadas –como la nuestra en Guaymas y la de Fijii- y de alta calidad y con colores naturales. Por lo visto no todo mundo está contento con tener perlas “baratas” y de falsa belleza.
Héctor Acosta-Salmón y Megan Davis:
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Les toma dos años a los caracoles (que son producidos en laboratorio) alcanzar la talla mínima necesaria para ser operados y que logren producir perlas.
Los caracoles son vegetarianos y son alimentados con una dieta formulada por ellos en la Universidad de Florida.
Se logró la producción de perlas nucleadas y sin núcleo (keshis). -
Si las perlas se cosechan tras 6 meses se obienen formas más redondas, mientras que al pasar el tiempo las perlas se vuelven más alargadas en sus formas.
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La deposición de calcita es de 1.52 mg diarios…una excelente tasa de deposición. Lástima que esta empresa no va a estar en México.
Y pareciera broma, pero apenas pasando un mes de la entrevista que tuvimos en Televisa, ahora tuvimos la fortuna de recibir en Guaymas, Sonora, a Agustín Rodríguez de TV Azteca, quien realizó una entrevista a José Manuel Nava y Enrique Arizmendi, socios de Perlas del Mar de Cortez.
La entrevista tiene una duración cercana a los 3 minutos, pero estuvieron con nosotros varias horas, realizando preguntas, haciendo tomas de la granja y de la joyería. Como nota curiosa: las tomas submarinas se realizaron con mi cámara digital Flip, que cuenta con una carcasa que facilita su uso para estas tomas. Y el equipo de TV Azteca estaba bastante impresionado por lo fácil de su uso y la calidad de las tomas. Como el mismísimo Agustín Rodríguez me dice en su correo: “las tomas sub-acuaticas quedaron sensacionales”.
Pero ahora, quiero presentarles la entrevista, que fue transmitida por vez primera la noche del 28 de Febrero del 2011 en el noticiero de “Hechos” con Javier Alatorre. Utiliza el siguiente acceso para ir a la página donde podrás ver el video:
Perlas del Mar de Cortez en TV Azteca
Agradecemos a TV Azteca, a Agustín y su equipo de trabajo por su interés y por su visita.
ACTUALIZACIÓN: Debido a que no sabemos si -eventualmente- el video será removido del portal de TV Azteca, acabo de finalizar un video con la entrevista…pero, para no socavar derechos de autor lo que hice fue poner la entrevista como video-dentro-del-video (Picture-in-Picture o PiP) e incluyendo videos que fueron tomados con mi cámara. Asi que si no desean ir más lejos que este Blog…aquí tienen mi versión del reportaje (disculpen el audio…no salió de muy buena calidad).
Ahora, el momento de una pequeña encuesta…por favor dame un minuto de tiempo y de antemano: ¡Gracias!
¿Has visto algún programa o reportaje sobre las “Perlas del Mar de Cortez”? ¿En dónde?
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En diciembre de 2010, tuvimos la fortuna de recibir a un visitante inesperado en nuestra granja: el Señor Richard D. Fisher, autor de algunos de mis libros favoritos acerca de la “barranca del cobre” de Chihuahua, México. No sólo es la información en estos libros muy interesante y precisa, sino que también contienen valiosa información histórica, geológica y etnográfica, así como y excelentes fotografías. Por lo tanto, se pueden imaginar mi sorpresa cuando me tocó recibir en nuestra granja al mismísimo Sr. Fisher, quien venía en un autobús turístico de nuestros amigos de “Closer Look Tours”. Fue un honor tener a todo el grupo para una gira completa de nuestra granja Perla y como sucede habitualmente –uno de estos días voy a escribir una entrada de Blog con las preguntas más interesantes y las más comunes que nos han formulado en los últimos 15 años) y ¿pueden adivinar quien hizo una de las que considero de las “mejores preguntas”? Sí, la pregunta fue hecha por Richard D. Fisher, y fue: “¿Realmente los japoneses envenenaron los bancos de perlas del Mar de Cortés en la década de 1940?”
Esto me hizo reflexionar sobre esta historia, así que para responderla habría que devolvernos a los primeros años de siglo XX, para entender la pregunta y su posible respuesta…
Desde 1900 hasta 1920:
En esos días, la pesca de perlas en México era una actividad comercial importante a lo largo de las costas del Golfo de California, pero principalmente alrededor de la punta sur de la península de Baja California Sur, siendo la Capital del Estado -La Paz- el principal centro de acopio y comercio de la Perla. Los buzos de chapuz eran los principales proveedores de perla en la pesquería, pero después de varios cientos de años de explotación irracional, los bancos de perlas comenzaron a escasear, por lo tanto, era necesario una nueva clase de buzo: el buzo de escafandra. Y aunque eran pocos en número, podían trabajar por horas e ir más profundo que el buzo típico, por lo tanto, era posible encontrar mayores –más viejas- ostras en aguas más profundas y obtener algunas perlas más grandes.
En ese mismo tiempo, el Dr. Gastón Vivés tuvo una granja comercial operando con éxito hasta que en 1914 fue destruida por el “Ejército Constitucionalista” durante la Revolución Mexicana. Y a partir de este momento, las únicas perlas que podrían obtenerse de estas aguas fueron las perlas naturales provenientes de ostras silvestres producto de la pesca (a diferencia de las “perlas naturales de granja”: perlas 100% naturales pero provenientes de ostras “Madreperlas” criadas en la granja del Dr. Vivés). Es fácil imaginar que durante una guerra civil las personas se empobrecen aún más y tendrán que recurrir a saquear sus más valiosos recursos naturales con el fin de obtener fondos para sostener a sus familias…y esto es lo que probablemente ocurrió con este recurso natural en la zona, durante y después de la revolución.
Desde 1921 y 1940:
Este es un período particularmente sombrío para la pesca de perlas. Los bancos de perlas en el lado de la península de Baja California estaban “comercialmente agotados” (en pocas palabras: no valía la pena su pesca comercial), pero tuvieron un tiempo para “revivir” en la parte continental (principalmente en Sonora y Sinaloa). Un par de áreas fueron particularmente buenos “placeres” (nombre dado a los lugares donde un recurso abunda): las aguas de la costa de Caborca y las que rodean a “Isla Tiburón“, donde la pesca se llevó a cabo por pescadores e “indios Seri”, respectivamente. Pero en cualquier caso, las perlas ya estaban punto de agotarse…cuando –para acabarla de amolar- sucede una catástrofe adicional: en 1939 una “misteriosa enfermedad” que “viajaba” (así lo describieron los pescadores) desde la parte norte del Golfo de California y moviéndose hacia el sur iba matando a toda ostra Madreperla, dejando tras si las conchas vacías de las ostras, reconocidas por los pescadores locales debido a su plateado brillo. Ya para 1940 habían sido diezmados los pocos bancos de perla restantes en el Golfo y fue así que la Perla del Mar de Cortez se incorporó a la vasta colección de fábulas, historias, mitos y leyendas de México.
La teoría de la conspiración japonesa
Hacia los finales de la década de 1930, los mexicanos no estaban realmente pensando en la aún distante “carrera espacial” ni con “marcianitos” (como lo hacían en otros países) y con las enormes carencias materiales -que aún nos caracterizan- tenían poco interés en las “teorías de la conspiración”; pero, que esto no significa que nuestros pescadores carecieran de imaginación. De hecho, muchos empezaron a preguntarse sobre que hacían algunos barcos que portaban banderas con un “sol naciente” y cuyos tripulantes eran de una raza distinta y que hablaban un idioma muy diferente…y estos hombres eran bastante sospechosos: anclaban por aquí y colocaban dispositivos dentro del agua, los sacaban y después se trasladaban a otro lugar y repetían el proceso una y otra vez; adicionalmente, nunca parecían sacar pescado o mariscos (¿existe otra buena razón para estar en la mar?). También, en lugar del intercambio amistoso de productos (cigarros, refrescos, gasolina, cebo, etc.) que parecían disfrutar con los pescadores de otras nacionalidades, estos “fulanos” eran demasiado serios y no querían “truquear” (realizar trueque). ¡Habrase visto! Lo más seguro es que estaban haciendo alguna maldad… ¡No había una mejor explicación!
Ya para 1939, muchos pescadores mexicanos aún recordaban la importancia de su pesca de perlas y consideraban a las ostras locales como un buen alimento y un recurso de concha que los podía llegar a recompensar con una valiosa gema…si eras verdaderamente afortunado. Algunas personas incluso ya habían escuchado que los japoneses habían comenzado la producción de perlas cultivadas y que parecían no tener competencia en su capacidad de producir estas “perlas”; en ese entonces muchos aún creían que las perlas de cultivo no eran una competencia seria para “lo real” (la perla natural) y que México una vez más se convertiría en un jugador de “grandes ligas” en el mercado mundial de perlas.
Entonces, ya tenemos al ingrediente # 1 (la presencia de los japoneses en el Golfo) y lo incorporamos al ingrediente # 2 (el “regreso de la perla mexicana”) y básicamente hemos creado un complot (“compló” creo que se dice en estos tiempos), una conspiración del Imperio japonés para ENVENENAR al Mar de Cortés y destruir a un posible rival para la perla de cultivo del Japón: los buques japoneses fueron liberando un veneno en los bancos de ostras para matar a su oponente, antes de que este tuviera la oportunidad de estar de pie. Y son muchos quienes creen esta “conspiración” y muchos quienes hablan sobre este tema como si se tratase de una verdad certificable…esto lo hemos escuchado a lo largo de la geografía nacional (México). Pero, ahora bien ¿hay algo de verdad en esta trama? ¿Podrían los japoneses haber envenenado realmente a los bancos de madreperla? Analicemos la información disponible…
Los hechos y los mitos.
Es un hecho que muchos barcos japoneses fueron vistos en el Golfo de California hacia finales de la década de 1930, algunos incluso con permisos de “pesca de fomento”, pero es muy improbable que fueran enviados en una misión para matar a nuestras madreperlas. ¿Cómo puedo afirmar esto? Porque con la tecnología disponible en esos días es muy poco probable que tuvieran la posibilidad de haber producido una toxina o veneno hecho especialmente para matar a las ostras perlíferas…cualquier otro tipo de veneno debiera de haber matado a otras criaturas marinas también: almejas, caracoles y tal vez hasta peces, por lo que los pescadores se habrían dado cuenta de manera inmediata. Pero no fue así. Incluso hoy en día (2011) no me parece posible la existencia de una toxina específica para ostras perlíferas… ¡y espero que jamás sea inventada!
Así que, ¿¡¿¡qué estaban haciendo los japoneses aquí si no estaban matando ostras?!?! Bueno, si analizamos los acontecimientos alrededor de la fecha de 1939, nos daremos cuenta de que la “Guerra del Pacífico” –parte del conflicto denominado como la “Segunda Guerra Mundial”- comenzó oficialmente el 17 de Diciembre de 1941… ¿sería posible imaginar que los Japoneses se estaban preparando para este conflicto? ¿Cómo?
Ya que Japón fue quien dio inicio a las hostilidades, es altamente probable que incluso hubiesen planeado un ataque directo a Estados Unidos (cosa que los Americanos consideraron, ya que prepararon puntos de la costa de California para un ataque anfibio), pero los nipones son muy listos y han de haber considerado el alto costo de un ataque frontal a la costa de California…pero ¿y si atacaban por detrás del frente enemigo? Una forma fácil sería entrando por el Golfo de California, desembarcando en el área comprendida entre San Felipe, Baja California, y Puerto Peñasco, Sonora, y podría atacar California y Arizona. ¿Acaso es descabellada esta propuesta?
Entonces ¿Qué pudo haber causado la mortalidad masiva de ostras?
Esto también es un tema interesante. La explicación “oficial” del gobierno mexicano fue que fue a causa de una epidemia desconocida (enfermedad epizoótica), pero nunca ofrecieron prueba científica alguna por lo que es más probable que sólo querían “salir del paso” con una fácil explicación a lo que ya parecía ser una causa perdida: porque a partir de ese momento (1939), la pesca de perlas fue considerada como oficialmente cerrada y se impuso una veda permanente a la pesca o captura de la “Madreperla” (Pinctada mazatlanica), que de alguna forma también englobó a la “Concha Nácar” (Pteria sterna).
Pero, al mismo tiempo estaban pasando otras cosas interesantes en el Mundo –quienes dicen que todos estamos “conectados” no parecen mentir- entre ellas aconteció la puesta en marcha de un gran proyecto hidráulico en los Estados Unidos de América: la gran presa “Hoover“. Aquí me voy a ayudar colocando una cita directa –pero traducida de la página en inglés, ya que la versión en castellano es bastante escueta al respecto- de la Wikipedia para adentrarme en el tema:
Impacto ambiental
Los cambios en el uso del agua causados por la construcción de la Presa Hoover han tenido un gran impacto en el Delta del río Colorado. La construcción de la presa se ha acreditado como causante de la disminución de este ecosistema estuarino. Después de la construcción de la presa y el llenado del lago “Mead”, por espacio de 6 años el agua prácticamente no llegó a la desembocadura del río. El Estero del delta del Río Colorado, que alguna vez tuvo una zona de mezcla agua dulce y salada, y que se extiende 40 millas (64 km) al sur de la desembocadura del río, se convirtió en un estero de hipersalino, donde el nivel de salinidad es mayor cerca a la desembocadura del río. El río Colorado había experimentado inundaciones naturales antes de la construcción de la Presa Hoover. La presa eliminó las inundaciones naturales, lo que puso en peligro a muchas especies adaptadas a las inundaciones, incluyendo a plantas y animales. La construcción de la presa fue diezmando a las poblaciones de peces en el río en las aguas debajo de la presa. Cuatro especies de peces nativos al río Colorado se encuentran actualmente en peligro de extinción.
Si la Presa “Hoover” comenzó a funcionar en 1936 y se sabe que 6 años después (en 1942) ya no había más agua dulce fluyendo hacia el Mar de Cortés, entonces podemos empezar a imaginar las terribles consecuencias ambientales. El “Río Colorado” tenía sus aguas vertiéndose hacia el Golfo por millones de años y luego… ¡nada! Como se diría en Cahíta contemporáneo: ¡Toma tu Chango Banano!
Así que, ¿cuáles son las posibles consecuencias? El impacto se hizo sentir casi de inmediato en la región norte del Golfo y en sus humedales, pero el efecto se desplazó hacia el sur, en las aguas del Golfo, haciendo que la falta de agua dulce incrementara lo “salado” de sus aguas (la “media” de salinidad de los océanos del mundo es de 3.5%, pero la del Mar de Cortés está en 3.6%) y un nivel de salinidad más alto normalmente significa que habrá menos oxígeno disuelto disponible (los animales marinos lo utilizan para respirar en el agua), algo que todo “acuarista” reconoce.
Además de afectar la salinidad, podemos imaginar que muchas otras sustancias venían con las aguas del río: limo, sedimentos y muchos minerales … todos ellos posiblemente importantes para mantener una variedad y cantidad de algas marinas y fitoplancton, las criaturas que se consideran la base de la mayoría de los ecosistemas marinos.
Bueno, usted podría decir lo siguiente: “pero las aguas del río dejaron de fluir en 1942, y las ¡ostras murieron en 1939!” y si… eso es un hecho. Pero el hecho es que cada año -desde la inauguración de la presa- había cada vez menos agua vertiéndose al Mar Bermejo, y que ya para 1939 esto estaba causando terribles estragos en nuestros ecosistemas locales.
Conclusion
¿Hemos finalmente identificado la verdad sobre esta teoría de la conspiración? Para nada. Creo que todavía hay mucho por hacer y explicar para llegar a este punto, pero una posibilidad sería la de un “efecto negativo combinado”: que la operación de la Presa “Hoover” aunado con la explotación irracional de los bancos de ostras e incluso una epidemia desconocida o –nomás para empeorar las cosas- la presencia de un cambio ambiental desconocido (una “Año Niño” o “Niña”). En cualquier caso: los japoneses no tienen la culpa: Son Inocentes y no envenenaron el Mar de Cortés para matar a una potencial amenaza comercial.
También me gustaría señalar que de ninguna manera estoy ahora culpando a los estadounidenses por este desastre (los mexicanos jugamos nuestra propia rol en esta tragedia), y si es importante señalar que -en aquellas épocas- pocas personas sabían, se interesaban, cuidaban o entendían cómo algo como el efecto de la presa “Hoover” puede tener un efecto verdaderamente significativo en los ecosistemas. Incluso ahora –en pleno conocimiento de la ciencia Ecológica- pocas naciones están dispuestas a considerar a la Naturaleza como un “usuario” más de un determinado recurso natural. Mientras tanto, nosotros podríamos especular que nuestras ostras perleras ya han tenido el tiempo necesario para adaptarse a su “nuevo” entorno natural y que -dada la oportunidad- serán capaces, de una vez más, repoblar nuestras costas.













